¿En qué piensa este George W. Bush interpretado por Josh Brolin en la película W, de Oliver Stone? ¿Se le verá preocupado por todos los dolores de cabeza que le ha traído su decisión de iniciar la ofensiva bélica en Irak? ¿O es que simplemente se aburre, víctima de su propia mediocridad e impotencia? Quizás simplemente reflexiona sobre lo milagroso de su llegada a la Casa Blanca, y todavía más, su reelección cuatro años después. Sea lo que sea, estamos ante un poster magnífico (de esos que dicen mucho, pero que también abren enigmas) y ante una de las películas más esperadas del año. La película se estrenará el 17 de octubre en Estados Unidos, en plena campaña electoral norteamericana, y cuenta con un reparto espectacular, con un elenco de estrellas dando vida a todos los peces gordos de la administración más infame de la historia de América. Como protagonista absoluto, en la piel de George W., encontramos a un Josh Brolin magníficamente caracterizado, como puede apreciarse en el poster, acompañado por Elizabeth Banks (Laura Bush), James Cronwell (George Bush padre), Ellen Burstyn (Barbara Bush), Thandie Newton (Condoleezza Rice), Scott Glenn (Donald Rumsfeld), Richard Dreyfuss (Dick Cheney), Jeffrey Wright (Colin Powell) y Ian Gruffudd (Tony Blair), entre otros.
Hasta el momento, la pregunta más esbozada en relación a W era cual sería el tono utilizado por Stone para acercarse a la figura del presidente norteamericano (¿se trataría de una tragedia, un melodrama, una sátira, un relato de cine negro?). Pues bien, según las últimas declaraciones de Stone, la cuestión empieza a clarificarse, ya que el director anunció que su película tendrá más que ver con sátiras como ¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú de Stanley Kubrick que con películas políticas como Nixon del propio Stone. Para Stone, la presidencia de Bush ha sido "tragicómica", y en la película será parodiada la faceta religiosa del presidente, que es asesorado por un grupo de "ministros evangelistas" que le acompañan desde su conversión al cristianismo para superar sus problemas con el alcohol.
Ya hace un tiempo, Stone declaró a Variety que la película pretende ser “una radiografía personal del mandatario que permita al espectador acercarse a la mente del personaje. Pero si Nixon era una sinfonía, la película sobre Bush será más bien una pieza de cámara. La gente ha convertido mis ideas políticas en un cliché, y eso es simplificar las cosas. Soy un dramatista que está interesado en la gente, y siento empatía por Bush como ser humano”. En un principio, estas palabras deberían haber tranquilizado al presidente que estuvo a punto de ahogarse con una galleta, sin embargo el cóctel que puede salir de combinar la fascinación de Stone por la corrupción ligada al poder con unos toques de sátira puede ser explosiva. “Espero realizar un retrato auténtico del hombre. ¿Cómo pasó Bush de ser un alcohólico a coronarse como el hombre más poderoso del mundo? Parece una película de Frank Capra, pero también me interesa cubrir los demonios de su vida privada, sobretodo su conversión al cristianismo. Eso incluye su creencia de que Dios personalmente lo escogió para servir como el presidente de Estados Unidos. La película ofrecerá sorpresas tanto a los defensores como a los detractores de Bush”.
Si el planteamiento inicial del filme ya contiene numerosos ingredientes para la polémica, la película se ha visto rodeada de todavía más controversia desde que el pasado 14 de julio los actores Josh Brolin y Jeffrey Wright y otros cinco miembros del equipo fueron detenidos después de haber participado en una pelea en un bar, según informó la Policía de Shreveport (Luisiana). Al parecer, las detenciones se produjeron pasadas las dos de la madrugada, hora local, en el bar 'Stray Cat' de la localidad. Brolin fue llevado a la prisión local y puesto en libertad bajo una fianza de 334 dólares (unos 210 euros), según precisó el diario Times de Shreveport. Más movida para un filme que con toda probabilidad llegará a las salas rodeado de escándalo y revuelo mediático.