Se nos viene encima San Valentín. Sí, esa fecha que parece creada para minar la moral de todos aquellos que andan locos en busca de pareja. Una fecha en la que se nos recuerda la parte más romántica y melosa de la vida sentimental y que, por tanto, despierta en muchos corazones solitarios el deseo de un nuevo romance. Sin embargo, si nos paramos a pensar en el inicio del amor, chocamos con un concepto entre vertiginoso y fatídico: la primera cita. Nervios, nervios y más nervios. Un ritual de paso que parece más un sacrificio a superar que una velada a disfrutar. En fin, que lo más probable es que todos vosotros, lectores de este blog, sepáis de que hablo cuando me refiero a una primera cita mala, desastrosa, crítica, bochornosa… Pues bien, como homenaje a este universo propenso a la catástrofe, y para que veáis que la vuestra no fue la peor cita imaginable, os presentamos las peores primeras citas del cine, listadas por la página web Cinematical para la ocasión. ¿Cuál es vuestra favorita de todas estas terribles primeras citas?
Pulp Fiction (1994). Otra mala idea: quedar con la novia del jefe. Sin embargo, si el jefe te lo pide, ¿qué vas a hacer? Pues rezar para que todo salga bien, y que no te pasen cosas como que la chica confunda una bolsa de heroína con cocaína. La verdad es que deben haber pocas situaciones más cortantes que tenerle que clavar a una chica una jeringa con adrenalina en pleno corazón. John Travolta y Uma Thurman eran los protagonistas de esta memorable secuencia icónica del cine de los 90.
Papá Cadillac (1988). Imaginad que habéis quedado para citaros con la chica más guapa del instituto la misma noche en que dais el examen del carnet de conducir. Pero claro, no aprobáis. Y entonces pilláis el coche del abuelo, pero la chica pilla una borrachera tremenda y se desmaya, y aunque parezca imposible, todo ova a peor. Papá Cadillac es uno de los muchos ejemplos que demuestran que una primera cita puede ser la combinación perfecta entre la ley de Murphy y el efecto bola de nieve. En todo caso, la película es un recuerdo memorable de las teen movies ochentenas, y con un trío protagonista de lujo: Corey Haim, Corey Feldman y Heather Graham.
Hard Candy (2005). He aquí la película que nos muestra lo peor que le podría pasar a un hombre en una primera cita. En todo caso, ningún hombre adulto debería quedar con chicas de 14 años por internet, así que quizás no es el mejor ejemplo. De todas maneras, la sesión de tortura (psicológica) y castración que sufre Patrick Wilson a manos de Ellen Page (la jovencita de Juno) cotiza como una de las más macabras primeras citas de la historia del cine.
Taxi Driver (1976). Si hay una lección que sacar de las perturbadoras aventuras de Travis Bickle (Robert de Niro) por la ciudad de Nueva York, esa sería que, si consigues quedar con un chica con mucha clase, ni se te ocurra llevarla a un cine porno. El precedente más parecido lo podríamos encontrar en El graduado (con un club de striptease como escenario), pero al final, al menos Dustin Hoffman conseguía a Katherine Ross. Sin embargo, está claro que después de este patinazo inicial De Niro no tenía ninguna posibilidad con la guapísima Cybill Shepherd.
Sueños de un seductor (1972). Y aquí, una lección sobre porqué actuar con chulería en una primera cita es un imán para el desastre. Allen quiere ir de tipo duro, a lo Bogart, pero para ser como Humphrey hay que tener clase y estilo, algo que sólo poseen unos poco elegidos. En el mejor de los casos, harás un poco el ridículo. En el pero, como en el caso de Allen, serán el hazmerreír del personal. Nada nuevo para Allen, que ya había tenido una buena dosis de mal rollito en su primera cita con Dianne Wiest en Hannah y sus hermanas.
Cita a ciegas (1987). Probablemente, la joya de la corona. La unión de Bruce Willis y Kim Basinger hace despertar con fuerza a la ley de Murphy y todo sale mal. Ella no es un prodigio de autocontrol cuando se trata de la bebida, su celoso ex–novio la sigue por todas partes y al final Willis termina en la cárcel. Sin embargo, al final, el chico termina quedándose con la chica, una demostración de que por muy mal que salga la primera vez, siempre hay lugar para la esperanza.