¡Atención sibaritas, amantes de la primera clase, el refinamiento y el lujo! Os presentamos lo último en oferta lúdica de lujo. Y no, no se trata del lo último en Spa, sala de baños termales o masajes revitalizadores. Lo que os presentamos es una nueva y revolucionaria idea: el cine de lujo, la experiencia cinematográfica cinco estrellas. Un menú de lujo formado por una cómoda butaca de piel reclinable, una copa de champán francés y catering de sushi, en lugar de la clásica gaseosa y palomitas. Todos aquellos que preferían la comodidad del Home Cinema y alguna delicatessen casera ya no tienen excusa para no ir al cine. Aunque de momento dicha oferta sólo se encuentra en la sala Astor Lounge, una sala de la Ku´Damm, situada en la avenida del oeste de Berlín. Habrá que ver si algún exhibidor nacional despierto se anima a imitar esta novedosa idea procedente de Alemania.
Como explica la periodista Gemma Casadevall, en un informa para EFE desde Berlín, lo que ofrece el Astor Lounge es “una sensación parecida a la del viajero que vuela en "business", frente a los que lo hacen en clase turista, sólo que a precio más o menos político, 10 euros la entrada, en lugar de los 7 que costaría en cualquier sala de estreno del centro de Berlín”. Es decir, cine con un toque de distinción para todos aquellos cinéfilos que además posean (y se puedan permitir) un paladar selecto.
Como explica Casdevall, el Astor Lounge se ha abierto tras la remodelación del antiguo Filmpalast, con la intención de plantar cara a la crisis ofreciendo al visitante unos cuantos extras inimaginables en cualquiera de los multicines de la ciudad. Según el propietario de la sala, el alemán Hans-Joachim Flebbe, la sala ofrece "espacio para estirar las piernas tanto como dé de sí el cuerpo, tartas de chocolate y vainilla de verdad, con capuccino de cafetera italiana, o nuestra selección de ´Delicatessen´ a la carta". Una amplia selección ajustable a una gran variedad de gustos y bolsillos.
De partida, la entrada a la proyección incluye el placer de extender las extremidades en una lujosa butaca de piel y un fantástico extra de bienvenida: una copa de espumoso alemán o un cóctel sin alcohol, a lo que hay que añadir el servicio de guardarropía. Luego, el grueso de la consumición ya va a cuenta del cliente, que puede optar de entre varios menús cinematográficos, “del "Cinecittá" con terrina de anguila y vieiras gratinadas, al Babelsberg de medallón de cerdo y sushi”. A la cuenta final, también deberán añadirse los "longdrinks" o copa de "Veuve Clicquot" que uno decida tomarse. Según la información de EFE, si uno se conforma con el cóctel de bienvenida y alguna tarta, servida en la mesita junto a la butaca, la sesión sigue siendo asequible. Si se entra en el cine con hambre, la cosa puede salir bastante más cara: unos 15 euros, por un mini-menú, entre 120 y 200 euros, por el champán francés servido en cubitera.
Para incrementar la sensación de lujo y distinción (y dejar atrás la idea de la consumición self-service) el cine despliega un discreto equipo de camareros y camareras que sirve las copas, tartas y resto de especialidades en las mesitas junto a la butaca en la aproximadamente media hora previa al pase de la película. Luego, ya sólo queda gozar de la proyección en gran formato.
¿Qué os parece la idea? ¿Os animaríais a asistir a esta sala si estuviera en vuestra ciudad o creéis que os decantaríais por la opción casera? ¿Os parece quizás demasiado pijo?