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Artículos - noviembre 2010

# martes, 30 de noviembre de 2010 14:57

Las mil caras de Javier Bardem

Es el objeto de todas las miradas, el hombre del momento, nuestra estrella más internacional, el primer ganador español de un Oscar al mejor actor… y no sólo eso, sino que Javier Bardem es además uno de los grandes actores/camaleones de su generación. Esta semana estrena 'Biutiful', lo nuevo de Alejandro González Iñárritu; un intenso drama en el que interpreta Uxbal, un superviviente en el corazón de una Barcelona invisible. Un hombre que busca encontrar la paz, proteger a sus hijos y salvarse a sí mismo.

Para llegar donde ha llegado Bardem, no basta con el atractivo y la suerte, sino que hay que poner en juego mucho talento y dedicación. En su espectacular carrera fílmica, nuestro actor-bandera ha demostrado unas grandes dotes para el transformismo actoral, regalándonos un sinfín de rostros sobre los que componer los más arriesgados y diversos personajes. No sería injusto llamar a Bardem el actor de las mil caras, y no sólo eso, las transformaciones abarcan todo el espectro expresivo: de la gestualidad a la entonación y acento de la voz, del carácter al espíritu. Presentamos aquí un resumen de algunas de las más curiosas y brillantes encarnaciones del actor español más cotizado del momento. ¿Cuál es vuestro rostro favorito?

 

-Jamón, jamón (1992) y Huevos de oro (1993). Los inicios de la carrera de Javier Bardem le deben mucho a un realizador: Bigas Luna. El catalán vio en Javier la encarnación perfecta de ese arquetipo fogoso, castizo y algo rancio conocido como “el macho español”. Primero como chorizo al lado de una sensual y carnal Penélope Cruz y luego como el chulo y arrogante Benito González, Bardem proyectó sobre la pantalla la fuerza arrolladora de su potente físico, así como la intensidad nuclear de su actitud intensa hasta la agresividad. Un arranque de carrera brillante que ya apuntaba hacia un horizonte cuyo límite parecía no existir.

 

-Días contados (1994). Imanol Uribe le dio la oportunidad al joven Bardem de romper con su imagen de machito con aire de guaperas en una película que le daría a Javier su primer gran éxito artístico, con el que se llegó a alzar con el Goya al mejor actor de reparto. Su papel del colgado y taciturno Lisardo, con las facciones quebradas detrás de una sonrisa estúpida y una mirada rota, sirvió para descubrir al actor detrás del rostro, al hábil camaleón, al intérprete genial.

 

-Perdita Durango (1997). Y llegó la gran sorpresa. Cuando ya creíamos haberlo visto todo del gran Javier, llegó Álex de la Iglesia para regalarle un papel inolvidable, el de Romeo Dolorosa, brujo, rufián, feroz amante y violento bandolero. Todo esto tras unas espectacular melena negra, una endurecidas facciones y un bigote a lo Cantinflas que más que risa daba pavor. En esta nueva demostración de versatilidad y transformismo, Bardem volvió a destapar su lado más salvaje, cuya cima la alcanzó en la convulsa escena de sexo con Rosie Perez y en las asombrosas sesiones de espiritismo, en las que Dolorosa/Bardem desplegaba un auténtico recital de convulsiones y espasmos.

 

-Antes de que anochezca (2000) y Los lunes al sol (2002). Tarde o temprano estaba claro que le iba a llegar la oportunidad a Bardem de demostrar su faceta más sensible, sobria y emocional. Llegó de la mano de dos directores amigos de los halagos críticos y los premios: Fernando León de Aranoa y Julian Schnabel. Así, tanto en el Reinaldo Arenas que interpretó en Antes de que anochezca como en el Santa de Los lunes al sol, Javier fue capaz de dar voz y cuerpo a personalidades que bajo una apariencia pintoresca (la rudeza de Santa y el amaneramiento de Arenas) guardaban un profundo sentido de la existencia, asociada a la resistencia y el compañerismo.

 

-Mar adentro (2004). Y finalmente, todo el mundo cayó rendido ante los pies de Bardem. Fue gracias al himno humanista compuesto por Alejandro Amenábar en la película que le valió el Oscar de Hollywood. La encarnación de Ramón Sampedro convenció a público y crítica de medio mundo, llevando al actor a hacerse con la Copa Volpi al mejor actor en el Festival de Venecia. Y todo ello utilizando únicamente la fuerza de la expresión facial, dando vida a un hombre incapaz de mover su cuerpo que luchó hasta el fin de sus días por una muerte digna. Un papel inolvidable.

 

-Los fantasmas de Goya (2006). Tropiezos los tiene todo el mundo, incluso un actor de la estatura de Bardem. Y es que no hay otra manera de calificar la interpretación del hermano Lorenzo que Bardem compuso ara la película de Milos Forman y que compartió junto a la bella Natalie Portman. El intento de contención del actor se terminó convirtiendo en una pobre parodia de lo que podría ser un cura sin principios de la España de la Inquisición. Un bache lo tiene cualquiera.

 

-No es país para viejos (2007). Y llegamos al papel que le catapultó al olimpo de los dioses, cuando Javier Bardem saboreó las mieles del Oscar gracias a su interpretación del mafioso psicópata Anton Chigurh en la película de los hermanos Coen. Pura maldad en su versión más abstracta. Un hombre aferrado a una senda de violencia arbitraria y sin sentido. La más sublime creación del hombre de las mil caras, el monstruo a través del cual este gran actor se ha acercado a los enclaves más oscuros y siniestros de la mente humana. La creación definitiva de un actor que confía tanto en su talento e intuición como en el trabajo duro y el sacrificio. ¿Existe algún límite para Bardem? ¿Cuál es tu personaje favorito? ¿Crees que se superará con 'Biutiful'?

# lunes, 29 de noviembre de 2010 17:26

Cuando el sexo (se) vende

El sexo vende. ¿Alguien se atreve a poner en duda esta premisa? Y no sólo eso, sino que además el sexo también “se vende”. Siempre atento a los flecos ocultos (o no tanto) de nuestra realidad, el cine ha dedicado a lo largo de su historia un lugar de excelencia para la profesión más antigua del mundo. Prostitutas y gigolós han poblado la gran pantalla ofreciendo los testimonios más variopintos sobre la venta del sexo: desde historias trágicas hasta comedias con un aura de cuento de hadas. Como homenaje a todos estos personajes, os presentamos, de la mano de la web DailyTop10 diez de los más destacados de la historia del cine.

10. Heather Davis (Cameron Diaz) en Ella es única (1996). Para empezar, aclaremos que la presente lista no incluye únicamente a profesionales del sexo, sino también ha personajes que han utilizado abiertamente su sex appeal para conseguir aquello que ansían. En esta categoría cabe incluir a la implacable y magnética Heather de Ella es única, una comedia romántica en la que Jennifer Aniston, como de costumbre, va en busca del hombre de sus sueños. Por el camino tendrá que verse las caras con una fémina de armas tomar que está decidida a darlo todo para cumplir sus sueños: amasar una fortuna.

9. Chelsea (Sacha Grey) en The Girlfriend Experience (2009). Steven Soderbergh (Traffic, Ocean’s Eleven), uno de los directores más prestigiosos del panorama actual, sorprendió a propios y extraños al contratar a una estrella del cine porno hardcore, Sacha Grey, para dar vida a la prostituta de The Girlfriend Experience. Chelsea es una chica atrapada en una red de relaciones impersonales, condenada a vivir como mujer objeto, una supervivencia que, poco a poco, irá mermando la coraza bajo la cual vive protegida/escondida.

8. Mike (River Phoenix) y Scott (Keanu Reeves) en Mi Idaho privado (1991). Pocos directores han sabido retratar la fragilidad y vulnerabilidad de la juventud como Gus Van Sant (Drugstore Cowboy, Elephant). Sus películas pueden verse como retratos entre melancólicos y trágicos de un tiempo que se escapa. En Mi Idaho privado, Van Sant elaboró una oda a la juventud perdida, en la que dos atractivos chaperos (interpretados por River Phoenix y Keanu Reeves) se ganan la vida vendiendo sus cuerpos a hombres en las calles de Portland.

7. Sayuri (Zhang Ziyi) en Memorias de una geisha (2005). De Portland, Estados Unidos, saltamos al continente asiático, más concretamente al Japon de 1929. Allí, la pequeña Sayuri es “condenada” a una vida de servidumbre al ser entrenada para convertirse en geisha. Al hacerse mayor, la joven e inocente Sayuri (magníficamente interpretada por la bellísima Zhang Ziyi) descubrirá los delicados equilibrios de poder y la brutal competitividad que predomina en el universo de las geishas.

6. Joe Buck (Jon Voight) en Cowboy de medianoche (1969). Jon Voight, hoy más conocido por ser el padre de Angelina Jolie, se llevó un Globo de Oro y una nominación al Oscar por su papel de gigoló en esta melodramática historia ambientada en el deprimido Nueva York de finales de los sesenta. Soñando con una vida como cowboy de exhibición, el joven e ingenuo tejano Joe Buck se estampa contra una realidad de prostitución, desamparo y miseria. Una gran película.

5. Holly Golightly (Audrey Hepburn) en Desayuno con diamantes (1961). Sin lugar a dudas, una de las películas más icónicas y románticas de la historia. En ella, la adorable (aunque a ratos también irritante) Holly Golightly es vecina del misterioso y atractivo Paul Varjak (George Peppard, varios años antes de convertirse en el Hannibal Smith de El equipo A). Holly y Paul se conocen y hacen buenas migas, aunque todavía tardarán un tiempo en descubrir que ambos comparten un delicado secreto: sobreviven gracias al dinero de otras personas, a quienes están unidos por el interés y la atracción sexual.

4. Gloria Wandrous (Elizabeth Taylor) en Una mujer marcada (1960). Gloria Wandrows (una Liz Taylor en el apogeo de su quebradiza sensualidad), una belleza de Manhattan que divide su tiempo entre su trabajo como modelo y su trabajo para una casa de citas, emprende una ilícita relación sentimental con Weston Liggett (Laurence Harvey), una celebridad de Nueva York. Sin embargo, el deseo de Gloria por adquirir una cierta respetabilidad, le hará replantearse su estilo de vida.

3. Iris Steensma (Jodie Foster) en Taxi Driver (1976). En la obra maestra de Martin Scorsese, la jovencísima Iris Steensma (Jodie Foster), una Lolita marginal y entregada al negocio de la carne, forma una estrecha relación con el protagonista de la película, Travis Bickle (un inolvidable Robert De Niro). Travis es un veterano de la Guerra del Vietnam cuya vida se desploma en la calles de Nueva York, hasta el punto de sentir que él es el único capaz de liberar a la ciudad de la corrupción y el crimen que la ha intoxicado.

2. Jade (Heather Graham) en Resacón en Las Vegas (2009). Jade es uno de esos personajes de comedia que te arrebatan el corazón sin que puedas hacer nada para evitarlo. La chica es un torbellino desastroso, un imán para el caos y la irresponsabilidad. Recién casada con un tipo al que acaba de conocer, Jade (una deslumbrante, como siempre, Heather Graham) decide dejar a su hija al cuidado de su nuevo marido y sus dos amigos (unos tipos muy poco de fiar). Y a pesar de todo, Jade nos encanta. Locura y belleza, ¿se puede pedir más?

1. Vivian (Julia Roberts) en Pretty Woman (1990). Tras mucho navegar por el negocio del sexo, llegamos finalmente a la Cenicienta de nuestro tiempo, la prostituta a la que dio vida Julia Roberts en Pretty Woman. Un cuento de hadas en el que el papel de príncipe es interpretado por el atractivo Richard Gere y en el que la futura princesa viste prendas horteras y se busca la vida vendiendo su cuerpo por la calles de Los Angeles. Al final, claro está, el príncipe llegará en lomos de un flamante caballo (una limusina) a salvar a la deslumbrante princesa: Julia Roberts, la novia de América.

# viernes, 26 de noviembre de 2010 15:42

Los mayores fracasos de 2010

Que el cine se ha convertido en una carrera brutal entre vencedores y perdedores es una evidencia irrefutable. Más allá de la calidad de las películas, la industria se mueve y respira gracias a los resultados de la taquilla. En la era de la información (las ganancias de la primera noche, los números del primer fin de semana...), el éxito o el fracaso de una película se puede calibrar con eficiencia, como si se tratara de una ciencia exacta. Una de las carreras extraoficiales más importantes es la de lograr ser la película más taquillera del año. Y claro, como contrapartida, también existe la liga de los fracasados, las “bombs” y los “flops” que dicen los americanos. En la página Cinematical, el periodista Jacob Hall nos ofrece un análisis de los mayores fracasos de taquilla del año. Aquí está su clasificación y sus argumentos.

Los fracasos épicos

¿Pueden considerarse unos ingresos de 150 millones de dólares un fracaso de taquilla? Sí, cuando el presupuesto de tu película es de 200 millones. Esto es lo que le sucedió al Robin Hood de Ridley Scott, que confió demasiado en el potencial en la taquilla de un tocado Russell Crowe. Al parecer, la gente está empezando a cansarse del boom del cine épico que todavía campea por Hollywood. Luego, está Knight and Day, la “comedia de acción” (el concepto de moda en la meca del cine) que debía devolver a la primera línea a Tom Cruise y Cameron Diaz. Sin embargo, con unas ganancias de 76 millones frente a un presupuesto de 117, el filme se ha convertido en el primer certificado de defunción de estas dos estrellas en declive. La verdad es que tanto Cruise como Diaz no estaban mal en la película, pero las deficiencias del marketing y un guión que se prestaba al olvido inmediato, disolvieron toda posibilidad de éxito.

Finalmente, echemos un vistazo a Ga'Hoole - La leyenda de los guardianes 3D. ¿Qué es lo que falló en este caso? Si revisamos los otros estrenos animados del año, abundan los triunfos: Toy Story 3: 414 millones de dólares. Gru, mi villano favorito: 249 millones. Cómo entrenar a tu dragón: 217 millones. Megamind: 110 millones y contando. Y entonces, Ga’Hoole: 54 millones ante una presupuesto de 80. ¿Qué pasó aquí? ¿Sobresaturación del mercado? ¿Trailers irritantes? ¿Un producto que no se sabía si era para niños o adolescentes? Sea como sea, La leyenda de los guardianes ha demostrado que las películas familiares en 3D también pueden fracasar.

Las franquicias abortadas. 

Con la saga de Harry Potter acercándose a su final, parece que todos los productores de Hollywood andan desesperados buscando cuál será la próxima gran franquicia juvenil. Pero hasta el momento, no ha habido suerte. El estreno de 2010 que apostó de una forma más evidente por ocupar el trono de Potter fue Percy Jackson y el ladrón del rayo. Aunque no puede catalogarse abiertamente como un fracaso, los 88 millones de dólares que logró en la taquilla norteamericana, frente a un presupuesto de 95, parecen a puntar a que no volveremos a ver al joven Jackson y a sus colegas semidioses en la gran pantalla.

¿Y qué decir de Airbender, el último guerrero, que tiene un final completamente abierto y dos temporadas más de la serie original por adaptar? De partida, los 131 millones de la taquilla americana podrían conducir a su director, M. Night Shyamalan, a un cierto optimismo. Pero hay que tener en cuenta que la película costó 150 millones. Además, no cabe olvidar que la película recibió las peores críticas del año, junto a la sensación general de desconcierto y frustración del gran público. ¿Está acabado Shyamalan?

El auténtico batacazo de taquilla en lo que se refiere a los arranques de franquicia fue el de El aprendiz de brujo, que costó la friolera de 150 millones y consiguió sólo 63 en la taquilla americana. Y eso que el director Jon Turteltaub, junto a Nicolas Cage, habían conseguido convertir en una saga de éxito la aventurera La búsqueda. Ahora, resulta de lo más improbable que volvamos a ver en la gran pantalla otro enfrentamiento de hechizos entre Cage y Alfred Molina.

Los fracasos nobles 

La mayoría de películas que llevamos comentadas hasta el momento son perfectamente olvidables, lo que hace de su fracaso un castigo merecido. Sin embargo, hay películas magníficas que por una u otra razón (habitualmente injusta) no consiguieron calar entre el gran público. El mejor ejemplo es el de la extraordinaria Scott Pilgrim contra el mundo. Para muchos, la película es todo un hito de la cultura popular, un clásico de culto instantáneo. Los números parecen apuntar otra cosa: un presupuesto de 60 millones de dólares contra 31 millones en la taquilla local. ¿Qué falló en este caso? ¿La campaña de marketing no supo cautivar al público? ¿Las expectativas generadas eran demasiado altas?

Algo parecido le sucedió a la gamberra Kick-Ass, que aunque logró ganancias con sus 48 millones de taquilla, no fue el super-éxito que apuntaban los comentarios de los fans. Aunque claro, pensar que una película “para mayores”, con un mensaje abiertamente nihilista y violencia a raudales, puede arrasar en taquilla es ir un poco lejos. Por último, tampoco consiguió un premio justo Splice, una lograda producción independiente de ciencia-ficción que no pasó de los 17 millones, frente a un presupuesto de 30. Estrenar una película de género inteligente en pleno verano, cuando triunfan las super-producciones “para no pensar” es un suicidio. Splice se estrenó en Estados Unidos la misma semana que Iron Man 2, y claro, fracasó.

Fracasos previsibles  

Los siguientes títulos son la prueba de que, a pesar de las evidencias, Hollywood sigue tropezando una y otra vez con las mismas piedras. Medidas extraordinarias: Brendan Fraser intenta dar la cara frente a un desmotivado Harrison Ford en una película con pinta de telefilme de sobremesa. ¿Resultado? 12 millones de dólares. Desde Paris con amor: ¿Por qué John Travolta aparece tan gordo en esta película? ¿Qué gracia tiene ver a un “guerrero americano” pasearse por Francia como si fuera su patio de recreo? ¿De verdad tenemos que creernos que Travolta es un super-agente secreto? No cuela: 24 millones. Y para termina, MacGruber, la parodia de MacGyver. El enésimo intento de convertir en película un gag del Saturday Night Live, el mítico programa de humor televisivo. Las críticas acompañaron, pero el público no respondió a la llamada: 8 millones.

El fracaso del año 

Este ha sido un año con una buena cantidad de fracasos de taquilla, sin embargo, se necesita una particular combinación de mala taquilla y mala crítica para alzarse como “el gran fracaso de la temporada”. En este caso, la vencedora es, por goleada, Jonah Hex, una adaptación del cómic en el que un cazador de recompensas con aires de cowboy (Josh Brolin) se enfrenta al malo de la función (un histriónico John Malkovich) acompañado por su compañera de batallas (un super-hot Megan Fox). La película no conectó con el gran público, la campaña de marketing fue confusa y el concepto del filme parecía simplemente absurdo. ¿Resultado final? Una taquilla de 10 millones frente a un presupuesto de 47. Malkovich y Brolin tienen una larga y sólida carrera a sus espaldas, que no quedará mermada por el estrepitoso fracaso de Jonah Hex. Sin embargo, en el caso de Megan Fox, podemos estar ante la película que se encargue de enterrar definitivamente su carrera. ¿Tendremos esa suerte?

# viernes, 26 de noviembre de 2010 10:43

De la pantalla a las tablas

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El actor estadounidense Matthew Fox, uno de los protagonistas de la exitosa serie de televisión 'Lost', ha dado el salto al West End londinense con la producción "In a Forest, Dark and Deep", del dramaturgo Neil LaBute.

Fox, de 44 años, compartirá escenario con la actriz británica Olivia Williams para representar esta comedia negra que describe la relación entre dos hermanos cuya rivalidad acabará dando lugar a un conflicto fuera de lo habitual.

 

¿Estamos ante la rebelión del star system de Hollywood? Parece evidente que la meca del cine se ha

dado cuenta que no necesita a sus estrellas para fabricar grandes éxitos. Algunos de los grandes taquillazos en ocasiones no cuentan con grandes nombres en sus castings. ¿Y cómo están respondiendo los actores a esta situación?

Pues bien, una de esas respuestas tiene nombre de calle, en particular una calle de Nueva York, una de las más renombradas del mundo: hablamos, claro está, del teatro. Así es, muchas estrellas están cambiando la pantalla (grande y pequeña) por los escenarios más prestigiosos. Y no es una tendencia aislada. La lista de aventureros es larga: Anne Hathaway, Daniel Radcliffe, Jude Law, Julia Stiles, Daniel Craig, Sienna Miller, James Spader, Rupert Everett, Jeff Daniels, Hope Davis, Jane Fonda, Katie Holmes… todos sus nombres engalanan los castings de las obras de Broadway o el West End londinense.

 

Los productores de teatro se han dado cuenta de que el nombre de la obra de teatro ya no es atractivo suficiente para atraer a los espectadores. Para vender entradas, hoy en día se necesita un extra, que es el que ofrece una gran estrella de Hollywood. Es más, la Hollywoodización del teatro no termina ahí, ya que existe un buen número de obras que, aunque no cuentan con la participación de actores célebres, sí están basadas en éxitos cinematográficos. ¿Ejemplos? Shrek the Musical, Mary Poppins, Billy Elliot, La sirenita, Los 39 escalones (de Alfred Hitchcock) y El rey león. Para rematar la jugada, se ha estrenado la adaptación teatral del hombre araña, que titulada Spider-Man: Turn off the Dark, dirigida por Julie Taymor (Frida, Across the Universe) y con música y letras de Bono y The Edge de U2.

 

Según explica Gunnar Larson, periodista teatral, a The Hollywood Reporter, “la llegada de estrellas de cine a Broadway ha dado un nuevo empuje a la industria teatral”. Un ejemplo: “En el mismo momento en que se supo que Katie Holmes protagonizaría el revival de la obra All My Sons, todos los medios se hicieron eco de la noticia. Y eso es promoción gratis para el espectáculo” afirma Larson. Aunque el crítico también advierte que no todos los actores de cine está preparados para triunfar en el teatro, más aún tratándose de Nueva York. “El público de Broadway perdona menos que el de Hollywood. Has de demostrar que vales para que te acepten. Y en el caso de Katie Holmes, ella ha demostrado que sí que vale”.

En fin, parece claro que hemos entrado en una nueva era para la industria del espectáculo. Justo cuando los actores empiezan a perder cierto relieve en el contexto de Hollywood, sus nombres se empiezan a imponer en las carteleras de teatro. ¿Es el principio de un nuevo ciclo? ¿Será necesario en el futuro viajar a Nueva York para poder ver en acción a las estrellas de cine?

# viernes, 26 de noviembre de 2010 9:47

Nadie quiere a Darth Vader

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El traje original de Darth Vader, que salió a subasta hoy en Londres, no consiguió que ningún coleccionista se animara a pujar por el precio mínimo estimado por la casa de subastas Christie's de Londres, que esperaba que se pagaran por este artículo entre 240.000 y 347.000 dólares

En esta ocasión, la expectación por el traje que lució el villano de "Star Wars" durante el rodaje de "El Imperio contraataca" (1980), la segunda entrega de la saga, estuvo por encima del resultado.

El jefe del departamento de cultura popular de Christie's, Neil Roberts, destacaba hace unos días "el atractivo global" y "el interés sin precedentes" de la saga ideada por George Lucas.

Sin embargo, la puja que más se acercó al precio mínimo fue de tan solo 150.000 libras (236.000 dólares), lo que hizo que el traje de Darth Vader cediera el protagonismo de la subasta de objetos de "Cultura Popular: Cine y Entretenimiento" a la pistola de James Bond en la cinta "Desde Rusia con Amor".

La icónica pistola Walther de aire comprimido fue vendida por 277.250 libras (unos 436.000 dólares), casi 20 veces más del precio estimado, que era de entre 15.000 y 20.000 libras (de 23.000 a 31.000 dólares).

El arma fue utilizada por el actor escocés Sean Connery en 1963 durante la sesión de fotografías para promocionar "Desde Rusia con amor", la segunda película en la que interpretaba al agente 007 con licencia para matar James Bond. La última vez que la pistola había sido subastada en Christie's fue en 2001, cuando fue adquirida por 14.100 libras (16.629 euros).

El arma, con un cañón de 24 centímetros de largo y acabado en negro, se convirtió en el complemento imprescindible del agente secreto hasta la cinta "Sólo se vive dos veces".

Estos objetos se unen así a la lista de emblemáticos recuerdos de la historia del cine subastados por Christie's en la que figuran además las zapatillas rojas de la Dorothy de "El mago de Oz", vendidas en Nueva York por 666.000 dólares (498.200 euros al cambio actual) y un vestido hecho a medida para Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes", subastado en Londres por 467.200 libras (736.000 dólares al cambio actual).

El conjunto de Supergirl, el traje de chaqueta color morado de Dick Tracy, carteles de clásicos del cine como "Lo que el viento se llevó" y una colección de fotografías de Marilyn Monroe fueron otros de los objetos vendidos al mejor postor por la casa de subastas Christie's, que donará parte del dinero recaudado a una organización británica de lucha contra el cáncer.

Terra Cine - EFE

# jueves, 25 de noviembre de 2010 10:04

Avatar y 1.000 kilos de palomitas invaden Madrid

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Con motivo del lanzamiento de la Edición Extendida para Coleccionistas de Avatar en Blu-Ray y DVD, llega a Madrid una caja de palomitas gigante, jamás vista en España. Hoy jueves 25 de noviembre y con motivo de la presentación del  Blu-Ray y DVD de Avatar Edición Extendida para Coleccionista, un palomitero gigante (en el que cabrían 800 cajas de palomitas convencionales), con una tonelada de palomitas en su interior (suficiente para llenar una piscina entera de un domicilio particular), recorrerá Madrid para ubicarse en las afueras del Estadio Santiago Bernabéu.

Una espectacular figura de 6 metros hará las delicias de los seguidores del mundo de Pandora, ya que tras recorrer el centro de Madrid, se ubicará en la explanada del Bernabéu. A las 18.30h, en este punto neurálgico de la ciudad, una grúa levantará esta gigantesca estructura volcando 1.000 kilos de palomitas y un montón de regalos escondidos.

Los 100 primeros fans que acudan con una prenda azul, podrán nadar entre los 36.000 litros de palomitas donde encontrarán premios como: reproductores Blu-ray, DVD de la película, televisores 3D, un viaje a Tailandia y mucho más… Además, se  proyectarán imágenes de la película y los espectadores podrán caracterizarse como un Na’vi de la mano de expertos maquilladores.

# miércoles, 24 de noviembre de 2010 17:39

Las mejores fugas carcelarias del cine

¿Qué tienen las fugas carcelarias que nos fascinan tanto? Hay algo épico, pero también romántico, en la figura de un individuo que lucha desesperadamente por su libertad. Puede que por el camino nuestra idea de la moral quede suspendida momentáneamente, pero resulta inevitable no quedar cautivado por los arrebatos de triunfante euforia que suelen acompañar a las fugas carcelarias cinematográficas. Como demostración, y con la ayuda de la gente de la página Moviefone, os presentamos un ranking con diez fugas memorables. Pasen y vean.

10. Enemigos públicos (2009). Mantener a John Dillinger entre barrotes parece una misión verdaderamente imposible. Michael Mann, el director de la trepidante Enemigos públicos, lo tenía muy claro cuando diseñó una de las fugas carcelarias más apasionantes del cine reciente. La cosa va así: el abogado del mafioso consigue que las autoridades mantengan a Dillinger (Johnny Depp) encerrado en una prisión local de baja seguridad, con lo cual sus secuaces no tienen problemas a la hora de “rescatarlo” a punta de revólver.

9. Un condenado a muerte se ha escapado (1956). Para aquellos a los que les vaya el realismo, barnizado de formalismo, nada mejor que acudir a las imágenes de la austera, metódica y fascinante Un condenado a muerte se ha escapado. En esta película cargada de un ritualismo trascendental, Bresson relata la historia real de un soldado francés que escapó de una prisión nazi en la que, durante la Segunda Guerra Mundial, perecieron entre 7000 y 10000 hombres. Escalofriante.

8. Fuerza bruta (1947). Para los que prefieran una aproximación a las fugas más alineada con el cine clásico, nada mejor que echar un ojo a esta película dirigida por Jules Dassin y protagonizada por un soberbio Burt Lancaster, en la piel del líder de un grupo de presos decididos a dejar atrás la sádica brutalidad de un guardián interpretado por Hume Cronyn. Una vez el plan está diseñado, no hay marcha atrás para esta película que reúne lo mejor del cine carcelario y del noir del viejo Hollywood.

7. Cara a cara (1997). He aquí una de las películas de acción más endiabladamente delirantes de la historia, cortesía del genio de Hong Kong, John Woo. En el filme, el bueno de John Travolta y el malo de Nicolas Cage intercambian sus rostros, lo que provoca que Cage (en realidad Travolta) termine metido en una prisión en la que se mantiene a los reclusos inmovilizados gracias a unas botas magnéticas. El único momento en el que se les quitan las botas es durante las terapias de shock. Y claro, para acceder a ellas, Cage (Travolta) deberá montar un buen pollo para demostrar que está trastornado. Impagable.

6. La leyenda del indomable (1967). Una de las películas más míticas del cine de los sesenta. De hecho, uno de los pilares de la fuerza icónica de Paul Newman. ¿Qué hubiese sido de su aura mítica de no ser por la escena en la que su personaje, el inolvidable Luke, apuesta que es capaz de comerse 50 huevos duros del tirón? La película tiene muchos otros momentos míticos y tiene como hilo argumental los intentos de Luke por fugarse de la penitenciaría de Florida.

5. X-Men 2 (2003). La pregunta está clara: ¿Cómo mantener entre rejas a un mutante capaz de manipular el metal? Esa es la disyuntiva ante la que se encuentran las fuerzas de la ley a la hora de encerrar a Magneto (Ian McKellen). La solución definitiva parece llegar de la mano de una celda enteramente hecha de plástico. Sin embargo, cuando Mística le enchufa un extra de hierro a la bebida de uno de los guardas, la espectacular fuga está servida.

4. La gran evasión (1963). La carga mítica de esta película es tan brutal que si Steve McQueen hubiera rodado únicamente esta película, seguramente se le seguiría considerando una leyenda del séptimo arte. Su fuga de un campo de prisioneros alemán, culminada con el espectacular salto en motocicleta por encima de una alambrada, forma parte de los momento más icónicos de la historia del cine. Hasta el punto de que la secuencia ha tenido numerosos homenajes, el más célebre el de la fantástica Evasión en la granja.

3. Fuga de Alcatraz (1979). Puede que el presente post ya empiece a sufrir de una cierta sobredosis de la palabra “mítico”, pero es que no hay otra manera de definir al personaje que aquí interpreta el gran Clint Eastwood. Se suponía que la prisión de Alcatraz, situada en un islote en la bahía de San Francisco, era inexpugnable. Sin embargo, en 1962, cuatro hombres demostraron que sí era posible fugarse de “La roca”. El resto es historia del cine. 

2. La gran ilusión (1937). Esta obra maestra de Jean Renoir es considerada por muchos críticos como una de las películas más importantes de la historia. El filme retrata, con un sofisticado equilibrio entre solemnidad y ligereza, la odisea de unos prisioneros franceses que intentan escapar de un campo de prisioneros alemán durante la Primera Guerra Munidal. El director Eric Von Stroheim interpreta al general prusiano que comprende las motivaciones de los prisioneros franceses, pero que al mismo tiempo debe tratarlos como sus enemigos.

1. Cadena perpetua (1994). Por norma general, como espectadores de cine carcelario solemos ponernos del lado del prisionero, independientemente del crimen que haya cometido. Pero si encima, el encarcelado es inocente, como en el caso del bueno de Andy (Tim Robins) en la entrañable Cadena perpetua, el personaje nos tiene a su absoluta merced. La euforia de Andy al sentir las gotas de lluvia correr por su cara, la prueba de que es un hombre libre, conforma probablemente el momento más bello y emocionante del cine carcelario.

# lunes, 22 de noviembre de 2010 16:31

Las maldiciones más brutales del cine

El reciente estreno de la primera mitad del último episodio de la saga de Harry Potter no ha vuelto particularmente sensibles a todo aquello que suene a magia (blanca o negra). Sumergidos en el mundo de lo esotérico, nos ha picado la curiosidad investigar acerca de las maldiciones en el cine. Nos referimos, en este caso, a las maldiciones lanzadas en el contexto de la ficción cinematográfica (no a los rodajes malditos); es decir, cuando un personaje utiliza las artes de la brujería para proferir el mal sobre otro. Así, con la ayuda de la página Ranker, hemos confeccionado un ranking con las maldiciones más brutales del cine. ¿Cuál es vuestro conjuro favorito?

1. Arrástrame al infierno (2009). Encabeza la lista este título reciente surgido de la mente macabra y cachonda de Sam Raimi (Evil Dead, Spider-man). En este caso, Raimi bucea en lo más profundo de la mitología asociada a la magia negra y destila uno de sus iconos clásicos: la bruja anciana y gitana de ánimo vengativo y crueldad sin par. La víctima de la maldición es la deliciosa Alison Lohman, que es castigada a soportar tres días de torturas psicológicas y mentales después de negarle a la pobre viejecita un aplazamiento en el cobro de un crédito. La pobre chica sufrirá de lo lindo en su lucha por no ser arrastrada al infierno, recibiendo por el camino todo tipo de agresiones, sobre todo bajo la forma de asquerosas vomitonas.

2. Harry Potter. Tratándose de una saga basada en el poder de la magia y la lucha del bien contra el mal, cabría esperar que en las aventuras de Harry Potter hubiese un buen puñado de maldiciones consideradas imperdonables. Sin embargo, la realidad es que en harrypotterlandia sólo existen tres hechizos auténticamente maléficos, conocidos como las “Maldiciones Imperdonables”. El conocido como Avada Kedavra fulmina instantáneamente a la víctima, garantiza la muerte. Luego, Imperio (Imperius) permite que el verdugo controla a voluntad el cuerpo de la víctima. Y finalmente, Crucio (Cruciatus), seguramente el más espeluznante, simplemente provoca en el maldecido un dolor infinito. No hay daño físico, sino puro dolor, lo que, claro está, puede llevar a la locura.

3. La bella y la bestia (1991). Aquí no debería hacer falta aclarar demasiado la cuestión. Se trata de una de las historias clásicas del repertorio popular. Se trata del príncipe que, cegado por su arrogancia, ofende a una anciana que resulta ser una bruja y lo condena a una vida de ostracismo y fealdad. Su única salvación: aprender la lección y conquistar el amor de una mujer. Aunque, en este caso, tratándose de un film de Disney, la historia va aliñada con algunos extras inolvidables. Ante todo, una tropa de secundarios formada por los empleados del príncipe, reconvertidos en utensilios de cocina y en mobiliario, y dispuestos a ponerse a canturrear las canciones más pegadizas en cualquier momento.

4. Muñeco diabólico (1988). Cuando recordamos este clásico del terror ochentero, solemos olvidar el origen de Chuky, nuestro muñeco psicópata favorito. La película empieza con el desequilibrado Charles Lee Ray, perfectamente interpretado por Brad Dourif, escapando de un policía que lo tiene fichado por su historial delictivo. Poco antes de morir, Lee Ray echa mano de sus conocimientos de Vudú y se saca de la manga un hechizo por el cual transfiere su alma al interior de un encantador muñeco que, tras varias explosiones (bastante absurdas), se convertirá en el legendario “muñeco diabólico”.

5. The ring: El círculo (1998). A finales de la década de los noventa, el cine de terror venido de Japón, conocido como J-Horror, capturó la mente de los espectadores de todo el mundo. Una de las películas que capitaneó el movimiento fue The Ring y en su interior encontramos una maldición muy particular. Lo peculiar del caso es el método de transmisión de dicha maldición: cae sobre su víctima cuando esta contempla las imágenes contenidas en una cinta de video, a la que le sigue una intrigante llamada telefónica. A partir de ese momento, se tiene una semana para intentar esquivar el destino fatal.

6. El señor de los anillos. La trilogía de El señor de los anillos, más El hobbit, giran alrededor de un objeto maldito que concentra un poder de proporciones antológicas. Se trata del “anillo de poder”, aparentemente inofensivo y resultón (te permite jugar a ser el hombre invisible), pero que en el fondo oculta una fuerza maligna capaz de corromper la más noble de las almas. Mirad sino lo que hizo de Saruman, Boromir o el pobre Gollum, llevado a la mismísima monstruosidad por la atracción del anillo. Finalmente, será Frodo el encargado de sobrellevar la carga nociva de tan poderosa arma hasta su destrucción. La historia más épica jamás contada.

7. Jóvenes y brujas (1996). Esta película nos deja bien claro el peligro que supone depositar el poder de la magia negra en manos de un grupo de jovencitas con las hormonas absolutamente alborotadas. Así, el deseo se convierte en un encantamiento de amor que aniquila la personalidad del amado; la envidia da forma a un cruel hechizo que llevará a la enemiga al pozo de la calvicie... Al final, la cosa se desmadra por completo cuando las brujas adolescentes entran en modo “competición” y sus hechizos y maldiciones terminan volviéndose contra ellas mismas.

8. ¡Este cuerpo no es el mío! (2002). Para terminar con una nota de humor, le echamos un vistazo al clásico hechizo del cambio de cuerpos, explotado a fondo en películas como Big, Vice Versa o De tal astilla, tal palo. La cuestión es meterse en el cuerpo de un familiar o conocido, disfrutarlo durante un tiempo y luego volverse loco intentando volver al cuerpo original. En este caso, seguramente el más radical de todos, Rachel McAdams sufre una de las peores torturas imaginables: meterse en el cuerpo de Rob Schneider, el protagonista de clásicos del humor soez como Gigoló o Estoy hecho un animal. Ya os podéis imaginar que la cosa tiene muchos de absurdo y bastante de escatológico, con Schneider paseándose en braguitas e intentando sacar partido de su acceso al universo femenino. Para enmarcar.

# viernes, 19 de noviembre de 2010 9:05

Todos los estrenos de la semana, en nuestra cartelera

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Llegan a nuestras pantallas novedades sonadas y muy esperadas. Ya está aquí, por fin, la nueva película de 'Harry Potter y las Reliquias de la Muerte', la séptima de la saga, que inicia el principio del fin de sus aventuras.

Junto a ella, otra película esperada, 'The Way', el homenaje a España y a Galicia de la familia Estévez. Escrita y dirigida por Emilio Estévez, está protagonizada por su padre, el actor norteamericano de ascendencia gallega Martin Sheen.

Marisa Tomei regresa a la pantalla grande con una comedia agridulce, 'Cyrus', junto a John C. Reilly y Jonah Hill.

Se estrenan también varias producciones españolas: '18 comidas', un experimento cinematográfico con desayunos, almuerzos y cenas como eje; 'Flamenco, flamenco', una revisión de Carlos Saura con los talentos actuales; 'Circuit', un intimista drama catalán; 'Planes para mañana', un importante día en la vida de tres mujeres; y 'Amerikanuak', un documental sobre la diáspora vasca en Estados Unidos.

Además de todo esto, una película israelí sobre los ultraortodoxos judíos, 'My father, my lord', y un reestreno en 3D, el de 'La Bella y la Bestia'. Para todos los gustos.

Os dejamos con nuestro resumen de la cartelera, en vídeo:

# viernes, 19 de noviembre de 2010 8:20

Películas con las que nos morimos de aburrimiento

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Empecemos apuntando que, al menos en su mayor parte, el cine se hace con la voluntad de entretener al espectador. Las películas se conciben como objetos de diversión y evasión, y si de paso hacen pensar un poco, pues mejor que mejor. Sin embargo, en este post, nos queremos quedar con la superficie más elemental de las películas: su capacidad para entretener, o más concretamente, su incapacidad para divertir. Sí, porque con ánimo irreverente, os proponemos diez títulos de películas que a nosotros nos parecen absolutamente soporíferas (RECALCAMOS: A NOSOTROS; LEÁSE, OPINIÓN PERSONAL). Pueden ser ñoñas, históricas, románticas, terroríficas… pero lo que todas estas películas tienen verdaderamente en común es su vocación de tostón. Películas ideales para echarse una siesta mientras se emiten.

Siempre a tu lado: Hachiko (2009). Recién llegada a la cartelera, esta es la película que nos ha hecho concebir esta lista de filmes aburridos. Aunque en este caso, se mezclan las emociones. No sabemos exactamente qué es lo que nos molesta más de la película: su excesiva melosidad (se trata de una bomba de sentimentalismo), su ataque deliberado a la sensibilidad del espectador, o simplemente, su calidad de tostón inacabable. La cosa se explica cuando rebuscamos en la ficha técnica de la película y descubrimos que su director es el sueco Lasse Hallström, autor de tostones como Chocolat (2000) o Las normas de la casa de la sidra (1999). La cosa se remata con un Richard Gere en su plan más santón/espiritual y un perro que nos acercará a nuestro lado más humano.

Memorias de Africa (1985). Viajamos en el tiempo hasta mediados de la década de los 80 para destapar uno de los filmes más sobrevalorados de la historia. Uno de esos casos en los que la Academia de Hollywood se equivoca (ganó 7 Oscars) y construye una gran mentira. La película, protagonizada por Meryl Streep y Robert Redford (su química es innegable), es considerado uno de los grandes hitos del romanticismo fílmico, sin embargo, a nosotros nos parece un verdadero monumento al aburrimiento, con sus 160 interminables minutos de sufrimiento, amores secretos, heroísmo y fatalidad. Con su visión idílica (al borde de la irresponsabilidad) del continente africano, la película apuesta al sentimentalismo y consigue ñoñería en estado puro.

Alejandro Magno (2004). Acordemos que la fórmula del cine épico histórico, que tuvo su resurgir gracias al neo-peplum de Gladiator, lleva ya años agotada. De hecho, uno de los primeros síntomas de final de ciclo (junto a ese otro bodrio llamado El reino de los cielos) es esta película en la que Oliver Stone decidió olvidarse de que sabía hacer cine. Para recrear en toda su magnificencia (a la postre, ridículo) la vida del gran rey macedonio. Los 175 minutos de película son una tortura para el espectador sensible, aunque siempre existe la posibilidad de ver el filme como si se tratara de una parodia (lo de Angelina Jolie interpretando a la madre de Collin Farrell no tiene nombre, es de carcajada).  

El proyecto de la bruja de Blair (1999). Algunos la consideran la película que revolucionó para siempre la historia del cine de terror. Para otros, no es más que una inacabable sucesión de filmaciones supuestamente caseras en las que unos chavales atontados se espantan ante peligros invisibles. Sí, ya se sabe: la gracia está en sentir el miedo en primera persona. Sin embargo, ¿no podría haberse conseguido lo mismo con algo menos de alaridos adolescentes y algo más de sobriedad? Desde aquí, abogamos por un cine de terror inteligente, sobrio, capaz de sugerir con elegancia y estilo. Y ojo, que se nos viene encima Paranormal Activity.

Anticristo (2009). Supuestamente, debía ser uno de los filmes-escándalo del año, pero ha terminado convirtiéndose en el hazmerreír de la temporada. Con su “chaos reigns”, Lars Von Trier ha terminado plantándose en el epicentro de un territorio que ya había merodeado en el pasado: el tedio. Dogville conseguía evitar el aburrimiento gracias a sus extraordinarias interpretaciones, pero esta vez ni siquiera dos actores en estado de gracia (Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg) son capaces de salvar la película del naufragio: la película es un pastiche de psicología básica que aspira a convertirse en el gran tratado sobre la “guerra de sexos”. Para olvidar.

Cinema Paradiso (1988). Seguimos con las películas sentimentaloides. En este caso, el italiano Giuseppe Tornatore quemó todas sus naves para fabricar una de las películas más ñoñas de la historia: nostalgia, vieja cinefilia, recuerdos de infancia, amores imposibles, música rimbombante (con partitura del gran Ennio Morricone)… Un cóctel perfecto para conmover al espectador de la manera más simplona y banal. La película ha quedado como uno de los monumentos cinematográficos de los 80, pero vista hoy se nos antoja un bodrio de 155 interminables minutos. 

Bailando con lobos (1990). Los cinéfilos tendemos a idealizar el western. De hecho, se trata del género cinematográfico por antonomasia. Y muchos apuntan a que la modernidad del género ha dado más tristezas que alegrías (Sin perdón sería la excepción). En la mayoría de casos, como en el de Bailando con lobos, el cineasta (Kevin Costner) olvida todos los patrones del género para reconstruir a su manera la historia. Aquí la Academia de Hollywood se volvió a equivocar (la película se llevó 7 Oscars) y convirtió en leyenda este tostón kostneriano.

Otoño en Nueva York (2000). Hemos elegido esta, pero podría haber sido perfectamente Noviembre dulce, ¿Conoces a Joe Black?... Es decir, la liga de las películas románticas con un punto melodramático que utilizan los sentimientos más delicados para machacar al espectador. En este caso, se trata de un playboy (Richard Gere, en su segunda aparición en el ranking) que se enamora de una bella y joven enferma terminal (Winona Ryder). Los ingredientes perfectos para un ladrillo que atenta contra la sensibilidad del espectador.

Transformers (2007). Invocamos aquí esta película como representante de toda la filmografía de uno de los cineastas más mediocres del cine contemporáneo Michael Bay. Firmante de innumerables bodrios (Pearl Harbor, La isla, La roca, Armaggedon, Dos policías rebeldes), amante de los travellings circulares y máximo representante de la generación de espectadores con déficit de atención, Bay está entregado a una misión: convertir el cine actual en un tedioso desfile de inanes escenas de acción, épica vacía, excitación adolescente y espectáculo intrascendente. En sus manos, el cine se convierte en algo menos que un digno espectáculo de feria: se queda en un intento de videojuego sin la posibilidad de interactuar.

La lista de Schindler (1993). Rematamos la lista con otro supuesto clásico moderno: la película definitiva sobre el holocausto firmada por Steven Spielberg. Dejando a un lado la fascinación de Spilberg por el heroísmo y su tendencia a la afectación sentimental (lo de la niña con el abrigo rojo es de juzgado de guardia), cabe reconocer que la película tiene sus altibajos narrativos, y que encima, cuando el dramón parece haber tocado a su fin, el director de E.T. lo extiende todavía más gracias a un soporífero y sentimentaloide epílogo “documental” situado en el presente (dispuesto estratégicamente para llenar de lágrimas el patio de butacas).

# jueves, 18 de noviembre de 2010 12:34

Las mejores borracheras vistas en la pantalla

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Las películas nunca van a desperdiciar personajes que hayan bebido demasiado. Dan mucho juego -cómico y dramático-. Al igual que los borrachos en la vida real, estos elementos insultan, se caen o vomitan. Y, a veces, lo hacen todo al mismo tiempo.

Los personajes de esta recopilación están en estados de embriaguez lamentables -unos más que otros, es cierto-. En una situación real, lo mejor es que se quedaran en casa, durmiendo la mona. Pero el cine, ya se sabe, no es exactamente como la vida real, aunque se le parezca muchísimo.

Aquí os dejamos el vídeo.

# jueves, 18 de noviembre de 2010 9:57

Christina Hendricks, confundida con una prostituta

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La estrella de la serie 'Mad Men' se estaba tomando un merecido descanso en el rodaje de su nueva película, 'Drive', paseando al lado de una tienda de empeños, en el centro de Los Angeles, cuando se le acercó un hombre -momento que recoge la fotografía- y le hizo proposiciones... pensando que era una prostituta.

Había paparazzis para retratar el momento, en el que se ve a una sorprendida Christina, justo antes de que un miembro del equipo de la película cruzara el parking para acudir en su ayuda, alejando al sujeto de la actriz de 34 años.

Es un poco sorprendente que el pretendido cliente haya confundido a Hendricks con una trabajadora de la calle. Sí, es cierto que es una de las mujeres más atractivas de Hollywood, y además por sus curvas -y su gran pecho- pero los tejanos negros y la sudadera gris no suele ser una indumentaria muy común entre las meretrices.

Quizá le llamaran la atención esas botas o su pelirroja cabellera -que en realidad es falsa... Christina es rubia natural-. Afortunadamente, había  miembros del equipo que pudieron sacarla de esa incómoda situación en la que se metió ella solita: sus compañeros de reparto, Ron Perlamn y Ryan Gosling, no dieron señales de vida. Puede que estuvieran demasiado ocupados dando vueltas con el coche por el parking, partiéndose de risa.


Terra Cine - Heatworld

# miércoles, 17 de noviembre de 2010 17:24

La magia en la gran pantalla

Durante la pasada década, un pequeño sabiondo llamado Harry Potter ha sido uno de los principales encargados de mantener encendida la llama de nuestra afición a la magia. Ahora, sus aventuras se acercan a la conclusión definitiva gracias al estreno de la primera parte de Harry Potter y las reliquias de la muerte, el díptico que pondrá la pincelada final de la saga. Sin embargo, Potter no es el único mago (o aprendiz de mago) que ha habitado la gran pantalla recientemente. Para celebrar nuestra pasión por el arte de la prestidigitación y la fantasía, os proponemos un viaje a través de nueve ejemplos del cine más mágico.

1) El truco final - El prestigio (2006). El prestigio, dirigida por Christopher Nolan (el nuevo chico prodigio de Hollywood), es una película que trata sobre lo lejos que un ser humano está dispuesto a llegar para hacer realidad la magia. ¿Es posible sacrificar la vida entera por un momento de fantasía? Ese es el dilema al que se enfrentan Robert Angier (Hugh Jackman) y Alfred Borden (Christian Bale), dos genios del ilusionismo que en su imparable competencia por la gloria dejarán varias víctimas por el camino.  

 

2) The Great Buck Howard (2008). Esta otra película con mentalista de por medio pasó mucho más desapercibida por las carteleras españolas. De hecho, ni siquiera se llegó a estrenar comercialmente, a pesar del apoyo que le mostró la crítica norteamericana. La película tenía su encanto, en gran medida por a la excéntrica interpretación de John Malkovich, pero también gracias a la historia narrada: la vida del mentalista Buck Howard, que se hizo legendario por conseguir dormir a una platea entera de público que asistía a su espectáculo.

3) Virgen a los 40 (2005). Hay situaciones de las que resulta imposible salir airoso, como en el caso del bueno de Andy Stitzer (Steve Carell), cuando intenta simpatizar con la hija de su nueva novia, Trish (Catherine Keener), poniendo en práctica el viejo truca de “la moneda detrás de la oreja”. Es universalmente sabido que los adolescentes con problemas odian los trucos de magia, sobre todo si son realizados por el nuevo novio de mamá. A pesar de todo, Andy se la juega... ¿qué no haríais por amor?

4) Benny & Joon: el amor de los inocentes (1993). En muchas ocasiones, el arte de la magia aparece asociado a figuras un tanto marginales, personajes que encuentran en el ilusionismo una alternativa a su aislamiento y soledad. En este hito del romanticismo de los noventa, el bueno de Sam (Johnny Depp) entretiene a un grupo de personas recreando el truco que hizo famoso Buster Keaton: la persecución del propio sombrero.

 

5) La gran aventura de Pee-Wee (1985). Antes de convertirse en un director de renombre, Tim Burton recibió el encargo de poner su talento al servicio del showman Pee-Wee Herman, un personaje que, por otra parte, se ajusta perfectamente al prototipo de niño grande explorado por Burton a lo largo de su filmografía. En esta película en cuestión, Pee-Wee visitaba una tienda que sería el sueño de todo amante de la magia, la Mario's Magic Shop. Para perderse y soñar.

6) Top Gun. Ídolos del aire (1986). No hace falta demasiado para convertir la realidad en pura magia. Un buen ejemplo de ello nos lo ofrece el bueno de Iceman (Val Kilmer) en la icónica Top Gun. En una de sus chulescas apariciones, el archienemigo (y a la postre compadre) de Maverick (Tom Cruise) echa mano de todo un clásico de la magia de cabecera doblando un bolígrafo gracias al poder de la física. ¡Qué recuerdos!

7) Los timadores (1990). ¿Quién tima a quién? Ese sería el perfecto subtítulo de esta oda al engaño, dirigida por el británico Stephen Frears y protagonizada por un trío de lujo: Anjelica Houston, Annette Bening y John Cusack. En este caso, es Cusack, en la piel del cínico Roy Doillon, quién echa mano de su talento natural para el engaño para crear magia de la nada. El objetivo: arrebatarle cuarenta dólares a un/a cajero/a confundido/a.

8) El ilusionista (2006). El año 2006 fue el del gran duelo entre magos de Hollywood. Una de esas ocasiones en las que en la meca del cine confluyen (de forma casual o no) unos mismos intereses. En este caso, el duelo se dio entre El truco final, la película de Nolan, y El ilusionista, en la que Edward Norton dio vida al mago Eisenheim, capaz de hacer crecer una planta de forma fulminante ante el asombrado auditorio. El personaje de Eisenheim está basado en el mago y supuesto vidente Erik Jan Hanussen, famoso a principios del siglo XX en Viena y asesinado por soldados nazis en 1933.

9) El caballero oscuro (2008). En manos de un descerebrado, la magia puede convertirse en un arma mortal. Que se lo digan sino al pobre tipo al que el Joker de El caballero oscuro, de nuevo dirigida por Nolan, le entierra un bolígrafo entero por el ojo. Según el villano de la película, interpretado por un sensacional Heath Ledger, se trata de pura magia. Para nosotros es pura crueldad.

# miércoles, 17 de noviembre de 2010 16:01

'Sint', el Santa Claus asesino que aterroriza a Holanda

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Los Países Bajos siempre se han caracterizado por ser una tierra permisiva y de libertad, pero toda esta fama se está yendo al traste al intentar censurar el cartel promocional de una película -'Sint'- que retrata a San Nicolás (el Santa Claus del país, cuya festividad se celebra a mediados de diciembre) como un despiadado asesino de niños, en las noches de luna llena.

El problema es que el cartel presenta al santo con una figura que recuerda a la muerte, con el rostro irreconocible y un báculo enorme. Algunas asociaciones de padres han protestado por el efecto que pueda tener el mensaje en la infancia. No sabemos si han conseguido que retiren los carteles, pero lo que es cierto es que están consiguiendo una publicidad extra para esta película de terror.

El director esgrime, en su defensa, que es una película de miedo, y que lo que los padres pueden decir a sus hijos es que se trata de un primo de San Nicolás, no de San Nicolás mismo.

Quizá sea todo un tanto exagerado, un problema creado donde no lo hay. Pero el estreno está dando mucho de qué hablar en Holanda, de una forma que no hubiera ocurrido sin esta polémica. Y el filme atemoriza hasta el más pintado. Os dejamos con el tráiler para que os hagáis una idea:

Los primeros 36 minutos de la próxima película de Harry Potter, "Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Parte 1" se han filtrado en un portal de internet de descarga de archivos, según The Hollywood Reporter.

La llegada ilegal de las imágenes del filme a la red tuvo lugar cuatro días antes del estreno mundial de la nueva entrega de las aventuras del joven mago, fijada para el viernes 19 de noviembre.

Aunque el origen de esa filtración aún no se ha detectado, el estudio Warner Brothers advirtió de que está "investigando vigorosamente" lo sucedido y que llevará a los responsables ante los tribunales para que caiga sobre ellos "todo el peso de la Ley".

"Esto constituye una seria violación de los derechos de autor y un robo de una propiedad de Warner Brothers", aseguró la compañía en un comunicado.

"Estamos trabajando para retirar las copias que puedan estar disponibles", se aseguró desde Warner.

La anterior película de la saga, "Harry Potter and the Half-Blood Prince", fue una de las cintas más pirateadas en 2009, con más de 8 millones de descargas ilegales, según datos de páginas que se dedican a rastrear estos servicios.

La película, no obstante, recaudó 934 millones de dólares en los cines mundiales.

Terra Cine - EFE

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