Es un hecho innegable. Las pantallas cinematográficas españolas están más llenas que nunca de películas que se centran en la temática homosexual o que al menos la tocan de forma colateral. Ya en los últimos años, el cine gay ha ido adquiriendo más presencia en el panorama de la distribución más generalizada (en el pasado, se encontraba más recluido en canales de distribución independiente) llegando incluso a ocupar un lugar central en territorios populares y comerciales, como lo demostró el año pasado el rotundo éxito de una película como Brokeback Mountain. Pero volviendo al presente, cabe llamar la atención sobre la auténtica avalancha de cine gay que hemos podido testimoniar en el último par de meses, y de forma más general, en lo que llevamos de año. Hagamos un resumen. El panorama es amplio y diverso.
En las últimas semanas hemos visto estrenadas la española Chuecatown de Juan Flahn, centrada en el ambiente gay del popular barrio madrileño de Chueca, la norteamericana Los líos de Gray de Sue Kramer, que aborda el tema del lesbianismo a través de la comedia de enredo romántica y la también americana Another Gay Movie de Todd Stephens, en la que un grupo de adolescentes homosexuales persiguen desesperadamente perder la virginidad (versión gay de las teen movies estilo American Pie). El tema de la homosexualidad también gravita en películas de reciente estreno como Historia de un crimen, en la que la figura central, el eminente escrito Truman Capote, se ha convertido en un símbolo de la cultura gay, o en Boy Culture, en la que se explora la transición de un joven del mundo de la prostitución gay al un terreno de relaciones más romántico. Para terminar el repaso de los estrenos más inmediatos, cabe apuntar la inminente reaparición en las salas cinematográficas de la película Mala noche (1985), ópera prima de Gus Van Sant, uno de los máximos exponentes de lo que se dio en llamar el New Queer Cinema, que en la década de los ochenta y noventa sacó a la luz el tema de la homosexualidad en el cine de una forma libre y desprejuiciada.

Sin apartarnos todavía del año 2007, cabe recordar que en la presente temporada se han estrenado películas como
Shortbus, en la que se exponía de forma abierta la homosexualidad de varios de sus personajes, mostrándolos en gráficas escenas de sexo real. No en vano, su realizador,
John Cameron Mitchell ya era todo un icono de la cultura gay desde que dirigió
Hedwig and the Angry Inch. La homosexualidad, adolescente y adulta, también era uno de los temas centrales de una película como
History Boys, adaptación fílmica a cargo del británico Nicholas Hytner de la obra teatral del mismo título. Por último, para este año se anuncia el estrenos de la nueva comedia de
Adam Sandler,
I Now Pronounce You Chuck and Larry, en la que una pareja de bomberos de Nueva York se hacen pasar por homosexuales para conseguir ventajas domésticas. Está claro que la homosexualidad, tratada de una forma más o menos seria, se ha convertido en un elemento temático más de la industria de Hollywood.
Esta oleada de cine gay, nos despierta algunas preguntas que nos gustaría compartir con vosotros: ¿Es esta oleada de temática homosexual en el cine sólo una
moda o el reflejo real de un
fenómeno social? ¿Qué os parece el
retrato que se hace de los
homosexuales en el cine, tanto en el americano como en el español (pensad en Almodóvar por ejemplo)? ¿Os parece un
cine gay hecho para gays, o es disfrutable por
todo tipo de espectadores? La palabra es vuestra.