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# jueves, 26 de noviembre de 2009 17:31

Los bodrios que presentamos a los Oscar

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'Cría fama y échate a dormir', esa parece ser la máxima que se sigue en el mundo del cine. O, por lo menos, es lo que vale para que una película sea seleccionada por España para competir por los preciados premios americanos.

¿Cómo se explica, si no, que la Academia de Cine haya seleccionado a El baile de la victoria, de Fernando Trueba, para pelear por el Oscar a la Mejor Película Extranjera? No es, precisamente, el tipo de película que puede agradar a los miembros de la academia norteamericana. La única razón parece ser, entonces, el reputado nombre del director en aquellas tierras (ya ganó el Oscar en 1993 por Belle epoque).

Pero no es la única vez que hemos hecho algo así. Recordemos, por ejemplo, el predicamento que ha tenido José Luis Garci desde que consiguiera la estatuilla, allá por 1982, con Volver a empezar (por la que, por cierto, nadie daba tampoco ni un duro). Antes de 'enemistarse' con los mandamases de nuestro cine, el director había sido el elegido también por El abuelo (1998), Asignatura aprobada (1987), y Sesión continua (1984). ¿Realmente eran las mejores películas hechas aquellos años? Evidentemente, no. Pero eran de Garci, y allá que las enviamos. No hace falta decir que no tuvieron nada que hacer, y se volvieron a casa de vacío.

Otros grandes nombres del cine español, como por ejemplo Carlos Saura, Jaime de Armiñán o Pedro Almodóvar, también han sido escogidos en más de una ocasión, de nuevo más por el nombre que por la calidad de sus filmes. Pero quizá, en esos casos, no quedaba tan patente que las posibilidades de éxito eran prácticamente nulas.

Saura optó a los premios con Carmen (1983) y Mamá cumple 100 años (1979), que no consiguieron la estatuilla. Armiñán lo intentó con Mi querida señorita (1972) y El Nido (1980), pero tampoco tuvo suerte. Almodóvar también ha tenido varias oportunidades, con Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), con la que no venció pero le abrió las puertas del mercado americano, y Todo sobre mi madre (1999), que sí le valió el Oscar.

La mayor 'cagada' del cine español se produjo con Hable con ella (2002), también de Almodóvar, que no fue seleccionada por la Academia de Cine de nuestro país para mejor película extranjera, pero se llevó el Oscar al mejor guión original y estuvo a punto de ganar el Oscar a la mejor dirección.

Aún reconociendo que estos premios de la industria de EE.UU. tienen mucho que ver con ciertos intereses y cierto politiqueo, en ocasiones, y con según qué títulos, uno ya se imagina que no tenemos nada que hacer. Y si eso supone, además, renunciar a otras películas que pueden dar más juego, todavía peor.

Siempre puede haber sorpresas, pero con El baile de la victoriala Academia española se vuelve a cubrir de gloria, yendo a lo 'seguro' y sin arriesgar. Habrá que ver si entra siquiera en el quinteto final que optará al Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa. Eso es algo que no está nada claro.

por magefesa

Comentarios

# Fran ha opinado el viernes, 27 de noviembre de 2009 20:18
re: Los bodrios que presentamos a los Oscar

¿Que insinuas magefesa? Seleccionamos a directores en vez de las peliculas para poder ganar las estatuillas, hay que ser un poco rebuscado.

¡¡¡picar sobre mi nombre para jugar al nuevo juego!!!

Es divertido y somos muchos amigos

# manuel ha opinado el sábado, 28 de noviembre de 2009 8:50
re: Los bodrios que presentamos a los Oscar

Cosa mal hecha, desordenada o de mal gusto. Esta es la definición de bodrio. La película seguramente no será la mejor, pero no creo que merezca ese calificativo. A lo mejor hay que mandar siempre a Almodóvar. Cargo vitalicio y bien subvencionado.

# Claqueta ha opinado el sábado, 28 de noviembre de 2009 9:47
Los bodrios que presentan a los Oscar

El cine español arrastra desde muchas décadas atrás, excepto en muy pocas ocasiones, el raquitismo agudo de un país endémico, inculto, vulgar y torpe para este tipo de oficio. También llamado industria del  7º arte. En pintura vamos mejor. En literatura algo más, también; en escultura, arquitectura, etc., por decir algo comparativo, no tan mal. Pero como arte o industria, el cine español es una vergüenza nacional.

Aquí el cine se elabora con poca técnica, apresuradamente, se hilvana con gruesa aguja de coser sacos y se construye con la fatalidad y torpe arrogancia de los soberbios engreídos que buscan la imediatez de resultados, en vez de construir con vocación, estilo y honradez profesional.

Si el cine es costumbrista, el retrato es fatal y diluido entre el capricho político de turno y la nula habilidad para reconstruir un pasado con la sencilla realidad que proporciona la verdadera Historia. Ni en el fondo argumental del guión, ni en la exposición de imágenes, existe atractivo alguno. Y muy mala puesta a punto en general. El producto final es como una mortadela rancia.

Si se trata de una comedia, el cine español lo convierte en vulgar sainete por defecto. El humor en estos casos se convierte casi siempre en una sosa, continua y manida secuencia de cosas ya vistas anteriormente. Y si no, en chabacanerías forzando la risa del paleto. También clásico. No hay ironía fina, ni gracia con clase. Infracine puro.

Si se trata de aventuras, entonces el presupuesto y la carencia de técnica para producir este tipo de cine no dan para montajes espectaculares, digno de la historia a contar por simple que sea. Los efectos especiales, pobres y defectuosos, mueven a la risa, no convencen y degradan el trabajo realizado. La suma de todo ello es un bodrio casi siempre.

Si se trata de dramas, pues ya saben, éste se sustituye automáticamente por el esperpento, tan nuestro. He visto películas de este estilo en las que el público termina partiéndose de risa por no llorar de asco.

Para qué hablar de cine fantástico, ciencia ficción, terror y otras tendencias de moda. Aquí no existe apenas producción de estos estilos y las pocas películas realizadas, mejor no verlas. Otro fiasco.

¿Y, finalmente rodadas, cómo se montan después en los estudios?. Las morcillas resultantes de malos ingredientes siempre son indigestibles, por muy buena mano que pongan luego en su elaboración final. Pero es que, por desgracia, en esta fase final de la paupérrima industria nacional de la cinematografía, se hacen también cagadas mayúsculas. Hay casos de películas no tan malas que, desgraciadamente, por no elaborar bien la última fase, quedan potencialmente rebajadas a un potingue impotable. A mí, viendo las películas de hoy me resulta imposible escuchar los diálogos de los personajes, porque sólo oigo sonidos ininteligibles, bien porque el actor, o actriz, no han sido doblados y aquellos tienen voz de pito o de flauta o tartamudean, etc. O bien porque sus voces en directo (más barato de rodar) no se registran con la calidad adecuada. Y así lo dejan grabado en el celuloide, para posterior  sufrimiento del espectador.

Será por pobres presupuestos o porque son unos torpes ignorantes de su oficio, pero no es admisible que estos señores feudales del cine luego pidan subvenciones (ilícitas) para que su defectuosa industria siga funcionando. Confunden el cine con NO-DOS politizados. El Arte, ausente del todo, "defuncionó" hace mucho tiempo.

# CICLOPEMIOPE ha opinado el sábado, 28 de noviembre de 2009 11:04
Los bodrios que presentamos a los Oscar

Seguramente no seremos los mejores productores de cine del mundo, pero como en todo arte, todo es subjetivo. Si tenemos que poner en duda la calidad de nuestras películas y por defecto la de nuestros directores y técnicos, ¿ pq no la de nuestros críticos ?.

Habrá años en los cuales no habremos ido con la mejor opcion posible de cara a combatir los Oscar, pero de ahí a echar por tierra la carrera de todo bicho viviente (claqueta) me parece un poco rastrero.

En este país tenemos la manía de tirar a los perros a cualquier persona después de haberla ensalzado con las mejores críticas durante mucho tiempor, en muchos casos, y en el de los críticos más (magefesa) dejándonos llevar por la corriente mayoritaria sin tener muy claros los criterios propios.

En definitiva, siempre ha sido muy fácil criticar y dar leña al mono, señores CLAQUETA y MAGEFESA y similares, ponganse manos a la obra cojan la cámara y su billetera e intenten hacer el cine que sea capaz de ganar premios internacionales... verán que todo es más complicado de lo que parece.

# ana ha opinado el sábado, 28 de noviembre de 2009 13:52
re: Los bodrios que presentamos a los Oscar

sera un bodrio para ti pero para habra mucha gente que le gustara, asi que dejar de machacar el cine español que sois los primeros desartores de este cine,

# Claqueta, toma 2 ha opinado el sábado, 28 de noviembre de 2009 16:27
Los bodrios siempre son impresentables

Me reafirmo, es cierto que el cine español es malo, malísimo. No todo, por supuesto. También es cierto que hay gente que se traga los bodrios como quien se come una rosquilla pasada y luego dice que le gusta. Aún así, no voy a entrar en discusión con quienes despachan el asunto diciendo que sobre gustos no hay nada escrito. Esta frase, bastante tonta, por cierto, no encierra verdad alguna y, al contrario, sirve para que lo malo destaque como si fuera bueno. Resume la filosofía del reduccionismo, que todo lo rasa por mor de una acomodaticia imparcialidad. Es decir, pura simpleza. Quien se traga un bodrio de película o quien se coma una rosquilla revenida, y luego diga que le gusta o que aquello era bueno, debería saber que también existen cánones para medir la calidad y bondad de las cosas. Pensar lo contrario es pura ignorancia y una demostracción de su mal gusto. En España estas actitudes son moneda corriente, no sólo para evaluar el cine de aquí, o foráneo, sino también para otras muchas disciplinas de la vida. La política, por ejemplo. El bochornoso y deleznable mundo de la tauromaquia, en toda su extensión, con secuelas culturales de ancestral salvajismo, por ejemplo. La deficiente enseñanza en España, un problema no resuelto todavía y que aboca al más estrepitoso fracaso escolar, por ejemplo.

La indolencia y cuando no la pereza, se asientan en nuestra sociedad, produciendo individuos que se jactan de sus errores y lo tapan con tontos eufemismos diciendo ufanamente que los españoles somos unos cachondos, etc. Mientras no nos exijamos seriamente a nosotros mismos enfrentarnos a los problemas que nos acucian, nos iremos perdiendo por el camino de la vulgaridad, de la chapucería, de la ineficacia y la informalidad. Es decir, pura insensibilidad.

El cine, en este contexto, no se escapa de los errores del entorno social donde se crea. Y así sale, mimético respecto a aquél. Llegados aquí, como la pescadilla que se muerde la cola, he vuelto al primer párrafo de mi mensaje anterior.

Pero no voy a dar más vueltas de manivela a este asunto. Lo tengo claro desde hace tiempo. Tal vez, si viera brotres nuevos, reverdecidos y frescos, diría como el poeta, a esperar el nuevo milagro de la primavera. Pero quiá, no creo que caiga esa breva.

# alimoxuelo ha opinado el domingo, 29 de noviembre de 2009 22:01
re: Los bodrios que presentamos a los Oscar

no logro postear

# bastionete ha opinado el domingo, 29 de noviembre de 2009 22:02
re: Los bodrios que presentamos a los Oscar

A ver, no entremos tampoco a calentar en exceso el ambiente. Para hacer cine español y todo el mundo lo sabe, solo hacen falta dos ingredientes: una pareja y un silencio sepulcral mientras fol-lan. Que se vean lo animales que son. Los machos ibéricos y su potencial.

Últimamente están metiendo también un tercer elemento, que es una ray-ita de koca vía nariz y/o partes bajas, siendo esta segunda opción más aconsejable ya que los anima a fol-lar otra vez y eso sí, sin abandonar el silencio sepulcral. Que se oigan todas y cada una de las frecuencias de los jadeos, etc...

Con esos elementos haces cine español, más y mejor cuanto mayores sean las subvenciones. En lo referente a decorados, y es algo que se nos pasa a todos cuando hablamos de nuestro cine, se debería abrir un debate acerca de la ideoneidad de mostrar en los cines los restos de se-men del director sobre las cortinas del plató. ¿Sí o no?. Yo no tengo una opinión formada, pero hay gente que tiende a pensar que es mejor ocultar esos detalles en los making off, ya que no es plan de que los ciudadanos pensemos que estamos financiando el onanismo de los directores; total, aún está el conservador de turno que piensa que hacerse cuarenta pahillas en un cuarto de hora es de salidos. ¡Retrógados!

La fotografía es pan comido y simplona, por cierto. Cómo todo se centra en cómo fol-la él con ella, ella con él, con el vecino, con su primo y casi casi con el perro, pues basta meter un 127 cruzando cualquier callejuela, dos ventanas abiertas una con un cristal roto, un par de descalichados en una pared blanqueada con cal, y ya está. El resto, los restantes 80 minutos de film, son de ahh ahhh ohhh ohhh.

Y que viva el cine español.

# hastalacoronilla ha opinado el lunes, 30 de noviembre de 2009 0:07
re: Los bodrios que presentamos a los Oscar

Pues sí, estoy de acuerdo. Aquí mandamos siempre a los cuatro abonados de turno, con la esperanza de que sus nombres se identifiquen con la promesa de buen cine.

Nada más lejos de la realidad. Con tanto politiqueo, hemos creado una generación de directores, actores y demás 'artistas', por llamarlos de alguna manera, a los que la fama se les ha subido a la cabeza, y se les ha dado alas para pensar que son ellos los que cortan el bacalao, los que dictan qué está bien y qué mal en el cine español, y cerrando las puertas a nuevos valores.

Que el cine español tenga que ser distinto, es algo que no me disgusta, pero estoy harto de ver películas de época, gente jodiendo en una de cada dos tomas, y con una tragedia de por medio; injusticias que infravaloran al ser humano, malos tratos y demás.

Para colmo de males hemos tenido que sufrir la pataleta y el mal perder, de los que le echan la culpa  del mal momento del cine español, a la expansión del americano, cuando deberían ponerse las pilas de una vez, adaptarse a los nuevos tiempos y a los gustos del espectador, y no como hasta ahora, que parece que son ellos los que nos dicen a nosotros qué debemos ver.

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