Es la reina del pop, la diosa de las macro-giras, antes la más mala de las malas, ahora la más madraza, autora de cuentos infantiles... ¿hay algo que se le resista a Madonna? Pues bien, si hay alguna materia en la que se puede afirmar que Madonna no ha terminado de cosechar el éxito esperado, esta ha sido el cine. Lejos quedan ya los tiempos de Buscando a Susan desesperadamente (1985), de ¿Quién es esa chica? (1987) o incluso Dick Tracy (1990), donde la cantante, en plan rubia platino y femme fatale, se convertía casi en una reencarnación de Marylin. Luego vinieron tiempos de intentos extraños, como las incursiones en el cine de autor con Juego peligroso de Abel Ferrara (1993) o Girl 6 (1996) de Spike Lee, películas interesantes, pero no las mejores para escalar a la cima del éxito cinematográfico. Luego, Madonna se convenció de que podría revivir el musical con Evita (1996), pero el intento fue frustrado, y desde entonces parece encasillada en sosas comedias románticas como Algo casi perfecto (2000) o la infumable Barridos por la marea (2002). Cansada de ceder ante las voluntades de sus directores, Madonna ha decidido pasarse al otro lado de la cámara y tomar las riendas de la cuestión. El resultado de dicha decisión podrá verse el próxima mes de febrero en el Festival Internacional de Cine de Berlín.
El título de la ópera prima de Madonna es Filth and wisdom (algo así como Obscenidad y sabiduría), una cinta de bajo presupuesto, rodada en Londres y basada en las propias experiencias vitales de la cantante. La cinta desembarcará en la capital alemana de manos de su directora, que acudirá personalmente a presentarla en la 58 edición del Festival. La cinta se mostrará en Panorama, fuera de la contienda oficial, una sección que acoge trabajos innovadores y de nuevos realizadores.
Hasta el momento, pocos detalles se conocen de la película en cuestión. Se sabe, por ejemplo, que uno de los papeles protagonistas corre a cargo del músico Eugene Hütz, cuya banda Gogol Bordello acompañó a la estrella del pop en el concierto que dio en el estadio londinense de Wembley. Otro dato curioso es que, al parecer, en esta ocasión, la protagonista de 'Evita' limita su intervención a trabajar detrás de las cámaras y no encarnará ningún papel. Madonna, de 49 años, espera así resarcirse de una carrera fílmica que deja bastante que desear. Puede que Filth and wisdom, por su carácter independiente, no se convierta en un bombazo de taquilla, pero puede que sí consiga cumplir las expectativas de la reina del pop.