Más allá de su categoría como intérprete, que pondremos a prueba en este artículo, nadie puede negar que Mark Wahlberg forma parte del panteón de actores de la meca del cine, algo que parecía menos que probable cuando, de adolescente, Mark fue a parar a prisión por sus actos de delincuencia callejera. Después de aquella traumática experiencia, Wahlberg asentó la cabeza y así llegó a convertirse en aquel ídolo juvenil conocido como Marky Mark, miembro esporádico de los New Kids on the Block, a los que lideraba su hermano Donnie Wahlberg. Después llegagorn los triunfos en el mundo de la moda (sus posados para Calvin Klein, en calzoncillos, hicieron historia) y en el cine. Pero vayamos al grano. Lo que nos interesa dilucidar aquí es la categoría actoral de Whalberg, que ahora se planta en nuestras pantallas con su nuevo filme de acción, Max Payne. ¿Es Mark un gran actor o sólo una mediocre pieza en el engranaje de Hollywood? ¿Por qué películas debemos recordar a Wahlberg: por sus tediosos y repetitivos filmes de acción o por sus incursiones en el cine de autores más que interesantes? Mark Wahlberg: ¿actor de categoría o de chiste? La última palabra, como siempre, es vuestra.
EN CONTRA: No hace falta pensárselo dos veces. Mark Wahlberg es un chiste andante. Su registro interpretativo supera por muy poquito el de Steven Seagal. Por una parte, tiene su cara de “tipo duro”, y por la otra, su cara de “corderito degollado”. Y lo curioso es que sus prestaciones actorales podrían convertirlo en un buen actor de películas de acción, pero luego se mete en los proyectos más indeseables. Que si El tirador, que si Invencible o Italian Job, por no hablar de ese crimen contra la humanidad cinéfila llamado El planeta de los simios, ¿el peor remake de la historia del cine? Y luego están sus intervenciones en esos delirios pretenciosos y vacuos firmados por el iluminado M. Night Shyamalan y titulados Señales y El incidente. La carrera de un actor debe valorarse por la estela de títulos que deja a su paso y la lista de títulos que acompañan a Wahlberg es una demostración de su falta de talento. Y lo peor de todo es que rastreando la filmografía del actor pueden descubrirse títulos notables como la sensacional Boggie Nights, pero nadie puede negar que se trata únicamente de excepciones en una trayectoria errática y carente de interés. Incluso en Boogie Nights, la interpretación de Wahlberg funcionaba en las escenas de alto voltaje sexual o adrenalínico, pero se hundía cuando tenía que explotar su vertiente dramática. La verdad es que cuando intenta llorar en pantalla, Mark alcanza sus cotas más altas de hilaridad y ridículo. En fin, un chiste de actor.
A FAVOR: ¿Qué puede decirse en contra de un actor que ha decidido trabajar con los directores más interesantes del Hollywood actual? La lista habla por sí sola: Paul Thomas Anderson, M. Night Shyamalan, Martin Scorsese, Jonathan Demme, David O. Russell y Tim Burton. Y por si fuera poco, es uno de los actores fetiche de esa joya escondida del cine americano llamado James Gray. Los que cargan contra Wahlberg por su (supuesta) falta de recursos, deberían volver a echarle un vistazo a películas como Boogie Nights, Infiltrados o La noche es nuestra. En esas películas el actor ha sabido encarnar, como pocos, la cara oculta del sueño americano. Supo dar vida a ese chaval ingenuo que sube a las alturas del universo del porno y luego se mete de bruces contra los pantanos de la droga (Boogie Nights); dio credibilidad a un agente de la ley que ve como sus ideales de justicia se vienen abajo en un universo de corrupción (Infiltrados); y, finalmente, consiguió erigirse en estandarte moral y representante de esa fuerza castradora conocida como “familia” (La noche es nuestra). Además, a aquellos empeñados en reducir la figura de Wahlberg a la del típico guaperas, les recomiendo que pierdan un par de horas de su vida con la magnífica “comedia existencial” Extrañas coincidencias de David O. Russell, en la que Wahlberg interpreta a un bombero sumido en una profunda y delirante crisis personal después de los ataques del 11-S de Nueva York. No es fácil para un actor retratar el asombro y la decepción. Si lo intentas, es fácil que te tachen de tontorrón o de paleto, sin embargo Mark Wahlberg ha sabido entregarse con valentía a la representación de la incredulidad y la angustia del hombre contemporáneo, atrapado entre dudas e incertidumbres. Y en cuanto a las películas de acción: todos necesitamos ganarnos el pan, ¿no?
Vistas estas dos visiones, diametralmente opuestas, llegó el turno para que vosotros nos deis vuestra opinión. ¿Estáis a favor o en contra de Wahlberg? ¿Actor de talento o chiste andante? La sentencia definitiva del juicio os pertenece.