Está claro que el enemigo número uno de Chávez es el imperialismo norteamericano actual (su altercado con el Rey es cosa de niños comparado a cómo trata el presidente venezolano a Bush – alias Mr. Danger). Todo lo que suene a imposición norteamericana pone enfermo a Chávez y sólo era una cuestión de tiempo que el presidente-showman más mediático de Latinoamérica la tomase con uno de los grandes símbolos de la supremacía económico-cultural yanki: la industria de Hollywood. Pues sí, parece que cansado de ver películas procedentes de la meca del cine (con sus mensajes patrióticos, sus mensajes subliminales y su patriotismo a ultranza), Chávez ha decidido montarse su propia fábrica de películas venezolanas. Eso sí, las películas que salgan de la recientemente construida Villa del Cine (el Hollywood venezolano) deben transmitir un mensaje claro: ensalzar los valores y creencias de la revolución socialista impulsada por Chávez.
Al presidente Hugo Chávez se le ha metido entre ceja y ceja acabar con lo que él llama "la dictadura de Hollywood" y está decidido a utilizar su nueva fábrica de cine para transmitir su mensaje revolucionario y anti-imperialista. Para verlo claramente, sólo hace falta echarle un vistazo a la primera gran producción salida de la Villa del Cine: 'Regresa Miranda', que se estrenó el 11 de octubre y cuenta la historia de Francisco de Miranda, un militar que encabezó tres revoluciones, y que tuvo un papel relevante en los acontecimientos que llevaron a Venezuela a declarar la independencia de España en 1811. El argumento de la película glorifica su lucha, destacando el sueño de de Miranda de ver una Sudamérica unida.
El as en la manga que tiene guardado Chávez para dar credibilidad a su proyecto responde al nombre de Danny Glover, un grande de Hollywood, conocido por su papel de policía en la película Arma Letal junto a Mel Gibson. Glover ha dejado claro su apoyo a Chávez y parece que el sentimiento es mutuo. El presidente venezolano ha dado 18 millones de dólares para la película que el actor estadounidense quiere hacer sobre la vida del líder revolucionario haitiano Toussaint Louverture. Todavía se están discutiendo algunos detalles de la cinta, pero la ayuda financiera venezolana asegura que ésta se rodará en Venezuela, lo que comportará grandes beneficios para el país, según sus responsables. "El impacto positivo de la película se dejará sentir en las comunidades en las que contratarán a los actores y al equipo de producción", dijo recientemente Glover.
Visto por encima, todo esto puede parecer muy bonito, pero a nadie se le escapa que estamos ante una gran maquinaria propagandística. De hecho, no han faltado los que han saltado a la palestra pública para vocear sus sospechas. Un número importante de figuras del cine venezolano expresaron su enfado por el presupuesto otorgado por el presidente para realizar Regresa Miranda. "Dan más dinero a una película que a la producción cinematográfica venezolana de todo un año", afirma el director Alfredo Anzola. "No creo que nadie tuviese el valor de decirle al presidente que se trata de una mala idea. Estoy seguro de que quieren hacer buenas películas. Lo que no me gusta es que sólo van a hacer las películas que ellos quieren”
Parece que Chávez ha aprendido de la historia del último siglo, en la que el cine se ha convertido en una gran arma propagandística para todo tipo de gobiernos. Una arma que adquiere mayor valor en tiempos de agitación, belicismo o revolución, tres términos familiares para el presidente Chávez.