Hace unas semanas, aquí en Terra, nos hacíamos repercusión de una de las noticias más placenteras de la temporada: el espectacular desnudo de Natalie Portman en el magnífico cortometraje de Wes Anderson, Hotel Chevalier. Dicho cortometraje, que todavía no tiene distribución oficial, se ha convertido en uno de los objetos más buscados y preciados de los coleccionistas de desnudos y de gran parte de la población masculina mundial. Pues bien, aquella grata noticia se ve ahora ensombrecida por unas desconcertantes declaraciones de la protagonista del asunto, Natalie Portman, que se ha mostrado públicamente avergonzada por haber cedido al atrevimiento de su colega Wes Anderson. Parece que la chica, que en el pasado ya había demostrado lo poco que le gusta mostrar sus carnes en pantalla, está muy arrepentida de su desliz exhibicionista. Y la cosa no acaba ahí. En una suerte de oleada de nuevo puritanismo hollywoodiense, otra gran estrella, la sonriente Renne Zellweger, se ha apuntado al carro de las nuevas chicas de bien de la meca del cine y ha explicado que no piensa salir desnuda en pantalla jamás de los jamases. Habrá que ver.
Volviendo a nuestra querida Natalie, la chica ha declarado a una publicación norteamericana que “realmente lamento mucho no haber seguido mi intuición. Ahora voy a creer más en ella. Yo no sé porqué acepté salir desnuda. A veces uno crea sus propias reglas, que de repente deben romperse para sentirte bien. Pero este sentimiento cambia después”. Pues sí, parece que nuestra ex-Lolita preferida tuvo un desliz, pero que ha vuelto a su antigua política: nada de mostrar carne. Así que nuestros libidinosos sueños para un futuro de maravillosos desnudos quedan atrás y parece que nos tendremos que conformar con las dobles de cuerpo a las que ya nos tiene acostumbrados la actriz (a las que recurrió en películas como Los fantasmas de Goya o Closer).
Por otra parte, tenemos a la simpática y encantadora Renee Zellweger, a la que en ocasiones, dependiendo de si decide ponerse como un palillo o dejar crecer sus interesantes y sinuosas curvas, dan ganas de verla como dios la trajo al mundo. Pues bien, con esta también nos vamos a quedar con las ganas, porque la chica ha explicado que no se va a desnudar nunca en pantalla por respeto a su familia. La actriz parece completamente decidida y ha asegurado que por ningún dinero aceptaría bajarse del burro. Además, la protagonista de El diario de Bridget Jones comentó que no le faltan ofertas para enseñar la delantera o sus encantos traseros en producciones de Hollywood, sin embargo no puede aceptarlas. La Zellweger ha rematado el asunto con la siguiente declaración: "Siempre voy a los estrenos de mis cintas con mi familia, y a mi me daría muchísima vergüenza que me vean desnuda en la pantalla". Y así está la cosa, parece que un nuevo puritanismo invade yankilandia. Esperemos que esta ola pare a tiempo, la imaginación es un bien valioso, pero un buen desnudo vale más que mil fantasías. ¿O no?