1) ¿Qué hacía Phillip Seymour Hoffman con ese gorro? La única explicación razonable parece ser que el pobre Seymour confundió la gala de los Oscar con la ubicación de un atraco a mano armada. Imaginad a sus compinches tronchándose al verle por la tele, igual que el resto del mundo, por cierto. La otra versión dice que Hoffman confundió la ceremonia con un viaje para hacer esquí.
2) ¿Por qué le dieron el Oscar a Sean Penn en lugar de a Mickey Rourke? La verdad es que fue una de las pequeñas decepciones de la noche. Todos esperábamos el resurgir final de Rourke, subido al escenario, desgranándose la camiseta y dedicándole el Oscar, con la mano en el corazón, a su amado chihuahua. Eso sí, hay que reconocer que Penn es mejor actor.
3) ¿Por qué los Oscar parecen cada año más predecibles? No os da la impresión que cada año los Oscar parecen más una lista de premios cantados. Si lo de Sean Penn fue la sorpresa de la noche mal vamos. Lo cierto es que no hace falta echar la vista muy atrás (el año de Crash) para rememorar una gran sorpresa. Esperemos que la magia (la sorpresa) no termine de extinguirse.
4) ¿Quién engañó a Beyoncé con el vestido? Parece que hay estrellas que todavía no lo tienen claro: la belleza natural no es una garantía definitiva de elegancia. La pobre Beyoncé parece que se lo creyó y se presentó en la gala de los Oscar vestida con un modelito que rememoraba el tétrico universo de las “cortinas viejas”.
5) ¿Por qué no gusto Hugh Jackman a la crítica norteamericana? El tipo se entregó al 100%, cantó, bailó, dio espectáculo del bueno, y aún así la crítica le critica (valga la deundancia). “Jackman nunca irradió calor y estuvo desaparecido durante gran parte del programa", dijo un analista del periódico Los Angeles Times. Y al parecer, la prensa consideró insuficientes los esfuerzos del australiano, que calificaron como más propias de los musicales de Broadway que de un espectáculo de Hollywood. Lo que hay que leer.
6) ¿Volverá a sentirse alguna vez el nombre de "Alcobendas" en una ceremonia de los Oscar? Saldrá algún nuevo gran talento (después de Penélope Cruz) de la ya mítica localidad o habrá que contratar a alguna estrella norteamericana para que el nombre de Alcobendas siga resonando en el Kodak Theatre de Los Angeles.
7) ¿Por qué las jóvenes estrellas de Hollywood tienen tan poco estilo? Zach Efron enfundado en un smoking que le iba dos tallas pequeño, Miley Cyrus metida en un ostentoso vestido rematado con una perla de dimensiones gigantescas… los más jóvenes ya parecen viejos. ¿Se modernizará algún día la fiesta de los Oscar?
8) ¿Por qué parece que Steven Spielberg entrega el Oscar a la Mejor Película cada año? No sabemos si es un efecto óptico o un fallo en matrix (es decir, un deja vu), pero no tenéis la impresión que Spielberg aparece cada año para dar el premio final (a la postre el más soso, a esa hora ya está todo cantado).
9) ¿Por qué no presentó toda la gala Ben Stiller disfrazado de Joaquin Phoenix? Puestos a pensar en algo radical, ¿no hubiese sido genial que toda la gala la hubiese presentado Ben Stiller en plan barbudo, drogado, pasado de rosca e ido? Es verdad, puede que la gala hubiese sido un tanto lenta y errática, pero no hay duda de que hubiese sido la más lunática de la historia.
10) ¿Por qué las presentaciones de los Oscar a los mejores actores parecieron malas versiones de Full Monty y las de las mejores actrices malos “monólogos de la vagina”? A priori la fórmula prometía, pero entre la edad de algun@s de l@s presentador@s y la dificultad para leer el tele-promter (en el fondo, es el mismo problema) la cosa se fue alargando y se hizo más bien soporífera. ¿No creéis?