Entrega, afán de superación, victoria, compañerismo, épica… no cabe duda de que las Olimpiadas ponen en juego algo más que medallas. Lo que se pone a prueba en el mayor evento deportivo que existe es el esfuerzo titánico de seres humanos que llevan sus capacidades al límite en defensa de sueños personales, pero también nacionales. A la postre, un rebosante caldo de cultivo para un sinfín de emociones. Pasiones que por otra parte han constituido la materia prima de la aproximación cinematográfica a los Juegos Olímpicos. Sea desde un punto de vista dramático, cómico o incluso paródico, el cine ha sabido ver en la más relevante de las celebraciones deportivas una mina de oro sentimental. Para celebrar el inicio de las olimpiadas de China 2008, os proponemos un repaso por las principales películas que han utilizado el mundo olímpico como escenario de sus historias. También nos gustaría que nos dieseis vuestra opinión de estas películas, para así escoger vuestra favorita:
Carros de Fuego, 1981: He aquí la película-emblema del universo olímpico. Gran Bretaña, año 1920. Harold Abrahams y Eric Lidell estaban hechos para correr. Cada uno tenía sus motivos, su propio Dios, sus propias creencias, sus propios sueños de victoria. Sin embargo ambos compartían un mismo objetivo: correr más rápido que ningún otro hombre. Basada en hechos reales, con los Juegos Olímpicos de 1924 como telón de fondo, Carros de fuego, y la inolvidable banda sonora de Vangelis forman parte de la cultura popular, más aún cuando la película fue merecedora de cuatro Oscars de Hollywood a la mejor película, guión original, banda sonora original, vestuario. Para algunos la mejor película sobre deportes de la historia del cine, para otros la más injusta vencedora del Oscar a la mejor película. ¿Qué os parece a vosotros?
Elegidos para el triunfo, 1993: Aunque a primera vista parece que el drama debiera ser el género idóneo para acercarse al espíritu olímpico, existen varias películas que demuestran que los Juegos poseen un gran potencial cómico. Y es que aquello de que la realidad supera a la ficción, se impone una vez tras otra. Aquí tenemos por ejemplo el caso del equipo olímpico más surrealista de la historia: el equipo jamaicano de bobsliegh (deporte consistente en deslizarse por trineo a través de un empinado tobogán de hielo). Hollywood supo apreciar las posibilidades cómicas y épicas de la historia real (situada en los Juegos Olímpicos de invierno de Calgary, Canadá) y no dudó en llevar la historia al cine.
Olimpia, 1938: Con el propósito propagandístico de ensalzar los principios de la ideología nazi, la cineasta Leni Riefenstahl, la preferida de Hitler y directora de El triunfo de la voluntad (1935), fue escogida por el régimen para realizar una película sobre las Olimpíadas de Verano de 1936. Un ejemplo de cómo la imagen de las Olimpiadas ha sido utilizada para fines políticos, muy lejos del ideal del “espíritu olímpico”.
El milagro, 2004: Los alemanes no han sido los únicos en abrazar el género deportivo-olímpico como herramienta de acción patriótica. En el caso de esta película de 2004, se erige hasta cotas épicas la historia real de uno de los considerados como más grandiosos momentos de la historia moderna en Estados Unidos. El Milagro narra la historia de Herb Brooks (Kurt Russell) que en 1980 desafió a un equipo común de jugadores universitarios a enfrentarse a la extraordinaria y temible fuerza de la Unión Soviética el más extraordinario equipo de hockey del mundo en los Juegos Olímpicos de Moscú. A pesar de las pocas probabilidades el equipo norteamericano, Team USA, condujo el orgullo de una nación que ansiaba una distracción de los eventos mundiales. Lo dicho, carne de exaltación patriótica.
Pasión por el triunfo, 1992: Quizás sea esta una de las aproximaciones más convencionales al mundo del olimpismo por parte del cine. Típico drama de superación y competitividad bañado en los códigos del romanticismo made in Hollywood. Doug Dorsey era una estrella de hockey sobre hielo hasta que un accidente le retira de la alta competición. Kate Moseley es una patinadora artística de muy malos humos, que no soporta a ninguna de sus parejas. Cuando el entrenador de Kate los une, con vistas a las Olimpiadas de Invierno de 1992, se produce una dura confrontación entre caracteres tan dispares, pero no exenta de romanticismo. Para descubrir el reverso, mucho más divertido, de esta insulsa película, es obligatorio mencionar el filme Patinazo a la gloria (2007) en la que el gran Will Ferrell y el prometedor John Heder se embarcan en una parodia sin escrúpulos de la épica deportiva.
Astérix en los juegos olímpicos, 2008: Adoptando los mecanismo paródicos de la saga de Uderzo y Goscinny, el cine francés se echó unas risas a propósito del espíritu olímpico. Puede que no sea la mejor entrega de la saga fílmica de Astérix, pero vale la pena sólo por ver a Alain Delon como Julio Cesar, marcándose una brillante parodia de su propia figura. Y con la presencia estelar de los ferraristas Michael Shumacher y Jean Todt.
One Day in September, 1999, y Munich, 2005: Kevin McDonnald, en clave documental, y Steven Spielberg, desde la ficción, abordaron uno de los hitos dramáticos de la historia de los Juegos Olímpicos: el ataque terrorista perpetrado por el grupo palestino Septiembre Negro en las olimpiadas de Munich de 1972. Primero, los terroristas asesinaron a dos deportistas y secuestraron a otros nueve. Luego de un frustrado intento de rescate, los rehenes y terroristas, con excepción de tres, acabaron muertos.