De las muchas leyes que rigen una película (o saga) de terror, probablemente las más fiable es la siguiente: el asesino nunca jamás muere de forma definitiva. Ya pueden titular la película “El capítulo final” o “la muerte de… ¿Freddy?”, que si el culto por el personaje y la base de fans sigue activa (aunque sea marginal) lo más probable es que se produzca una de esas mágicas resurrecciones propias del género. El problema radica entonces en que, tras años de experiencia, nos hemos acabado acostumbrando al resurgir de personajes enterrados, y cada vez es más difícil encontrar originales “retornos de entre los muertos”. Para homenajear este rasgo característico del cine de terror, os presentamos un TOP 10 de las mejores resurrecciones fílmicas, según la redacción de la web Arrow in the Head. ¿Cuál es vuestra favorita? ¿Falta quizás alguna que os parezca fundamental?
10. Samantha Pringle en Amiga Mortal (1986). Aceptémoslo, si Kristy Swanson (La chica de rosa, Todo en un día) no fuese la actriz tras el androide/humano homicida que vuelve de entre los muertos en esta película de Wes Craven, es improbable que esta película hubiese entrado en la lista. A fin de cuentas, aunque la historia de unos chicos raritos que reviven a vecinitas encantadoras tiene su encanto, el auténtico interés de la película recaía en el seductor y brutal papel de Swanson.
9. Leslie Vernon en Behind the Mark: The Rise of Leslie Vernon (2006). Aunque esta película contaba con el atractivo de contra entre sus protagonistas a Robert “Freddy” Englund, el filme no vio la luz entre nuestras carteleras. Sin embargo, la gente de AITH, afirma que la película es un delirio espeluznante de principio a fin, sobre todo en su fin, ya que, según cuentan, los títulos de crédito finales no tienen desperdicio.
8. Michael Myers en Halloween (1978). Quizás uno de los momentos más icónicos de la terrorífica historia del género slasher es aquel en el que descubrimos el espacio vacío en el que debía encontrarse el cuerpo del “difunto” Michael Myers. Parte de la belleza del momento responde al hecho de que John Carpenter decidió finalizar su película sin un climax que permitiera al espectador zafarse de la inquietud provocada por la imagen en cuestión.
7. Roger en El amanecer de los muertos (1978). Roger está dispuesto a luchar. Quiere evitar a toda costa “volver a la vida”. Y nosotros, como espectadores, deseamos que se salga con la suya. Roger es, sin lugar a duda, un buen tipo y durante la película ha luchado de lo lindo para merecer un final digno. Sin embargo, en zombielandia nadie está a salvo, así que Roger vuelve trágicamente de entre los muertos para recibir al instante un disparo en plena cabeza.
6. Imhotep en La momia (1999). He aquí una resurrección en el sentido clásico. Primero, el personaje muere de forma trágica, dejando tras de sí el dolor, la rabia y la sed de venganza. Luego, se trata de volver a la vida. Y hay pocas maneras más “interesantes” de hacerlo que chupando el halo vital de otras personas. En este sentido, el resurgir de Imhotep, poco a poco, órgano a órgano, resulta simplemente ejemplar.
5. Jason Voorhees en Jason X (2001). La saga de Viernes 13 nos ofrece un sinfín de resurrecciones entre las que elegir, empezando por la mítica escena final de la primera parte, de entre las aguas de un lago. Sin embargo, el ingenio (o locura) de los guionistas alcanzó su cénit en 2001, cuando decidieron que Jason debía resurgir tras ser (literalmente) reventado por un androide armado hasta las cejas. ¿Pero cómo? Pues fácil, gracias a uno nanorobots que permitieron al bueno de Jason volver convertido en una monstruosidad de metal. Genial.
4. Alex J. Murphy en Robocop (1987). Una de las grandezas de este mítico regreso a la vida es la empatía que genera la figura del Oficial Muphy. Primero le vemos morir del modo más trágico y su resurrección más que una oportunidad para la venganza se revela como la demostración trágica de todo aquello que ha perdido tras su muerte.
3. Gage Creed, en Cementerio viviente (1989). Una creación genial salida de la mente del gran Stephen King: un niño malvado al que le mola cercenar tendones mientras nos muestra su carita más adorable. Y es que el personaje consigue desplegar todo su potencial en dos niveles contrapuestos. Primero se gana nuestro corazón con su rostro angelical y luego nos deja de piedra con su insaciable crueldad.
2. Evil Ash en El ejército de las tinieblas (1992). ¿Hay algo mejor que ver al héroe de una película de terror ser atacado por imágenes especulares de sí mismo? Se trata sin duda de una imagen difícil de superar. Se trata de combatir contra un ejército de muertos comandado por el clon en cuestión. Un delirio a la altura del mejor Sam Raimi.
1. Eric Draven en El cuervo (1994). En esta elección del número 1 del ranking, no cabe duda de que la gente de AITH ha jugado fuerte la carta del morbo. Como ya todos debéis saber, Brandon Lee perdió la vida precisamente durante el rodaje de este filme, donde interpretaba a un hombre que justamente volvía a la vida poseído por el espíritu de un cuervo. La película pudo completarse mediante escenas rodadas por un doble de cuerpo y retocadas digitalmente. Un acontecimiento desgraciado (sobre el que planean mil y una teorías... de la casualidad fatal a la conspiración) en el que se curzarón la ironía y la tragedia.