La comedia americana es uno de los géneros cinematográficos que se renueva con mayor velocidad y fuerza. Cada poco tiempo aparecen nuevas generaciones de humoristas que intentan conquistar la gloria en Hollywood. Algunos se ganan la risa del público y otros sucumben ante la exigencia del espectador, acostumbrado al genio de los grandes maestros. Diferentes generaciones conviven en la cartelera, compiten por sobrevivir y por imponer su estilo. Así, de entre los últimos llegados a este apasionante y competitivo mundo conocido como la “comedia USA” brilla con luz propia el enorme (por talentoso y grandullón) Will Ferrell. Dotado de un talento innato para la comedia física y un olfato refinado para el más desternillante absurdo, Ferrell es uno de los cabecillas de una generación en la que también destacan compañeros de viaje como Ben Stiller, Owen Wilson, Steve Carrell, Jack Black o Vince Vaughn.
La última genialidad de Will Ferrell en llegar a nuestras pantallas lleva el título de Patinazo a la gloria y cuenta la historia de dos grandes patinadores y eternos rivales, Chazz Michael Michaels (Will Ferrell) y Jimmy MacElroy (Jon Heder), que años después de perder el trono mundial de la especialidad por culpa de su agresiva rivalidad, deberán unir fuerzas para recuperar la gloria perdida. Curiosamente, en su nueva película, Ferrell comparte pantalla con un miembro de una generación más joven de comediantes, Heder, que popularizó su delgaducha imagen de friki en la extravagante Napoleon Dynamite. Pero volviendo a Ferrell, cabe destacar cómo ha conseguido labrarse una brillante carrera paso a paso. Primero como secundario acompañando a colegas del programa televisivo Saturday Night Live, que fue su gran escuela y su trampolín a la popularidad en USA, en películas como Movida en el Roxbury, Superstar o El terror de la chicas. Y luego, ya trabajando como protagonista en películas para su lucimiento, utilizando siempre su nulo sentido del ridículo y su desproporcionada envergadura como certeros proyectiles cómicos.

Como duende en
Elf, como Ron Burgundy en
El reportero, como Ricky Bobby en
Pasado de vueltas,
Will Ferrell es siempre un volcán en permanente erupción cómica. Además, Ferrell, gran amigo de sus amigos, se ha prodigado en cameos o pequeños papeles en compañeros de generación. Sus míticas apariciones en
Zoolander,
Starsky y Hutch y
De boda en boda ya son historia viva de la comedia americana. Este tipo de colaboraciones entre colegas de generación no es nada extraño, más bien algo habitual. Ya existe sólidamente asentada una brillante nueva generación de talentos cómicos que forman un grupo difícil de igualar. Está el genio físico y siempre ridiculizado de
Ben Stiller (actualmente, el número 1 en las taquillas), el arte minimalista y la apariencia apocada y reprimida de
Steve Carrell (Virgen a los 40), la potencia hiperactiva y arremolinada de
Jack Black (Escuela de Rock, Amor ciego), el pasotismo descabellado de
Vince Vaughn (Cuestión de pelotas) y la cara de chiste de
Owen Wilson, que ha sabido como nadie formar parejas cómicas de alto voltaje (tanto con Stiller como con Vaughn).

Para completar el escenario de la comedia americana actual, es necesario ir un poco más allá y observar las otras generaciones que conviven y aún triunfan al lado de los recién llegados. Sobretodo, cabe destacar cómo aún colean con fuerza los conocidos como
Bad Boys (chicos malos) que surgieron en la década de los 90 en el programa
Saturday Night Live. El grupo lo formaban
Adam Sandler, el niño grande acomplejado y con ataques de ira,
Rob Schneider, el más escatológico de todos,
Mike Myers, padre de Austin Powers, y
Chris Rock, el sucesor de Eddie Murphy como crack de la comedia afroamericana. Además, no podemos olvidar al gran
Jim Carrey, insuperable terremoto cómico de muecas imposibles y contorsiones sobrehumanas. Puro genio natural.
Para acabar con el repaso, no hay que olvidar a los más jóvenes de la clase. Gente como
Ashton Kutcher y
Sean William Scott (la inolvidable pareja de Colega, ¿dónde este mi coche?) o
Jasón Biggs (el inolvidable y humillado protagonista de American Pie), mientras el último en llegar,
John Heder, ya se codea con el maestro Ferrell.
El panorama luce desternillante y prometedor. Se huele que tenemos por delante muchos años todavía de gran comedia americana.
¿Cuál es vuestro favorito de toda esta tropa de genios? ¿Cuál creéis que es el grupete, la generación, que merece más elogios? ¿Cuáles serán recordados en el futuro como los protagonistas de la comedia de nuestro tiempo?