En el actual panorama cinematográfico de Hollywood, el reciclaje de ideas se ha convertido en el pan de cada día de la industria. Eso sí, un reciclaje que adapta antiguas ideas a nuevos modelos. Así, la película Disturbia (protagonizada por Shia LaBeouf, una de las jóvenes estrellas del momento, y David Morse, un veterano de solvencia contrastada) se nos presenta como una suerte de actualización de La ventana indiscreta, la mítica película de Alfred Hitchcock, llevada al terreno del mundo adolescente. Al menos así lo ha detectado de forma generalizada la crítica norteamericana. El crítico Michael Sragow del Baltimore Sun ha aventurado que Disturbia es: “Un cruce entre El club de los cinco y La ventana indiscreta. El resultado debería satisfacer a parejas de todas las edades”. Otro entusiasta de la película es el crítico David Edelstein, del New York Magazine, que afirma que “el momento en el que te das cuenta de que D.J. Caruso es un director con recursos es cuando consigue asustarte con una mínima violencia y unas pocas manchas de sangre”.
Y de hecho, la comparación con Hitchcock parece a todas luces acertada simplemente atendiendo a la sinopsis de la película, que explica que tras la muerte de su padre, Kale (Shia LaBeouf) se convierte en un chico silencioso, huraño, retraído y perturbado hasta el punto de que el juez ordena su arresto domiciliario. Su madre Julie (Carrie-Anne Moss) trabaja día y noche para mantener la casa, pero su único agradecimiento es la indiferencia y el letargo. Las paredes de la casa empiezan a oprimir a Kale, que acaba convirtiéndose en un mirón a medida que empiezan a interesarle los pequeños acontecimientos que puede seguir desde las ventanas de su casa de la periferia. Sospecha que uno de sus vecinos (David Morse) es un asesino en serie. ¿Será verdad o son imaginaciones creadas por su encierro forzoso?

A priori, lo más llamativo de la película, junto a la figura de Morse, es volver a encontrarnos con
Shia Labeouf, excelente actor juvenil, cuyo caché explotó súbitamente el año pasado cuando encadenó dos interpretaciones soberbias, primero como chico de suburbio italo-americano en
A guide to recognizing your saints (Una guía para reconocer a tus santos), y luego como joven comprometido políticamente en
Bobby de
Emilio Estévez. Dos películas corales en las que su naturalidad y espontaneidad hicieron sombra a más de una estrella consagrada. Pero, ¿de dónde ha salido este chico de apellido impronunciable? Repasando su currículum, realmente extenso para tener sólo veinte años, vemos que su carrera arrancó de forma dubitativa entre pequeños proyectos para el cine e intervenciones puntuales en series televisivas de éxito como
Urgencias o
Expediente X, sin embargo su biografía nos aclara que antes de lanzarse como actor, LaBeouf se formó como comediante de monólogos en pequeños locales de
Los Ángeles, su ciudad natal.
Luego, poco a poco se fue haciendo un lugar, como secundario en producciones de mayor entidad como la segunda entrega de la saga de
Los ángeles de Charlie o
Yo, robot, sin embargo, como apuntábamos anteriormente, no fue hasta el año pasado que el joven actor se convirtió en estrella al desarrollar por completo su talento. Por otra parte, el actor tiene una faceta escondida: su pasión por la escritura y dirección cinematográfica. Un deseo al que pudo dar rienda suelta en 2004, cuando dirigió y escribió, junto a
Lorenzo Eduardo, el cortometraje
Let’s Love Hate (Amemos el odio).
De cualquier manera, está claro que
LaBeouf tiene mucha más carrera por recorrer que la recorrida. El futuro cercano lo dibuja como la estrella de la película
Transformers de
Michael Bay, uno de los éxitos asegurados de la próxima temporada de verano, y, como guinda del pastel, hace poco se anunció que el joven actor formará parte del casting de la cuarta entrega de la saga de
Indiana Jones que preparan
Lucas y
Spielberg. Este chico promete.