Existen diferentes maneras de acercarse a los personajes de leyenda. Su puede hacer respetando al mito, aproximarse de forma paródica o incluso actualizarlo trayéndolo al presente. El personaje de Robin Hood, y aquellos que le rodean, han sido revisados numerosas veces en la gran pantalla. Desde los dibujos animados de Disney hasta las adaptaciones más crepusculares (Robin y Marian, con Sean Conney y Audrey Hepburn), desde la parodia (Las locas, locas aventuras de Robin Hood de Mel Brooks) hasta las versiones más convencionales (de la mano de Kevin Costner). Ahora es el turno para que Russell Crowe nos acerque a una nueva versión del mito, una versión que planteará una variación importante respecto a las anteriores: el protagonista no será Robin, sino que el centro de atención será el Sheriff de Nottingham.
Crowe encarnará a un personaje que en la mayoría de los casos precedentes ha sido presentado como el malo de la película. La cosa va a cambiar en Nottingham, título del proyecto que se acaba de anunciar y que reúne a Crowe con los guionistas Ethan Reiff y Cyrus Boris, y con el productor Brian Grazer, que ya trabajó con el actor australiano en éxitos como Cinderella Man o Una mente maravillosa. La película, cuya producción se anuncia para finales de este año o principios de 2008, estará basada en la premisa de que Robin Hood era menos virtuoso de lo que se le ha pintado, mientras el Sheriff será un tipo noble, preso de sus debilidades humanas, pero carente de malicia. Para acabar de darle empaque al proyecto, se anuncia que la película contará con un intenso y apasionado triángulo amoroso entre Robin, Marian y el Sheriff-Crowe. ¿Conseguirá el sex-appeal de Crowe que por una vez Marian se quede con el Sheriff de Nottingham?
Crowe ingresará la nada despreciable cifra de
20 millones de dólares por su particiación en el proyecto, que era codiciado por varias de las grandes productoras de
Hollywood. Mientras los guionistas de la película cobrarán no menos de un millón. Esa parece la nueva moda de la industria del cine norteamericano. Los proyectos se negocian cuando todavía no están ni escritos. Se compran y venden ideas brillantes, conceptos sugerentes y vendibles. Y como parece que pasamos una época en la que se lleva la heroicidad y la épica, ¿qué mejor que revivir a un mito enterrado hace tiempo en la memoria del espectador? Además, la gracia consiste en presentarlo como algo nuevo, con alguna cara conocida y carismática dando la cara. En esta ocasión la cara es la de
Rusell Crowe y la novedad es que el tradicional malo maloso (el Sheriff) va a ser bueno, y Robin mucho menos virtuoso y generoso que en anteriores adaptaciones.