La nostalgia cotiza alto en las industrias culturales. En lo referente a la música, no cabe ninguna duda. Cada día hay más cadenas que viven de radiar en bucle infinito los temas nostálgicos de toda la vida. ¿No estáis hartos de sentir una y otra vez Hotel California por la radio? Y de esta manera, los músicos nuevos y emergentes van perdiendo espacio en el dial nacional. Mientras, en el cine, la cuestión no es tan crítica. De momento, los productores, distribuidores y exhibidores no se han vuelto locos programando películas antiguas, sin embargo, si que es detectable un cierto halo nostálgico en la temática de las producciones que van llegando de Hollywood, sobretodo en un género muy concreto: el musical. Se celebra el 30 aniversario del estreno de la gran “Fiebre del sábado noche”, se reedita el album Greatest, en el que están todos los míticos temas que los hermanos Gibb (los Bee Gees) compusieron para la bando sonora del filme, y las pantallas amenazan con seguir imponiendo, a golpe de numerito musical, el aire de otros tiempos. Ejemplos no faltan: Chicago, Dreamgirls, Hairspray, Mamma Mía...
Sí, no cabe duda, las pantallas se llenan de música nostálgica. De los clubes de Jazz y el ambiente de vodevil del Chicago de los años 20, a los clubes de música negra de los 60 y 70, en que grupos como las Supremes o músicos como James Brown dieron forma a la hoy popular y extendida música negra. De el ambiente ye-ye de los 60 en los suburbios de Baltimore a una isla griega en la que las canciones de ABBA forman una historia de amor pasional. Todos esos lugares se evocan, a través de canciones, en musicales que hemos visto hace poco en el cine o que están a punto de conquistar las butacas. En Hairspray, el remake de la obra del subversivo John Waters, vemos juntos de nuevo a John Travolta y Michelle Pfeiffer tras su inolvidable tu a tu en Grease. Aunque esta vez Travolta, que no se corta un pelo, se mete en la piel de una mujer de mediana edad metidita en carnes. Habrá que comprobar si el remake conserva la fuerza arrolladora y loca del original, con la monumental Devine paseando sus carnes por la pantalla. También se anuncia para dentro de unos meses la llegada del musical que transportará a las salas de cine la obra que lleva ya más de 5 años arrasando por los escenarios de medio mundo: Mamma Mía! Con Meryl Streep y Pierce Brosnan encabezando el reparto, este musical nos ofrecerá la posibilidad de ver a estos miembros de la constelación Hollywoodiense (junto a otros como Colin Firth o Stellan Skarsgard) peleándose con las canciones de uno de los grupos clave de la historia del pop.
Junto a esta avalancha de dosis de nostalgia, nos encontramos con el aniversario del estreno de uno de los referentes de la cultura de los pantalones de campana y la música disco: Fiebre del sábado noche (¡John Travolta por todas partes!). Para conmemorar el aniversario de ha decidido reeditar el disco Greatest, publicado originalmente en 1979, año en el que los Bee Gees se convirtieron en los reyes de la música disco. La discográfica Rhino recuperará este álbum el 25 de septiembre en una versión extendida. Este disco histórico, que ha estado fuera del mercado durante más de 10 años, contiene canciones como "Night fever", "Stayin alive", "Tragedy", "How deep is your love", "You should be dancing", "Jive talking"..., en total 20 canciones originales remasterizadas. Además, para rematar el cumpleaños, el día 26 de septiembre se editará una versión DVD en doble disco con numeroso material extra de la película en cuestión. Grandes noticias para los amantes y nostálgicos de la música disco.
¿Qué pensáis vosotros de todo este boom del musical nostálgico? ¿Os sigue motivando ir a rememorar al cine música de otros tiempos o os interesaría más ver musicales con música de hoy en día? ¿Fórmula agotada o estrategia de éxito inmortal?