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# martes, 02 de octubre de 2007 9:48

La historia del festival más fantástico

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Recorrer los 41 años de historia del Festival de Sitges supone dibujar un lujoso, completo y coherente mosaico de lo mejor y lo más relevante que ha ocurrido en el cine fantástico en las últimas cuatro décadas. Atento a los cambios, tendencias y modas que se han ido materializando en el seno del género, Sitges ha sabido siempre responder con rapidez y seriedad a la ferocidad cambiante del cine de terror y fantástico, un cine que a pesar de jugar sobre reglas y códigos de larga historia, sabe siempre adecuarse al ritmo de los tiempos. Y aún así, a pesar de su disciplinado seguimiento de la más viva actualidad cinematográfica, Sitges ha sabido siempre erigirse en una fiesta. Delirante, alocada, ruidosa y efusiva, la tribu que puebla las calles de Sitges durante el festival se caracteriza por su entusiasmo inagotable y su curiosidad insaciable. Ese es el corazón del festival.

 

El festival fue fundado en 1968, con Pedro Serramalera como director. Todavía sin una sección competitiva, aquella primera edición ya quiso dejar claro que, a pesar de tratarse de un festival de género, el festival quería mantener una visión amplia del cine fantástico. Así, en esa primera programación coincidieron desde el filme del francés Jean-Luc Godard, Alphaville, a la comedia con vampiros de Roman Polanski, El baile de los vampiros. Siempre atento a los últimos filmes de los grandes maestros, aquel año Sitges programó los dos últimos filmes tanto de Terence Fisher como de Mario Bava.

 

A partir de ahí, la historia del festival viene marcada por los grandes títulos que han ido dejando huella en la historia del género. 1975 era el año del maestro Dario Argento y su Profondo Rosso, 1978 y 79 daban la bienvenida a uno de los grandes maestros del cine contemporáneo, David Cronnenberg, que presentó Rabia y Cromosoma 3. 1984 sería el año de la solidificación popular del fenómeno manga gracias a la proverbial Akira, mientras 1986 sería el de la consolidación de dos nombres esenciales, el del megalómano James Cameron (Aliens) y el del genial, posmoderno y onírico David Lynch (Terciopelo azul). Hellraiser (1987), Inseparables (1989), Europa (1993), Sitges seguía atenta al cine de las más diversas cinematografías.

 

1999 supondría una fuerte sacudida para el festival gracias al triunfo popular de una cinta como The Ring, del japonés Hideo Nakata. Aquel fue el inicio del boom del terror asiático. Fue cuando el mundo se dio cuenta que, en materia de cine fantástico, el continente asiático tenía mucho que decir, que allí se estaban gestando producciones capaces de insuflar savia nueva en un género que parecía algo alicaído por la estandarización de los productos made in USA. De hecho, la explosión de este cine ha sido tan grande que el festival ha tenido que inventar una nueva sección que pudiera abarcar y dar espacio a la cantidad de filmes interesante procedentes del lejano oriente, llamada Orient Express. 

 

La historia siguió marcando su fluir incesante y nuevas películas fueron dejando su marca indeleble en el festival. Fantasmas de Marte (2001) de uno de los grandes del terror, John Carpenter, y nuevas películas de viejos conocidos: Mulholland Drive (2001) de David Lynch, Spider (2002) de David Cronnenberg o Kill Bill (2003) de Quentin Tarantino, uno de los grandes amigos del festival desde que su opera prima, Reservoir Dogs (1992) arrasara en Sitges, que fue uno de los trampolines para el filme en Europa.

 

A medida que el festival ha ido creciendo, y ha sido reconocido en el mundo como uno de los principales centros del fantástico, más y más realizadores y estrellas han decidido desplazarse hasta la pequeña población costera que es Sitges para mostrar y defender de viva voz sus últimos trabajos. Así, han visitado el festival Ralph Fiennes (Spider), David Lynch (Terciopelo azul), Sam Raimi (Darkman), Terry William (El rey pescador), Vin Diesel (XXX), Guillermo del Toro (Cronos, El laberinto del Fauno), Takashi Miike (Audition), Álex de la Iglesia (800 balas), Eli Roth (Hostel), Jodie Foster, Anthony Hopkins (Dragon rojo), Christian Bale (El maquinista) y muchos más.

 

Sitges ha conseguido erigirse, a golpe de trabajo e ilusión en una de las catedrales del fantástico y el terror, el lugar en el que los sueños devienen pesadillas.

por magefesa

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