Un nubarrón planea sobre Hollywood: una nueva amenaza de huelga. Si a finales del año pasado los guionistas de la meca del cine ponían la industria patas arriba con su muy publicitada huelga, en esta ocasión el tumulto que puede generarse apunta a bomba informativa. Y es que esta vez los que van a la huelga son los actores, la cara visible del “entertainment”, aquellos que nutren de glamour una industria que vive de la imagen. Todos tenemos en la memoria las imágenes que circularon de la huelga de guionistas: los piquetes de escritores en los que brillaba, esporádicamente, la presencia de algún actor popular (como Ben Stiller, Jack Black, Tim Robbins o Katherine Heigl). Sin embargo, esta vez podemos asistir a auténticas comitivas de estrellas escudadas tras pancartas reivindicativas. Una imagen que los estudios quieren evitar a toda costa.
¿Y si las estrellas de Hollywood se fueran a la huelga? Las repercusiones serían obvias: paralización inmediata de rodajes de películas, series y programas de televisión. Y muy probablemente, toda la temporada de premios se hundiría debido a la ausencia de estrellas. ¿Alguien puede imaginarse unos Oscar sin la presencia de la galaxia hollywoodiense? Se calcula que la huelga de guionistas del año pasado, que se alargó durante 100 días, le causó a la industria unas pérdidas de 2.500 millones de dólares, y ya se especula que la huelga de actores tendría un impacto mucho mayor.
La tensión actual entre los sindicatos de actores y los estudios de Hollywood es máxima. Tras dos días de reuniones y 27 horas de intensas negociaciones, la Alliance of Motion Picture & Television Producers (AMPTP), asociación que agrupa a los grandes estudios y productoras de Hollywood, y el Screen Actors Guild (SAG), el sindicato mayoritario de actores que agrupa a unos 120.000 intérpretes estadounidenses, fueron incapaces de llegar a un acuerdo. Ahora los actores votarán, a través de un referéndum, si van o no a la huelga.
Según informa Europa Press, el principal caballo de batalla en este tira y afloja entre la SAG y los productores es, como también lo fue en el caso de los guionistas, la difusión de películas, series y programas de televisión en Internet. Un suculento pastel del que los escritores ya consiguieron su porción tras la huelga y del que los actores también quieren su parte. Según el sindicato de intérpretes, "la otra parte sigue insistiendo en unos términos que no podemos aceptar en nombre de nuestros miembros. Seguiremos intentando evitar una huelga, pero ahora más que nunca no podemos permitir que los productores jueguen con nuestras carreras", afirmó la SAG en un comunicado.
Lo cierto es que el fracaso de las negociaciones entre actores y productores no ha pillado a nadie por sorpresa. De hecho, la junta directiva del SAG, formada por 71 miembros, ya había dado al comité negociador la autorización para iniciar un referéndum para que sus afiliados decidan si van o no a la huelga. Para que la huelga tenga lugar deberá ser apoyada al menos por el 75 por ciento de los votos y será la junta directiva de la SAG la que en última instancia decidirá los términos de la convocatoria.
Lo dicho, la tensión es máxima y los próximos días serán cruciales para dilucidar el devenir de los acontecimientos. En el horizonte, una amenaza mayor: la posibilidad de que Hollywood se embarque en la mayor crisis desde la disolución de los estudios de la era clásica.