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Artículos - septiembre 2008

# lunes, 29 de septiembre de 2008 22:57

Al Pacino vs Robert de Niro: ¿duelo en la cumbre?

Ya tenemos aquí el cara a cara más esperado de la temporada, un duelo de titanes en la cumbre de Hollywood. Un combate en el ring imaginario que forman los límites de la gran pantalla. Hablamos, por supuesto, de Asesinato justo, el nuevo thriller policial de Jon Avnet que nos ofrece la posibilidad de asistir a la reunión de dos auténticos monstruos de la interpretación: Robert de Niro y Al Pacino. Sin embargo, nos asaltan unas cuantas dudas que nos gustaría compartir con vosotros. ¿Están De Niro y Pacino en un buen momento de sus carreras? ¿No tenéis la impresión de que estamos ante un combate de púgiles en horas bajas? Aun así, es innegable la atención que suscita poder disfrutar de una dupla fílmica tan mítica como esta. Y ya que lo planteamos como un duelo, es casi una obligación buscar un vencedor: ¿Pacino o De Niro? ¿Apostamos por la contención, mesura y maestría del gran Robert De Niro o nos decantamos por la visceralidad y temperamento de Al Pacino? No se trata de una elección menor. No olvidemos que entre los dos, estos colosos del séptimo arte acumulan la friolera de 14 nominaciones a los Oscar y 3 victorias: dos para De Niro (por sus papeles en El padrino II -1975- y Toro salvaje -1981-) y una para Pacino (en su última nominación hasta la fecha, por Esencia de mujer -1992-). El duelo está servido y vosotros sois los jueces.

En Asesinato justo, Pacino y De Niro son Rooster y Turk respectivamente, dos condecorados detectives que enfrentan con dificultad el horizonte de una pronta jubilación. Así que antes de colgar sus placas, ambos se comprometen a cazar a un conocido proxeneta, que parece estar ligado a un caso resuelto por ellos en el pasado. Igual que en el crimen de entonces, la víctima es un presunto delincuente y en el cuerpo se ha encontrado un poema de cuatro líneas que justifica el asesinato. Cuando los crímenes comienzan a sucederse, se ve con claridad que los detectives se enfrentan a un asesino en serie, cuyo objetivo son aquellos criminales que se han escabullido entre las grietas del sistema judicial. Su misión, al parecer, es llevar a cabo lo que la policía es incapaz de hacer, sacar a los culpables de las calles para siempre. La semejanza entre los recientes crímenes y el caso que los dos detectives resolvieron tiempo atrás siembra una duda preocupante: ¿metieron entre rejas a la persona equivocada?

En fin, un vehículo para dos estrellas que pasan por un momento delicado de sus estelares e históricas carreras. Tomemos el caso de De Niro para empezar. Un tipo que se comió la pantalla durante tres décadas (de los 70 a los 90) gracias a sus inolvidables colaboraciones con pesos pesados como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese o Michael Cimino. Los títulos hablan por sí solos: de El padrino II a Uno de los nuestros, de El cazador a Taxi Driver. Memoria vida de un periodo que revolucionó el cine americano (antes que los estudios se volvieran a hacer con el control total de la industria). Algo parecido sucede con Al Pacino, otro icono del cine de la segunda mitad del siglo XX, también junto a autores indiscutibles de su época, del mismo Coppola a Brian de Palma. Siendo quizás su encarnación de Michael Corleone el pico más alto de su carrera, títulos como Scarface, Serpico, Una tarde de perros o Atrapado por su pasado forman parte del cine como mito universal e inmortal. Pero entonces, echando un vistazo a los últimos trabajos del dúo, uno se pregunta: ¿A dónde demonios ha ido a parar el genio de estos dos tótems del séptimo arte? ¿Es que una vez terminado el esplendor del “nuevo Hollywood”, se encuentran como peces fuera del agua? ¿Empiezan a chochear y a preocuparse más por su bolsillo que por su legado interpretativo?

Pacino y De Niro: ¿Dos bestias pardas de la historia del cine o dos abuelos que asisten impotentes a al final de una era? ¿Volverá alguna vez De Niro a mostrarnos todo su talento o se limitará a arrastrarse por comedias de poca monta y thrillers convencionales? ¿Recuperaremos algún día al Pacino más contenido y sensible o debemos contentarnos con verle convertido en un bufón histriónico que lucha contra una avanzada calvicie?

No es nuestra intención faltar al respeto, sólo añoramos el genio de estas dos figuras capitales de la historia del cine y de nuestra memoria cinéfila personal. Porque les queremos, les exigimos el máximo. Y aunque últimamente nos decepcionen de forma periódica, seguimos respetando sus grandiosas carreras. Y por eso, aprovechando su primer encuentro prolongado en la gran pantalla en Asesinato justo (ya se cruzaron brevemente en Heat de Michael Mann y compartieron cartel en El padrino II), os convocamos a que nos deis vuestra opinión sobre este duelo histórico. ¿Pacino o De Niro?  

# lunes, 29 de septiembre de 2008 11:15

EL ADIÓS DE UNO DE LOS GRANDES

Recientemente, en Cannes, donde Paul Newman ganó el Premio al Mejor Actor en 1958, el festival mostró un montaje de imágenes de las estrellas que habían pasado por su alfombra roja a lo largo de la Historia. La audiencia asistió levemente aburrida a esa sucesión de rostros, pero se sintió electrizada en un momento: un plano de la dañada cara del Newman contemporáneo, que fue inmediatamente reemplazado por otro del actor a los veintipico años, con esos ojos azules para cuya gloria fue inventado el Technicolor, y a los que las fotos promocionales en blanco y negro de la época raramente hacían justicia.

 

La audiencia emitió una exclamación, literalmente, ante la belleza perdida de Newman. Se trataba del Adonis de Hollywood que una vez había hecho que tanto mujeres heteros como hombres gays se pusieran burros ante su presencia. Pero al siguiente instante, la exclamación casi orquestadamente se convirtió en lamento, de pena o incluso desesperación al comprobar que así es como la belleza acaba. Fue como si quisiéramos rajar la pantalla, como el Basil Hayward de Oscar Wilde, amenazando con destruir el retrato de Dorian Gray.

 

De alguna manera, Newman envejeció de forma diferente a otras estrellas. El Clint Eastwood actual es el mismo rostro que el de la trilogía de Sergio Leone sobre el hombre sin nombre. La cerosa cara de Burt Reynolds, a pesar de todo el botox inyectado sobre ella, sigue teniendo un parecido a la que en los años 70 dominaba la taquilla americana. Las facciones hinchadas y magulladas de Marlon Brando en La ley del silencio de algún modo nos prepararon para la apariencia grotesca que lució a finales de su carrera. Y, por supuesto, Robert Redford ha sacrificado cada uno de sus nervios faciales en pos de la autopreservación.

 

Pero, por lo visto, a Newman no le importó su belleza. En algún momento entre el western cómico Dos hombres y un destino (1969) y el drama legal Veredicto final (1982), empezó a parecer no solo mayor, sino distinto. Los extremos de sus cejas y los de su boca se cayeron. Un mostacho ocasional enfatizaba una nueva severidad. La voz se resquebrajó y volvió cavernosa. Ésa precisamente es la opaca apariencia que mostró en El color del dinero (1986), donde ganó un Oscar interpretando una versión anciana del renegado jugador de billar en El buscavidas.

 

Quizá su rostro por fin mostrara al chico meditabundo, sobrio y corriente que siempre había estado ahí. Éste era el hombre que, famosamente devoto de su mujer Joanne Woodward, estaba fuera del mercado en lo que a escarceos amorosos se refería, y su rostro empezó a retratar también al actor serio quizá cabreado por la obsesión de Hollywood con el aspecto físico. Nunca había sido un actor que se creciera ejerciendo de galán al lado de sus compañeras de reparto: basta verlo en Cortina rasgada (1956), ferozmente serio, incapaz de mirar a la cara a su supuesta novia, Julie Andrews.

 

Quizá su cara simplemente experimentara un cambio seísmico tras la muerte de su amado hijo Scout, a causa de una sobredosis, en 1978. En cualquier caso, parece ser que el legendario cinematógrafo Conrad Hall, que había iluminado y encuadrado el rostro de Newman en tantas películas, rompió a llorar cuando le preparaba un primer plano durante el rodaje de Camino a Perdición (2002), musitando: “¡Era tan bello!”.

 

Con su muerte, hemos perdido una conexión vital con el viejo sistema de los estudios de Hollywood. Newman empezó su carrera en ese contexto, que dominó la industria del cine entre los años 20 y los 50 y por el que las estrellas eran contratadas como si fueran jugadores de un equipo de fútbol y remunerados por un periodo de tiempo. Llegó al cine desde el Actor’s Studio, después de hacerse suyo no sólo el estilo interpretativo del Método sino la actitud liberal del Nueva York de la época. Fue partidario de causas liberales y políticos demócratas durante el resto de su vida, llegando a estar en el distinguido elenco de Enemigos de Richard Nixon.

 

En un principio, Newman era un segunda fila respecto a los más famosos actores del Método. Sufrió el ultraje de perder el papel principal de La ley del silencio y de Al este del Edén, frente a James Dean. Más tarde, la competición se invertiría, en tanto que el joven Steve McQueen se obsesionó por dejar atrás a Newman, hasta el punto de contar fanáticamente las líneas de diálogo que tenía en El coloso en llamas (1974) y ser presa de la rabia cuando averiguó que tenía 16 menos que Newman, su coprotagonista.

 

Su carrera despegó con las que los fans de Newman consideran las películas "H" de los años 60: El buscavidas (1961), Hud (1963) y Hombre (1967), películas con un  aire crudo, nada sentimental en las que Newman ejercía de presencia dura y lacónica. De ellas, quizás la mejor sea El buscavidas, en la que Newman se relajó como nunca antes había hecho, y se olvidó de las piedades del Método: llegó a ser genuino de una forma que el Actor’s Studio nunca le había enseñado.

 

Pero, para muchos, la favorita de ese período, y quizás de entre todas sus películas, es La leyenda del indomable, dirigida por Stuart Rosenberg en 1967. Interpreta a un ladrón de poca monta que, borracho, casi indiferente, es detenido por destrozar unos parquímetros, no intenta escapar ni de gastar sus ilícitas e ínfimas ganancias pero aun así es sentenciado a trabajos forzados en un brutal presidio. Recuerdo ver esta película de pequeño, junto a mi abuelo y mi padre, sorprendido de que me dejaran ver una película tan atrevida, violenta y explícita, al menos para la época. Newman se convirtió en un rebelde, pero no un rebelde sexual: fue un hombre en una sociedad de hombres. Esa escena donde acepta una apuesta según la que podrá comerse 50 huevos duros en una hora era puro Newman: valentía bravucona, anarquista y muy simbólica, porque era su forma de oponerse a los guardias de la cárcel y a un sistema social brutal. En muchos aspectos, La leyenda del indomable fue una película de los 70 antes de que los 70 llegaran.

 

Paul Newman entró en su edad de oro con una serie de películas al lado de Robert Redford, Dos hombres y un destino y El golpe. Aunque técnicamente de la misma generación, Newman fue siempre la figura del hermano mayor, y era el niño bonito Redford el destinado a llevarse a la chica. De nuevo, al igual que con La leyenda del indomable, son los destellos bromistas y atípicas de comedia mentecata practicados por Newman lo que hoy nos queda de esos títulos; en el primero de ellos, sus malabarismos en bicicleta para Katharine Ross mientras Raindrops Keep Fallin' On My Head sonaba de fondo. De ahí, de repente Newman ascendió una generación, definiéndose abiertamente como más viejo en El color del dinero. Fue el papel que lo proporcionó un Oscar después de que hubiera recibido, solo un año antes, uno honorario, que tradicionalmente señala el fin de una carrera. Con el profesionalismo imperturbable, Newman siguió en activo, pero el número de papeles interesantes para un hombre de su edad iba disminuyendo dramáticamente.

 

A pesar de su icónico estatus, Newman no era un hombre para quien la interpretación lo significara todo. Era un director solvente de películas pequeñas –El efecto de los rayos Gamma sobre las margaritas--, particularmente aquellos protagonizados por su esposa; fue un piloto de carreras de éxito, y un lucrativo empresario en el sector de la alimentación –sus salsas son hoy celebérrimas--. Su ejemplo hizo que docenas de celebridades trataran en vano de conseguir lo mismo en fallidos proyectos de vanidad.

 

Y un día, sus ojos se volvieron marrones.

 

Sí, es cierto, Newman desdeñó su aspecto, pero nunca pareció acarrear ese sentido de autodesprecio que supuestamente asoló a Richard Burton, después de que el gran actor galés se hiciera grande en el casquivano mundo del showbusiness. Por supuesto, ya no quedan tipos como ellos –hoy todos son unas niñas presumidas--, porque la de Newman era de un tipo de masculinidad pasada de moda, indocta y carente de ironía, interpretara a chicos buenos o a renegados. Y es con esa misma reticencia varonil y tranquila que ahora se ha quitado de en medio. Así se hace.
# miércoles, 24 de septiembre de 2008 11:15

Qué futuro más negro, ¿no?

El concepto de “distopía”, una palabra que sirve para referirse (de una manera muy culta) a lo que podría llamar un “futuro muy negro”, no es algo nuevo en el cine norteamericano. Tampoco en su literatura. Ahí están referentes absolutos como las novelas Un mundo feliz de Aldous Huxley, 1984 de George Orwell o Fahrenheit 451 de Ray Bradbury (las dos últimas con su versión cinematográfica incluida) o películas como Blade Runner de Ridley Scott, Brazil de Terry Gilliam, Metropolis de Fritz Lang o Matrix de los hermanos Wachowsky. En fin, grandes novelas y películas que han exorcizado los miedos de la humanidad a un futuro que se avecinada plagado de funestas consecuencias a los comportamientos de los hombres. Pero ya se sabe que Hollywood no puede vivir sólo del recuerdo de sus grandes aciertos, sino que tiene que fabricar éxitos que reaviven la cartelera semana a semana. Y los últimos meses no han sido ajenos a la avalancha de películas con sello apocalíptico. La última de ella: Babylon, del francés Mathieu Kassovitz y protagonizada por el grandote Vin Diesel, en la que se muestra un futuro en el que las personas son mercancías y en el que la único batalla posible es la supervivencia. Os invitamos ahora a hacer un repaso a las últimas muestras de ese subgénero distópico que podríamos llamar “qué futuro más negro”.

 

La verdad es que en las últimas temporadas hemos podido ver una interesante variedad de películas que apuntaban hacia un futuro nada idílico, una tendencia que no resulta extraña si tenemos en cuenta el actual panorama de incertidumbre que rodea a nuestro futuro más inmediato (crisis medioambientales, económica, política y religiosas incluidas). Pero bueno, para quitarle un poco de hierro al asunto, podemos recordar comedias delirantes como Idiocracia, de Mike Judge (2006), en la que se revela que el auténtico peligro de cara al futuro es la progresiva estupidez de los habitantes del planeta. Por su parte, incluso los documentales se han volcado en sus advertencias sobre la deriva apocalíptica que está tomando el mundo, siendo el más popular de todo Una verdad incómoda (2006), protagonizado por el ex–vicepresidente del gobierno americano y activista medioambiental Al Gore. En el terreno de la ciencia ficción pura y dura, cabría recordar películas notables como Hijos de los hombres (2006), de Alfonso Cuarón, o Soy Leyenda (2007) de Francis Lawrence, dos películas que demuestran que la ciencia ficción cinematográfica sigue tomando la literatura como principal fuente de inspiración. De hecho, estas películas están basadas en las novelas homónimas de P. D. James y Richard Matheson, respectivamente.

 

Sin embargo, los propuestas más interesantes en cuanto a la presentación de un futuro diatópico han llegado de géneros (o mezclas de ellos) inesperados. El primero, la animación, de la mano de esa gran película llamada Wall-E, ejercicio de minimalismo cinematográfico en el que la herencia de Chaplin se transmuta en una historia de amor robótico que se erige en el último residuo de humanidad de un mundo abocado al Apocalipsis del consumismo. Brillante renovación de mil y un arquetipos de la ciencia ficción futurista y recuperación, a través de la tecnología digital, de la inocencia perdida del viejo cine analógico.

 

Pero no sólo de animación se ha alimentado el magro futuro visto por Hollywood. A la cabeza de dicho movimiento habría que situar dos películas todavía no estrenadas en nuestro país, pero que muy probablemente despertarán la mayor de las expectaciones. La primera es Repo! The Genetic Opera, una fusión surrealista del mítico Rocky Horror Picture Show y de Blade Runner que actualiza el género de la "ópera rock" con música original y un cuidado diseño de producción. Vamos, una odisea cafre protagonizada, entre otros, por Paris Hilton, en la piel de una descarada niña de papá adicta a la cirugía estética. La trama no tiene desperdicio. No encontramos en un futuro arrasado por una plaga que ha dejado a los humanos cortos de órganos vitales. En este escenario, una gran corporación se dedica a vender órganos, pero si se da el caso de que algún comprador no consigue finalizar el pago, su órgano será “recuperado”, escalpelo en mano, por Repo, el trágico héroe de la película. Sin palabras. 

 

La otra es Southland Tales, que no lleva a un imaginario 2008, poco después de que un caos nuclear haya devastado parte de Norteamérica. Allí, luchando por recuperar el mundo de las garras de las grandes corporaciones, se cruzan cuatro personajes memorables: una estrella del porno reconvertida en presentadora de TV (Sarah Michelle Gellar), un actor víctima de una profunda amnesia (Dwayne-The Rock-Johnson), un oficial de policía de Hermosa Beach (Seann William Scott) y un veterano de la guerra de Irak (Justin Timberlake). Dirigida por Richard Kelly (el realizador de Donnie Darko), la película ya es todo un fenómenos de culto en su país, aunque el público español aun no ha tenido la posibilidad de disfrutarla. Esperamos su estreno con impaciencia y esperanza.

¡Atención cazadores de noticias frikis! Ya tenemos aquí la que probablemente pueda ser la noticia más surrealista y cachonda de lo que llevamos de año. Y es que desde hace un tiempo que la figura del gran David Hasselhoff se ha coronado como la máxima figura del universo trash. Rey de la televisión de los 80 gracias al Michael Knight de El coche fantástico (¡cómo olvidar esos aires de sobrao y esa chupa de cuero!) y dominador de los 90 gracias al Mitch Buchanan de Los vigilantes de la playa (¡siempre rodeado de bellezas y con ese mítico flotador rojo!), Hasselhoff ha demostrado en los últimos años que no hay muerte para los que gozan del don del buen humor. Sin miedo a reírse de sí mismo, el gran David ha optado por afilar su bis cómica y explotar su lado más kitsch o retorcido (como bien demuestran sus soberbias apariciones de Cuestión de pelotas, junto a Ben Stiller, o Click, como jefe de Adam Sandler). Apareció incluso en la película de Bob Esponja interpretándose a sí mismo. Vaya Crack.

 

Puede que no sean los papeles con los que sueñan los niños que ansían ser actores algún día, pero son sin duda la demostración del particular talento de Hasselhoff, un hombre nacido para ser un icono. Parecía que la última de David iba a ser su explosiva carrera comercial como cantante. Con 14 discos editados, el éxito le llegó en forma de triple platino… ¡en Alemania! Los caminos del señor son inescrutables. Pero no, Hasselhoff nos tenía reservada otra carta de oro más bajo el brazo, y es que se rumorea que nuestro hombre podría ser el protagonista de Beberly Hills Ninja 2, la secuela de la película que protagonizara en 1997 otro grande de la comedia, el grandote Chris Farley (tristemente fallecido). Dicha película fue conocida en España bajo el subtítulo de La salchicha peleona (haciendo referencia a la corpulencia de Farley.

 

Pues bien, todo apunta a que Hasselhoff se convertirá en el próximo elegido para introducirnos en el gran arte del ninja, en plan cachondeo, claro. Aunque otra opción abierta, es que el actor de vida al enemigo de la nueva salchicha peleona, lo cual tampoco estaría nada mal. Según las pocas informaciones que se conocen del proyecto, éste estará dirigido por Mitchell Klebanoff, que fue el guionista de la primera parte, y se rodará en Corea del sur, donde nunca antes se ha rodado una película de Hollywood. Hasselhoff en plan pionero.

Pues eso, no podemos más que celebrar la vitalidad, frescura y optimismo que rezuma la figura de Hasselhoff, conocido en Estados Unidos como The Hoff. Poniéndole al mal tiempo buena cara, Hasselhoff ha sabido reconducir su carrera y darnos muchos e inesperados momentos de hilaridad.

¿Qué os parece Hasselhoof? ¿Os quedáis con su Michael Knight de El coche fantástico o preferís al Mitch Buchanan de Los vigilantes de la playa? ¿Os gusta el giro que ha dado su carrera en los últimos años? ¿No os parece una figura a reivindicar?

# jueves, 18 de septiembre de 2008 10:05

Miley Cirus quiere dejar atrás a Hanna Montana

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¿Crecer o morir como fenómeno infantil? Ese parece ser el dilema al que ha decidido enfrentarse la super-estrella adolescente Miley Cyrus, referente absoluto del universo de la fama juvenil gracias a su papel de Hannah Montana en la serie de Disney Channel que lleva el nombre de su personaje. Pues finalmente, parece que la joven actriz y cantante ha decidido dar un paso más allá en su trayectoria cinematográfica y enfrentar un importante reto. Según anuncia la revista Variety en su edición digital, Cyrus será la protagonista de una película de Disney cuyo guión ha sido encarga a Nicholas Sparks.

 

Sparks es conocido mundialmente gracias a sus novelas, aunque el auténtico impulso de su carrera lo ha encontrado gracias a las adaptaciones cinematográficas que se han hecho de ellas. Primero fue Mensaje en una botella, que fue llevada al cine en 1999 con Kevin Costner, Paul Newman y Robin Wright Penn en los papeles principales y luego, en 2004, El diario de Noa, que fue protagonizada por Ryan Gosling, Gena Rowlands y James Garner. Aunque la película que le ha abierto la puerta a Sparks para entrara en contacto con Cyrus ha sido Un paseo para recordar. La historia es que en una reunión entre los directivos de Disney y la joven estrella, Miley mencionó Un paseo para recordar como la película perfecta para dar el salto del mundo juvenil al adulto, como hiciera Mandy Moore en dicho filme.

 

Y así, los ejecutivos de Disney, a los que no se les puede negar un insaciable olfato para los éxitos, han encargado a Sparks una novela que pueda servir a Miley para mostrarse más madura y crecidita. Con ese objetivo, el de mostrar a una Cyrus más adulta, la actriz  no cantará en la película y aunque por el momento los detalles del argumento se mantienen en estricto secreto, se ha sabido que la película tendrá como centros temáticos las relaciones familiares y un desatado romance.

 

Sparks, cuya nueva obra se publicará a finales de 2009, comentó a Variety que su prioridad es generar un material que responda a las expectativas de su audiencia. "Algunas oportunidades captan tu interés y esta es una de ellas", dijo el novelista, de 42 años. Una oportunidad que, en esta caso, muy probablemente irá acompañada de un cuantioso cheque procedente de las arcas de Disney. Además, Sparks afirmó que el entorno de Cyrus "está familiarizado con el trabajo que he realizado en el pasado”. En cualquier caso, la de Sparks es una carrera lanzada en la que cada novela cuenta con su correspondiente adaptación cinematográfica. Nights in Rodanthe, otra novela del autor, llegará a las pantallas de EE.UU. el próximo día 26, mientras que está a punto de comenzar la producción para Dear John, dirigida por Lasse Hallström.

 

Ahora, el dilema que se plantea es claro, transparente: ¿Sera Miley Cyrus capaz de dejar atrás la gran sombra de Hannah Montana? ¿Podrá demostrar que es una actriz y no sólo un icono juvenil que canta y baila con cierta pericia? ¿Hay algo de talento más allá del producto ese producto de mercadotecnia llamado Hannah Montana?

# miércoles, 17 de septiembre de 2008 19:38

Keira Knightley y otras retiradas sonadas

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Es la última moda en el mundillo del cine: las retiradas (definitivas o temporales). Debe ser que la vida del actor de éxito es difícil de soportar. Demasiado lujo, glamour, fiestas y premios. Debe ser que pegarse la vida padre es demasiado agotador y pasa factura (una factura que ya quisiéramos para nosotros el resto de los mortales). Pero en fin, que es la realidad y es noticia: a los actores y actrices más prestigiosos les ha dado por anunciar que lo dejan, que se alejan del mundo de la interpretación. Y la última en sumarse al carro de los que abandonan es la delgadísima Keira Knightley. Según ha declarado la protagonista de Orgullo y prejuicio, Expiación: más allá de la pasión y la saga de Piratas del Caribe, se encuentra demasiado agotada y necesita tomarse un tiempo de descanso lejos de Hollywood para holgazanear en casa y leer libros.

 

La joven actriz declaró al diario británico Daily Star que no tiene proyectos en cartera y que su intención es la de pasar una época de relajación y reposo en su piso de Londres. “Ha sido un año realmente extraño en lo referente al mundo del cine. Con la huelga de guionistas de Hollywood, muchos de los proyectos que contaban con financiación se han paralizado. Ahora voy a sentarme en mi piso, leer libros y cocinar. No tengo televisión y no me gusta ir de compras”. Aunque esto último (lo de que no le gusta ir de compras) es algo difícil de creer, la decisión de volcarse en la lectura no resulta extraña, ya que según ha declarado en más de una ocasión, la Knightley tiene un cierto complejo de inculta, ya que ni siquiera terminó la secundaria por la dedicación a su carrera de actriz. Además, Knightley, de solo 23 años, explicó que “a veces, mientras estoy en algún set de rodaje, pienso en lo rídicula que es la manera en la que nos ganamos la vida, y entonces t eves atrapada junto a personas que adoran el arte de crear grandes historias”. No se puede negar que la chica es sincera.

 

Pero ya decíamos que el caso de Keira Knightley no es ninguna excepción. El caso más sonado de retiros temporales, y el que no pilla más cerca, es el de Javier Bardem. El reciente ganador del Oscar al mejor actor secundario por No es país para viejos anunció, poco después de alzarse con la estatuilla dorada, que se retiraba un tiempo para descansar. Entonces, se dispararon los rumores, siendo el más extendido el que apuntaba a la decisión de Bardem de tomarse un año sabático, hecho que finalmente fue desmentido por el actor, que ya busca nuevos proyectos en los que embarcarse. Otro caso de mal entendimiento, o puramente de confusión, fue el que llevo, en junio de 2007, a que se comunicara públicamente la decisión del actor Kevin Spacey de abandonar el mundo de la interpretación (para dedicarse de lleno a su labor como director artístico del teatro Old Vic de Londres). Finalmente la noticia quedó en bulo y el actor cuenta, a estas alturas, con cuatro proyectos en cartera (a destacar The Trial of the Chicago Seven de Paul Greengrass).

 

Y ahí no terminan los abandonos. El más triste de todos se hizo público en mayo de 2007, cuando el actor estadounidense Paul Newman anunció se retirada del cine después de 50 años. El veterano y legendario actor explicó que ya no podía trabajar "al mismo nivel que quisiera. A mi edad ya se empieza a perder memoria, confianza e inventiva. Por lo que es un capítulo prácticamente cerrado de mi vida”. La última película en la que apareció Newman fue en Camino a la perdición, en 2002, junto a Tom Hanks, dirigida por Sam Mendes, aunque en 2006 le puso voz a uno de los coches protagonistas de la película de dibujos animados Cars. A día de hoy, la salud de Newman cuelga de un hilo.

 

Para acabar, destacar otros dos casos recientes de anuncio de retirada, uno casi bienvenido (el de Eddie Murphy) y el otro más desafortunado para el público (el de Tilda Swinton). Murphy dijo durante la presentación de su última comedia Meet Dave que su retiro de la pantalla grande ya está cerca. “He realizado cerca de cincuenta películas. Ya hice mi parte. Voy a volver a los escenarios a hacer monólogos”, anunció el actor. El problema es que es difícil creer al actor cuando en la web IMDB se puede ver que Murphy tiene cinco proyectos en su agenda inmediata. En el caso de Tilda Swinton, la última ganadora del Oscar a la mejor actriz secundaria anunció en Venecia que se toma un periodo sabático: “Me retiro un tiempo y es un placer anunciarlo. No he tenido problemas para compaginar mi vida familiar con la profesional, pero no quiero que mis hijos vivan entre maletas”. La actriz británica, de 47 años, se retira en un momento álgido de su carrera, después de ganar el Oscar como mejor actriz secundaria por su trabajo en Michael Clayton y después de realizar Quemar después de leer para los hermanos Coen.

 

Y ya veis, que el virus de la retirada se extiende a toda velocidad por Hollywood. ¿Qué os parecen estos abandonos? ¿Hay algún actor al que creáis que le vendría bien una temporada de descanso?

Arranca la carrera anual por el “Oscar español”. En un gesto que combina el orgullo patrio con un cierto aire de pleitesía hacia la industria de Hollywood (esa contra la que se dicen pestes, pero que luego se abraza como plataforma de promoción), la Academia del Cine Español ha dado a conocer, como es de rigor a estas alturas de año en una rueda de prensa en Madrid, a los tres pre-candidatos españoles a la categoría de Mejor película de habla no inglesa de la próxima edición de los Oscar (en el fondo, una categoría bastante segundona en el contexto de los premios norteamericanos). Y bien, las elegidas han sido las películas Los girasoles ciegos (de José Luis Cuerda), Sangre de mayo (de José Luis Garci) y Siete mesas de billar francés (de Gracia Querejeta). ¿Qué podemos decir de esta selección? Pues que la Academia apuesta por la veteranía en un año en el que no han acabado de surgir nuevos valores.

 

José Luis Cuerda es toda una institución del cine español. Con más de treinta años de trayectoria, es uno de los grandes veteranos de nuestro cine y a nadie extraña que Los girasoles ciegos esté en la terna final de candidatos. El caso Garci es quizás más misterioso. No es la primera vez que el ganador del Oscar por Volver a empezar entra la pre-selección de películas españolas candidatas a la estatuilla dorada sin siquiera haber estrenado su película (en este caso los académicos la ven en pases privados). La película, Sangre de Mayo, se estrenará el 3 de Octubre en las salas comerciales y ya se anuncia como “la esperada visión del José Luis Garci del levantamiento del pueblo de Madrid ante la invasión francesa el 2 de Mayo de 1808”. En fin, que la maniobra se repite y muy probablemente despertará más de una suspicacia entre los que verán un gesto de amiguismo hacia Garci por parte de sus colegas académicos. Por último, Siete mesas de billar francés cuenta con una carrera pública y comercial que arrancó hace poco menos de un año en la pasada edición del Festival de San Sebastián, donde la película se alzó con el premio al mejor guión y la Concha de Plata para Blanca Portillo. Unos galardones luego ratificados por los Goya que premiaron a Maribel Verdú como mejor actriz y a Amparo Baró como mejor secundaria. Por supuesto, Gracia Querejeta, con más de veinte años en la profesión, es considerada otra de las veteranas del cine español.

 

En resumen, podría decirse que la Academia ha apostado por tres pesos pesados que ahora deberán verse las caras para poder hacerse con el único lugar disponible para ir a batallar por el Oscar. Tras una segunda votación entre la terna finalista, se dará a conocer el 26 de septiembre la película que representará a España en la 81 edición de los Oscar, cuya gala se celebrará el próximo 22 de febrero.

 

Entre los olvidados por la Academia cabe destacar dos nombres. Por una parte, Manuel Gutiérrez Aragon, que comunicó recientemente su decisión de abandonar la dirección de cine y que por tanto aspiraba con Todos estamos invitados a su última posibilidad de Oscar. Mientras que en el caso de Ángeles Gónzalez Sinde, candidata a entrara en la terna con Una palabra tuya, la presidenta ha evitado el delicado conflicto de intereses que podría haber supuesto su selección.

# lunes, 15 de septiembre de 2008 22:02

Michael Douglas y Matt Damon, novios en el cine

Sí, suena algo surrealista, pero cosas más raras se han visto en Hollywood. Aunque no cabe duda de que la formada por Michael Douglas y Matt Damon podría convertirse en una de las parejas sentimentales más extravagantes e imposibles de la historia del séptimo arte. Más aún cuando su idilio en pantalla tendrá poco romanticismo y mucha frustración. De hecho, según informa la página web de la revista Variety, los dos galanes de la meca del cine pondrán en escena una ruptura de escándalo, la que se produjo en la vida real entre el pianista Wladziu Valentino Liberace, conocido popularmente como Liberace, y su amante Scott Torzón, su secretario y amigo íntimo durante varios años que le demandó en 1982 por todas las vergüenzas que le hizo pasar al hacer públicas sus relaciones y al exponerle al contagio del sida. Si el rumor se termina confirmando, Douglas daría vida al excéntrico Liberace, músico que finalmente murió en 1987, a la edad de 67 años, como consecuencia del sida.

 

El tal Liberace era conocido por su peculiar forma de interpretar los clásicos y sus adaptaciones de los grandes. Aunque lo que más llamaba la atención era el vestuario que utilizaba en sus conciertos, un auténtico elogio al kitsch, que fue imitado por otros ídolos de masas como Elton John o el mismísimo Elvis Presley, que según cuenta la historia era uno de los mejores amigos de Liberace. De hecho, llegaron a rodar una película juntos. Por su parte, Damon dará vida a Scott, que tras la ruptura con el músico, que luego reclamó parte de la herencia, la friolera suma de 113 millones de dólares.

 

La verdad es que se hace un tanto difícil imaginar a Douglas encarnando al extravagante músico norteamericano, pero quien sabe, quizás estamos ante uno de esos ilustres renaceres fílmicos, que le vendría bien al marido de Catherine Zeta Jones, que atraviesa horas bastante bajas en cuanto a su caché en la industria. Cabe advertir por otra parte que el proyecto se haya todavía en fase embrionaría y que las mejores hipótesis apuntan a un estreno para 2010. Lo que sí se sabe seguro es que ya está en marcha la escritura del guión, que corre a cargo de Richard LaGravanese, reputado guionista de éxitos como El hombre que susurraba a los caballos o Posdata te quiero.

 

Y por último, cabe cerrar el círculo de grandes nombres apuntando que la dirección del proyecto correrá a cargo del versátil Steven Soderbergh, amante de los giros inesperados en su carrera. Y es que aunque también se trata de un biopic, es difícil imaginar a dos personajes más diferentes que el Ché y Liberace. Aun así, mientras cata las mieles del éxito de taquilla con su biografía sobre el revolucionario cubano, el director de Ocean’s Eleven ya tiene un ojo puesto en el alocado músico. Sin embargo, según asegura Variety, la biografía de Liberace no será la próxima película de Soderbergh. El realizador de Traffic y Erin Brockovich dirigirá primero The Girlfriend Experience, sobre una prostituta, el que será otro de sus proyectos de bajo presupuesto hechos en formato digital, como su cinta Bubble. Además, el prolífico e insaciable Soderbergh ya tiene otra película terminada: The Informant, también con Matt Damon.
# lunes, 15 de septiembre de 2008 9:25

Elsa Pataky vuelve a Hollywood

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Por una vez, para que quede en el registro, vamos intentar hablar de Elsa Pataky sin referirnos ni una sola vez a su novio. Y es que por una vez, cosa extraña, nos hacemos eco de una noticia que tiene como protagonista a la Pataki y que no pertenece al mundo rosa, sino al cinematográfico. Y es que claro, entre tanto desfile, fiestas y eventos publicitarios, a uno es fácil que se le olvide que la chica es actriz. Pues bien, en su intento por ser reconocida como algo más que una cara bonita, Elsa ha decidido volver a jugar la carta de Hollywood. Y digo volver porque aunque supongo que a ella misma le gustaría poder borrarlo de su currículum, ahí consta que participó en ese sub-producto de serie Z llamado Serpientes en el avión, uno de los proyectos más infames de los últimos años en la meca del cine. Y a decir verdad, el nuevo proyecto de la Pataky en Hollywood no es mucho más prometedor. Se trata de un filme que llevará por título Give 'Em Hell, Malone (que se traduciría algo como Envíalos al infierno Malone). El título ya da una idea de por donde irán los tiros. Mucha acción, mamporrazos a diestro y siniestro y un punto de cine negro. ¿Debería Elsa considerar la contratación de un buen asesor para la selección de guiones? Esa es nuestra recomendación.

 

La noticia, que ha sido difundida por el medio favorito de la industria americana del cine, Variety, apunta a que Give 'Em Hell, Malone será una cinta independiente que contará en la dirección con Russell Mulcahy, conocido experto del género de acción por títulos como Resident Evil: Extinción o la segunda entrega de El Rey Escorpión. Además, el artículo de Variety también apunta a que el rodaje del filme podría empezar el próximo mes de octubre. Lo poco que se ha sabido del argumento no nos excita demasiado la verdad: un detective privado, el Malone del título, deberá enfrentar un caso lleno de misterios y enigmas. Quizás todavía es pronto para hacer valoraciones, pero la cosa pinta a un nuevo sub-producto de acción made in Hollywood. Veremos. En cualquier caso, secundando el trabajo de Elsa estarán dos actores que, aunque han brillado en producción de altura, no podemos afirmar que formen parte de la primera línea de la meca del cine: Ving Rhames (visto en la saga de Misión imposible 3, Pulp Fiction o Amanecer de los muertos) y Thomas Jane (La niebla de Stephen King, El castigador).

 

Estaremos atentos a las noticias que nos vayan llegando de este nuevo proyecto de Elsa Pataki, que de todas formas, tiene también otros filmes pendientes de estreno. ¿Será 2009 el año de su reivindicación como actriz internacional? Cabe advertir que, en el pasado, Elsa ya ha mostrado que no le supone un problema trabajar en proyectos internacionales, una tónica que tendrá continuidad en su más inminentes apariciones fílmicas. Si todo sucede según lo esperado, la veremos primero en la película francesa Skate or Die y luego la veremos en Giallo una película de terror dirigida por uno de los grandes maestros del género, el italiano Dario Argento. Filme que, por otra parte, nos permitirá verla compartiendo pantalla con su deslumbrante novio Adrien Brody. ¡Ups! Se nos escapó.
# viernes, 12 de septiembre de 2008 16:37

Otro San Sebastián de cine

Pues sí, y van 56 ediciones. En 2008, del 18 al 27 de septiembre, el Festival de Cine de San Sebastián, el de mayor envergadura del territorio español, abre sus puertas para deleitar a su público con una apretadísima programación en la que se verá lo más esperado del cine español e internacional de la temporada. En el horizonte del festival, una ambición clara: dejar atrás las críticas por el bajo nivel de la programación que han sido frecuentes en las últimas ediciones del evento.

 

Y para conseguirlo, Donosita ha convocado a un esplendido plantel de realizadores que traerán a la ciudad vasca sus más recientes creaciones. Así, en la Sección Oficial Competitiva, peleando por la preciada Concha de Oro, podrán verse los nuevos trabajo de viejos conocidos del festival, como el británico Michael Winterbottom (que presentará Genova), el coreano Kim Ki-duk (Bi Mong), el francés Christophe Honoré (La belle personne), la joven iraní Samira Makhmalbaf (Asbe du-pa) o el japonés Hirokazu Kore-eda (Aruitemo, aruitemo). Un interesante muestrario de realizadores foráneos que escoltarán a la importante representación española, encabezada por el flamante triunfador de la última edición de los Goya, Jaime Rosales, que presentará su nuevo experimento, Tiro en la cabeza, y al que acompañarán Belén Macías (con El patio de mi cárcel) y Javier Fesser (con Camino). Mientras, el territorio latinoamericano estará representado en el concurso por el último filme del argentino Daniel Burman, El nido vacío.

 

Así, con la competencia como máximo reclamo, el festival también ofrecerá muchos otros puntos de interés, partiendo por su película de inauguración, The Other Man, del británico Richard Eyre, que traerá a San Sebastián a Antonio Banderas, que aprovechará para recoger su premio Donostia a toda su carrera, una distinción que este año comparte con la gran dama del cine mundial: Meryl Streep. El otro gran punto de interés lo generará una de las comedias más esperadas del año: Tropic Thunder, una guerra muy perra, que será presentada en San Sebastián por Ben Stiller y Robert Downey Jr. Aunque es muy posible que el evento más mediático de todo el festival se viva en la primera presentación en España de la película Vicky Cristina Barcelona, el poema de amor de Woody Allen a la ciudad condal. El equipo de la película al completo (a excepción de Penélope Cruz, que se encuentra en los ensayos del musical Nine) se presentará en San Sebastián para respaldar el filme, algo que permitirá ver hecha realidad una estampa de lujo: Allen, Scarlett Johansson y Javier Bardem posando juntos para los medios.

 

Y esto es sólo el principio porque, por ejemplo, en la sección Zabaltegui-Perlas de otros festivales podrá verse lo más destacado de las últimas ediciones de Cannes, Berlín y Venecia. Así, el público del festival podrá disfrutar de las últimas películas de los hermanos Coen (Quemar después de leer), Laurent Cantet (Entre les murs), Olivier Assayas (L’heure d’eté), Kiyoshi Kurosawa (Tokyo Sonata), Philippe Garrel (La frontiere de l’aube), Jonathan Demme (Rachel Getting Married), Jia Zhang-ke (24 City) o Mike Leigh (Happy-Go-Lucky). Un equipo espectacular de grandes realizadores que acompañarán a un buen número de jóvenes promesas que podrán foguearse en la sección Zabaltegui-Nuevos realizadores. Promesas entre las que encontramos a valores locales como Gabriel Velásquez (con Amateurs) y Santiago Zannou (con El truco del manco).

 

En conjunto, una amplia programación para descubrir lo más nuevo del cine mundial. Y además, gracias a sus retrospectivas, el festival ofrecerá la posibilidad de echar la vista atrás y descubrir interesantísimas películas de realizadores tan reputados como el británico Terence Davies, el italiano Mario Monicelli o un selecto grupo de realizadores nipones que han forjado la suculenta historia del cine negro japonés.

 

Un festín de cine que movilizará a una ciudad entera entregada a festejar el séptimo arte. Una oportunidad de oro para que el festival se reivindique por todo lo alto después de unas ediciones un tanto apagadas.
# viernes, 12 de septiembre de 2008 15:24

Antonio Banderas, el purasangre del cine español

Durante más de una década (antes de que estallara el boom Javier Bardem), fue nuestro actor más internacional, la prueba palpable de que los sueños pueden hacerse realidad si se persiguen con determinación, espíritu de sacrificio y talento. He ahí la historia de Antonio Banderas, ese chico malagueño tímido y callado que interpretaba en Laberinto de pasiones (1982) de Pedro Almodóvar a un islamista dotado de un olfato extraordinario y que hoy por hoy es uno dos nombres de referencia no sólo de la industria de Hollywood sino también de la historia reciente del cine español. Es más, son muchos (entre ellos el mismo Bardem) los que afirman que es la trayectoria de Banderas la que ha hecho posible que nuevas generaciones de actores españoles se hayan atrevido a dar el salto al extranjero. De algún modo, podría considerarse a Antonio el gran padrino de toda una nueva camada de jóvenes promesas y grandes actores. Banderas: la figura a seguir, el emblema.

 

Muchos años antes de pasearse por Hollywood como una estrella más de la galaxia fílmica, Antonio Banderas nació en 1960 en Málaga. Su vocación le llevó pronto a estudiar en la Escuela de Arte Dramático y formó parte de compañías de teatro independiente. Cuando se instaló en Madrid a comienzos de los años 80, fue impulsado por Pedro Almodóvar, que le dio un pequeño papel en su segunda película, Laberinto de pasiones. Trabajador incansable, Banderas asumió con naturalidad y regocijo su condición de “chico Almodóvar” para el que trabajó nuevamente en Matador (1986), La ley del deseo (1987), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) y ¡Átame! (1988), papeles con los que se reivindicó como un actor versátil, capaz de ser el tipo más ingenuo y pacífico, o el más bruto y violento si la ocasión lo requería. Siempre pasional, Banderan también se entregó a otros papeles que le dieron ocasión de mostrar todas sus facetas: de la comicidad de La corte de Faraón (1985) al dramatismo de Réquiem por un campesino español (1985). Después de lucir como secundario, Banderas se probó como protagonista en filmes como La blanca paloma (1989), premio al Mejor Actor en el Festival de Valladolid, Si te dicen que caí (1989), Bajarse al moro (1989) y Contra el viento (1990).

 

Fue entonces cuando Banderas dio dar un salto mortal al otro lado del Atlántico. Un salto sin red, ambicioso y arriesgado: encarnar a uno de los hermanos Castillo en la película norteamericana Los reyes del mambo cantan canciones de amor (1992). Un primer paso que despertó en el actor la voluntad de afianzarse en Hollywood, un reto impensable por aquel entonces. Y entonces llegó La casa de los espíritus (1993), luego Philadelphia (1993) junto a Tom Hanks, y como consagración Entrevista con el vampiro (1994), al lado de Tom Cruise y Brad Pitt. La cosa no terminó ahí. El director Robert Rodriguez le abrió las puertas al cine de acción con Desperado (1995), que continuó con Asesinos (1995). Entonces, Banderas apostó por Two Much (1995) en la que trabajó para Fernando Trueba y en cuyo rodaje conoció a la actriz Melanie Griffith, con la que está casado desde 1996.

 

Instalado en la meca del cine, se la jugó con interpretaciones icónicas como la del Ché en Evita (1996) y la del bandido enmascarado en La máscara del Zorro (1998). La aventura épica en El guerrero nº 13 (1999), el thriller en Femme fatale (2002), la comedia familiar en la saga de Spy Kids… ningún género se le resiste a un actor que ha huido de los encasillamientos y ha roto todos los prejuicios. Y que sólo con su voz ha sabido dar una gran identidad a otro de sus más  celebrados personajes, el del Gato con Botas de la saga de Shrek.

 

La carrera del actor no se ha limitado sólo al cine, ya que Banderas también ha triunfado en el teatro musical de Broadway, con su papel en Nine (2003), por el que fue nominación al premio Tony al mejor actor. Fue además el primer actor español en ser nominado al Globo de Oro, por Evita (1996). Entre otras condecoraciones, Banderas ha recibido la Medalla de Oro de la Academia del Cine Español y dos premios de la Academia del Cine Europeo.

 

Pero, además de actor, cantante y productor, Banderas también se la jugado como realizador dos películas en las que ha apostado por un cine personal e innovador: Locos en Alabama (1999) y El camino de los ingleses (2006), por la que fue galardonada con el premio Label Europa Cinemas en el Festival de Berlín.

 

En fin, una carrera multidisciplinar que es, sin duda, la plasmación de un carácter inagotable, insaciable. La personalidad de un carismático actor, Antonio Banderas, que ha marcado a fuego el imaginario de los espectadores españoles de las últimas dos décadas, un merecidísimo Premio Donostia.

# viernes, 12 de septiembre de 2008 12:42

Meryl Streep: la gran dama del cine

Si a uno le da por pensar en el viejo Hollywood, aquel del Star System que producía mitos como si fueran rosquillas, se da cuenta que hoy en día no quedan estrellas como las de entonces. La frivolidad que tiñe el estrellato en nuestros días dista mucho de lo que el Hollywood clásico entendía por glamour: elegancia, distinción, genio, presencia, maestría… En este panorama de nostalgia babeante, hay una figura que se erige como uno de los últimos grandes mitos de la meca del cine, la última gran dama: Meryl Streep. Una señora que, ella solita, atesora en su currículum la friolera de 14 nominaciones al Oscar y 21 candidaturas a los Globos de Oro. Los dos premios de la Academia de Hollywood, por Kramer contra Kramer (1979) y La decisión de Sophie (1982), y los seis Globos de Oro que ha obtenido, por esos dos filmes más La mujer del teniente francés (1981), Adaptation. El ladrón de orquídeas (2002), la mini-serie Angels in America (2003) y El diablo viste de Prada (2006) demuestran sólo una pequeña parte de la versatilidad e intensidad de su carrera. Carácter, disciplina, entrega, talento, sensibilidad… la carrera de la Streep parece un monumento a la virtud. Una trayectoria que este año el Festival de San Sebastián reconoce con uno de sus Premios Donostia, su máxima distinción honorífica. Un premio indiscutible, un gran acierto.

 

Meryl Streep nació en Nueva Jersey, Estados Unidos, en 1949. Comenzó su formación como actriz de teatro en el Vassar College y posteriormente en el Yale Repertory Theatre. En esos años interpretó papeles de los grandes autores clásicos, de Shakespeare y Dostoievski a Tennessee Williams y Arthur Miller. Se encontraba haciendo teatro en Broadway cuando tuvo la ocasión de realizar su primer y ya notable papel para el cine, en Julia (1977). El segundo, el de Linda en El cazador (1978), le llevó directamente a los Oscar, con su primera nominación, seguida por otra al año siguiente por Manhattan (1979) de Woody Allen. La minuciosidad de su trabajo, y su capacidad para los dramas vividos por mujeres con coraje y personalidad, desembocaron en auténticas odas al romanticismo, la entrega y el sacrificio: La decisión de Sophie, Silkwood (1983), Enamorarse (1984), o Memorias de África (1985).

 

Y por si quedaban dudas acerca de su versatilidad, a finales de los ochenta y principios de los 90, Meryl Streep apostó por el riesgo y venció sembrando las salas de cine de carcajadas con sus encarnaciones en Vida y amores de una diablesa (1989) o La muerte os sienta tan bien (1992). Y es que si en el drama es capaz de transmitir todas las emociones del ser humano, en la comedia Meryl Streep da la impresión de que se lo pasa tan bien que el espectador no puede evitar verse arrastrado por su disfrute.

 

La naturalidad y el equilibrio, así como la preparación exhaustiva de cada papel logrando los acentos precisos para interpretar a mujeres de distintas procedencias geográficas, han sido señas de identidad de una trayectoria que no ha conocido altibajos y que ha ido creciendo con adaptaciones literarias como La casa de los espíritus (1993), incursiones en el thriller como Río salvaje (1994), encuentros con grandes directores como Clint Eastwood en la sublime Los puentes de Madison (1995) y reencuentros con Robert de Niro en La habitación de Marvin (1996) y con Robert Redford en Leones por corderos (2007). Además, recientemente, la Streep no ha dudado en prestar su talento a las nuevas generaciones en Adaptation (2002) de Spike Jonze o Las horas (2002) de Stephen Daldry. Además, la actriz ha recuperado su faceta de cantante, y reforzado la de comediante, en El último show (2006) y Mamma Mia! (2008), que junto a su papel en El diablo viste de Prada (2006) demuestran su excelente estado de forma

 

Para rematar el retrato de esta gran dama, no puede olvidarse su dedicación a las causas humanitarias y artísticas, trabajando a favor de innumerables asociaciones e iniciativas. En cuanto a la vida privada de la actriz (espacio que ha sabido mantener al margen de la atención de la prensa rosa) Meryl está casada desde 1978 con el escultor Don Gummer y es madre de cuatro hijos.

 

Y así, el Festival de San Sebastián rinde homenaje a una de las grandes de la historia del cine, un premio Donostia cuya idoneidad se verá con toda probabilidad revalidada por los muchos grandes momentos que todavía quedan por llegar en la flamante trayectoria de Meryl Streep, la actriz total.

# viernes, 12 de septiembre de 2008 11:47

Viaje en el tiempo (las retrospectivas de San Sebastián)

Como todo buen festival que se precie, el de San Sebastián reserva un hueco de su apretada programación al recuerdo, a la memoria de algunos grandes momentos de la todavía corta historia del cine. Un viaje en el tiempo en el que se reivindica a cineastas contemporáneos injustamente olvidados (el británico Terence Davies), a figuras legendarias (el italiano Mario Monicelli) o a territorios poco conocidos de relevantes cinematografías (el cine negro japonés). Tres retrospectivas que hacen justicia al continuado esfuerzo del festival por honorar un gesto básico para poder seguir escribiendo la historia: la memoria.

 

La retrospectiva contemporánea del Festival de Donostia de este año está dedicada a Terence Davies, probablemente, el cineasta británico más singular e innovador del actual cine europeo, autor de una obra personal y evocadora, pionera en la búsqueda de nuevos lenguajes entre la ficción, la autobiografía y el documental, con un especial protagonismo de la música. Un cineasta obsesionado con la íntima relación que se establece entre las acciones de filmar y recordar. Un cineasta de la memoria. Entre sus películas más premiadas se encuentran Distant Voices, Still Lives (Voces distantes, 1988), The Long Day Closes (El largo día acaba, 1992) y The House of Mirth (La casa de la alegría, 2000). Después de un silencio cinematográfico de casi ocho años, Terence Davies presenta este año su esperada nueva película Of Time and the City, un documental sobre la vida cotidiana en el Liverpool de los años 50 y 60 construido con el inconfundible sello emocional y personal del director: una mirada irónica y analítica sobre la evolución de la sociedad.

 

Seis largometrajes realizados entre 1984 y 2008, el primero de ellos compuesto por tres cortometrajes previos, dan una idea de la minuciosidad y la dedicación con que Terence Davies elabora cada una de sus obras. Los encuadres, los movimientos de cámara, las muy escogidas y significativas músicas y el inusual trabajo con los actores protagonizan su narrativa, revisando la memoria de la sociedad desde las emociones personales y rescatando la historia desde un punto de vista opuesto a los grandes acontecimientos oficiales, con un discurso tan lírico como contundente. El paso del tiempo, la religión, la homosexualidad y las relaciones familiares son algunos de los temas habituales en el cine de Terence Davies, siempre acompañados por piezas musicales pertenecientes a la memoria colectiva (incluidas canciones de Nat King Cole, Peggy Lee o Doris Day).

 

Por otra parte, la retrospectiva clásica del festival rendirá homenaje al cineasta italiano Mario Monicelli, representante máximo de la comedia italiana de los años 50 y 60, género que encumbró a la categoría de mitos a figuras como Vittorio Gassman, Ugo Tognazzi, Marcello Mastroianni, Nino Manfredi o Alberto Sordi. De hecho, Monicelli fue el responsable de la que posiblemente sea la pieza más cotizada de aquella efervescencia cómica, I soliti ignoti (Rufufú, 1958), con un reparto irrepetible: Gassman, Mastroianni, Claudia Cardinale y el veterano Totó. Maestro consumado del arte cómico y de la dirección de actores, Monicelli no rehuyó otros géneros más severos, como en La grande guerra (La gran guerra, 1959), un film tragicómico ambientado en la Primera Guerra Mundial y protagonizado por Gassman y Sordi; I compagni (1963), película sobre el movimiento obrero; o Vogliamo il colonelli (Queremos los coroneles, 1973) inspirada en la dictadura militar griega.

 

Nacido en Roma en 1915, la historia de amor entre Monicelli (que sigue en activo) y el Festival de San Sebastián ha sido larga y fructífera. El director ha participado en cuatro ocasiones en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián: en 1958, con I soliti ignoti ganó la Concha de Plata, ex aequo con Vértigo, de Alfred Hitchcock; en 1965, Casanova 70 recibió el premio a la mejor dirección y el premio a la mejor interpretación masculina para Marcello Mastroianni; en 1968, La ragazza con la pistola ganó el premio a la mejor interpretación femenina para Monica Vitti; y en 1971, Brancaleone alle crociate, recibió el premio a la mejor interpretación masculina para Vittorio Gassman.

 

Por último, la retrospectiva temática del festival tiene el objetivo de abrir los ojos del espectador a un territorio del cine japonés cuya historia permanece, en parte, cegada para el espectador occidental, su cine negro. Oculta bajo la sombra todopoderosa del Hollywood clásico, el cine nipón esconde una larga y fructífera historia de cine negro, con una apasionante evolución dividida en numerosas variantes. Así, la aspiración de la organización es que, después de las 43 películas que ofrecerá el ciclo, cuando el espectador piense en cine negro no se remita únicamente a las icónicas presencias de Humphrey Bogart, Barbara Stanwyck o Rita Hayworth, sino que tenga la posibilidad de pensar en cineastas clásicos japoneses como Akira Kurosawa o Shohei Imamura, así como en cineastas más recientes como Kiyoshi Kurosawa, Masato Harada, Takashi Miike o Takeshi Kitano.
# martes, 09 de septiembre de 2008 12:01

Habrá Spider-man 4 y 5 con Maguire y Raimi

Hace unos meses nos hacíamos eco, en este mismo blog, de unas declaraciones en las que Tobey Maguire insinuaba la posibilidad de dejar atrás el personaje del hombre araña. Poco antes del estreno de Spider-man 3, el joven actor explicaba: "Me parece que es un punto natural para tomarse un descanso, porque hemos abarcado muchas conclusiones entre los personajes principales de las dos películas anteriores. Siento esta película como el final de una trilogía”. Dicha afirmación hizo correr ríos de tinta sobre el posible final de la saga. Sin embargo, donde dije digo, digo Diego. El poder de los estudios de Hollywood y sus cheques multimillonarios parece que han devuelto a la oveja descarriada al redil, ya que según anuncia la página The Hollywood Reporter, tanto Tobey Maguire como Sam Raimi, realizador de las tres primeras entregas de la franquicia, están apunto de cerrar un acuerdo para regresar con la cuarta y quinta entrega de las aventuras de Spider-man.

 

Lo dicho, después de meses de rumores, finalmente Sony Columbia Pictures se ha salido con la suya y llevará a la gran pantalla las dos nuevas aventuras del hombre araña. La novedad del caso es que, al parecer, el estudio se está planteando rodar los dos filmes de manera consecutiva, una estrategia que abarataría costes y que ya se demostró más que rentable en el caso de la trilogía de El señor de los anillos, que se rodó de un tirón en 274 días. Según el plan que maneja a día de hoy Columbia, el rodaje de las dos películas podría arrancar en otoño de 2009 para así poder plantear el estreno de la cuarta entrega en mayo de 2011, nueve años después de que el filme original viera la luz. Según la misma fuente, James Vanderbilt (responsable del libreto de Zodiac) ya se encuentra trabajando en los guiones de Spider-man 4 y 5.

 

Lo cierto es que visto con perspectiva parecía muy improbable que no se realizaran nuevas entregas de las aventuras de Peter Parker. Las tres primeras película recaudaron en conjunto la friolera de 2.5 billones de dólares en todo el mundo. ¿Aceptaría Columbia matar a su gallina de los huevos de oro? Ni hablar. "El estudio nunca consideró a ningún otro actor para el papel. Tobey ha sido siempre el único nombre que hemos barajado”, ha declarado Steve Elzer, portavoz de la compañía. Se cierra así el principal interrogante que planeaba sobre la continuidad de la saga, sin embargo queda todavía mucho por concretar. Por ejemplo, ¿Quiénes serán los villanos de las próximas dos entregas? ¿Retomará Kirsten Dunst el papel de Mary Jane Watson? Incógnitas que se suman a otros factores, como el hecho de que Sony ha admitido que está preparando un spin-off de Spider-man que protagonizaría Venom, el personaje que interpretó Topher Grace en la tercera entrega de Spidey. Hollywood suele pensar a largo plazo, pero en ocasiones también se guarda sus cartas-sorpresa para el último momento. Habrá que seguir el asunto Spider-man con atención.

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