En realidad, en el título de este post debería decir “nerd” donde dice “friki”. Y es que, por desgracia, el calificativo de “nerd” no se ha popularizado en nuestro país del mismo modo que lo ha hecho el de “friki”. De esta manera, el nerd americano (ese bicho raro y solitario que dedica su vida a la exploración de fanática de aficiones marginales) se ha convertido en nuestro país en una suerte de cruce entre el empollón, el cerebrito y el friki. En fin, que después de esta aclaración lingüística, ya podemos lanzarnos a explorar, gracias a los amigos de la web Spike, el apasionante mundo de los frikis del cine: una tribu de personajes, habitualmente secundarios, que han hecho nuestras delicias cómicas en multitud de cintas que han tenido como objetivo primordial el público adolescente. ¿Cuál es vuetro friki favorito?
-Egon Spengler de Cazafantasmas (1984). No hay duda posible, el Doctor Egon Spengler (interpretado por Harold Ramis) es el friki por excelencia del cine: el más famoso, el más ingenioso, el más extravagante e introvertido. Además, Egon es la prueba de los nerds pueden convertirse en populares y no perder su integridad freak. ¿La prueba? Egon es capaz de salvar a toda la ciudad de Nueva York (y probablemente al mundo entero) de la presencia de unos maléficos fantasmas gracias a su inteligencia, y una vez conseguido lo único que podemos detectar en su cara es la satisfacción íntima por el trabajo bien hecho. A Egon sólo le interesa el conocimiento y hacer el bien. Algunos han acusado a Egon de no tener suficiente sentido del humor, ¿pero qué otra opción te queda cuando tus colegas son un tipo maleducado y sarcástico (Bill Murray), otro infantiloide y más bien inútil (Dan Aykroyd), y otro que parece que esté siempre fuera de lugar (Ernie Hudson)? Además, ¿quién ha dicho que Egon no tiene sentido del humor? Lo que pasa es que su bis cómica es mucho más seca e inteligente que la del resto de su equipo.
-George McFly en Regreso al futuro (1985). George McFly es lo que podríamos llamar un friki de la vieja escuela. De hecho, la figura del nerd no surge con fuerza, en Estados Unidos, hasta la década de los 50 y ese es justo el periodo en el que se sitúa la acción de la primera, e inigualable, parte de Regreso al futuro. George McFly se pasa la hora del almuerzo leyendo historietas de ciencia ficción y novelas de Ray Bradbury, y el resto del tiempo intentando escapar del bruto Biff Tannen o merodeando a Lorraine Baines bajo un manto de enfermiza timidez. Para terminar, cabría aclarar que si George es uno de los grandes frikis de la historia del cine lo es, en gran medida, gracias al excepcional trabajo interpretativo de Crispin Glover, un actor excéntrico donde los haya. De hecho, Glover ha construido toda su carrera fílmica, no sólo como actor, sino también como realizador, en base a personajes extravagantes (de Willard -2003- a la saga de Los ángeles de Charlie, pasando por Dead Man -1995- de Jim Jarmusch).
-Data de Los Goonies (1985). Un año después de dar vida al menudo y carismático Tapón de Indiana Jones y el templo maldito, Jonathan Ke Quan dio vida a su otra gran creación: el Data de Los Goonies, o lo que vendría a ser el friki que todos querríamos tener de nuestro lado, con sus ingenios electrónicos y mecánicos. En Spike, catalogan a Data como un “Nerd utilitario”. La verdad es que suena fatal, pero en el fondo puede entenderse como un elogio a su ingenio e inteligencia. Más aún si se le pone al lado de otros nerds geniales como el River Phoenix de Exploradores (1985), el Val Kilmer de Escuela de genios (1985) o el Anthony Michael Hall de La mujer explosiva (1985).
-McLovin de Supersalidos (2007). Simplemente McLovin (en realidad Fogell, en realidad el genial actor Christopher Mintz-Plasse). Lo cierto es que el cine llevaba muchos años sin presenciar el surgimiento de un gran friki (los de American Pie o Scream no estaban a la altura), pero entonces llegó McLovin con su super-carné de conducir falso, su absoluto desparpajo, su inolvidable ansia por ser cool y su extraordinaria mano para lidiar con los dos polis más chiflados del planeta. McLovin, el último gran nerd, en la estela de otros personajes legendarios, como el Booger de La revancha de los novatos (1984) o los Lazlo y Mitch de Escuela de genios (1985). Esperemos que no sea el último.
-Brian de El club de los cinco (1985). Aquí nos vemos obligados a detenernos en el extraordinario caso del actor Anthony Michael Hall, el auténtico “padre putativo” del movimiento friki que asoló las pantallas de medio mundo en los ochenta. Hall encarnó todas las variantes de nerd habidas y por haber: de Dieciséis velas (1984) a La mujer explosiva (1985), pasando por la madre de todas las teen movies: El club de los cinco (1985), en la que dio vida al “nerd trágico: aquel que lucha con todas sus fuerzas por ser aceptado por los demás y que termina lastimándose a sí mismo y a los que le rodean. Para rematar el asunto, en forma de sorprendente transformación, os pedimos que deis un salto mortal hasta 1990, donde en Eduardo Manostijeras, el clásico moderno de Tim Burton, Hall mostró su reverso interpretativo como uno de los abusones más crueles del cine.
-Duckie de La chica de rosa (1986). Seguimos con más personajes sacados de la factoría Hughes. En este caso, “el padrino de la teen movie” se limitó a escribir el guión del filme, con lo cual sólo le podemos hacer responsable de parte de la confección del personaje de Duckie, un mérito compartido con Howard Deutch, director del filme, y Jon Cryer, al actor que dio vida a la creación (hoy famoso por su papel en la teleserie Dos hombres y medio). En cualquier caso, el Duckie de La chica de rosa podría definirse como la versión más cool del frikismo adolescente. Y es que el bueno de Duckie era capaz de casi todo por impresionar al objeto de su pasión, la inolvidable y perturbadora Molly Ringwald. Si era necesario, Duckie se atrevía incluso a bailar, y eso es mucho cuando se trata del “nerd” de la peli.
-Cameron de Todo en un día (1986). He aquí uno de los nerds más originales y queridos del cine de los ochenta. En realidad, Cameron (interpretado por Alan Ruck), no se ajusta a la clásica concepción del friki. Es mucho más audaz de lo habitual (es capaz de robarle el Ferrari a su padre) y encima es el mejor amigo del tipo más popular del instituto (el Ferris al que daba vida Matthew Broderick). Aun así, se sigue ajustando al arquetipo clásico del nerd: marcadamente asocial, incómodamente introvertido y aquí, además, al borde del desorden de personalidad. De hecho, toda esta película, dirigida por el gran John Hughes (padre de las teen movies ochentenas), es un auténtico catálogo de los arquetipos que han forjado a fuego el gran cine para adolescentes.