La realidad imita a la ficción, la historia de Tom Cruise lo demuestra. Tenemos al joven talento que alcanza el estrellato y se convierte en el rey de Hollywood. Pasan los años y la estrella madura, todo parece ir sobre ruedas. Sin embargo, llega la caída: los escándalos públicos, las polémicas religiosas… Sólo queda una esperanza: la resurrección, que para Cruise responde al nombre de Valkiria, su nueva película, en la que encarna al coronel Claus Von Stauffenberg, uno de los mayores y más desconocidos héroes de la Segunda Guerra Mundial, el responsable máximo del intento de asesinato de Hitler (en 1944). Un héroe de leyenda, y también de carne y hueso, con el que Cruise aspira a recuperar el esplendor perdido tras años de errática trayectoria (fílmica y mediática). ¿Puede Cruise regresar al panteón de los más valorados de Hollywood o su época de esplendor hace tiempo que llegó a su fin? Tom Cruise: ¿héroe o villano?
HÉROE. ¿Hay alguien que se atreva a negar que Tom Cruise es la gran estrella masculina del Hollywood de las últimas décadas? Como icono no tiene rival: del mito adolescente de Risky Business (1983) al super-espía de Mission: Impossible (1996), pasando por el joven aguerrido de Top Gun (1986), nadie puede combatir con él en estatura mítica. Y luego, como actor, no se le puede negar la pasión por el riesgo (Nacido el cuatro de julio – 1989), la oscuridad (Collateral – 2004) y el compromiso (Leones por corderos – 2007). Y para el que le quede alguna duda de su talento interpretativo, que le eche un vistazo a cualquiera de sus apariciones en esa obra maestra llamada Magnolia (1999). Mucho se ha hablado del supuesto “bache” en su carrera. Sin embargo, las únicas pruebas fílmicas de dicho traspiés se encuentran en el relativo fracaso comercial de Leones por corderos. Observando objetivamente la trayectoria de Cruise, no se le puede achacar nada. Es más, podría considerarse incluso que corren buenos tiempos para el actor, que el año pasado nos entregó una de las grandes creaciones actorales de la temporada a través del despiadado magnate de Hollywood al que dio vida en Tropic Thunder: Una guerra muy perra. Últimamente, todo el mundo parece pasárselo en grande torpedeando la figura pública de Cruise, sin embargo, su trayectoria profesional (repleta de grandes papeles) terminará, sin ninguna duda, dándole la razón. Tom Cruise es un héroe.
VILLANO. Que Tom Cruise es un actor en decadencia es una evidencia. De hecho, hace ya tiempo que más que un actor, Cruise se ha convertido en un bufón ansioso por recuperar la lustrosa imagen de otros tiempos. Y es que es muy difícil seguir adelante como si nada después de escándalos públicos tan notorios como su infame y legendaria aparición en el programa de Oprah Winfrey. Su devoción por el culto a la Cienciología, la forzada sonrisa que exhibe en todas sus apariciones públicas, su despido de Paramount… estamos ante un personaje en declive. Y además, debemos sumarle la fama de gafe que se ha ganado después del desastroso rodaje de Valkiria, su desesperado intento por volver a la primera plana de Hollywood. Y puede advertirse que lo ha logrado, pero a golpe de polémicas y trágicas noticias (los accidentes durante el rodaje, los problemas con la familia del coronel Von Stauffenberg y con el gobierno alemán). Habrá quién siga reivindicando a Cruise por su estelar pasado, sin embargo, es de ingenuos pensar que la fama hollywoodiense se gana únicamente con talento. El éxito, hoy en día, es en gran medida una cuestión de imagen, y la imagen de Cruise parece fatalmente dañada. Más que un héroe, Cruise empieza a parece un villano.