No es ninguna novedad que la maquinaria de Hollywood vive pendiente de un hilo debido a la amenaza de los actores norteamericanos de ir a la huelga. Una amenaza que, a pesar de haberse moderado en los últimos días, mantiene en vilo al conjunto de la industria. Y es que aunque parece evidente que la mayoría de los 122.000 afiliados al Sindicato de Actores (SAG) no ve con buen ojo la huelga, la directiva del organismo ha hecho un llamamiento a filas para que sus directivos tomen una decisión definitiva el próximo 13 de Enero. Con lo cual, sigue en el aire el buen funcionamiento de uno de los grandes símbolos de la meca del cine: los Oscar. ¿Están en peligro los Oscar de este año? Lo cierto es que afirmar lo contrario sería negar la evidencia. ¿O es que alguien puede imaginar unos Oscar sin estrellas?
Así con todo, en vista de que finalmente se llegue a un acuerdo con los actores, Hollywood ha optado por seguir en marcha y para no dejar nada al azar se está siguiendo al pie de la letra un calendario perfectamente definido. Según esta “agenda del Oscar”, el pasado día 23 de diciembre fueron enviadas las papeletas de las que saldrán los nombres de los candidatos a las estatuillas doradas. Papeletas que la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood envió a sus 5.810 miembros votantes. El siguiente paso de los académicos consistirá en devolver las papeletas rellenadas antes del 12 de enero a la compañía PricewaterhouseCoopers. Luego, se enviará una segunda ronda de papeletas tras el anuncio de los nombres candidatos al Óscar, que tendrá lugar el 22 de enero, desde el Teatro Samuel Goldwyn. Y finalmente, la gran gala de entrega de los Oscar se celebrará (si el Sindicato de Actores no decide impedirlo) el próximo 22 de febrero en el Teatro Kodak de Hollywood (Los Ángeles) bajo la batuta del “hombre más sexy vivo”, Hugh Jackman, el maestro de ceremonias de este año.
Visto lo visto, parecen existir dos realidades paralelas. Por una parte, el combate entre los estudios y los actores, una guerra que los magnates de la industria aspiran a resolver de forma soterrada, y por la otra, la cara visible, la estelar y glamorosa: los Oscar. Unos premios que este año prometen emociones fuertes. De partida, tenemos las posibles candidaturas de nuestros actores más internacionales, Penélope Cruz y Javier Bardem, por su trabajo en la última película de Woody Allen, Vicky Cristina Barcelona. Y luego, como el momento morboso de la gala, el posible anuncio del Oscar póstumo a Heath Ledger por su papel de Joker en El caballero oscuro.
Además, a medida que las asociaciones de críticos, periodistas y actores van destapando sus cartas, se va viendo con mayor claridad cuales son las películas y actores favoritos para convertirse en los protagonistas de los próximos Oscar. Así, en el apartado de títulos, parece que los principales aspirantes son The Curious Case of Benjamin Button, de David Fincher y con Brad Pitt en el papel protagonista, Frost/Nixon, de Ron Howard, Doubt, de John Patrick Shanley, WALL-E, la película animada de Pixar, Revolucionary Road, de Sam Mendes o Mi nombre es Harvey Milk, de Gus Van Sant.
Mientras, en las categorías interpretativas, los nombres a tener en cuenta, si nos dejamos guiar por las nominaciones a los Globos de Oro, deberían ser, en el apartado femenino, los de Anne Hathaway, por La boda de Rachel, Angelina Jolie, por El Intercambio, Meryl Streep, por Doubt o Kate Winslet, por Revolutionary Road. Por su parte, entre los actores, los favoritos parecen ser Frank Langella, por Frost/Nixon, Sean Penn, por Mi nombre es Harvey Milk (que significaría su segundo Oscar), Brad Pitt, por El curioso caso de Benjamin Button o Mickey Rourke, que podría ver recompensado su impresionante y conmovedor testimonio seudo-autobiográfico en The Wrestler.
Con varias de las principales cartas puestas sobre el tablero, sólo queda esperar y ver si la carrera hacia los Oscar puede proseguir al margen del turbulento conflicto entre sectores de la industria de Hollywood. Seguiremos informando.