Según la teoría sociológica, todo gran fenómeno de masas pone en juego un gran número de mensajes (evidentes u ocultos) que tienen relación con los deseos o anhelos de sus participantes. ¿Y acaso existe un movimiento de masas más llamativo que el fenómeno fan generado en torno a la saga Crepúsculo? Y así, siguiendo los pasos de series como Buffy la cazavampiros, la popular saga vampírica ha generado un amplio debate en el contexto académico. Curiosamente, la cuestión que está generando una mayor controversia y discusión es: ¿Existe en Crepúsculo una apología de la abstinencia sexual?
Según leemos en la página web Cinematical, un grupo de investigadores, autores del libro “Bitten by Twilight: Youth Culture, Media, and the Vampire Franchise” (Mordidos por Crepúsculo: Cultura juvenil, medios de comunicación y la franquicia vampírica), han realizado un amplio número de entrevistas a fans de la saga y han llegado a varias conclusiones. De partida, según los investigadores, “lo que nos ha sorprendido es la respuesta favorable de los adolescentes ante el obvio mensaje a favor de la abstinencia que hay en los libros. Muchas de las chicas a las que entrevistamos habían sentido, en algún momento, la presión por mantener relaciones por parte de su pareja, pero ahora esperan encontrara a su propio ‘Edward’, que se interesará por ellas por motivos no sexuales”.
Aunque claro, como apunta la periodista Monika Bartyzel, también se puede argumentar que la abstinencia que se desprende de Crepúsculo tiene poco que ver con la idea de mantenerse virgen hasta el matrimonio; sino más bien con un simple ideal romántico que conduce a una simple conclusión: es mucho más tentador imaginar a un pretendiente elegante, super-protector y super-hot que a un compañero de clase inmaduro, moderadamente atractivo y con las hormonas totalmente descontroladas.
Además, como también apunta Bartyzel, puede que en los libros de Stephenie Meyer se hable del interés de Edward por la personalidad de Bella, pero a la practica, el 95% de su interacción consiste en pasar juntos las “noches sin sexo”, que suelen derivar en tensas, repetidas y a la postre frustrantes sesiones de arrumacos. ¿Es todo esto algo “no sexual”? Visto desde la perspectiva contraria podría afirmarse que la Crepúsculo lidia, ante todo, con la idea de la obsesión física y la tensión sexual adolescente. De hecho, lo único que impide que haya sexo entre Edward y Bella es la condición vampírica del primero, algo con lo que no pueden contar los chicos y chicas del mundo real.
La pregunta podría ser en todo caso: ¿Qué harían estas chicas, las fans de Crepúsculo, si encontraran a su Edward? ¿Pensarían realmente en la abstinencia sexual? ¿Existe un verdadero interés en la abstinencia o es simplemente que estas novelas provocan que las chicas tengan más ojo a la hora de escoger a sus parejas (sexuales o no)?
Es probable que la saga de Crepúsculo lleve a muchos a situarse en una posición extrema, dogmática (“¡Viva la abstinencia sexual!”), lo que indica una importante ceguera ante los matices de la historia. Como bien remata Bartyzel: “En realidad, debería aprovecharse este debate para fomentar una educación sexual honesta que incluyera una discusión sobre los roles del hombre y la mujer. Si hay algo muy claro en Crepúsculo, es su condición de metáfora de los conflictos que pueden desatar los sentimientos reprimidos y el deseo no realizado”.