A lo largo de 22 películas, la figura de James Bond, el agente 007 al servicio de su majestad, se ha instaurado en el imaginario del público como el héroe por antonomasia de la gran pantalla, el espía total. Durante más de cuatro décadas, la leyenda de Bond se ha forjado a través de los cuerpos de seis actores que han encarnado, en una amplia diversidad de registros, al agente secreto. Ahora que llega a nuestras pantallas la última aventura de Bond, Quantum of Solace, os presentamos un perfil de estos seis actores para que podáis responder a una simple pregunta: ¿Cuál es vuestro Bond favorito?:
Sean Connery: Simplemente Bond.
Desde James Bond contra el Dr. No (1962) hasta Nunca digas nunca jamás (1983, en realidad, una película no-oficial de Bond), pasando por clásicos como James Bond contra Goldfinger (1964) o Operación trueno (1965), Sean Connery encarna no sólo el origen del personaje, sino la cumbre de muchas de sus cualidades: elegancia, carisma, atractivo, contundencia. Connery era una bomba de testosterona en movimiento que, al mismo tiempo, sabía controlar su ímpetu y dotar al personaje de la sensualidad que lo ha hecho mítico. Puede que debido a ser el “Bond de los 60” sus artilugios y “gadgets” fuesen los menos sofisticados de la saga, pero qué es eso en comparación a la inigualable presencia que destilaba Connery. En fin, he aquí el actor al que casi todo el mundo considera el mejor Bond. Un gran actor para un personaje mítico, un personaje icónico que forjó a un mítico actor (finalmente, como haría Clint Eastwood con Harry Calahan, Connery, a lo largo de su carrera, consiguió deshacerse de la sombra de Bond y alcanzar cotas actorales de leyenda).
George Lazenby: Hubo una vez un Bond
He aquí el actor del que se dice que nunca hizo una mala película de Bond, algo no tan difícil si se tiene en cuenta que sólo hizo una película de Bond: 007 al servicio secreto de su majestad (1969). Para muchos, el caso de Lazenby se erige como la oportunidad perdida de haber tenido a otro gran Bond. Por su corpulencia y su dominio de las artes marciales, Lazenby lo tenía todo para triunfar, sin embargo decidió abandonar la saga antes incluso de que su película fuera estrenada. ¿Por qué? Sus motivos siguen siendo un misterio. Se dice que el contrato para ser Bond era demasiado exigente, aunque también se especula con la posibilidad de que Lazenby no creyera en las posibilidades de Bond en la época del “flower power”. A la postre, Lazenby ha sido prácticamente olvidado y es el favorito de sólo unos pocos.
Roger Moore: San James Bond
De Vive y deja morir (1973) a Panorama para matar (1985), Moore es el Bond favorito de toda una generación de espectadores que creció viendo sus películas y que disfrutó de su desparpajo, aire flemático y sentido de la ironía. Para ellos, Moore es el más divertido y entretenido de los Bond. Sin embargo, Moore es también el más controvertido de todos los Bond. Tiene multitud de detractores, que consideran que el actor británico convirtió al personaje en una pantomima: una caricatura del agente secreto. Estos afirman que Moore no se tomaba el papel en serio y que sus doce años a la cabeza de la saga es un era para el olvido. Adorado u odiado, Moore no ha caído en el olvido.
Timothy Dalton: En la sombre del olvido
Dalton solo fue Bond en dos ocasiones: 007: alta tensión (1987) y Licencia para matar (1989). Por una parte, Dalton se ganó el apreció de los fans de la saga que no soportaban a Moore, sin embargo pronto resultó evidente que Timothy no tenía la presencia y carisma necesarios para ser un gran Bond. Los productores buscaron en él el opuesto a Moore y se les fue la mano: el Bond de Dalton era tan serio que nunca llegó a encarnar la esencia anti-heroica del personaje.
Pierce Brosnan: James Remington Steele Bond
Durante cuatro películas (de Goldeneye -1995- a Muere otro día -2002-), Pierce Brosnan pareció encontrar el equilibrio entre lo conseguido por Moore y Dalton, un Bond carismático y contundente (armado con la tecnología de la generación digital) que a la vez conservaba intacto un lúdico sentido irónico. Según los especialistas de la saga, el mayor problema al que se enfrentó Brosnan no tiene tanta relación con su interpretación como con las tramas de las películas que le tocó protagonizar. A estas alturas, todas las novelas de Ian Fleming ya habían sido adaptadas y Brosnan tuvo que enfrentarse a argumentos retorcidos, incluso ridículos. Para algunos, películas como El mañana nunca muere (1997) o El mundo nunca es suficiente (1999) son de las peores de la saga.
Daniel Craig: James Bond redux
¿Cuál era el futuro de Bond después de Pierce Brosnan? ¿Hacia dónde se dirigiría la saga? En una de las decisiones más arriesgadas que se recuerdan, los productores de la franquicia Bond contrataron a un tipo rubio, bajito y de ojos azules para ser el nuevo agente 007. Cabe recordar que en un principio nadie daba un duro por Daniel Craig. Los fans se manifestaron (en campañas de Internet) en contra de Craig y la incertidumbre se cernía sobre la saga. Sin embargo, el riesgo dio sus frutos. La recompensa: la película más taquillera de la saga Bond, Casino Royale (2006). Y encima, un amplio reconocimiento crítico que destacaba la capacidad de Craig para refundar el personaje y dotarlo de la ambigüedad moral de su tiempo. Una nueva era comenzaba. Lejos de las gracias de Brosnan o Moore, y a mucha distancia de la sensualidad de Connery, Daniel Craig ha sabido construir a un personaje diferente: arrogante, brusco, torturado. Un héroe con mucho futuro y una nueva misión a la vista: Quantum of Solace.