Siniestras granjas situadas en las montañas, pequeños pueblos rodeados de tétricos bosques y tierras pantanosas, misteriosas apariciones, plagas de origen bíblico, mutantes antropófagos, jóvenes estudiantes acosadas por un brutal asesino... Estos son algunos de los ingredientes que podemos encontrar en las numerosas películas de terror que asolan la cartelera nacional. Varias ya se han estrenado (Los abandonados, La cosecha, The messengers, The Host), otras llegarán próximamente (El retorno de los malditos, Hostel 2), e incluso podemos sumar al fenómeno algunos thrillers que sin responder exactamente al terror, sí que juegan con ciertos elementos del género (El número 23, Premonición: siete días). El terror engancha, está de moda, funciona entre el público joven, pero también entre legiones de seguidores que asumen su devoción por lo escabroso como un auténtico culto. Para esos devotos del susto y el alarido, los últimos años han sido de clara celebración, ya que no se puede negar que vivimos una época de clara bonanza para el genero. La buena salud del cine de terror se comprueba cuando, observando el listado de películas mencionado anteriormente, se aprecia la interesante diversidad de orígenes y modelos del terror que triunfan hoy en día. Analicemos el fenómeno a vista de pájaro.
De entre las diferentes olas de cine de terror de los últimos tiempos, cabría empezar destacando la aparición de una activa cantera de realizadores españoles que se han dedicado a darle vidilla al género a nivel nacional, aunque en ocasiones, y como parte de una estrategia de producción pensada para crear productos para la exportación, las películas se han rodado en inglés. El cabecilla de este grupo sería Jaume Balagueró, al que habría que sumar a otros como Paco Plaza o más recientemente Koldo Serra, que estrenó hace pocas semanas Bosque de Sombras, thriller con altas dosis de terror psicológico. El último en sumarse al club ha sido Nacho Cerdá, que acaba de estrenar Los abandonados (coproducción entre España, Reino Unido y Bulgaria), en la que pone en juego elementos arquetípicos del género como la granja en mitad del bosque, las maldiciones y las apariciones. No se le puede negar a este grupete de adictos al terror nacional que no se conozcan al dedillo las reglas del juego.

Luego tenemos dos muestras del terror venido de
Asia, auténtica fuente de renovación estilística y formal del género en los últimos años. Una ola de terror asiático que nos sigue demostrando su efectividad con productos tan solventes como
The Host, magnífica película con monstruo, en la que su director (
Joon Bong-ho) demuestra su maestría a la hora de mezclar géneros: puro terror, comedia, drama social. Un cóctel genérico que se ha convertido en la marca de fábrica del mejor cine venido de
Corea. Por otra parte, tenemos un interesante caso de apropiación por parte de la industria de Hollywood de talentos asiáticos. Como ya pasara con el japonés
Hideo Nakata, que fue fichado por los norteamericanos para filmar el remake yanki de su propia película
Ringu 2, que se transformaría en
La señal 2, con
Naomi Watts, ahora teneos el caso de los hermanos de Hong Kong
Danny y
Oxide Pang. Luego de alcanzar fama mundial gracias a
The Eye, ahora tenemos en las pantallas nacionales su primer proyecto americano:
The Messengers, en la que someten a unos jóvenes hermanos, Jess de 16 años y Ben de 3, al capricho de unas siniestras apariciones no demasiado pacíficas.
Y claro, no podemos pasar por alto los proyectos llegados directamente de la meca del cine. De algún modo, al final siempre acaba siendo
Hollywood la encargada de marcar el paso del cine mundial. Y no cabe duda de que esta decidida a mantener en pleno rendimiento la fabricación de películas de terror. Recientemente sufrimos más de un escalofría con
La cosecha, en la que
Hillary Swank debía recorrer la delgada línea entre la fe y la superstición en un pueblo aislado en Lousiana en el que parecía estarse dando una reedición de las diez plagas bíblicas. También de Estados Unidos nos llegarán próximamente dos estrenos genuinamente terroríficos. Por una parte,
El retorno de los malditos, cuyo título en castellano oculta el hecho de que se trata de una secuela de
Las colinas tienen ojos, película del 2006 de
Alexandre Aja, que de hecho era un remake de la película homónima de
Wes Craven de 1977. Luego tendremos otra secuela, algo bastante habitual en el cine de terror, siempre propenso a las sagas. Será
Hostel 2, que volverá a contar con la dirección y el guión de
Eli Roth y el apadrinamiento del gran
Quentin Tarantino.
Como hemos visto, el género de terror parece estar en plena forma. Ahora nos gustaría saber
cuál es vuestro perfil de película de terror favorito. ¿La cantera nacional, la ola asiática, los nuevos valores de Hollywood?
¿Cuál es vuestra peli de terror favorita de los últimos tiempos?