Suele afirmarse que el cine es el arte de la imagen. Sin embargo, para describirlo en toda su especificidad y diferenciarlo de la fotografía, debería decirse que el cine es el arte de la imagen y la palabra. Porque, de hecho, si rebuscamos en nuestra memoria cinéfila, es muy probable que lo primero que nos venga a la cabeza no sea una imagen sino un diálogo. Palabras que han marcado nuestra afición al cine y nuestra vida en general, diálogos en los que hemos encontrado la expresión idónea de nuestros sentimientos más íntimos, frases que nos han abierto la puerta a un universo imaginario desconocido y mágico. En una interesante propuesta, la página web Cinematical ha decidido emprender la búsqueda de los mejores diálogos del cine. Y como lo que nos gusta es conocer vuestros gustos, filias y fobias, os hacemos partícipes del juego: ¿cuál es el mejor diálogo de la historia del cine?
Para entrar en calor, empecemos con algunas líneas de diálogo que en poco tiempo se han convertido en clásicos modernos. Por ejemplo, toda la declaración de amor de Jack Nicholson a Helen Hunt en Mejor… imposible. ¿No se ha convertido el “tú haces que quiera ser mejor persona” en un piropo popular? Lo mismo podría decirse del “Tú me completas” que dejó para la historia Tom Cruise en Jerry Maguire. Una frase que, por otra parte, descubrió su lado más oscuro en la boca del Joker al que dio vida el malogrado Heath Ledger en El caballero oscuro. Pero sigamos con declaraciones románticas. Sin ser una declaración de amor, las palabras de Robin Williams a Matt Damon en El indomable Will Hunting se han aposentado en el panteón del romanticismo fílmico: "Tu tampoco eres perfecto, y probablemente ella no sea perfecta. Lo que importa es si sois perfectos como pareja, eso es lo importante".
Sin embargo, para encontrar los diálogos que marcaron a fuego la década de los noventa es obligatorio revisar el cine de ese maestro de la escritura llamado Quentin Tarantino. ¿Puede concebirse una declaración de intenciones más elocuente que el diálogo con el que arranca Reservoir Dogs (menciones al Like a Virgin de Madonna incluidas)? Y si decidimos dar el salto a la inigualable Pulp Fiction, entonces la lista de frases célebres se multiplica “hasta el infinito y más allá”, como diría Buzz Lightyear. Que si en Francia a las patatas fritas le ponen mayonesa, que si un masaje en los pies puede ser todo un acto de erotismo, recitar el Ezekiel 25:17 antes de matar, o, quizás la más mítica: "Bueno, pero no empecemos a chuparnos las pollas todavía", marca de la casa del Sr. Lobo interpretado por Harvey Keitel. Pulp Fiction es ante todo un festival de diálogos memorables. En la misma liga de los años 90, aunque a cierta distancia, podríamos destacar el monólogo inicial de la película Trainspotting, o cualquier de las frases que suelta El Nota (Jeff Bridges) en la mítica El gran Lebowsky de los hermanos Coen, otros maestros en eso de fabricar diálogos icónicos.
Pero claro, si hablamos de diálogos míticos, la cosa se termina de poner jugosa si miramos hacia el pasado y revisamos la historia del cine en mayúsculas. Por ejemplo: Vito Corleone (gran Marlon Brando) en la primera parte de El Padrino: “Ahora vienes a mí a decir: "Don Corleone, pido justicia". Y pides sin ningún respeto. No como un amigo. Ni siquiera me llamas Padrino. En cambio, vienes a mi casa, el día de la boda de mi hija a pedirme que mate por... dinero”. O todavía más atrás, cómo olvidar frases como las de Casablanca (“Este puede ser el principio de una gran amistad”) o Lo que el viento se llevó (“a Dios por testigo, que nunca mas volveré a pasar hambre”).
Aunque, puestos a revelar las preferidas de cada cual, he aquí nuestros tres diálogos preferidos. En el tercer puesto, Clint Eastwood en el papel de Harry, el sucio: "Sé lo que estas pensando, te preguntas si he disparado seis o sólo 5 veces, pero teniendo en cuneta que este es un Magnun del 45, el mejor revólver del mundo, capaz de atravesarte de un disparo, ¿no deberías sentirte afortunado, vago?". Luego, en el segundo lugar, el enorme monólogo final de la película Magnolia, de Paul Thomas Anderson (las palabras de apoyo de Jim Kurring a Claudia Wilson). Y finalmente, en lo alto de nuestro Top particular: el gran Woody Allen en Annie Hall, una de sus mejores películas: “¿Conocen este chiste? Dos señoras de edad están en un hotel de alta montaña y dice una: Vaya, aquí la comida es realmente terrible. Y contesta la otra: Sí, y además las raciones son tan pequeñas... Pues, básicamente, así es como me parece la vida. Llena de soledad, miseria, sufrimiento, tristeza... Y sin embargo se acaba demasiado deprisa”.
Y bien, ahora es vuestro turno. ¿Cuál es vuestra frase o diálogo favorito de la historia del cine?