Presentamos la quinta entrada del diario imaginario e improbable de Woody Allen en España. Nuestro particular homenaje al maestro.
23 de Julio de 2007
Bueno, ya llevamos dos semanitas de rodaje y todo parece marchar viento en popa. El rodaje con Scarlett (Johansson) ha funcionado de maravilla. Es una actriz ejemplar, brillante, y luce preciosa con el pelo tan rubio, casi blanquecino. Sin embargo, la novedad hoy es la llegada de la otra gran protagonista de mi película, la resplandeciente Penélope Cruz. Estoy ansioso por dirigirla. Todo funcionó muy bien en los ensayos que hicimos con ella y Javier (Bardem) antes del inicio del rodaje, y tengo la certeza de que tenerla al otro lado del visor de la cámara será una experiencia excitante. Me alegro muchísimo del éxito internacional que consiguió Penélope gracias a su participación en Volver y me gustaría que nuestro trabajo juntos pudiera valerle más elogios por parte de la prensa y crítica mundial. Es curioso, pero tengo la impresión de que, en cierta medida, a Penélope, como a mí o, por ejemplo, a Pedro Almodóvar, a veces nos valoran más en el extranjero que en nuestra propia casa. Yo me siento tratado de maravilla aquí en Europa. Para mis dos últimas película, en el Reino Unido y ahora ésta, en Barcelona, estoy gozando de unos privilegios que no tenía cuando rodaba en Estados Unidos. Y creo que algo parecido, en cuanto a la recepción de su trabajo, le pasa a Penélope.
Y por cierto, hablando de privilegio, me he enterado de que en los últimos días se ha armado bastante revuelo en diferentes ámbitos debido a las supuestas ventajas que me está dando el ayuntamiento para mi rodaje. Me han dicho que algunos directores y miembros del mundo cinematográfico catalán y español se han quejado de que las diferentes administraciones me están dando un trato de favor preferencial respecto al que ellos reciben cuando trabajan. La verdad, es que intento pasar de todos estos rollos. Intento concentrarme en mi trabajo y punto. Aunque a veces es difícil. He escuchado que la filmación de mi película se ha llegado a convertir en materia de discusión política, con peleas en el ayuntamiento a propósito del supuesto “espectáculo” que ha montado el consistorio a propósito del rodaje. Nunca imaginé que mi estadía aquí armaría tanto revuelo.

De hecho, es sorprendente la cantidad de gente que se agolpa en la calle a cotillear cuando salimos a rodar exteriores. El otro día, estuvimos realizando algunas tomas con Scarlett en la Rambla de Catalunya y aquello parecía el Festival de Cannes o un concierto de los Rollings, con la gente vitoreando cada vez que la chica entraba o salía de la zona de rodaje. Y por cierto, me enteré de que aquel día se montó un buen atasco circulatorio por algunas zonas de la ciudad debido a las calles que tuvimos que cortar para rodar. Me sabe mal, y entiendo que cosas así hacen que todavía se hable más de nosotros, pero ahora yo sólo puedo pensar en mi película, tengo que estar concentrado en ello.
Los únicos momentos en los que me permito liberar la mente y disfrutar de algo que no sea cine es cuando toco el clarinete con los amigos de la New Orleans Jazz Band. Cada vez que puedo me escapo a tocar con ellos en los conciertos que están dando estos meses en locales de Barcelona y me alegro mucho de que hallamos podido organizar una gira para principios del año que viene. De hecho, me hace especial ilusión poder tocar en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona el día 1 de Enero, haremos allí un concierto de año nuevo. Y luego tocaremos en San Sebastián y La Coruña. No deja de sorprenderme que me sigan tratando como a un gran músico cuando yo me considero poco más que un aficionado habilidoso. De hecho, parece que están locos porque toque con mi banda en todas partes, incluso recibí una invitación oficial del alcalde de una ciudad cercana a Barcelona, Sant Cugat creo que se llama, para tocar en un monasterio centenario que hay allí.
Bueno, todo avanza según lo previsto y todas las piezas del puzzle que es el rodaje que tengo entre manos van encajando poco a poco. Hoy se nos suma Penélope, vaya lujo.