Hubo un tiempo en el que el saber popular daba por hecho que toda publicación con viñetas animadas era un cómic. Pero al parecer estábamos equivocados. Y como rectificar es de sabios, ya casi todo el mundo sabe la diferencia entre un cómic y una novela gráfica. En muy resumidas cuentas, una novela gráfica es una especie de cómic de lujo, con tapa dura, una única historia, pretensiones literarias y artísticas, y generalmente creada por un artista con caché. ¿Y qué es lo que ha sacado a la novela gráfica del territorio antes reservado al aficionado especialista? Pues nada más y nada menos que Hollywood, que ha encontrado un auténtico filón en la adaptación al cine de estas versiones pijas de los cómics de toda la vida.
En pocos años, se han llevado al cine varias de las obras cruciales de la historia de la novela gráfica. 2001 marcó un hito de esta tendencia al albergar las adaptaciones de dos obras de sonado renombre aunque muy diferente perfil Ghost World, basada en la obra Daniel Clowes, dirigida por Terry Zwigoff y protagonizada por Thora Birch y Scarlet Johansson, y From Hell, con Johnny Depp y Heather Graham, y basada en la obra de uno de los auténticos gurús de la novela gráfica, Alan Moore (junto a Eddie Campbell), de quien también se ha llevado a la pantalla V de Vendetta, en 2005 y con Natalie Portman como estrella protagonista y con los hermanos Wachowski encargados del guión cinematográfico. Para acabar con Moore, cabe destacar que para 2008 está previsto el lanzamiento de la versión cinematográfica de otra de sus obras capitales: Watchmen.

Aunque quizás, el autor más determinante a la hora de cambiar el valor y la imagen de la novela gráfica (al menos a nivel popular y cinematográfico) ha sido
Frank Miller. Y sobretodo a partir de la versión en cine de
Sin City, la película dirigida a medias por Robert Rodríguez y el propio Miller que se promocionó a bombo y platillo como la versión “
absolutamente fiel” de la obra gráfica, con los rostros de Jessica Alba, Bruce Willis, Benicio del Toro, Clive Owen, Mickey Rourke, Rosario Dawson. Esto ha cambiado sustancialmente la relación entre cómic y cine. Una vez la novela gráfica ha alcanzado el reconocimiento de la forma artística de prestigio, todos los interesados en llevar alguna al cine, parece obligado a garantizar un
tratamiento casi literal en la adaptación. Y eso es lo que promete
300, la nueva película de Zach Snyder basada en la novela gráfica de
Frank Miller sobre la batalla de Termopilas, en el año 480 antes de Cristo, entre persas y espartanos.
Lejos parecen ya los tiempos en los que el cómic era considerado una expresión literaria y artística menor y cuyas adaptaciones al cine o la televisión contaban con absoluta libertad para (mal)tratar el original. ¿Alguien se imagina una promoción del Superman de 1978 o el Batman de 1989 bajo el signo de “
una adaptación viñeta a viñeta del original”? Nada de eso, antes el cómic parecía sometido a las leyes estéticas del cine, una relación que parece haberse invertido por completo. ¿Cuál será el futuro de esa relación? ¿Qué os parece esta moda de llevar al cine novelas gráficas? ¿Cuál os gustaría ver adaptada?