El calendario y la buena vista del departamento de marketing de un estudio de cine nos llevan de forma inevitable hacia un terrorífico Viernes 13, fecha simbólica para todos aquellos aficionados a uno de los subgéneros más transitados del terror: el slasher, que podría traducirse como “escabechina”. Una masacre de la que son protagonistas un grupo de adolescentes desprejuiciados que disfrutan de los placeres de la juventud ajenos al peligro que los acecha. ¿Os suena el argumento, verdad? Como no, estamos ante una de las principales tendencias del terror de las últimas tres décadas. Una historia que se hace muy visible gracias al estreno del remake de la cumbre ochentena del subgénero: Viernes 13, producido por Michael Bay (quien ya financió el remake de La matanza de Texas). Así, podremos volver al infame camping donde eclosiona la infatigable sed de venganza de Jason Voorhees, personaje mítico de la constelación del horror. Para prepararnos para el regreso de Jason, os presentamos un repaso a diez títulos míticos de la escabechina teen. ¿Cuál es vuestro favorito? ¿Incluiríais alguno que no aparece en nuestra lista?:
Km. 666 (Rob Schmidt, 2003). Los últimos abordajes al slasher, un género con unas normas concretas y cerradas, han intentado incorporar al máximo elementos actuales como los teléfonos móviles (algo que llevó a su máxima expresión la película Llamada perdida), sin embargo, siempre su termina volviendo a los orígenes: un grupo de chicos se pierde, toma el camino equivocado y termina en la cabaña de alguna familia mutante y caníbal.
Destino final (James Wong, 2000). En un ejercicio de originalidad respetables, los creadores de la saga de Destino Final optaron por la opción más directa y convirtieron a la propia muerte en protagonista central de sus escabechinas adolescentes.
Sé lo que hicisteis el último verano (Jim Gillespie, 1997). Todo buen aficionado a este subgénero, sabe bien que la liberación de testosterona es uno de los máximos atractivos de estas películas. Y para que la fórmula funcione, nada mejor que seleccionar a bombones adolescentes con potencial icónico y mucho sex appeal, uno ingredientes que cumplen sobradamente la super-pareja formada por Jennifer Love Hewitt y Sarah Michelle Gellar.
Scream (Wes Craven, 1996). ¿La película que renovó el género o la que lo enterró en el pozo de una frivolidad más infantil que adolescente? Entre autoreferentes al propio género y el asesino más torpón de la historia, emergió el mito contemporáneo del slasher: Neve Campbell. Aunque muchos preferirían olvidar, cabe recordar que este fue el filme que sirvió de detonador para la saga cachonda de Scary Movie.
Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984). Antes de echarse unas risas a propósito de sus propias películas, Wes Craven hizo grandes películas de auténtico terror, como la primera entrega de este slasher suburbial, película que sirvió de bautizo fílmico para una de las creaciones más carismáticas del cine de terror: como no, Freddy Krueger, el azote cruel, mordaz e irónico de tus peores pesadillas.
Mil gritos tiene la noche (Juan Piquer, 1982). Aunque no fuese una producción enteramente española, cabe reconocer este título como la más importante aportación española al género, ni que sea por la dirección del valenciano Juan Piquer. ¿O quizás alguien prefiere la factura 100% made in Spain de El arte de morir?
El tren del terror (Roger Spottiswoode, 1980). Nos adentramos en el periodo clásico del género. El juego con el trauma infantil, la broma pesada que convierte en psicópata a la víctima, alcanzó una de sus cotas más elevadas en esta película en la que brillaba la musa definitiva e inolvidable del slasher: Jamie Lee Curtis.
Viernes 13 (Sean S. Cunningham, 1980). Repasemos la regla básica: practica sexo en una película de terror teen y estás firmando tu sentencia de muerte. Es así, y punto. Y mira que los protagonistas lo saben, pero ni así se reprimen y a la mínima le dan al magreo o al fornicio para acabar mal, muy mal. Por cierto, Kevin Bacon era una de las víctimas de la función.

La Matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974). Todo empezó siendo realmente terrorífico, malsano, inquietante, horroroso, asqueroso, catártico. Todo aquel que haya visto La matanza de Texas sabe de lo que hablamos. El malestar estomacal, la excitación nerviosa, el terror en estado puro. Aunque puede que no sea el ejemplo perfecto del concepto de escabechina teenager, estamos ante una obra maestra incontestable del cine de terror.
La Noche de Halloween (John Carpenter, 1978). Más clásicos. Más normas: caretas, máscaras y disfraces son la norma en los malos de la peli. Máscaras hay muchas, pero la de Michael Myers en La Noche de Halloween es imborrable. Como también lo es la presencia de nuestra querida Jamie Lee.