¿Qué imagen se nos viene a la cabeza cuando pensamos en Bruce Willis? Sí atendemos a esa pregunta y probamos con el ejercicio, es probable que nos demos cuenta de que Willis es un actor más polifacético y versátil de lo que solemos pensar. De entrada, es muy probable que nuestra mente respondiera a la pregunta anterior devolviéndonos la imagen icónica de John McClane, el duro y atormentado protagonista de la saga de La jungla de cristal. Sin embargo, no es menos probable que nuestro primer impulso fuese pensar en el vulnerable y confundido doctor Malcolm Crowe de El sexto sentido. Remitiéndonos a esos dos personajes, es fácil comprender que Willis maneja unos registros interpretativos bastante amplios que, además, han servido para engalanar películas correspondientes a muy diversas áreas del panorama cinematográfico norteamericano. Gran figura del cine blockbuster, el más comercial, pero también héroe del cine independiente, Willis parece haber decidido convertirse en una figura omnipresente en la cartelera del 2007. Entre Alpha Dog y Seduciendo a un extraño, que ya están en cartel, y Grindhouse y la cuarta entrega de las aventuras de McClaine (Live Free or Die Hard) vamos a encontrar a Willis hasta en la sopa.
Mientras en Alpha Dog, Willis aparece sólo como un personaje secundario, interpretando a Sonny Truelove, en Seduciendo a un extraño se codea como protagonista con Halle Berry, interpretando al multimillonario Harrison Hill, un hombre con hambre de poder y debilidad por las mujeres. Ambos son papeles en los que el actor pone en escena su característica mezcla de elegancia, presencia y un particular deje irónico que siempre introduce un punto más de densidad e interés a sus personajes. Ese punto casi sarcástico que a veces estalla en el rostro de Willis le ha permitido trabajar en varios registros, en particular la comedia: desde la inolvidable serie Luz de luna, con la grandiosa lucha de sexos con Cybill Shepherd, hasta su breve intervención en Fast Food Nation, en la que interpreta a un comerciante de ganado sin escrúpulos (película también pendiente de estreno).
En los próximos meses veremos a Willis en dos películas de acción de naturaleza bien diferente. Por una parte, Grindhouse, el homenaje de Quentin Tarantino y Robert Rodríguez al cine de acción de serie B. Willis aparece en el segmento Planet Terror, dirigido por Rodríguez. Por otra parte, Willis se volverá a enfundar la piel de John McClaine en la cuarta película de la saga de La jungla de cristal, en la que le tocará enfrentarse a una organización terrorista que trabaja a través de internet y que intenta atacar Estados Unidos. Esta dupla de películas nos acerca a la variedad de proyectos en los que ha trabajado Willis a lo largo de su carrera. El actor es un asiduo del puente que separa el cine más comercial del independiente. Y aunque la última película de Tarantino y Rodríguez no puede considerarse como 100% indie, sí que conserva un cierto espíritu trasgresor, y, aunque de forma indirecta, extiende la fructífera colaboración de Willis con Tarantino, que ya nos dio al inolvidable Butch de Pulp Fiction.
Otra colaboración con un director de fuerte personalidad fílmica, M. Night Shyamalan, nos permitió descubrir el perfil más vulnerable de Willis, tanto en El sexto sentido como en la aún mejor El protegido. Y, de hecho, antes ya había trabajado con el loco Terry Gilliam en la interesante Doce Monos. Hay títulos de autor realmente interesantes en la carrera de Willis, sin embargo, sería un engaño no reconocer la condición de estrella del cine más comercial que encarna Willis. Sólo cabe pensar en títulos como El quinto elemento, Chacal, El último Boy Scout o Armaggedon para comprobarlo.
¿Cuál es vuestro Willis favorito? ¿El héroe de acción o el hombre atormentado? ¿Cuál es vuestra película favorita de su carrera?