La relación del público español con nuestras estrellas internacionales tiene miga. Como en muchos otros aspectos, los españoles tenemos una cierta tendencia a tener conductas y opiniones extremas, y esto se materializa con toda intensidad en los comentarios y apreciaciones de nuestros artistas que triunfan en el extranjero. Que se lo pregunten a Almodóvar, que aunque no puede quejarse de boicot mediático, siempre encuentra mejor recibimiento a su trabajo en países como Francia o Estados Unidos que en su casa. De todos modos, lo que nos interesa ahora es el otro extremo del espectro de impresiones, aquel que tiende a halagar de manera absolutamente desmedida a la estrella que se ha proyectado internacionalmente, aquel que elogia sin mantener ningún rigor crítico. ¿Puede que eso sea lo que está pasando con Penélope Cruz y Javier Bardem? ¿Tiene razón de ser el boom mediático que han levantado sus carreras como actores? ¿Se merecen ambos la misma consideración? ¿Qué se valora más, su aparición en revistas del corazón retozando juntos a la salida de un bar, o sus últimos trabajos actorales? ¿No será que el ruido de tambores color de rosa no nos deja ver lo que hay de talento (o falta de él) en su trabajo? ¿No será que la Pe y Bardem están sobrevalorados?
Quién les iba a decir a Javier Bardem (1969) y a Penélope Cruz (1974) que su encuentro en 1992 en la película de Bigas Luna Jamon, jamón tendría una reedición en forma de película de Woody Allen quince años después. La verdad es que este acontecimiento ilustra de una forma bastante precisa lo que les ha tocado vivir a ambos actores. Aunque con sus diferencias, las carreras de ambos actores han seguido caminos paralelos. Después de triunfar en el cine patrio, ambos encontraron una vía de acceso al panorama internacional explotando su perfil más latino (Penélope en película como Hi-Lo Contry o Woman on Top, y Javier en Antes que Anochezca). Luego ambos alcanzarían la gloria de estar nominados al Oscar (Javier por el film mencionado y Penélope gracias a su reencuentro con Almodóvar en Volver). Más aún, tal y como van las cosas, todo apunta que la nominación podría convertirse en victoria para Bardem si la Academia de Hollywood reconoce, como ya lo han hecho multitud de asociaciones de críticos americanos, su trabajo en la película No Country for Old Man.
Hasta aquí todo bien. Estas son las historias que suelen poblar los medios estos días. Sin embargo, ¿alguien comenta el perfil bajo de la mayoría de las producciones norteamericanas en las que ha intervenido la Cruz (desde Todos los caballos bellos a Gothika, pasando por La mandolina del Capitán Corelli)? ¿Alguien ha pensado en el encasillamiento del Bardem más internacional en papeles de latino (algo que da un giro en la última película de los hermanos Coen)? ¿Nadie cree que la película que Woody Allen ha rodado en España puede resultar en un bodrio lleno de postales del paisaje catalán y asturiano con unos actores a los que se ha celebrado sin valorar con rigor sus carreras? La verdad es que es algo bastante improbable que Javier Bardem y Penélope Cruz dejen de ser noticia. No hay duda de que ambos se adecuan perfectamente, gracias a su encanto y belleza, al arquetipo de estrella glamourosa que demanda Hollywood. Sin embargo, lo que sí podemos hacer es valorar en justicia su trabajo. ¿Qué os parece a vosotros? ¿Merecen Pe y Bardem el revuelo desatado a su alrededor? ¿Son grandes actores? ¿Tienen talento suficiente como para dejar huella en la historia del cine español e internacional? ¿O no será más bien que la pareja del momento está un poco sobrevalorada?