Es ya un rasgo de la personalidad de los artistas apoyar causas sociales o políticas. Lo estamos viendo estos días con Javier Bardem y la plataforma ‘Todos con el Sahara’, en apoyo al pueblo saharaui. Les vimos también gritando ‘No a la guerra’ en el congreso de los diputados y encabezando manifestaciones. En Hollywood también son proclives a manifestar sus ideas políticas. Desde Sean Penn, hasta Paul Newman, pasando por una larga lista formada por Tim Robbins, Susan Sarandon, George Clooney, Alec Baldwin, Warren Beatty y la mismísima Angelina Jolie junto a su amado Brad Pitt. Todos ellos han manifestado abiertamente su forma de pensar y sus ideas políticas y sociales, pero sólo unos pocos se han atrevido a cruzar la fina línea que separa el mundo de la interpretación del universo político.
Cuando Arnold Schwarzenegger terminó de rodar 'Terminator 3' no empezó a pensar inmediatamente en la cuarta entrega. El actor tenía en mente unas aspiraciones mayores. Dejar en el armario el traje de Terminator y enfundarse el de gobernador de California parecía un cambio de vestuario poco convencional para un actor de su calibre, pero lo cierto es que Arnie no era el primer artista que se metía a esto de la política. Este corpulento republicano fue elegido en 2003 y ha vuelto a ser reelegido. En California están encantados con él y, al contrario que la mayoría de sus compañeros de Hollywood, que parece que tienen una tendencia política más cercana a las filas demócratas, Arnie ha sido siempre muy claro en sus ideas republicanas, por lo que es conocido como «Conan el republicano».
Pero antes que él muchos otros artistas de Hollywood han atendido a la llamada de la política. La presencia continua tanto en la gran pantalla como en televisión parece que da a los actores y actrices una importante ventaja a la hora de ponerse frente a los electores para soltarles un discurso político. Y es que carisma no les falta a estas caras conocidas por todos. La similitud entre actuar en un escenario y hacerlo sobre el estrado; interpretar un personaje, seguir un guión, son tareas casi idénticas para un actor y un político. Además, salvar el anonimato y generar confianza son los principales objetivos de los políticos y esto es algo que los artistas tienen fácilmente superado.
El éxito rotundo que obtuvo Ronald Reagan cuando fue elegido presidente de los Estados Unidos en 1981, aunque tuvo mucho que ver con su anterior etapa como gobernador de California, dependió también en gran medida de su trayectoria cinematográfica, una carrera como actor que había abandonado poco antes de hacerse político.
Antes y después, artistas como Sonny Bono (el exmarido de Cher), Fred Grandy (‘Vacaciones en el mar’), Ben Jones (‘The Dukes of Hazzard’) y ahora Fred Thompson (‘Ley y orden’) y Al Franken (‘El mensajero del miedo’) han decidido encaminar su vida desde el mundo del arte al de la política. Parece que la capacidad que adquiere un actor para la interpretación resulta muy útil al labrar una carrera política.
¿Qué te parece que los actores den el salto a la política?