Desde el momento en que se empezaron a filtrar las primeras imágenes de Tropic Thunder, una guerra muy perra, con Robert Downey Jr. caracterizado como un actor negro, la película se convirtió no sólo en uno de los títulos más esperados de la temporada, sino también en objeto de todo tipo de acusaciones y polémicas. Así, el nivel de hostilidad que rodea a la película se ha incrementado notablemente en la víspera de su estreno norteamericano (el 15 de agosto, en España podrá verse a partir del 26 de septiembre). Los ataques vertidos sobre el filme proceden claramente de sectores que defienden a capa y espada la actual ola de corrección política que azota todo el mundo. Unos ataques que se han disgregado en diferentes frentes. Por una parte, el más obvio y notorio, existe el problema que han visto algunos en el personaje de Kira Lazarus, un actor australiano al que interpreta Downey Jr. y que interioriza tanto los papeles que interpreta que, para dar vida al soldado afroamericano Lincoln Osiris, decide teñirse la piel quirúrgicamente. El objetivo de Stiller es el de satirizar los excesos de algunos actores a la hora de “meterse” en la piel de sus personajes. Sin embargo, la broma no ha sido bien vista por los estandartes de la corrección, que han acusado (injustamente) al gag de racista.
En un caso parecido al de Borat, en la que el humorista Sacha Baron Cohen ponía patas arriba no sólo el estilo de vida americano sino también la manera en que los norteamericanos miran al extranjero, Stiller debe enfrentarse a la incomprensión de una sociedad hipersensibilizada con cualquier asomo de humor subversivo. La gota que ha colmado el vaso en el caso de Stiller y Tropic Thunder ha sido un cartel, parte de una campaña “viral” en Internet para promocionar la película, donde aparece el actor y director con la inscripción "Había una vez un retrasado" y una web (www.simplejackmovie.com) ya desactivada donde se cuenta la ficticia historia del personaje que encarna Stiller: un actor con pocas luces que pretende ganar el Oscar interpretando a "un retrasado". De nuevo Stiller cargando, de modo mordaz y satírico, contra los actores que persiguen el Oscar interpretando a disminuidos. Y de nuevo, la incomprensión de ciertos grupos, en este caso las asociaciones de discapacitados psíquicos estadounidenses, que ya manifestaron su rechazo a la película en el pre-estreno del filme.
Ante este amago de polémica, un portavoz de la productora Dreamworks ha aclarado que "no se va a tocar ni un plano de la película", y ha recalcado que es "una comedia no recomendada a menores de 13 años y así debe valorarse". Mientras, The New York Times hablaba de "la preparación de un boicoteo a escala nacional" y Timothy P. Shriver, máximo responsable de los Special Olympics, declaraba al mismo periódico que había empezado a pedir a congresistas "una nota oficial condenando este discurso del odio".
Tropic Thunder relata las peripecias de tres actores muy conocidos y enamorados de sí mismos que, mientras se encuentran en el sureste asiático rodando una película de guerra que relanzará para siempre sus carreras, acaban viéndose envueltos en un conflicto casi bélico con una red de narcotraficantes. El filme pretende parodiar títulos como Platoon o Salvar al soldado Ryan, y ridiculizar las manías y las maneras de algunos actores de Hollywood. Stiller no ha escatimado en gastos para este proyecto que llega de la mano de Dreamworks y Paramount, ya que, además de conseguir auténticas escenas de guerra con logrados efectos especiales, ha reunido en la pantalla a caras tan conocidas como Jack Black, Robert Downey Jr., Nick Nolte e, incluso, a Tom Cruise.
Por si la cosa no está del todo clara, el mismo Stiller lo explica alto y claro. La idea para la película se le ocurrió hace más de veinte años: "En 1987, cuando muchos actores amigos míos estaban rodando películas sobre la guerra de Vietnam, me impresionaba que todos volvieran de los rodajes hablando de la intensa experiencia que suponía para ellos cuando no era como estar en una guerra de verdad".
¿Cuál os parece a vosotros el problema? ¿Está la sociedad norteamericana demasiado sumida en un agobiante clima de corrección política? ¿Os quizás es que a Stiller se la ha ido un poco la mano con su sátira voraz?