Por lo general, nos parece que los iconos del cine siempre estuvieron ahí. Nos parece que son imágenes eternas, hechas del material del que están hechas las estrellas. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. En muchas ocasiones, esa unión casi sagrada entre un personaje y un actor es el resultado de un delicado equilibrio del que participa, en gran medida, el azar. Viene a cuanto hablar de todo esto porque justamente hoy nos hemos enterado de dos noticias que (de forma pretérita y futura) nos dan una idea del funcionamiento de la meca del cine. Por una parte, tenemos a Bill Murray nuestro cazafantasma favorito, el Phil Connors de Atrapado en el tiempo, que ha declarado que estuvo a punto de protagonizar la primera entrega de Batman, aquella que terminó dirigiendo Tim Burton. Y por otra parte, tenemos a Daniel Craig que ha explicado que ha desestimado encarnar a Thor, el personaje de cómic, en el filme que dirigirá Keneth Branagh. Entre lo hilarante (¡Murray como Batman!) y lo comprensible (Craig debe estar hasta las narices de actuar en películas de acción), vemos que más allá de los castings finales, existen los castings fantasmas, elecciones que no llegan a cuajar y que quizás, podrían haber cambiado la historia del cine.
Murray ha explicado que se le ofreció interpretar a Batman cuando el proyecto iba a ser una adaptación de la mítica serie de televisión de los años 60. Sin embargo, cuando Tim Burton asumió la dirección del proyecto, él quedó al margen, en beneficio de Michael Keaton. Murray, siempre ocurrente y gracioso, confeso fan de la saga de Batman, declaró a MTV: “Creo que yo hubiese sido un gran Batman. Ya sabes, ha habido diferentes actores que han encarnado al personaje. Me gustan todos… y creo que Mike Kaeton hizo un gran trabajo en el papel”. Por su parte, Daniel Craig admitió a IESB.net, durante la promoción de Quantum of Solace, que recibió una oferta por parte de Marvel para encarnar a Thor, pero que finalmente la rechazó.
En cualquier caso, si volvemos la vista atrás, podremos descubrir un sinfín de casos en los que grandes actores desestimaron un determinado papel, o el estudio no vio con buenos ojos una determinada elección. Por ejemplo, es conocido el caso de Tom Selleck, que estuvo a punto de ser Indiana Jones antes de que Harrison Ford asumiera el papel; o John Travolta, que dejó pasar la oportunidad de consagrar su carrera con American Gigoló y Oficial y caballero (dejando vía libre a Richard Gere). Más impactante resulta imagina a Emma Thompson en el papel que terminó encarnando Sharon Stone en Instinto básico, o pensar en Dustin Hoffman convertido en Rambo. Según explicó el actor hace poco, se le ofreció el papel, pero lo descartó por ser demasiado violento. Finalmente, como todos sabemos, fue Sylvester Stallone quien se hizo con el papel, aunque al mismo tiempo, rechazó participar en Único testigo, película que incrementó todavía más el caché de Harrison Ford.
Los nombres de Meg Ryan y Demi Moore fueron barajados como protagonistas de Pretty Woman, se pensó en Gwyneth Palthrow para protagonizar Titanic y Tom Cruise se entrevistó con Tim Burton como posible candidato para ser Eduardo Manostijeras. También es famoso el caso de Apocalipse Now, para la cual Francis Ford Coppola quería a Al Pacino como el Capitán Willard. Éste rechazo el papel y entonces se pensó en Steve Moqueen, Jack Nicholson y Harvey Keitel, que llegó a empezar el rodaje, sin embargo, desavenencias con Coppola le hicieron abandonas, dejando vía libre a Martin Sheen. Finalmente, uno de los últimos en sumarse al club de los descartes más sonados, ha sido Javier Bardem, que de un manotazo se desentendió de dos proyectos que, supuestamente, debía protagonizar: Tetro de Francis Ford Coppola y Nine de Rob Marshall.