Puede que para muchos cinéfilos, el encuentro cinematográfico del año fuera el de Robert de Niro y Al Pacino en Asesinato justo, sin embargo, para los buenos aficionados al cine de acción el auténtico duelo en las alturas es sin duda el que protagonizan dos de las estrellas más fulgurantes del cine de Hong Kong de las últimas décadas: Jackie Chan y Jet Li, Jet Li y Jackie Chan. Dos maestros de la lucha acrobática que por fin se ven las caras en la producción norteamericana El reino prohibido. Se trata de un sueño hecho realidad, la fantasía del amante del cine de kung-fu: el cara a cara de dos monstruos virtuosos de la acción a gran escala. Jackie Chan: actor, acróbata, director, guionista y productor cinematográfico. Protagonista de más de cine películas e inventor de un estilo de lucha que mezcla la acrobacia, el humor y el slapstick keatoniano. Jet Li: maestro del Wu Shu. Inigualable en agilidad y velocidad a la hora de ejecutar las más originales y trepidantes coreografías de acción.
Dos leyendas que se dan la mano en El reino prohibido, película en la que un adolescente (Michael Angarano), obsesionado con el cine de Hong Kong y los clásicos de kung-fu, hace un extraordinario descubrimiento en una pequeña casa de empeños del barrio chino. Descubre por casualidad el legendario báculo de un sabio guerrero chino, más conocido como el Rey Mono (Jet Li). Gracias a la reliquia, el joven retrocede en el tiempo hasta la antigua China. Allí, se unirá al maestro de Kung-fu Lu Yan (Jackie Chan), a un enigmático Monje Silencioso (también interpretado por Jet Li) y a la bella y vengativa Golden Sparrow (Crystal Liu Yi Fei). Todo juntos deberán devolver el báculo a su propietario, el Rey Mono. El duelo está servido y para que lo podáis disfrutar a fondo, os presentamos brevemente los perfiles de estas dos leyendas del cine de Hong Kong que luego conquistaron Hollywood y el imaginario de todo el planeta.
Jackie Chan nació en Hong Kong el 7 de abril de 1954, en el seno de una familia humilde. De niño, Jackie fue matriculado por su padre en la Ópera de Pekín, donde vivió durante 10 años. Allí se formo con una férrea disciplina, se instruyó en las artes del baile, interpretación, música y Kung Fu. Junto con seis maestros más de la Ópera, Jackie participó en la película Las Siete Pequeñas Fortunas, con la que se ganó una reputación como acróbata. Antes de entrar a la compañía de cine Golden Harvest, una de las más populares de Hong kong, Chan comenzó participando en las películas de Bruce Lee como figurante: Fist of the Fury y Enter the Dragon. Poco a poco, Jackie fue formando su estilo, que combinaría las payasadas de Buster Keaton y la gracia caballeresca de Fred Astaire. Así se convirtió en una estrella absoluta en Asia, dominando la década de los 70 y 80. Sin embargo, siempre ambicioso, Jackie se marcó un nuevo reto: conquistar Hollywood. Tras un intento fallido en los 80, lo consiguió en los 90, sobretodo gracias a la popularidad de la saga de Hora punta o Shanghai Kid. Amante del realismo (realiza él mismo todas sus escenas, no importa el riesgo que conlleven), Jackie ha sufrido innumerables lesiones en los rodajes de sus filmes, algo que no ha hecho más que engrandecer su leyenda. No hay duda, Jackie Chan es el maestro de las artes marciales y el rey del Kung Fu.
Jet Li nació el 26 de abril de 1963 en Hebei, China. Con tan solo 2 años de vida perdió a su padre y a los siete años empezó como artista en la Escuela Nacional de Danza de Beijing. En 1974, a la edad de once años, entró en la leyenda al ganar el título de campeón nacional de Wu Shu. En los cinco años siguientes, consiguió cuatro veces más el título nacional, y se retiró invicto en 1979. Como es lógico, la industria del cine de Kung Fu quiso aprovechar la increíble popularidad de este auténtico campeón y le propusieron protagonizar una trilogía convertida hoy en mito: El templo de Shaolin (1983), Los herederos de Shaolin (1984) y Las Artes Marciales de Shaolin (1985). En 1988, la joven estrella se instaló en Hong Kong, donde después de mucho trabajo y sacrificio, consiguió desembarazarse de las largas sombras de Bruce Lee y Jackie Chan y forjar una personalidad artística propia. Después de arrasar en Hong Kong durante los 80 y 90, Li, igual que Chan, se marcó como objetivo la conquista de Hollywood, un sueño que ha conseguido hacer realidad con películas como Romeo debe morir, El único, El beso del dragón, Danny the Dog o La Momia: La Tumba Del Emperador Dragón.