¿Y si os dijéramos que algunas de vuestras películas favoritas podrían haber terminado de un modo completamente diferente? Solemos amar los finales de las películas que amamos. Por eso las conclusiones alternativas nos resultan tan difíciles de imaginar. Sin embargo, existen y no es algo excepcional. En ocasiones, los directores simplemente cambian de opinión. Otras veces, son los malos resultados procedentes de los “screen tests” (las proyecciones de prueba ante un grupo controlado de espectadores) los que provocan que el estudio se replantee el final de la película. Sea cual sea el caso, aquí os presentamos, de la mano de la web MentalFloss, una lista con los finales alternativos más sorprendentes del cine.
1. ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (1964, Stanley Kubrick). He aquí uno de los finales más icónicos y memorables de la historia del cine: primero, la imagen del Mayor T.J. “King” Kong cabalgando, literalmente, a lomos de una bomba atómica; y luego, la imagen del Dr. Strangelove levantándose de su silla de ruedas ante el cataclismo nuclear. Pues bien, todo hubiese sido diferente si Kubrick se hubiese mantenido fiel al plan inicial: clausurar la película con una guerra de pasteles entre todos los dirigentes políticos, militares y estrategas reunidos en el Pentágono, al más puro estilo slapstick. Tampoco hubiese estado nada mal.
2. Clerks (1994, Kevin Smith). La idea original era que Dante, el cajero protagonista de la película, muriera por los disparos de un ladrón. En realidad, Kevin Smith (un director que no ha dejado de decepcionarnos tras su gloriosa opera prima) ha explicado que decidió matar a Dante porque no se le ocurría otra manera de terminar la película. Fueron los productores de la película los que le advirtieron del potencial depresivo de dicho final. Ante el aviso, Smith no tuvo problema en terminar la película justo antes del susodicho asesinato, que puede verse en los extras del DVD norteamericano de la película.
3. Thelma y Louise (1991, Ridley Scott). En este caso, el cambio fue mínimo, pero significativo. Y no, el final alternativo no era un happy ending, ni mucho menos. Al contrario, en el final original, se veía cómo el coche de las forajidas se estampaba contra el fondo del cañón, explosionando y haciéndose añicos en la brutal colisión. Mientras, en la versión que llegó a los cines, el último plano (perfectamente recordado por todos) era más liberador, incluso esperanzador: ese coche suspendido en el aire, símbolo de una deseada y fatídica libertad.
4. Princesa por sorpresa (2001, Garry Marshall). ¿Os hubiese resultado decepcionante no llegar a ver el palacio en el que la Princesa Mia (Anne Hathaway) iba a vivir feliz el resto de sus días? Pues eso fue justamente lo que le sucedió a la nieta de Garry Marshall, el director de la película. Al mostrarle la película, la niña se quedó absolutamente frustrada al ver que la película terminaba Mia aceptando el cargo de princesa. ¿Y el castillo? La nieta en cuestión fue tan locuaz en su decepción, que Marshall convenció a Disney para que comprara imágenes de in castillo europeo y las colocara al final de la película.
5. Atracción fatal (1987, Adrian Lyne). En las proyecciones de prueba, los espectadores expresaron su rechazo al final original, en el que Dan (Michael Douglas) era acusado de asesinato y Alex (Glenn Close) se suicidaba. Las reacciones fueron tan adversas que el estudio decidió cambiarlo por la ya mítica escena del tiroteo en la ducha. Sin embargo, Close se resistía a cambiar el final. A la actriz le parecía que lo lógico era que Alex se suicidara. Estaba tan empeñada en ello, que llegó a pedir el asesoramiento de psicoanalistas para intentar convencer a los productores. Tras semanas de tiras y aflojas, la actriz entró en razón y filmó el nuevo final.
6. La tienda de los horrores (1986, Frank Oz). En un principio, este extravagante e inolvidable musical debía terminar con Audrey II, la gigantesca planta carnívora, asesinando a Audrey y Seymour y campando a sus anchas por las calles de Nueva York. Así era el final de la obra teatral en la que se basaba la película. Y de hecho, tanto el director, Frank Oz, como la mayoría de los actores, incluido Rick Moranis, preferían este final. No se sabe si fue el ajustado presupuesto o una “decisión artística” lo que motivó el cambio.
7. Dos hombres y un destino (1969, George Roy Hill). Los cambios en este final recuerdan al caso de Thelma y Louise. En la versión que finalmente se estrenó, se podía ver a Butch y Sundance Kid saliendo de la casa a disparo limpio… y luego se escuchaban los disparos en su contra. En realidad, no se veía morir a nadie. Sin embargo, en el final original Paul Newman y Robert Redford debían poner a prueba su calidad interpretativa en una brutal escena de ensañamiento a base de pólvora.
8. Terminator 2: El juicio final (1991, James Cameron). Es el año 2029. Sarah Connor se ha convertido en una cariñosa abuela. Su hijo John se ha convertido en senador de los Estados Unidos. Todo el mundo vive feliz por siempre jamás. La idea original que James Cameron barajaba para el final de Terminator 2 dejaba poco margen para posibles secuelas, así que el estudio presionó para que el final fuera más “abierto”. Por una vez, los dólares jugaron en contra el final feliz.
9. El juego de la sospecha (1985, Jonathan Lynn). En un brillante truco de marketing, esta película basada en el popular juego Cluedo tenía tres finales alternativos que podían verse en el cine. Eso sí, tenías que estar dispuesto a pagar tres entradas. En un principio, se suponía que los cines no debían anunciar qué final se iba a proyectar en cada sesión, pero finalmente se decidió avisar para que la gente pudiera ver los tres. El truco no debía funcionar demasiado porque no ha sido repetido.