Dice el dicho que la historia la escriben los vencedores. Sin embargo, no cabe duda de que, en muchos caso, es igual de revelador tomar en consideración la perspectiva de los perdedores, aquellos que, quizás de forma injusta, conforman el relato oculto de la contienda. Y como de lo que hablamos es de Oscars, se trata de echar un ojo sobre aquellos personajes y películas a los que se les ha negado el acceso al panteón de la gloria académica según Hollywood. En este año, el recuerdo de los olvidados del Oscar toma especial relevancia, en cuanto la presente ceremonia podría convertirse en la restitución de la figura de uno de los grandes ignorados por la academia de cara al galardón (que no de cara a las nominaciones). El personaje en cuestión es, como no, el gran Martín Scorsese, que, nominado en cinco ocasiones (por Toro Salvaje, La ultima tentación de Cristo, Uno de los nuestros, Gangs of New York y El aviador) y nunca ganador, encara su sexto asalto al título de mejor director gracias a sus Infiltrados. Pero el pobre Marty no sólo es uno de los hombres record en cuanto a ocasiones perdidas, sino que una de sus últimas películas, Gangs of New York, marcó otro hito negativo al recibir 10 nominaciones y no llevarse ni un solo Oscar en la ceremonia de 2003.
Como triste consuelo, Scorsese puede mirar hacia atrás y comprobar como la historia de los premios de la Academia de Hollywood está plagada de injusticias. Y si la suerte le sigue siendo esquiva, siempre puede albergar la esperanza de recibir uno de esos premios honoríficos con los que la Academia suele limpiar sus injusticias más flagrantes. La táctica del Oscar honorífico fue la que utilizaron con figuras tan relevantes como el genio del suspense, Alfred Hitchcock, que fue nominado en cinco ocasiones al mejor director (por Rebeca, Naufragos, Recuerda, La ventana indiscreta y Psicosis, ahí es nada) pero que tuvo que terminarse conformando con un premio de honor. Con Charles Chaplin, que nunca ganó premios por su trabajo como director o actor, la academa tuvo que inventarse dos premios honoríficos: uno por su genio y versatilidad al actuar, escribir, dirigir y producir El circo (1928); y el segundo por contribuir a hacer del cine la forma de arte del siglo XX.
Otro grande como Orson Welles, antes de recibir el correspondiente premio honorífico, se tuvo que conformar sólo con una distinción al mejor guión de su primera película, Ciudadano Kane. Otro monstruo del cine, como Stanley Kubrick, estuvo 13 veces nominado, y sólo consiguió el reconocimiento por los efectos especiales de 2001: una odisea del espacio, ¡bochornoso!. Mientras Cary Grant, uno de los mejores actores de la historia y una estrella inolvidable de la etapa más célebre del Hollywood clásico, nunca vio reconocido su trabajo con un Oscar, hasta la llegada del honorífico, claro, por su "maestría única en el arte de la interpretación cinematográfica". Otros míticos actores sólo recompensados por la estatuilla honorífica han sido Kirk Douglas, Deborah Kerr, Gene Kelly o Greta Garbo, además de directores como Ernst Lubitsch o Howard Hawks.
Aunque puestos a repasar récords, hay que señalar que los que se llevan la palma son los actores Peter O’Toole, nominado 8 veces (Lawrence de Arabia, El león en invierno...), siempre perdedor, Richard Burton, vencido en 7 ocasiones (La túnica sagrada, ¿Quién teme a Virginia Wolf?...) y la mítica secundaria de lujo Thelma Ritter, ninguneada en 6 ocasiones (Eva al desnudo, El hombre de alcatraz...). De hecho, Peter O’Toole podría romper su maleficio con los Oscar este año gracias a su nominación por Venus, aunque Forest Withaker parece tenerlo contra las cuerdas con su papel en The Last King of Scotland.
Y si buscamos las películas con los récords negativos, encontraremos El color púrpura de Steven Spielberg como la primera del ranking, con 0 de 11 estatuillas en la ceremonia de 1986. Le siguen Paso decisivo de Herbert Ross, con otros 0 de 11 y la ya mencionada Gangs of New York de Scorsese 10 nominaciones sin Oscar. Luego encontramos Vidas borrascosas de Mark Robson, con Lana Turner, y La loba de William Wyler, con Bette Davis, ambas con 9 nominaciones y el casillero a cero.
Veremos qué nos depara la edición de este año en cuanto a la cara oscura de los premios, la lista de derrotados. No queremos ni imaginarnos los rostros de Martín Scorsese o Peter O’Toole ante una posible repetición de su mal fario con la estatuilla dorada... el morbo está servido.