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# viernes, 12 de septiembre de 2008 12:42

Meryl Streep: la gran dama del cine

Si a uno le da por pensar en el viejo Hollywood, aquel del Star System que producía mitos como si fueran rosquillas, se da cuenta que hoy en día no quedan estrellas como las de entonces. La frivolidad que tiñe el estrellato en nuestros días dista mucho de lo que el Hollywood clásico entendía por glamour: elegancia, distinción, genio, presencia, maestría… En este panorama de nostalgia babeante, hay una figura que se erige como uno de los últimos grandes mitos de la meca del cine, la última gran dama: Meryl Streep. Una señora que, ella solita, atesora en su currículum la friolera de 14 nominaciones al Oscar y 21 candidaturas a los Globos de Oro. Los dos premios de la Academia de Hollywood, por Kramer contra Kramer (1979) y La decisión de Sophie (1982), y los seis Globos de Oro que ha obtenido, por esos dos filmes más La mujer del teniente francés (1981), Adaptation. El ladrón de orquídeas (2002), la mini-serie Angels in America (2003) y El diablo viste de Prada (2006) demuestran sólo una pequeña parte de la versatilidad e intensidad de su carrera. Carácter, disciplina, entrega, talento, sensibilidad… la carrera de la Streep parece un monumento a la virtud. Una trayectoria que este año el Festival de San Sebastián reconoce con uno de sus Premios Donostia, su máxima distinción honorífica. Un premio indiscutible, un gran acierto.

 

Meryl Streep nació en Nueva Jersey, Estados Unidos, en 1949. Comenzó su formación como actriz de teatro en el Vassar College y posteriormente en el Yale Repertory Theatre. En esos años interpretó papeles de los grandes autores clásicos, de Shakespeare y Dostoievski a Tennessee Williams y Arthur Miller. Se encontraba haciendo teatro en Broadway cuando tuvo la ocasión de realizar su primer y ya notable papel para el cine, en Julia (1977). El segundo, el de Linda en El cazador (1978), le llevó directamente a los Oscar, con su primera nominación, seguida por otra al año siguiente por Manhattan (1979) de Woody Allen. La minuciosidad de su trabajo, y su capacidad para los dramas vividos por mujeres con coraje y personalidad, desembocaron en auténticas odas al romanticismo, la entrega y el sacrificio: La decisión de Sophie, Silkwood (1983), Enamorarse (1984), o Memorias de África (1985).

 

Y por si quedaban dudas acerca de su versatilidad, a finales de los ochenta y principios de los 90, Meryl Streep apostó por el riesgo y venció sembrando las salas de cine de carcajadas con sus encarnaciones en Vida y amores de una diablesa (1989) o La muerte os sienta tan bien (1992). Y es que si en el drama es capaz de transmitir todas las emociones del ser humano, en la comedia Meryl Streep da la impresión de que se lo pasa tan bien que el espectador no puede evitar verse arrastrado por su disfrute.

 

La naturalidad y el equilibrio, así como la preparación exhaustiva de cada papel logrando los acentos precisos para interpretar a mujeres de distintas procedencias geográficas, han sido señas de identidad de una trayectoria que no ha conocido altibajos y que ha ido creciendo con adaptaciones literarias como La casa de los espíritus (1993), incursiones en el thriller como Río salvaje (1994), encuentros con grandes directores como Clint Eastwood en la sublime Los puentes de Madison (1995) y reencuentros con Robert de Niro en La habitación de Marvin (1996) y con Robert Redford en Leones por corderos (2007). Además, recientemente, la Streep no ha dudado en prestar su talento a las nuevas generaciones en Adaptation (2002) de Spike Jonze o Las horas (2002) de Stephen Daldry. Además, la actriz ha recuperado su faceta de cantante, y reforzado la de comediante, en El último show (2006) y Mamma Mia! (2008), que junto a su papel en El diablo viste de Prada (2006) demuestran su excelente estado de forma

 

Para rematar el retrato de esta gran dama, no puede olvidarse su dedicación a las causas humanitarias y artísticas, trabajando a favor de innumerables asociaciones e iniciativas. En cuanto a la vida privada de la actriz (espacio que ha sabido mantener al margen de la atención de la prensa rosa) Meryl está casada desde 1978 con el escultor Don Gummer y es madre de cuatro hijos.

 

Y así, el Festival de San Sebastián rinde homenaje a una de las grandes de la historia del cine, un premio Donostia cuya idoneidad se verá con toda probabilidad revalidada por los muchos grandes momentos que todavía quedan por llegar en la flamante trayectoria de Meryl Streep, la actriz total.

por magefesa

Comentarios

# rosa villanueva ha opinado el viernes, 21 de noviembre de 2008 4:53
re: Meryl Streep: la gran dama del cine

Es mi actriz preferida, sigo todas sus peliculas me encanta su actuacion y su personalidad. es una gran dama. muy bien por ello rosa.

# rosa villanueva ha opinado el viernes, 21 de noviembre de 2008 4:53
re: Meryl Streep: la gran dama del cine

Es mi actriz preferida, sigo todas sus peliculas me encanta su actuacion y su personalidad. es una gran dama. muy bien por ello rosa.

# Lucía ha opinado el sábado, 08 de agosto de 2009 11:41
re: Meryl Streep: la gran dama del cine

Me fascina esta actriz es la mejor para mi.....me encanta tanto como persona como el trabajo que realiza

soy fan forever!!

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