
Como lamentablemente sucede cada año que pasa, el 2008 ha sido también un año con una larga lista de abandonos. La muerte más sonada este año fue la de
Heath Ledger, porque el joven actor australiano contaba con tan solo 28 años el 22 de enero de 2008, cuando sufrió una intoxicación accidental de medicamentos, y su carrera de estrella no acababa más que empezar gracias a su interpretación de la locura en el Joker de
El caballero oscuro. Su nombre se sumó así a la lista de enfants terribles a los que la muerte alcanzó demasiado prematuramente:
James Dean (tenía 24 años cuando un accidente de coche le quitó la vida),
Kurt Cobain (27),
River Phoenix (23),
Elvis Presley (42)…
También murió joven este año
Guillaume Depardieu (37), hijo de
Gérard Depardieu (
Cyrano de Bergerac, Astérix y Obélix) a causa de una neumonía contraída durante el rodaje de
L’enfance d’Icare en Rumania. El actor francés, que apareció junto con su padre en la serie de
El conde de Monte Cristo (1998), en la película española
Amor, curiosidad, prozac y dudas (2001), en
Pola X (1999) de Leos Carax y en
La duquesa de Langeais (2007) de Jacques Rivette, ya sufrió la amputación de una pierna en 2003 debido a una infección en la rodilla que contrajo en un hospital en 1995. Esperemos que las trágicas historias de gente tan joven no se vuelvan a repetir nunca más.

Una de las muertes más lloradas del mundo del cine este año fue la del legendario
Paul Newman (1925-2008), quien ya llevaba un tiempo bastante alejado de la industria. Los ojos azules más famosos que han existido jamás se cerraron para siempre el pasado 26 de septiembre por culpa de un cáncer de pulmón, pero nos dejaron para siempre el recuerdo de
La gata sobre el tejado de zinc (1958),
Cortina rasgada (1966),
Dos hombres y un destino (1969),
El golpe (1973),
Veredicto final (1982),
El color del dinero (1986) y un sinfín de otros títulos. Otro actor legendario que pasó a vida mejor es
Charlton Heston (1923-2008), quien llevaba todavía más años que Newman fuera del cine debido a su dedicación a la Asociación Nacional del Rifle (fue presidente de 1998 a 2003) y a su activismo político conservador. En cualquier caso, preferimos recordarlo como el actor protagonista de Los diez mandamientos (1956),
Sed de mal (1958),
Ben-Hur (1959),
55 días en Pekín (1963) o
El planeta de los simios (1968).
Por desgracia, dos grandes directores, ambos ganadores del Oscar al mejor director, también sufrieron un cáncer mortal:
Sydney Pollack (1934-2008), director de
Danzad, danzad, malditos (1969),
Tal como éramos (1973) y
Memorias de África (1985) murió el mayo pasado y
Anthony Minghella (1954-2008), responsable de
El paciente inglés (1996),
El talento de Mr. Ripley (1999) y
Cold Mountain (2003), en marzo.
Por si fuera poco, también nos quedamos sin los visionarios
Michael Crichton (guionista de
La amenaza de Andrómeda, Jurassic Park, Twister, Esfera, El guerrero número 13…) y sin
Sir Arthur C. Clarke (1917-2008), autor de la mayor obra de ciencia-ficción del pasado siglo,
2001: Una odisea en el espacio.
Que descansen en paz.