Rendición, seducción, embelesamiento, admiración, devoción. Conceptos como estos nos sirven para definir la reacción que ha despertado en la crítica norteamericana la espléndida y espectacular interpretación de Penélope Cruz en la nueva película de Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona, que como ya es bien sabido por todos, está ambientada en Barcelona y coprotagonizada por Javier Bardem y Scarlett Johansson. Sin embargo, a pesar de la presencia de la niña mimada de Hollywood (Scarlett) y el reciente ganador del Oscar al mejor actor secundario (Bardem) lo que ha causado auténtica sensación ha sido el despliegue interpretativo de Penélope, que encarna a María Elena, la temperamental, salvaje y alocada ex-mujer de Juan Antonio (el pintor al que interpreta Javier Bardem). Los elogios recibidos por la actriz española son sonados y no falta quien ya reclama una nominación al Oscar para Penélope. Un ejemplo: "Penélope Cruz merece una nominación por su interpretación feroz, loca y sexy en Vicky Cristina Barcelona", manifestó Richard Roeper.
Las alabanzas continúan. "Ver a Cruz cambiando entre el español y el inglés es una lección en el arte de actuar. Fue nominada al Óscar por Volver (2006) y debería tener un chico de oro a sus pies esta vez", escribió el crítico Peter Travers de la revista Rolling Stone. Él mismo remató su elogio afirmando que la interpretación de Cruz y Bardem (que saltan continuamente del castellano al inglés), "es tan divertida que no necesita subtítulos". Hay quién incluso mira al futuro y sueña con nuevas colaboraciones entre el maestro neoyorquino y la actriz madrileña: "Cruz está tan divertida que ojalá Allen haga su próximo filme con ella en español", comenta David Edelstein. Sobre la conexión entre Penélope y Allen, el realizado de joyas como Hannah y sus hermanas (1986) y Annie Hall (1977), ha explicado que se quedó prendado de Cruz cuando la vio en Volver (2006), de Pedro Almodóvar. "Pensé que era increíble y no pude esperar a tenerla en mi película. Es una fuerza de la naturaleza, como también lo es su personaje, María Elena", explicó Allen.
Bardem, que sigue en la mira de los críticos norteamericanos gracias a su soberbia interpretación en No es país para viejos, también ha despertado el entusiasmo de la crítica. Edelstein ha apuntado: "Él es casi criminalmente atractivo por su forma de hablar suave y erudita, decente a su manera pero implacable. Un Don Juan que regresa a la vida como un encantador angloparlante", argumenta Denby. Otro que se ha revelado como un auténtico fan de Bardem ha sido el propio Woody Allen que no ha escatimado elogios a la hora de referirse al protagonista de su nueva película: "Puede que él fuese el único actor en el mundo que podía haber hecho este papel para mí".
De este modo, la alianza del director de Manhattan con la cinematografía española ha sido abrazada amablemente por la crítica norteamericana, absolutamente entusiasmada por el trío que forman Allen,Cruz y Bardem. Nuestras dos estrellas, que hace meses que comparten una relación sentimental, han declarado el orgullo que sienten por haber podido compartir su trabajo con un director de referencia en sus vidas: "Fue un honor y una sorpresa formar parte de la película. Algo que parece imposible cuando uno vive en España y no en EEUU", comentó Bardem. "Me hacía mucha ilusión y Woody creó un gran ambiente", manifestó Penélope.
Después del beneplácito de la crítica americana, hace falta ver la reacción que despertará la película en nuestro país, donde se presentará por todo lo alto en el Festival de Cine de San Sebastián.