Puede discutirse tanto como se quiera, pero no puede negarse la evidencia: Kate Winslet y Leonardo DiCaprio fueron los artífices del ético de taquilla más importante de la historia, Titanic. Corría por entonces el año 1997. DiCaprio era un chavalín de 23 años y Winslet una chica de 22. Ambos se convirtieron en los reyes del mundo y su historia de amor conquistó el imaginario de la cultura popular. Para algunos espectadores, nadie como ellos ha sabido encarnar la pasión adolescente. Sin embargo, también hay mucha gente que defiende que el sex appeal que desprende el dúo es más bien nulo. ¿Forman DiCaprio y Winslet la pareja cinematográfica ideal que las cifras nos quieren hacer creer? ¿Puede compararse su química frente a la cámara a la de parejas con auténtica química como Katharine Hepburn y Spencer Tracy, Humphrey Bogart y Laurent Bacall, o, sin ir más lejos, Penélope Cruz y Javier Bardem? Ahora, doce años después, Winselt y DiCaprio vuelven a juntarse en la gran pantalla, de la mano del filme Revolutionary Road, adaptación de la prestigiosa novela de Richard Yates y dirigida por Sam Mendes, marido de Winslet en la vida real. Antes este nuevo reto, cabe preguntarse: ¿demostrará el dúo que sigue existiendo química entre ambos? ¿Sabrán encarnar con propiedad el transcurso del tiempo? ¿O más bien dejarán constancia de que nunca formaron una gran pareja fílmico?
En Revolutionary Road el dúo da vida al matrimonio norteamericano formado por Frank y April Wheeler, una pareja que siempre se ha considerado especial y que ha ansiado vivir sus vidas con arreglo a ideales más elevados (más allá de la inercia suburbana y las imposiciones sociales). Sin embargo, pese a su encanto, belleza e irreverencia, los Wheeler descubren que se están convirtiendo exactamente en aquello que no esperaban: un buen hombre con un trabajo sin sentido y un ama de casa infeliz. Decidida a cambiar sus destinos, April trama un audaz plan para empezar de nuevo, para dejar atrás las comodidades de Connecticut y lanzarse a la inmensidad de lo desconocido en París. Pero cuando el plan empieza a llevarse a cabo, los dos cónyuges son presionados al límite: uno para escapar a toda costa, y el otro para salvar todo cuanto tienen, sin importar las consecuencias.
Como es evidente, en Revolutionary Road, DiCaprio y Winslet asumen unos retos interpretativos mucho más ambiciosos que en Titanic. Aposentados más allá de los treinta años, ambos actores emprenden la ardua tarea de plasmar la crisis de la mediana edad, en este caso enfrentada al contexto social. ¿Lo consiguen? Podría decirse que sólo a medias. Por el lado femenino de la ecuación, las cosas funcionan relativamente bien. Si no miramos con malos ojos la tendencia al aspaviento de Winslet (una actriz formada en el teatro), podríamos considerar su interpretación como bastante correcta. Sin embargo, los problemas llegan con DiCaprio, un actor cuyo físico y carácter escénico parecen anclados en la adolescencia. ¿Os habéis creído alguna vez a DiCaprio en un papel adulto (El aviador, Infiltrados)? De hecho, en su mejor película, Atrápame si puedes de Steven Spielberg, encarna a un chico incapaz de crecer, que opta por hacer del engaño y la apariencia su forma de vida. Hay momentos en Revolutionary Road donde esos impulsos adolescentes vuelven a salir a flote, sin embargo, cuando debe meterse en el papel del marido apesadumbrado se hace difícil creerse la función.
De hecho, como ya se dijo de Titanic, Winslet tiene una presencia actoral que devora la de DiCaprio. La química que existe entre ambos podría funcionar si interpretasen a la hermana mayor y al hermano pequeño, pero es complicado darles credibilidad como pareja, más aun cuando es una que atraviesa una crisis existencial. Pero bueno, aquí lo que nos interesa es sobre todo vuestra opinión. Queremos saber qué pensáis de esta popular pareja fílmica. ¿Existe o no existe la química entre Leonardo DiCaprio y Kate Winslet?