He aquí un nuevo lema aplicable al mundo actual: “¿Quieres hacerte famoso? Pues demanda a un famoso”. Dicha consigna, adoptada por toda clase de depredadores del famoseo, escritores de segunda fila y modelos con ansias de protagonismo (entre otras clases de parásitos humanos), ha sido llevada hasta un extremo absolutamente surrealista por el alcalde (Huseyin Kalkan) de una ciudad de 250.000 habitantes situada al noreste de Turquía que tiene la suerte (o desgracia) de llamarse Batman. Sí, sí, tal como suena: en un delirante ataque de orgullo pueblerino, el señor Kalkan, alcalde de Batman y miembro del Partido Democrático y Social pro-kurdo, ha decidido demandar al director Christopher Nolan y a Warner Bros por haber utilizado el nombre de su pueblo en la película El caballero oscuro sin consulta alguna. "Sólo hay un Batman en el mundo” ha declarado Kalkan, una sentencia que no habría desentonado en una película del tándem Berlanga-Azcona.
Primera sospecha: Nadie en el pueblo de Batman ha explicado todavía por qué han tardado tantos años en tomar cartas en el asunto, cuando el mítico hombre-murciélago apareció por primera vez en formato cómic en 1939, luego en la serie de televisión de 1966 y finalmente, en la gran pantalla, en la película de Tim Burton de 1989. Pocas dudas caben de que lo que ha hecho estallar el patriotismo local del señor Kalkan ha sido que El caballero oscuro está a punto de superar el billón de dólares de recaudación de taquilla en el mundo entero. Oportunismo mediático cruzado con un punto de hilaridad que recuerda a la cruel sátira “tercermundista” de aquella obra genial llamada Borat.
En fin, que el alcalde de Batman (un tipo que ya debe haberse convertido en ídolo de los teóricos del marketing) está preparando una serie de cargos contra Nolan y Warner Bros., que posee los derechos del personaje de Batman. Una demanda que, ojo al espeluznante dato, acusa al estudio de Hollywood de ser culpable de una ola de crímenes no resueltos y suicidios de mujeres provocados por el impacto psicológico sufrido por el éxito de la película. Cuesta creer que todo el asunto no sea más que una gran broma. Más quejas: algunos antiguos habitantes de Batman, el pueblo, declaran que han visto en problemas cuando han intentado utilizar el nombre de su pueblo para bautizar sus negocios en el extranjero.
El alcalde de la ciudad, el insólito super-héroe de esta historia, esta trabajando en la búsqueda de evidencias de que el bautizo del pueblo fue anterior a la forja del personaje creado por Bob Kane para DC Comics en 1939. ¿Y qué dice Warner Bros a todo esto? “Sólo hemos oído hablar del asunto por la prensa. No nos consta ninguna acción legal en nuestra contra”.
Lo dicho, por más absurdo que pueda sonar, el señor Kalkan tiene a medio mundo hablando de su ciudad (capital de la provincia de Batman, una zona conocida por su importante producción petrolífera) y no sería extraño que en unas semanas o meses aparezca algún pueblo africano o asiático que responda al nombre de Superman o Aquaman. ¿Y por qué no un pueblo español llamado Spiderman? La realidad supera la ficción.