Año 1996. Nicholas Cage se hace con el Oscar al mejor actor por su interpretación de alcoholizado suicida en Leaving Las Vegas de Mike Figgis. Al año siguiente, Cage se aúpa a lo más alto de las listas de los actores más rentables y taquilleros gracias a su papel en Con Air, y casi de forma simultánea, el actor protagoniza junto a John Travolta una de las películas de culto de los 90: Cara a cara de John Woo. Si eso no es estar en la cresta de la ola… Y así fue por muchos años, en los que el actor fue conquistando éxito tras éxito mientras su pelo y sus peinados nos iban regalando estampas inolvidables de un intento fallido de disimular una avanzada calvicie. El actor llegó incluso a convertirse en fetiche de lo cool cuando encarnó a los hermanos gemelos Kaufman en la película Adaptation: el ladrón de orquídeas (2002), el filme de Spkie Jonze con guión de Charlie Kaufam, los chicos de moda del nuevo Hollywood. Sin olvidar tampoco que se puso a las órdenes de Martin Scorsese en Al límite (1999).
Sin embargo, queda claro que lo gloria no es para siempre y parece una certeza indiscutible que los últimos años han sellado lo que podríamos calificar como una “caída en barrena” de la figura de Nicholas Cage, básicamente por su empeño en protagonizar películas de escasísimo, cuando no nulo, nivel. Subproductos que buscaban la taquilla facil, la adolescente. Propuestas bajo mínimo para un público adormecido por la catatonia impuesta por Hollywood. En fin, que a golpe de bodrios y filmes insustanciales, el caché se Cage se ha hundido por completo. Bodrios para el recuerdo hay muchos. Aquí una muestra: La mandolina del capitán Corelli (2001), La búsqueda (2004), El hombre del tiempo (2005), El motorista fantasma (2007) o Next (2007), sólo por mencionar unas pocas. Y ahora, para rematar el asunto, nos llega el último despropósito protagonizado por Mr. Cage: Bangkok Dangerous, donde el hombre del peinado cambiante interpreta a Joe, un asesino a sueldo contratado por un gánster de Bangkok para eliminar a sus enemigos. Una historia de violencia y mucha acción: el tipo de película (banal, insustancial, casposa) en el que se ha encasillado por completo Cage.
Y todavía más. Lo más dramático de todo es que ante la patente inoperancia y falta de acierto de Cage a la hora de perfilar su carrera reciente, no falta quien empieza a dudar de que Cage fuera un actor talentoso en algún momento. ¿Era su papel en Leaving Las Vegas prodigioso o simplemente una suma errática de tics sobreactuados? ¿No es Al límite la peor película de Martin Scorsese? ¿Es Cara a Cara una película de culto por Cage o a pesar de Cage?
Y así llegamos a otro apartado que no podemos dejar pasar si nos referimos a Nicholas Cage. Y es que, quizás junto a Bruce Willis, y más recientemente Tom Hanks, el actor cuenta con el discutible honor de ser el actor peor peinado de Hollywood. Sus lamentables esfuerzos por disimular su avanzada calvicie nos han regalado imágenes que bordean la vergüenza ajena. Sea por la intención del propio actor o por la imposición de los estudios, la cabeza de Cage se ha convertido en un territorio en constante y triste transformación. Aquí, un pequeño repaso a los hitos alopécicos de Cage:
-Cara a cara (1997): Podría decirse que aquí se iba perfilando el desastre. La evidencia: unas entradas descomunales. Un territorio que ya apuntaba a desértico y que daría el tiro de salida al carnaval de peluquería que ha rodeado a Cage desde entonces.
-Con Air (1997): El primer intento podría titularse como “melenas desesperadas”. Aquí, en plan tiarrón cachas y más duro que el acero, Cage puso en marcha toda su testosterona y para demostrar su alta hombría decidió equiparse con unas terribles melenas que recuerdan a otros nombres de triste recuerdo como Hulk Hogan o la cabellera de Jean Claude Van Damme en Blanco Humano, por ejemplo.
-Adaptation (2002): Aquí, la avanzada calvicie de Cage fue aprovechada por Gondry y Kaufman para dar forma al hombre inseguro y neurótico que necesitaban para su película. La cosa no tiene nombre y podría definirse como los “cuatro pelos peor colocados (puestos o distribuidos, según se quiera) de la historia del cine”.
-El señor de la guerra (2005): Con este filme empezó otro festival que ha acompañado a Cage durante los últimos años: el de los injertos de pelo (a no ser que se trate de pinturas o peluquines mágicos, quizás incluso efectos especiales). En fin, que la caso ya no tenía salvación y como otros, Cage ha tenido que recurrir a la técnica quirúrgica para mantener su imagen vendible.
-Con Ghost Rider: el motorista fantasma (2007) llegamos a la cumbre del proceso de aparición mágica de pelo, aquí dando forma a lo que nuestra compañera del blog Hollywood Confidencial tan bien bautizó como “peinado estilo palmera". ¿Hace falta decir algo más?
-Y finalmente llegamos a la última y más patética etapa en la que se ha sumido Cage, en la que ha optado por lucir unas melenillas terribles, bien ilustradas por las dos primeras imágenes de este post. De esta guisa se le ha podido ver en películas como Next (2007) o en su nuevo filme, el ya mencionado Bangkok Dangerous. Lo cierto es que es difícil de pronosticar cual será el siguiente paso de la cabellera de Cage. Aunque la pregunta definitiva seria: ¿cuando optará Cage, como muy dignamente ha hecho Bruce Willis, por pasarse al estilo rapado?