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Artículos - marzo 2011

# miércoles, 30 de marzo de 2011 10:01

Cuando las estrellas de rock se pasean por la gran pantalla

El vínculo entre el cine y la música ha sido siempre fructífero. Músicos reconvertidos en estrellas de cine, actores que deciden publicar un disco, bandas sonoras que terminan siendo más populares que las películas que decoran, documentales que superan en fama a las bandas a las que retratan... De entre esta tipología de vasos comunicantes, hoy nos detenemos en una que siempre nos ha divertido: la de los cameos fílmicos. De esta manera, nos encontramos con un nutrido grupo de estrellas del rock que, por capricho personal o del destino, deciden incursionar en la gran pantalla. Sin embargo, lejos de ambicionar un papel protagonista, estas estrellas se contentan con una “aparición especial”, un momento para el delirio de sus fans. Así, os presentamos, de la mano de la web UGO, una lista con los más célebres cameos cinematográficos de las estrellas del rock. ¿Cuál es vuestro favorito?

Alanis Morissette en Dogma. Cuando los irreverentes y gamberros Bethany y Bob el silencioso deciden desenchufar el sistema de respiración asistida de un hombre que se encuentra agonizando, la pareja desata la ira de Dios, previamente atrapada en el interior del cuerpo del hombre. Es entonces cuando entra en escena Alanis Morrisette, en la piel del mismísimo Todopoderoso. Y utilizando sus chillonas cuerdas vocales aniquila de un plumazo a Bartleby, el ángel caído. Seguramente, fue la última vez que alguien se metió con la cantautora canadiense.

Keith Richards en Piratas del Caribe - En el fin del mundo. Durante las entrevistas de promoción de Piratas del Caribe - La maldición de la Perla Negra, Johnny Depp se cansó de repetir que su encarnación del personaje de Jack Saprrow, el excéntrico capitán pirata, estaba basada en la estética roquera impulsada tiempo atrás por el mítico Keith Richards, guitarrista de los Rolling Stones. Tomando esto en consideración, ¿quién podría dar mejor vida al padre que Sparrow que el propio Richards? Así sucedió en la tercera entrega de la saga y el invento tuvo tanto éxito que ya se ha confirmado que Richards reaparecerá en la cuarta.

Aimee Mann en El gran Lebowski. Puestos a relacionar la ya mítica película de los Coen con el mundo de la música, muchos recordarán que Flea, el célebre bajista de los Red Hot Chilly Peppers, tiene un importante papel en la película. Sin embargo, como este post se centra en los cameos, nos quedamos con la breve pero intensa aparición de Aimee Mann (cantautora que ha compuesto canciones para películas como Jerry Maguire, Boogie Nights, Magnolia o Yo soy Sam). En la película, Mann interpreta a la novie de uno de los nihilistas, que acepta cortarse un dedo del pie para dar credibilidad al supuesto secuestro de la hija del magnate Lebowski.

Sting en Lock & Stock. Si se quiere tener a una estrella de rock en el reparto de una película, el matrimonio puede ser la mejor de las estrategias. La mujer de Sting, Trudie Styler, era una de las productoras ejecutivas de Lock & Stock, la película de Guy Richie. Este dato nada menor allanó el camino para que el antiguo líder de The Police apareciese en la película dando vida a un barman conocido como J.D. Curiosamente, en una película en la que abundan los acentos cerrados, procedentes de los barrios bajos del Reino Unido, las líneas de diálogo de Sting son de las pocas fácilmente comprensibles. 

Green Day en Los Simpson. La película. Las apariciones de estrellas de la música en Los Simpsons son todo un clásico. Así que cuando se anunció que Matt Groening y compañía preparaban un largometraje protagonizado por la incorrecta familia americana, se esperaba con atención la lista de cameos. Uno de ellos tuvo como protagonista a la banda Green Day, que hace su aparición en Spriengfield para dar un concierto. Todo parece ir bien, el público aclama a la banda a propósito de la versión punk del tema musical de la serie; pero entonces, después de tres horas de concierto, las cosas se tuercen. La banda tiene la brillante idea de denunciar la crisis medioambiental, iniciativa recibida con abucheos y lanzamiento de objetos. Después, el grupo no tiene otra alternativa que hundirse en el lodo en una despedida épica al estilo Titanic.

Bruce Springsteen en Alta fidelidad. Uno de los grandes cameos de la lista. Durante uno de los magníficos monólogos recitados por el personaje de Rob Gordon (interpretado por John Cussack), este melómano empedernido pide ayuda al Boss. Para sorpresa del espectador, Bruce Springsteen atiende a la llamada imaginaria de Rob y, guitarra en mano, da cuenta de su sabiduría en unos cuantos escuetos y certeros consejos: actúa y pasa página. Nadie debería ignorar las palabras de la estrella de rock más grande de Jersey.

Phil Collins en Hook. Después de pasar de batería a líder de la banda Genesis, Phil Collins seguramente pensó que podía hacer cualquier cosa, incluso realizar un cameo en una película de Steven Spielberg. Y lo consiguió. Además, a diferencia de Jimmy Buffet, Glenn Close, George Lucas y David Crosby, que también aparecían en la película, Collins consiguió un papel en el que tenía líneas de diálogo. Se encargó de dar vida al inspector de policía que informa a la familia Banning de que sus pequeños han sido secuestrados.

David Bowie en Zoolander. Otro punto álgido de la lista. Situémonos. Estamos en el corazón de la película Zoolander, uno de los pilares del renacer de la Nueva Comedia Americana. La enemistad entre Derek Zoolander (Ben Stiller) y Hansel (Owen Wilson), los dos modelos masculinos más hot del momento, ha llegado a un punto de ebullición incontrolable. Ha llegado la hora de un “duelo de pasarela”. Y, claro, quién mejor para arbitrarlo que el gran David Bowie, que asistirá asombrado a la “habilidad” del dúo para desfilar, posar y sacarse la ropa interior sin quitarse los pantalones.

Gwen Stefani en El aviador. No sabemos hasta qué punto Martin Scorsese conocerá la música de los No Doubt. ¿Habrá visto alguna vez el mítico videoclip de la canción Don’t Speak? En cualquier caso, a la hora de realizar el casting de su retrato épico del productor Howard Hughes, Scorsese decidió darle a Gwen Stefani el papel de Jean Harlow, una de las legendarias rubias platino del Hollywood clásico.

Dave Grohl en Tenacious D: Dando la nota. Conocido por ser el batería de Nirvana y el líder de la banda Foo Fighters, Dave Grohl prestó sus habilidades como percusionista en los dos discos de la banda conocida como Tencious D, liderada por el rockero y comediante Jack Black. Con estos precedentes, no resulta extraño que Grohl fuese invitado a participar en la película protagonizada por el grupo de Black. En el filme, Grohl aparece casi irreconocible debajo de varias capas de maquillaje, convertido en Satán, el señor de las tinieblas, y dispuesto a retar a los Tenacious D a un combate de bandas. Eso es rock duro.

# lunes, 28 de marzo de 2011 11:21

Los mejores cameos de directores de cine

Hay directores de cine para los que quedarse detrás de la cámara no es suficiente. Sea como guiño al espectador o como una simple muestra de narcisismo, la moda de los directores que deciden realizar cameos en sus propias películas no deja de sumar adeptos. Aunque no estamos ante un fenómeno novedoso. Sin ir más lejos, Alfred Hitchcock, uno de los grandes del Hollywood clásico, es el padre de esta tendencia, continuada después por varios directores norteamericanos de los setenta. Y finalmente, la práctica desemboca en las grandes producciones del cine actual. Como repaso a este curioso fenómeno, os dejamos, de la mano de la web UGO, diez casos de directores aficionados a los cameos en sus propios filmes.

10. M. Night Shyamalan en El sexto sentido. Entre los cinéfilos, Mr. Shyamalan es conocido como el rey moderno de los cameos en sus propias películas (¿un intento más por ser considerado el Hitchcock contemporáneo?). Se cuenta que a Shyamalan le entró el gusanillo de la interpretación en su primera, y desconocida, película, Praying with Anger, en la que tuvo que hacer doblete como director/actor por culpa del bajísimo presupuesto de la producción. Luego, en El sexto sentido, le vimos como el médico que acusa a la madre de Cole de estar abusando de su hijo. Desde entonces, se le ha visto en casi todas sus películas. En La joven del agua llegó a reservarse un papel secundario de peso.

9. Michael Bay en Armageddon. Entre los corrillos de Hollywood, la figura de Michael Bay invoca dos ideas: 1) Millones de dólares: los que recaudan sus películas. 2) Chicas despampanantes: las que descubre en sus películas (ahí está Megan Fox) y las que protagonizan sus anuncios para Victoria’s Secret. Quizás sea por eso que resulta especialmente delirante el cameo que Bay protagonizó en Armageddon, en el que aparecía caracterizado como un científico de la NASA. No es que Bay no tenga intelecto. De hecho ha demostrado dominar como nadie los apetitos del gran público. ¿Pero un científico de la NASA?

8. Peter Jackson en El señor de los anillos: El retorno del rey. Antes de someterse a una de las dietas de adelgazamiento más radicales y efectivas del planeta, el bueno de Peter Jackson era un tipo bajito y regordete, muy en la línea de sus queridos hobbits. En la saga de El señor de los anillos, demostrando un festivo sentido del humor, se dejó ver en varias ocasiones, en algunos de los papeles más lamentables de la trilogía. En La comunidad del anillo le vimos como un zoquete que se está comiendo una zanahoria. En Las dos torres, aparece como un soldado del montón equipado con una lanza. Y finalmente, en El retorno del rey, le vimos a bordo de un corsario siendo atravesado por una flecha.

7. Roman Polanski en Chinatown. Es bastante improbable que volvamos a ver a Roman Polanski en pantalla, sobre todo si la película transcurre en Estados Unidos, donde el director tiene pendiente varias cuentas con la justicia. Sin embargo, echando la vista atrás, podemos recordar uno de los momentos más míticos de su aclamada Chinatown. Aquel en el que Polanski se cruza con el personaje de Jake Gittes (interpretado por Jack Nicholson). El director, metido en la piel de un gángster sin escrúpulos, tiene la misión de recordarle a Gittes que no debe meter las narices donde no le llaman. Y qué mejor manera de hacer que rasgarle la nariz con una navaja.

6. James Cameron en Titanic. Aunque Cameron ha demostrado ser un tipo al que le gusta exhibirse (todo le recordamos gritando “soy el rey del mundo” mientras recogía el Oscar), sus apariciones en Titanic son de lo más esquivas. Según la gente de la web UGO, Mr. Cameron aparece hasta doce veces en la película, pero en lugar de su barba rojiza, el director de Avatar aparece con una poblada y desarreglada barba oscura, mimetizándose con un paisaje poblado por mendigos y trabajadores, la clase baja del Titanic.

5. Francis Ford Coppola en Apocalypse Now. El rodaje de Apocalipse Now, la odisea bélica dirigida por Coppola, ha quedado como uno de los más funestos, desgraciados y épicos de la historia del cine. Sumergido en la selva filipina, el equipo tuvo que resistir todo tipo de calamidades meteorológicas y personales. Ante dicho panorama, no es de extrañar que Coppola se diese un pequeño capricho: aparecer en escena en la piel de un director televisivo que rueda un documental sobre la guerra. En su breve aparición, Coppola se dirige a su equipo con gritos de desesperación, un eco palpable de la pesadilla que estaba atravesando al otro lado de la cámara.

4. Martin Scorsese en Taxi Driver. Scorsese posee una discreta carrera como actor paralela a la de director (en la que destacan trabajos tan poco atractivos como la de doblar a uno de los personajes de El espantatiburones). Pero ninguna de sus apariciones actorales es tan célebre como sus cameos en sus películas. El más memorable de todos es seguramente el de Taxi Driver, donde Scorsese aparece como uno de los ocupantes del taxi de Travis Bickle. Desde el asiento de atrás, el director lanza improperios contra su mujer, que le está siendo infiel, mientras aprovecha para lanzarle unas cuantas puyas a Bickle (Robert De Niro). La escena nos recuerda no sólo la incontinencia verbal de Scorsese, sino también mítica y ya olvidada barba.

3. David Cronenberg en La mosca. Antes de convertirse en el más talentoso de los directores de cine negro moderno (ahí están Una historia de violencia y Promesas del Este), David Cronenberg se ganó la etiqueta de director de culto gracias a sus incursiones en el cine de terror y ciencia ficción más turbio y malsano. En la memorable La mosca, Cronenberg se reservó uno de los papeles más comprometidos del filme. En la escena en la que Veronica sueña que da a luz a una larva gigante de mosca, Cronenberg es el médico encargado de extraer al bicho de las entrañas de la mujer. Ahí es nada.

2. Oliver Stone en Un domingo cualquiera. Incluso en el interior de sus películas, Oliver Stone se decanta por personajes cercanos a su persona. Cuando decide aparecer en escena, no le vemos metido en la piel de los personajes más agresivos e incorrectos; sino que le vemos como un profesor, un tipo al teléfono o, como en Un domingo cualquiera, interpretando a un comentarista deportivo. Y de hecho, son personajes indicativos de su rol en el set de rodaje: mientras todo el mundo de reparte improperios y agresiones, él siempre se mantiene en un segundo plano, pero dominando la situación como un maestro de marionetas.  

1. Alfred Hitchcock en Crimen perfecto. El más notorio de los directores aficionados a los cameos es, sin lugar a dudas, Alfred Hitchcock. Apareció en 39 de sus películas, a veces en varias ocasiones en un mismo filme. Es posible rastrearle incluso en las películas en las que resultaba imposible cruzarse con sus protagonistas en la calle. Por ejemplo, en Crimen perfecto, una película que transcurría por completo en el interior de una casa. Para esos casos, el maestro del suspense tiraba de ingenio y encontraba las formas más retorcidas para entrar en plano, por ejemplo, en el interior de una fotografía. No había quién pudiera parar la sed de protagonismo del maestro.

# viernes, 25 de marzo de 2011 10:15

Las parejas más sexys del cine

La química entre dos actores es una de las fuerzas más misteriosas del cine, una energía casi esotérica que surge del perfecto emparejamiento de dos personalidades compatibles, dos cuerpos que se atraen como polos magnéticos opuestos, dos presencias que parecen incrementar su carisma cuando comparten la gran pantalla. Los directores de casting de Hollywood se pasan la vida intentando encontrar una de estas parejas, herederas de dúos míticos como los que formaron en el pasado Spencer Tracy y Katharine Hepburn, Clark Gable y Vivian Leigh o la recientemente fallecida Elizabeth Taylor y Richard Burton. Sin embargo, estos descubrimientos no suceden cada día y por cada hallazgo los espectadores tenemos que soportar un fiasco como el de Harrison Ford y Anne Heche en Seis días, siete noches, o el de Hayden Christensen y Natalie Portman en las dos últimas entregas de Star Wars. En fin, nosotros queremos quedarnos con la parte positiva del asunto y, de la mano de la web AskMen, os presentamos una lista con diez de las parejas más sexys que han habitado la gran pantalla. ¿Cuál es vuestra favorita?

1- Antonio Banderas & Salma Hayek (Desperado, El mexicano). Arrancamos el ranking con unas buenas dosis de pasión latina, una garantía de amor tórrido y de escenas de alto voltaje. En este caso, fue el director tejano Robert Rodríguez el que dio en el clavo al juntar a estos dos monstruos de la escena española y mexicana. De hecho, ambos habían hecho sus pinitos en el cine americanos, pero fue gracias a estas dos películas que solidificaron su estatus internacional. Al ritmo de disparos y rancheras, bajo un sol abrasador, la pasión de Banderas y Hayek conquistó los instintos básicos de medio mundo.

- Vincent Cassel & Monica Bellucci (Irreversible, El pacto de los lobos, Agentes secretos). Cassel y Bellucci inauguran el club de las parejas de la vida real que han prolongado su affair amoroso en la gran pantalla. Y, de hecho, lo han hecho repetidas veces. El dúo ha coincidido en la friolera de diez películas, entre las que cabe destacar, como la más sexy, la brutal Irreversible, en la que además de violencia hay un par de escenas en las que la pareja se muestra de lo más desinhibida en la intimidad. Aunque, en realidad, ambos son conocidos en el panorama internacional por sus trabajos separados: Cassell por sus papeles de villano en Promesas del este o Black Swan, y Bellucci por sus apariciones en las secuelas de Matrix 

- Steve McQueen & Ali MacGraw (La huida). Aunque Ali MacGraw suele ser más recordada por su papel en Love Story, junto a Ryan O’Neal, la auténtica química escénica la encontró junto al inigualable Steve McQueen. La pareja se conoció en el rodaje de La huida, película en la que interpretaban a dos amantes perseguidos por la justicia, y entonces surgió el amor. Hasta tal punto que MacGraw decidió dejar a su marido, el por entonces mandamás del estudio Paramount. Debía ser auténtico amor porque, después de aquello, a MacGraw se le cerraron la mayoría de puertas de Hollywood.  

- Warren Beatty & Faye Dunaway (Bonnie y Clyde). Era 1967 y América estaba sedienta de nuevos ídolos, aun cuando estos fueran figuras inmorales. En la piel de los bandidos Bonnie y Clyde, Beatty y Dunaway robaban bancos, asesinaban a inocentes y lucían en pantalla con un glamour trágico inigualable. De hecho, Bonnie y Clyde han quedado como uno de los dúos más icónicos de la gran pantalla. Dunaway no volvió a lucir tan sexy y la película de Arthur Penn fue una de las pocas películas en las que Beatty no tuvo que lidiar con los infortunios de la moda de los 60 y 70.  

- Brad Pitt & Angelina Jolie (Sr. Y Sra. Smith). Seguimos con los amoríos reales que tuvieron su correspondencia en la gran pantalla. ¿O quizás fue al revés? Lo único que sabemos es que fue “durante” el rodaje de Sr. y Sra. Smith que las dos estrellas más genéticamente perfectas de Hollywood decidieron entrelazar sus destinos de la mano de la pasión. Hablamos de la pareja que ha llenado más páginas en la prensa amarilla de todo el mundo, dos benefactores partidarios de la adopción y adictos a la paternidad. Sin embargo, su encuentro se produjo en el seno de una película cargada de violencia y asesinatos; eso sí, matizados por un negro sentido del humor.


- George Clooney & Jennifer Lopez (Un romance muy peligroso). Un ladrón profesional de bancos (Clooney) y una miembro de las fuerzas policiales americanas (Lopez) se sumergen en un affair cargado de pasión y lujuria. Él es un ladrón y ella representa a la ley, pero él es un tipo sexy y ella lo es todavía más, así que: ¿para qué luchar cuando se puede retozar? Un romance muy peligroso, además de contener algunas de las escenas de seducción más sexys del cine reciente, cimentó la carrera de todos sus participantes. Clooney se consolidó como el potencial protagonista de películas de éxito; Lopez pasó de la lista B a la A de los ejecutivos de Hollywood; y el director, Steven Soderbergh demostró que, además de películas de autor, era capaz de hacerse un hueco en la taquilla.  

- Ethan Hawke & Julie Delpy (Antes del amanecer, Antes del atardecer). En sus respectivos roles como Jesse, el cínico turista americano, y Celine, la soñadora e idealista chica francesa, en Antes del Amanecer, Hawke y Delpy dieron vida al ideal sexy del cine con pretensiones intelectuales. El dúo supo insuflar profundidad y ternura a una relación apasionada, pero también cargada de una suculenta reflexión sobre la juventud y la madurez, hilvanada en dos películas inolvidables: Antes del amanecer y Antes del atardecer. En la primera, los dos irradiaban una incontenible sensualidad juvenil. En la segunda, algo más maltratados por el tiempo, su belleza residía en la experiencia y en un amor todavía latente, nueve años después.

- Mickey Rourke & Kim Basinger (Nueve Semanas y media). ¿Dónde estarían las películas soft-core hoy en día de no ser por la contribución que hicieron Rourke y Bassinger en los 80? En el momento de su estreno, en 1986, Nueve semanas y media fijó, de manera instantánea, un nuevo estándar para las películas eróticas. Era como El último tango en París, pero en versión ochentera: resbaladizo, superficial, pero sexy como pocos. Basinger y Rourke no volvieron a brillar de la misma manera. Ella se perdió en un océano de películas mediocres, mientras él se dedicó a maltratarse has quedar desfigurado. Sin embargo, en 1986, fueron la pareja más sexy de la galaxia fílmica.

- Javier Bardem & Penelope Cruz (Jamón, jamón, Vicky Cristina Barcelona). He aquí una demostración más del tirón mundial que tiene nuestra pareja más internacional. La revista AskMen los promociona como la segunda pareja más sexy de la historia, sólo superada por un dúo insuperable. Y de hecho, no debería sorprendernos. La química entre Cruz y Bardem es incontestable. El mundo lo descubrió gracias a Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen. Nosotros lo sabíamos desde 1992, cuando Bigas Luna los puso a seducirse y retozar con la fogosa Jamón, jamón. Ahora, la pareja se ha convertido en una de las grandes atracciones del mundo entero, más aun desde que certificaron su amor con el nacimiento de su primer hijo, al que, al parecer, llaman Leo.

- Cary Grant & Ingrid Bergman (Encadenados). Mucho se ha hablado de la química que compartía el gran Cary Grant con varias de sus partenaires, por ejemplo Grace Kelly o Doris Day. Sin embargo, nosotros nos quedamos con la dupla que formó con la sublime Ingrid Bergman en Encadenados, una de las mejores y más infravaloradas películas de Alfred Hitchcock. En el filme, Grant interpreta a un espía del gobierno americano que contrata los servicios de una joven mujer (Bergman) para conseguir infiltrarse entre un grupo de nazis que operan en Rio de Janiero. El conjunto de la película estaba imbuido del atractivo y el carisma del dúo; sin embargo, el momento cumbre sucedía en la escena del beso, particularmente fogosa para los códigos de conducta impuestos por el Hollywood de la época. Y es que, entre otras cosas, Hitchcock era un maestro de la transgresión.

# martes, 22 de marzo de 2011 20:58

Los niños más insoportables del cine

Apuntaba el mítico lema de Alfred Hitchcock que no era recomendable rodar con animales o niños. Y la verdad es que, desde aquí, apoyamos al 100% dicha sugerencia. En nuestro caso, tras años comprobando cómo películas o sagas enteras eran arruinadas por niños de toda clase y condición, debemos reconocer una cierta fobia a los renacuajos de la gran pantalla. Y cabe decir que nuestra postura parece diametralmente opuesta a la de los ejecutivos de Hollywood, que parecen tener en los niños su carta maestra para conquistar el corazón del gran público. Sin embargo, desde aquí queremos descargar nuestra furia hacia los chavalines, angelicales o descarados, encargados de edulcorar nuestras carteleras. Con lo cual, os presentamos, de la mano de la web The Shiznit, una lista con los niños más insoportables del cine.

10. Miko Hughes como Simon Lynch en Al rojo vivo. Veamos, el panorama es el siguiente: la CIA ha creado un código supuestamente indescifrable, pero que es resuelto por un renacuajo de 9 años llamado Simon Lynch. Para solucionar el asunto, la CIA no se anda con chiquitas y decide eliminar al chico. Sí, habéis leído bien: la CIA decide cargarse a un niño de 9 años. Para más inri, el niño es autista y su comportamiento es cuanto menos errático. El bueno de Bruce Willis decide proteger al chaval, pero todo diálogo con el pequeño parece no ir a ninguna parte. En fin, un panorama insufrible.

9. Scrappy Doo en Scooby Doo: La película. He aquí uno de esos personajes que todo el mundo reconoce como “los aguafiestas de la función”. Gente como el Robin de Batman o la Lisa de Los Simpsons. En este caso, Scrappy Doo, no contento con arruinar la mítica serie de televisión, decidió extender su oscuro poder sobre la olvidable película de 2002, en la que, entre otras cosas, orinaba sobre la pobre Daphne y participaba en un concurso de ventosidades con Scooby. En fin, queda claro que el pequeño, bocazas e inmaduro Scrappy no es santo de nuestra devoción.

8. Haley Joel Osment como David en Inteligencia Artificial. Un caso difícil el de Joel Osment. No porque tengamos dudas sobre cuanto le aborrecemos, sino por tener qué elegir sólo uno de su insoportables papeles. Seguramente, muchos de vosotros os quedaríais con el imberbe y angustiado Cole de El sexto sentido. Y tendríais razón: el chaval resultaba de lo más cansino con su legendario “en ocasiones veo muertos”. Sin embargo, nosotros elegimos, como la apoteosis de su “estilo” al pequeño David de Inteligencia Artificial, el fallido intento de obra maestra perpetrado por Steven Spielberg. Supuestamente, Osment debía despertar el instinto de protección del espectador, pero la verdad es que a nosotros nos daba bastante igual el destino final de este mini-robot repetitivo, obsesivo y fatigante.

7. Los chavales de Thunderbirds: La película. ¿Os acordáis de la serie Los guardianes del espacio? Fue uno de los hitos catódicos de los años 60. ¿Recordáis que en la serie original hubiese unos chavalillos pre-púberes robándole el protagonismo a los verdaderos héroes de la función. No, ¿verdad? Pues bien, a los productores del remake de 2004 les pareció que era conveniente que unos renacuajos consentidos tuviesen el timón de la acción. El objetivo estaba claro: colar la película como si fuera la enésima secuela de Spy Kids. ¡Misión cumplida: película arruinada!

6. Macaulay Culkin como Kevin McAllister en Solo en casa. Llegamos a un clásico absoluto, uno de los pilares de esta lista, uno de los primeros renacuajos a los que aprendimos a odiar de forma visceral. En 1990, el bueno de Culkin se ganó el cariño del gran público gracias a su pelo rubio, su mirada angelical, su desfachatez pícara y su trasfondo tierno y vulnerable. Los ingredientes idóneos para escarbar en el corazoncito del personal. Sin embargo, en dicho cóctel hay debemos añadir la capacidad de Culkin para sacarnos de nuestras casillas con sus berridos delante del espejo, su chulería imberbe y sus caritas de perro degollado. Con el tiempo, Culkin perdió el favor de las masas, como era de esperar, y después de una turbulenta adolescencia despareció para siempre jamás en el pozo del olvido.

5. Rupert Grint como el Ron Weasley de la saga de Harry Potter. Otro caso complejo, en esta ocasión por tener que decidir entre los muchos niños indeseables que han transitado por la saga de Harry Potter. Pero puesto a elegir, nos quedamos con el bobalicón y anodino Ron Weasley. De hecho, película a película, con alguna contada excepción, el papel de Ron se ha limitado al del compañero cómico de Harry, quitándole hierro a los peligros con sus irónicos y (supuestamente) chispeantes comentarios. Más allá del personaje, también hay que echarle parte de la culpa al actor, Rupert Grint. No es que Daniel Radcliffe (Harry Potter) sea un prodigio actoral, pero al lado de Grint luce como si fuese el heredero de Marlon Brando.

4. Tristan Lake Leabu  como el Jason White (alias Superkid) en Superman Returns. Si tuviésemos que dibujar una imagen mental del hijo de Superman, seguramente nos imaginaríamos a un chaval atlético y carismático, dispuesto a comerse el mundo con su superheroica herencia genética. Sin embargo, en la olvidable Superman Returns nos pintaron a un Superkid de pacotilla: con un sistema inmunitario endeble, un asma crónica y un corte de pelo digno de un freak. Una gran decepción, una oportunidad perdida para darle algo más de vidilla a una película que hacía aguas por todas partes.

3. Yuya Ozeki como Toshio en El grito. La mayoría de los niños de esta lista nos enervan por culpa de las cosas que hacen. No es el caso de Toshio. En su caso, todo lo que se ha limitado a hacer en las cuatro entregas de la saga es sentarse en un rincón, parecer enfermo y, ocasionalmente, pegar algún maullido. Como apunta acertadamente la gente de The Shiznit, el único actor que se gesticula menos en sus películas es Steven Seagal. Además, con su complexión lechosa y su poco favorecedor corte de pelo a lo Beatles no es extraño que el pobre Toshio no encuentre compañeros de juego entre los demás fantasmas del vecindario. Una vez han visto su imitación de un gato asustado, hay poco más que descubrir.

2. Jake Lloyd como Anakin Skywalker en Star Wars Episodio I: La amenaza fantasma. Otro de los grandes pilares de esta lista. ¿Quién nos hubiese dicho, antes de que a George Lucas se le ocurriera perpetrar la nueva trilogía de Star Wars, que a Darth Vader de pequeño le gustaba gritar “Yippii!!!”? En fin, al pequeño Anakin le pierden las carreras de vainas y cualquier aparato electrónico que le pongan en las manos. Es un chavalito mimado sin un ápice de la fuerza amenazante del gran Vader. Uno de los personajes más anodinos y decepcionantes de la historia del cine popular.

1. J. Evan Bonifant como Buster Blues en Blues Brothers 2000: El ritmo continua. El universo original de los Blues Brothers estaba cargado de alcohol, humo, música blues y chicas de mala vida. Un mundo marginal y vibrante en el que los hermanos Blues daban rienda suelta al caos y la irreverencia. Cuando, en 1998, algún productor de Hollywood tuva la idea de revivir a los Blues, debió poner como fatídica conclusión la inclusión en el pack de un niño de 12 años que pudiese edulcorar el conjunto y atraer a alguna familia despistada. A ver, en serio, lo de Elwood Blues adoptando a un renacuajo consentido es uno de los giros argumentales más inverosímiles de la historia del séptimo arte.

# lunes, 21 de marzo de 2011 10:27

Los grandes directores de cine se pasan a la TV

Lejanos parecen los días en que la televisión era considerada la hermana menor del cine. En los viejos tiempos, la caja catódica era entendida como una segunda división de la gran pantalla por parte de los ejecutivos de Hollywood y los grandes cineastas. Sin embargo, desde los años setenta, se ha ido experimentando un progresivo acercamiento entre ambos mundos, hasta el punto de que las agendas de los grandes cineastas de nuestra era se hallan plagadas de serie de TV. Para dejar constancia de esta tendencia, os presentamos, de la mano de la revista británica Empireuna lista con los próximos (y también pasados) proyectos televisivos de unas cuantas leyendas del cine.

Steven Spielberg. El padre de E.T. posee una larga historia en el marco de la televisión. Empezó su carrera dirigiendo episodios de Colombo y Night Gallery. De hecho, su primera película, El diablo sobre ruedas, fue concebida como una TV-movie. A día de hoy, Spielberg se ha convertido en uno de los grandes productores televisivos y aunque no suele prodigarse en la dirección de episodios, sus huellas están por todas partes. Recientemente, se empleó a fondo en The Pacific, el drama bélico que dio continuidad a la magnífica Band of Brothers. Y para el futuro cercano, Spielberg tiene en cartera dos series que han generado muchísima expectación: Terra Nova, un relato de ciencia ficción épica con dinosaurios y viajes en el tiempo; y Falling Skies, una miniserie sobre la lucha de los humanos contra una invasión alienígena.

Martin Scorsese. Comparado con Spielberg, Scorsese se ha mantenido a una cierta distancia de la “caja tonta”. Aunque en 1986 dirigió un episodio de la mítica serie Cuentos asombrosos, el director de Taxi Driver e Infiltrados no había vuelto a dirigir para la pequeña pantalla hasta que el año pasado se puso al mando de la serie Boardwalk Empire. Un proyecto que le venía como anillo al dedo, ya que se trata de un drama noir, un terreno ya transitado por Scorsese en filmes como Uno de los nuestros o Casino. En este caso, la serie está ambientada en los años 20 y tiene como protagonista a Steve Buscemi en la piel de Enoch “Nucky” Thompson, un emprendedor con mani izquierda para la política que se mueve con habilidad en el ambiente corrupto de Atlantic City. Una maravilla.

Ridley Scott y Tony Scott. Sir Ridley inició su carrera como productor de las series de televisión Z-Cars y El magnate; mientras que su hermano Tony se empleaba a fondo en la serie de intriga y terror The Hunger. Luego, de la mano de la productora que lleva su apellido, Scott Free Productions, los hermanos dieron la campanada gracias a la serie Numb3rs, que sin embargo ya ha llegado a su fin. Ahora los hermanos ha decidido diversificar, realizando mini-series de gran éxito como la versión televisiva de Los pilares de la tierra, sobre la novela de Ken Follet, además de series como The Good Wife, un drama legal en el que Julianna Marguiles debe volver a la abogacía cuando su marido, un abogado del estado (interpretado por Chris North) es atrapado en un escándalo sexual.

Michael Mann. He aquí otro director de cine que debe muchísimo a la pequeña pantalla. La historia de Mann arranca con su labor como guionista de las series Starsky y Hutch y Police Story. Luego, su primer gran momento le llegaría como creador/productor de las series Crime Story y, sobre todo, Corrupción en Miami. Después de un tiempo dedicado a regalarnos grandes películas como Heat, El dilema o Enemigos públicos, Mann ha decidido volver a la pequeña pantalla con Luck, una serie ambientada en el mundillo de las carreras de caballos. La serie también cuenta entre sus creadores con David Milch, responsable de la serie Deadwood, y su espectacular elenco está liderado por Dustin Hoffman, Nick Nolte y Dennis Farina. Para no perdérsela.

James Cameron. El primer gran proyecto televisivo de Cameron fue Dark Angel, el relato futurista protegonizado por una Jessica Alba manipulada genéticamente. Desde entonces, Cameron se ha limitado a producir documentales sobre el naufragio del Titanic. Hace poco se le vio realizando un cameo en Entourage, en una subtrama en la que aparecía dirigiendo una versión Aquaman protagonizada por el protagonista de la serie, Vincent Chase (Adrian Grenier). Además, aunque ha reconocido que no piensa dirigir ningún episodio, resulta imposible no relacionarlo con la anunciada adaptación televisiva de su película Mentiras arriesgadas.

David Fincher. Lo cierto es que Fincher no tiene grandes antecedentes en el mundo de la televisión, aunque muy probablemente todos hayáis visto alguno de sus anuncios publicitarios o videoclips (para grupos como Madonna, Aerosmith o George Michael). Después de ganarse una gran reputación gracias a películas como Seven, El club de la lucha o La red social, ahora Fincher parece interesado por la pequeña pantalla. El año pasado se rumoreó que Fincher y Charlize Theron andaban detrás de una adaptación para la pequeña pantalla del libre Mind Hunter: Inside the FBI Serial Crime Unit. Además, el director de Zodiac ha expresado su deseo de realizar un remake para la televisión de la mini-serie británica Castillo de naipes, con Kevin Spacey en el papel principal.

J.J. Abrams. Si hay un creador televisivo tan prolífico como Steven Spielberg ese es J.J. Abrams, el creador de series tan míticas como Felicity o Alias. Aunque, probablemente, su nombre quedará ligado eternamente a la historia de la pequeña pantalla por ser el creador de la serie Lost. Últimamente, además de dirigir películas como Mision Imposible 3 o el nuevo Star Trek, Abrams se ha especializado en encontrar a gente talentosa para desarrollar sus ideas, como en el caso de Fringe o en su próximo proyecto, Alcatraz, que ha generado una gran expectación desde su anuncia. La serie, protagonizada por Sam Neill y Robert Forster, está previsto que se retransmita en 2013. 

Peter Berg. La mayoría de espectadores todavía relaciónan a Berg con el mundo de la actuación. Le vimos en películas como Fuego en el cielo, La última seducción y Collateral. Sin embargo, además de una carrera como director de cine (La sombra del reino, Hancock), Berg también ha hecho sus pinitos en la pequeña pantalla, dirigiendo capítulos de Chicago Hope y Wonderland. Aunque su obra más destacada es la película Luces de viernes por la noche, ambientada en el mundo del fútbol americano y que después se convirtió en una notable serie de TV. De cara al futuro, Berg prepara la adaptación norteamericana de la serie británica Principal sospechoso: un precio a pagar, con Maria Bello sustituyendo a la inolvidable Helen Mirren.

Frank Darabont. Y terminamos con el último gran salto del cine a la televisión. Aunque en realidad Darabont ya había hecho sus pinitos en la pequeña pantalla, escribiendo el guión de la serie de George Lucas Las aventuras del joven Indiana Jones. Después vinieron grandes éxitos populares como Cadena perpetua o La milla verde. Finalmente, el año pasado, Daranbont puso patas arriba la ficción televisiva con el mega-exito televisivo The Walking Dead, una serie que ha aproximado al gran público la ficción con zombies. Después de arrasar con la primera temporada, ya se prepara una segunda que empezará a emitirse en Estados Unidos el próximo mes de octubre.

# viernes, 18 de marzo de 2011 10:35

Los reyes de la sobreactuación

Sobreactuar o no sobreactuar, esa es la cuestión. En el diccionario particular de los críticos de cine, parece que el arte de la sobreactuación está sumamente penalizado. Se considera que el actor que sobreactúa renuncia al valor más ilustre del arte interpretativo: la sutileza. Sin embargo, si repasamos la lista de los actores más emblemáticos de las últimas décadas, nos encontramos con una larga lista de adeptos al gesto exagerado y al aspaviento grotesco. Y es que no sólo de minimalismo vive el actor. Para reivindicar el potencial de de la sobreactuación, aquí os presentamos, de la mano de la web TheShiznit, a diez de sus mejores practicantes.

10. Gerard Butler como el Rey Leonidas en 300 (2007). Uno de los grandes héroes de la historia antigua se merecía una interpretación sonada. Sin embargo, ningún oráculo podría haber previsto lo lejos que iba a llegar Gerard Butler en su apuesta por la magnificencia belicista. Su Leonidas es un héroe forjado en mayúsculas. Un hombre articulado en aullidos (¡¿Susurrar, para qué?!), con unas abdominales en las que se podría rallar queso. De hecho, según los redactores de TheShiznit, la interpretación de Butler podría considerarse la más ruidosa de todos los tiempos. Más que un héroe mitológico, Butler parece un perro rabioso.

9. John Malkovich como Cyrus, The Virus en Con Air (1997). Aunque al principio de su carrera, muchos lo encasillaron en papeles de época, con un punto entre cruel y sibilino; John Malkovich ha demostrado, con el tiempo, que su repertorio es más amplio. Sobre todo si de lo que se trata es de reírse de uno mismo en experimentos absurdos (Cómo ser John Malkovich) o en películas pasadas de rosca, como la reciente Red o la memorable Con Air, en la que encarnó al villanísimo Cyrus, The Virus. Quizás contagiándose de los excesos de Nicolas Cage, Malkovich elevó la figura del maníaco a nuevas cotas de exceso y absurdo. Para enmarcar.

8. Gary Oldman como Stanfield en Leon, el profesional (1994). He aquí un actor adicto a la sobreactuación. Sea cual sea el género, la época y el lugar, siempre da la sensación de que Gary Oldman está fuera de onda, por encima del bien y el mal, en otro planeta. Lo suyo es el derroche. De hecho, da la impresión que Oldman pone en cada uno de sus papeles la energía que otros repartirían en doce películas. Uno de los mejores ejemplos de esta tendencia lo encontramos en Leon, el profesional, la película de Luc Besson. Allí, Oldman interpreta a un capitán de policía corrupto que adora a Beethoven y que hace del consumo de drogas un ritual teatral. Totalmente pasado.

7. William Shatner como el Capitan James T. Kirk en Star Trek II: La ira de Khan (1982). Shatner nunca fue un actor sutil. Metido en la piel del Capitán James Tiberius Kirk, sus miradas al fondo de la galaxia en busca de respuestas siempre tenían un punto exagerado, como de actor de teatro británico interpretando a Shakespeare. El ápice de su tendencia a la sobreactuación lo encontramos sin duda en la notable segunda parte de la saga de películas de Star Trek, en la que la flota galáctica debía enfrentarse al Khan al que daba vida Ricardo Montalban. Todos tenemos en mente el momento del aullido de desesperación de Kirk, en el que Shatner dejaba bien clara su tendencia al desfase actoral.  

6. Daniel Day-Lewis como Bill, el carnicero en Gangs of New York (2002). Day-Lewis es uno de los últimos actores del método, famosos por permanecer en el interior de sus creaciones a lo largo de casi todo el rodaje. En el fondo, DDL no actúa, sino que se transforma en otra persona; y si esa persona es una bestia parda con tendencias homicidas, racistas y megalómanas, como el Bill de Gangs of New York, el festival de miradas asesinas y sentencias lapidarias está servido. DDL la volvió a liar en la descomunal Pozos de ambición, sumando un nuevo ejemplar a su particular colección de monstruos de la gran pantalla.

5. Robert de Niro como Max Cady en El cabo del miedo (1991). Aunque hoy en día Bobby De Niro se ha convertido en una suerte de parodia de sí mismo, hubo un tiempo en el que sus papeles se contaban por triunfos incontestables, sobre todo en su etapa al lado del gran Martin Scorsese. Una etapa cargada de sobreactuación. Del Travis Bickle de Taxi Driver al Jake La Motta de Toro salvaje, De Niro era una bestia indomable. Una preferencia por lo grotesco que alcanzó cotas jamás vistas en su papel de ex-carcelario vengativo en El cabo del miedo. Los espectadores de este thriller criminal no sabían si reír, llorar o simplemente esconderse detrás de la butaca cada vez que De Niro aparecía en escena mostrando sus tatuajes o repartiendo amenazas a diestro y siniestro. Irrepetible.   

4. Anthony Hopkins como Hannibal Lecter en El silencio de los corderos (1991). A primera vista, podía parecer que el abordaje de Anthony Hopkins al personaje de Hannibal Lecter estaba marcado por la quietud, el control minimalista. Sin embargo, a cada pequeña oportunidad, Hopkins liberaba un torrente de descontrol maníaco que terminó generando un buen puñado de momentos icónicos, como aquel sublime e inexplicable “tztztztztztztz”, o la imagen de Lecter lanzándose, con la boca abierta, sobre el rostro de un guarda de seguridad. Una demostración de que la sobreactuación contenida también existe.

3. Al Pacino como John Milton en Pactar con el diablo (1997). Entramos en el podio final por la puerta grande. A lo largo de su carrera, Al Pacino nos ha regalado una lista casi inabarcable de criaturas sobreactuadas: el hombre ciego de Esencia de mujer, el gangster de Scarface, el policía de Heat. Sin embargo, por encima de todos ellos brilla el John Milton de Pactar con el diablo. De hecho, puestos a contratar a un actor para interpretar a Satán, ¿existe alguna opción mejor que Pacino? Con su capacidad para explotar, casi literalmente, sin el menor aviso previo, Pacino nos regaló un diablo insuperable: vicioso, ambicioso, maquiavélico y, sobre todo, pasado de vueltas, proclive al aullido descontrolado y a la mueca desfasada.

2. Nicolas Cage como Edward Malus en The Wicker Man (2006). ¡Qué decir de Nicolas Cage que no hayamos dicho ya! Nosotros tenemos clarísimo que se ha convertido en el bufón oficial de la corte de Hollywood, algo que se empeña en confirmar en cada nuevo personaje desde que ganó el Oscar por su histriónico papel en Leaving Las Vegas. Resulta difícil escoger un momento cumbre de entre su carrusel de papeles descerebrados: Cara a cara, Ghost Ryder, La mandolina del Capitán Corelli, Kick Ass... Finalmente, nos quedamos con The Wicker Man, aquella película en la que nadie se acordó de decirle a Cage que no estaba protagonizando una comedia. Atacado por abejas o repartiendo estopa entre las mujeres de la isla maldita, Cage parece siempre fuera de lugar, yendo por libre, pasado de revoluciones. En realidad, la película se va volviendo más y más delirante a medida que Cage parece irse tomando la cosa más en serio. Sublime.

1. Jack Nicholson como Jack Torrance en El resplandor (1980). Puede que Cage sea el actor más pasado del panorama actual, pero todavía le queda bastante para acumular el torrente de sobreactuación acumulado por Jack Nicholson a lo largo de su carrera. En realidad, resulta difícil superar el grado de demencia acumulado por Nicholson en películas como Batman (como el inolvidable Joker), Alguién voló sobre el nido del cuco, Ejecutivo agresivo, Mejor imposible, Infiltrados... y, por encima de todas las demás, El resplandor. De hecho, aislando la mítica escena en la que Nicholson irrumpe a hachazos en la estancia en la que se cobija su mujer, al grito de “Heeere’s Johnny”, ya tenemos suficiente energía como para desacreditar, por blandengues, la mayoría de las carreras de los reyes del Hollywood actual. ¡Jack forever!

En materia cinematográfica, la semana nos ha dejado una noticia que la industria del cine español esperaba como agua de mayo: Torrente 4: Lethal Crisis se ha convertido en el mejor estreno español de la historia gracias a una recaudación de 8,12 millones de euros en los 665 cines en los que se proyectaba. Y todavía más, la cuota de pantalla del filme ha superado el 50%. Es decir, que más de la mitad de los espectadores que fueron al cine durante el fin de semana se decantaron por la cuarta entrega de la saga creada por Santiago Segura. De hecho, plantándole cara a la crisis y apoyándose en la tecnología 3D, Torrente 4 se ha convertido en el mejor estreno de la historia en este formato en España, superando a Alicia en el país de las maravillas, de Tim Burton; aunque se ha quedado a un paso de batir el record absoluto, que lo marcó Piratas del Caribe: En el fin del mundo, en 2007, con 8,8 millones en su primer fin de semana.

Tras un año 2010 aciago en cuanto a número de espectadores, el cine español parece respirar tranquilo tras el estreno de Torrente 4: Lethal Crisis. Está claro que el antihéroe creado por Santiago Segura es el salvador del cine español, al menos en cuanto a poder de taquilla. A nosotros, esta explosión de datos nos ha picado la curiosidad y nos hemos preguntado cuáles son la películas españolas más taquilleras de la historia. A continuación, os presentamos dos listas que dan fe del potencial comercial de nuestro cine. En primer lugar, y de la mano del web El Blog del Cine Español, os presentamos el ranking con las películas españolas con mayor recaudación dentro de las fronteras españolas:

1. Los otros (2001). Recaudación: 27.254.045,88€. Espectadores: 6.410.461. A la cabeza del ranking tenemos esta joia del suspense y el terror dirigida por Alejandro Amenábar. La película cautivó al público español con su inquietante trama, su espléndida factura y unos actores de altura, liderados por una espléndida y sufrida Nicole Kidman. Eso sí, la película estaba hablada en inglés.

2. El orfanato (2007). Recaudación: 25.061.143,48€. Espectadores: 4.420.357. Los años han demostrado que el cine de terror, en caso de conectar con el gran público, tiene un potencial de taquilla casi inigualable. En este caso, además, Juan Antonio Bayona consiguió combinar los arquetipos del terror con una historia emotiva protagonizada por otra madre coraje, una espectacular Belén Rueda.

3. La gran aventura de Mortadelo y Filemón (2003). Recaudación: 22.847.347,13€. Espectadores: 4.985.851. Y del horror a la comedia en clave esperpento guiñolesco. Javier Fesser supo insuflar vida real a los míticos personajes Ibáñez y el público recompensó la azaña con unos resultados de taquilla mayúsculos.

4. Torrente 2 (2001). Recaudación: 22.142.173,13€. Espectadores: 5.321.969. Primera aparición en la lista del zafio y degenerado policía de barrio creado por Santiago Segura. Un dato que posiblemente superará la cuarta entrega de la saga. No cabe duda de que Segura ha sabido conectar con unos espectadores sedientos de distracción, irreverencia y altas dosis de humor popular, heredero de los Chiquitos y Ozores que han marcado a fuego la memoria colectiva.

5. Agora (2009). Recaudación: 20.931.901€. Espectadores: 3.386.540. Segunda aparición en la lista de Alejandro Amenábar, el otro gran maestro de la taquilla junto a Segura. En este caso, de nuevo en inglés, el realizador de Tesis supo cautivar a los espectadores con un relato histórico que celebraba valores como el conocimiento y la libertad por encima de los integrismos religiosos.

6. Mar Adentro (2004). Recaudación: 19.825.181,04€. Espectadores: 4.094.321. Y de nuevo Amenábar, aquí formando tándem con el gran actor español de la última década: Javier Bardem. Ambos arrasaron en el Festival de Venecia, antes de conquistar el Oscar. Además, Mar adentro demostró que el drama social también tiene cabida en los puestos altos de la taquilla.

7. Torrente 3 (2005). Recaudación: 18.168.924,78€. Espectadores: 3.575.759. Nueva demostración del monopolio que Amenábar y Segura parecen haber establecido en lo más alto de la taquilla española.

8. Alatriste (2006). recaudación: 16.715.741,56€. espectadores: 3.182.491. Agustín Díaz Yanes logró un gran triunfo de taquilla gracias a esta ficción histórica de capa y espada basada en el protagonista de una serie de novelas escritas por Arturo Pérez-Reverte. Su larguísimo casting estaba liderado por el carismático y siempre impecable Viggo Mortensen. Es la segunda película más cara del cine español (sólo superada por Agora).

9. El otro lado de la cama (2002). recaudación: 12.610.725,08€. Espectadores: 2.825.194. Uno de los géneros que faltaba en la lista, el musical, hace acto de presencia gracias a este filme de Emilio Martinez Lazaro en el que se rememoraban las canciones más recordadas del pop español. Ernesto Alterio, Guillermo Toledo, Paz Vega y Natalia Verbeke pusieron a cantar y bailar en sus butacas a casi tres millones de espectadores.

10. Días de fútbol (2003). Recaudación: 12.159.645,98. Espectadores: 2.552.190. Ernesto Alterio, Guillermo Toledo y Natalia Verbeke, esta vez a las órdenes de David Serrano, volvieron a cautivar al gran público con esta comedia dramática en la que un grupo de amigos intenta aliviar sus penas participando en un campeonato de Fútbol 7.

11. Planet 51 (2009). Recaudación: 11.874.456,56€. He aquí la primera película de animación que consigue colarse en la lista. Dirigida por Jorge Blanco y escrita por Joe Stillman, guionista de Shrek, la película fue distribuida en Estados Unidos por Sony Pictures.

12. Torrente, el brazo tonto de la ley (1998). Recaudación: 10.902.631,95€. Espectadores: 3.010.736. Desde su primera aventura, el policía más casposo del cine español supo meterse al gran público en el bolsillo.

13. Volver (2006). Recaudación: 10.242.587,56€. Espectadores: 1.930.895. Sorprende la tardía aparición de Pedro Almodóvar, nuestro director más reputado a nivel internacional, en este ranking taquillero. Al parecer, su fuerte personalidad estilística, sus juegos cinéfilos y su talento para la dirección de actores y actrices es más del gusto de la crítica (internacional) que del público (nacional).

 

Como os comentábamos, tenemos otro ránking de taquilla relacionado con el cine español. En este caso, se trata de la recaudación a nivel mundial de películas con producción nacional. Están son las películas españolas más vistas por los espectadores de todo el mundo.

1. Los Otros (2001). Recaudación: 209,947,037$

2. Planet 51 (2009). Recaudación: 105,194,415$

3. Volver (2006). Recaudación: 85,585,147$

4. El laberinto del fauno (2006). Recaudación: 83,258,226$

5. El orfanato (2007). Recaudación: 78,638,987$

6. Todo sobre mi madre (1999). Recaudación: 67,872,296$

7. Hable con ella (2002) Recaudación: 51,001,550$

8. La mala educación (2004). Recaudación: 40,273,930$

9. Mar adentro (2004): Recaudación: 38,535,221$

10. Agora (2009). Recaudación: 37,375,038$

Varias son las cuestiones que saltan a la vista en esta segunda lista. Por ejemplo, que el de Torrente es un fenómenos únicamente nacional. Ninguna de las películas de la saga se hace un hueco en este Top 10. Por su parte, el gran beneficiado en el escenario internacional es Pedro Almodóvar, que consigue colocar tres de sus filmes (Volver, Todo sobre mi madre y Hable con ella) en el ranking. De este modo, empata con Amenábar, aunque este consigue mantener el primer lugar gracias a Los otros. También llama la atención la aparición de El laberinto del fauno en cuarto puesto, ya que no había aparecido en la lista de recaudaciones nacionales.

# miércoles, 16 de marzo de 2011 9:37

Cómo conseguir que una entrega de Premios de Cine tenga éxito

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Los Oscar o los Globos de Oro, como exponentes de los premiso de cine, han demostrado este año que han perdido fuerza. Por lo menos en cuanto a organización y chispa se refiere. El escritor Tim Goodman, en The Hollywood Reporter, da unos cuantos consejos para mejorar y dinamizar las galas de premios de cine, y que tengan éxito. Evitarían así todas las críticas que se llevaron, por razones distintas, las dos ceremonias, tanto de los Oscar como de los Globos: tacharon a la primera de soporífera y aburrida, y a la otra de extravagante y excesiva, por los chistes de mal gusto y fuera de lugar del presentador Ricky Gervais.

No se trata de mejorar su imagen, esa ya está dañada, estos premios quizá sean el talón de Aquiles de la industria del entretenimiento. Quizá sea un tanto incomprensible que si su negocio es el entretenimiento no sean capaces de organizar bien una entrega de premios. Pero es así, y estos consejos pueden suponer un nuevo punto de partida, un nuevo comienzo que haga que las ceremonias de entrega de galardones sean divertidas y todo un éxito.

LOS OSCAR. Comenzamos con ellos porque todavía están frescos. El primer consejo es obvio: contrata a un verdadero presentador. En los último años -no sólo este 2011- ese ha sido uno de los problemas fundamentales. Así que:

1. No hay que repetir el error de contratar a dos presentadores, sin experiencia en este tipo de eventos.

2. Hay que aceptar que esto no es una fiesta privada a la que hay que invitar a todo el mundo del cine. Es un especial de televisión en el que la mayoría de espectadores (casi todos ellos desconocedores de la industria) no comparten la necesidad que tiene la Academia de premiar sonido, efectos especiales, edición, maquillaje, etc. Todo eso les aburre, nos aburre. Hace que la gala sea excesivamente larga. No es necesario que se eliminen esas categorías, simplemente se hace en una gala específica aparte, o se entregan rápidamente y sin parafernalias si se quieren incluir en el mismo show.

3. Si se quiere animar la noche, deja que los mejores cantantes pop canten las canciones. Y eso que Randy Newman no es el peor.

4. El formato necesita una revolución, así que quizá los premios más importantes deberían ir en medio del show.

5. Es absolutamente imprescindible que los ganadores no saquen una interminable lista de agradecimientos. La gente de la industria puede soportar este tipo de discursos, pero la mayoría de los espectadores no. Los premiados deben ser breves y concisos.

6. No hay que menospreciar la sección In Memorian, referida a las personalidades que han fallecido. A los espectadores les gusta, y si se olvida a alguien, van a pensar que es una falta de respeto.

7. Hay que cambiar de fecha la ceremonia y programarla para antes de los Globos de Oro. Lo que una vez fue una divertida reunión de la prensa extranjera de Hollywood ha adquirido demasiada atención mediática, y el hecho de que se consideren la antesala de los Oscar hace que esta gala pierda interés. Eso tiene que acabar.

 LOS GLOBOS DE ORO. De acuerdo, esta entrega de premios es más divertida, pero tiene algún que otro inconveniente si quiere hacerse bien:

1. Nadie en la industria la toma excesivamente en serio. O, por lo menos, no tan en serio como los Oscar.

2. El show de los premios es una fiesta. Si se sigue por el camino de enfadar a los invitados con un presentador como Ricky Gervais riéndose de todo el mundo, puede que esto se convierta en la peor versión de los Oscar. Y no son los Oscar. Hay que tener claro qué se es.

3. Los Globos pueden ser más importantes si se le da más relevancia a los premios de televisión. Hay que tomárselos en serio, y mejorar sus categorías: para la mayoría, son horribles.

4. Hay que ser coherentes. Si no se quiere que Gervais vuelva a presentar los premios, se contrata a alguien que sea osado, pero no insultante. Aunque nunca se debe cometer la estupidez de contratar a dos copresentadores. Hay que aprender de los Oscar.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Son buenas ideas para mejorar las ceremonias de los premios de cine? ¿O no servirían de nada?

# martes, 15 de marzo de 2011 12:42

Los mejores anuncios publicitarios rodados por directores de cine

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La publicidad se ha convertido en una parte tan importante del negocio audiovisual como los propios actores o los efectos digitales. Es un hecho que, ahí donde haya miles de ojos mirando, una empresa querrá meter su publicidad. No es la primera vez que somos conscientes de que en tal o cual escena ha aparecido el nombre de cierto refresco o el protagonista conduce un coche en concreto, del que se aseguran que veamos el logotipo y la marca.

Pero las cosas están cambiando. El siguiente paso, lógico por otra parte, es que, en lugar de obligar a los directores a poner publicidad en sus películas... ¿por qué no pagarles directamente cantidades de dinero irrechazables para que dirijan los anuncios publicitarios?

Además, los mejores directores no tienen complejos en trabajar para las agencias publicitarias, para vender un producto. No dejan de contar una historia, con un objetivo diferente al de sus creaciones para la gran pantalla, pero una historia al fin y al cabo. El resultado son minipelículas; y la posibilidad de ver un experimento audiovisual, quizá de primera magnitud, mientras ellos intentan vaciarte el bolsillo.

Con la ayuda de la web Theshiznit, hemos seleccionado estos trabajos publicitarios de algunos de los mejores directores de cine, que han intentado convertir la publicidad en arte. ¿Lo han conseguido? ¿Qué anuncio te gusta más?

Mercedes Benz. 'Lucky Star'. Dirigido por Michael Mann. Benicio del Toro protagoniza esta maravilla de 150 segundos, rodada como un trailer, en el que el actor es un hombre al que la suerte siempre le ha sonreido, hasta el punto de que empieza a atraer la atención del gobierno de Estados Unidos, de los que escapa subido en su flamante Mercedes SL500. Y ya está. Podría haber sido una buena película, ¿verdad?

BMW. 'Beat the Devil'. Dirigido por Tony Scott. Ang Lee, Wong Kar-Wai, Guy Ritchie... fueron algunos de los directores encargados de realizar 'The Hire', una serie de mini películas ideada por BMW para promocionar sus coches. De todas, nos quedamos con esta, dirigida por el hermano pequeño de Ridley y en la que vemos a Clive Owen enfrascado en una 'carrera' contra el mismísmo diablo, Gary Oldman, para conseguir que James Brown deje de envejecer. No te pierdas la sorpresa final.

Apple. '1984'. Dirigido por Ridley Scott. Apple recurrió al maestro Ridley Scott para promocionar su nuevo producto: el Apple Macintosh. La estética Blade Runner y la influencia de la obra de George Orwell bastaron para convencer al público americano, que disfrutó del anuncio una sóla vez: durante la Super Bowl de aquel año.

American Express. 'My Life, my Card'. Dirigido por Wes Anderson. En 2004, American Express lanzó su nueva campaña: "Mi vida, mi tarjeta", en la que Anderson hace de sí mismo en medio de un rodaje, explicando lo importante que es para un director tener su tarjeta a mano.

Sony. 'The Third Place'. Dirigido por David Lynch. Lynch se adentró en sus rarezas para promocionar la PlayStation 2 de Sony. ¿Resultado? Playstation 2 vendió 140 millones de unidades. Todo un éxito.

Adidas. 'Mechanical Legs'. Dirigido por David Fincher. Fincher es todo un experto en esto de dirigir anuncios, y en realidad nunca ha dejado de hacerlo. En el caso de Adidas consiguió hacer que el baloncesto pareciera divertido, incluso para los menos deportistas. Ganó un premio CLIO (el más importante de la publicidad) a los efectos visuales.

# viernes, 11 de marzo de 2011 12:03

Los peores actores y actrices del cine actual

Navegando por la red, damos con la web The Top Tens, en la que una amplia comunidad de usuarios construye con sus votos infinidad de listas. Entre las relacionadas con el cine, nos llama la atención la que sitúa en un polémico ranking a los peores actores y actrices del panorama actual. Y decimos polémico, porque veréis que entre los primeros puestos aparecen actores que suelen gozar del favor popular. Como suele pasar, el éxito suele generar detractores, que en este caso no tienen piedad con algunas de las grandes estrellas del panorama de Hollywood. ¿Qué os parece la lista?

1. Paris Hilton. Entre los usuarios de The Top Tens, el principal argumento para situar en la cima de la lista a la célebre y caprichosa heredera del imperio Hilton es, simplemente, descartarla como actriz. De hecho, considerarla como tal podría entenderse como un gesto de descortesía hacia el conjunto de la profesión actoral. La chica no tiene el más mínimo talento interpretativo y sus apariciones fílmicas están marcadas por la inexpresividad más patética. La hemos visto en películas como La casa de cera o en Mamá a la fuerza. Por suerte, sus últimas películas ni siquiera se han estrenado en nuestro país.

2. Miley Cyrus. Este podría considerarse otro caso de intrusismo laboral. Llamar a Miley actriz podría ser demasiado. La chica se convirtió en superestrella juvenil de la mano de la serie televisiva Hannah Montana, donde hacía valer su encanto infantil y su (cuestionable) talento musical. El boom alrededor de su figura fue tan sonado, que la Cyrus se envalentonó y probó suerte con el cine. Primero, claro está, llegó la versión en pantalla grande del fenómeno Hannah Montana. Pero es que luego, los espectadores de medio mundo tuvimos que soportar el estreno de la acaramelada e infumable La última canción.

3. Johnny Depp. Y aquí estalla la polémica. ¿Merece el bueno de Depp codearse con personajes como Hilton y Cyrus? Se le acusa de estar sobrevalorado, de tomarse sus papeles con poca seriedad, de convertir sus películas en “el último show del loco Depp”. También se detecta mucha envidia: la sensación de que su éxito está basado en su atractivo, el magnético influjo que le ha convertido en uno de los favoritos del público femenino. En todo caso, no se le puede negar haber conseguido mantener un sello personal y excéntrico en una industria en la que prevalecen las estrellas clónicas.

4. Gillian Anderson. Otro caso para la polémica. Gillian se ganó el corazón de los espectadores de todo el mundo gracias a su papel de la agente Dana Scully en Expediente X. Como toda actriz ligada a un personaje icónico, Anderson ha tenido que luchar contra la sombra de su pasado. Muchos consideran que su personaje en la mítica serie de TV era el lado débil de la dupla que formaba con el carismático agente Mulder (David Duchovny). Además, ella ha tenido pocas oportunidades de reivindicarse como una actriz de peso. La excepción es seguramente la ejemplar película de época La casa de la alegría, que podría ser motivo suficiente para borrarla de esta lista.

5. Steven Seagal. Puede que algún fan de Seagal se escandalice, pero lo cierto es que casi nadie pone en duda el limitado talento actoral de este semidios del cine de acción. Alma gemela del gran Chuck Norris, igual de insulso que aquel, eternamente impertérrito e incapaz de articular la menor emoción a través del gesto, Seagal permanece en nuestro recuerdo por sus puñetazos y patadas. Para sus detractores, resulta especialmente irritante el deje espiritual que pretende insuflar a sus personajes, que encubren su brutalidad bajo una pátina de tranquilidad zen.

6. Nicolas Cage. El caso de Cage resulta curioso. El hombre irrumpió en los años 80 con películas notables, como Peggy Sue se casó o Arizona Baby. Su carrera pareció dibujar un interesante in crescendo hasta que en 1995 se llevó el Oscar por Leaving Las Vegas. A partir de ese momento, su imagen y reputación han ido perdiendo enteros hasta tocar fondo en películas como The Wicker Man, El motorista fantasma o El aprendiz de brujo. Convertido en una parodia de sí mismo, empeñado en ocultar su calvicie bajo los más esperpénticos peinados, su tendencia a la sobreactuación ha terminado arruinando su carrera.

7. Brad Pitt. Otra aparición sorprendente, sobre todo si tenemos en cuenta el espectacular plantel de directores con los que ha trabajado el protagonista de El club de la lucha: David Fincher, Quentin Tarantino, los hermanos Coen, Terry Gilliam, Steven Soderbergh. Sin embargo, también es verdad que Pitt no ha dudado en sacar provecho de su atractivo físico para protagonizar películas mediocres y olvidables, prefabricadas para pescar al público femenino con el anzuelo de su magnetismo. Nos referimos a películas como ¿Conoces a Joe Black?, Leyendas de pasión, Siete años en el Tibet, The Mexican o Sr. y Sra. Smith, donde conoció a su media naranja, Angelina Jolie. ¿Con qué Pitt os quedáis?

8. Tea Leoni. La hemos visto en películas como Deep Impact, Jurassic Park III, Family Man, Spanglish o Dick y Jane, ladrones de risa. A algunos su presencia les resulta simpática. De hecho, en Hollywood se ha terminado encasillando en el papel de esposa idílica. Sin embargo, a los votantes de The Top Tens, la Leoni les parece aborrecible. Piensan que su carrera está supeditada al hecho de ser la mujer de David Duchovny, una teoría bastante frágil, la verdad.

9. Keanu Reeves. Junto a Steven Seagal, Reeves es uno de los miembros más destacados del “club de la inexpresividad”. Quizás por eso sus personajes suelen compartir un aire alicaído, confuso. En cualquier caso, no se le puede negar a Keanu el don del oportunismo. Supo subirse al bus de la película Speed: Máxima potencia, uno de los mayores y más inesperados éxitos de los 90 (gracias al cual también se asentó en Hollywood Sandra Bullock), y luego aceptó interpretar al Neo de Matrix, un personaje que marcó a toda una generación de espectadores.

10. Zac Efron. Terminamos como empezamos, con una estrella juvenil que se ha ganado su reputación gracias a los fenómenos televisivos de la factoría Disney Channel, en este caso el High School Musical. De hecho, hay poco más que contar sobre Efron, más allá de su rotundo éxito entre las jovencitas de medio mundo, gracias a su encarnación del popular Troy Bolton. Como en el caso de Miley Cyrus, las carencias de Efron se han vuelto más visibles a partir de su intento por dar el salto a un cine más adulto. A los que nos vimos obligados a sufrir la infumable Siempre a mí lado (Charlie St. Cloud) nos costará volver a ver a Efron con buenos ojos.

# miércoles, 09 de marzo de 2011 10:29

Las psicópatas más sexys del cine

La figura del psicópata es una de las más perturbadoras y fascinantes del imaginario fílmico. Tras la brutalidad e imprevisibilidad de sus actos se esconde una invitación a navegar por los territorios más sombríos de la psique humana. Pues bien, ¿y qué pasa si el psicópata luce el más magnético de los envoltorios? ¿Y si el psicópata se viste de belleza sensual? ¿Existe algo más morboso? Para poner a prueba vuestra resistencia al riesgo, os presentamos, de la mano de la web de la revista Maxim, una lista con las psicópatas más sexys de la gran pantalla. ¿Cuál es vuestra favorita?

10. Angelina Jolie en Inocencia interrumpida (1999). Puede que el trastorno que presenta la Jolie en esta película, ambientada en un sanatorio, no llegue a calificar como psicopatía. Sin embargo, más de uno sospechó que la intérprete bordeaba la locura real cuando, al recoger su Oscar como mejor actriz secundaria, declaró estar enamorada de su hermano.

9. Rebecca De Mornay en La mano que mece la cuna (1992). Iniciamos nuestro tránsito por las diosas de la perfidia con una parada en este thriller de los noventa en el que la deslumbrante Rebecca De Mornay ponía en jaque a toda una familia en una oda a la venganza fría. Que la mujer que cuida de tu hijo intente eliminar del mapa a tu mujer (y de paso destruir tu familia) puede ser la peor de las pesadillas. Si la mala de la película es Rebecca De Mornay, la “aventura” puede valer la pena.

8. Sharon Stone en Instinto básico (1992). ¿Alguien podría imaginar esta lista sin la madre de todas las psicópatas del cine moderno? La Stone perfeccionó un modelo largamente refinado: el de la mujer liberada sexualmente, fascinada por el riesgo y proclive a la violencia. Cruzando y descruzando sus piernas, bailando sensualmente con otra mujer o desplegando un virtuoso repertorio sexual, Sharon dejó en nuestra memoria un recuerdo imposible de borrar. 

7. Lena Olin en Doble juego (1993). Ya va siendo hora de reivindicar a Lena Olin como una de las mujeres más subyugantes de Hollywood. En los noventa nos enamoró como la Sasha de Enemigos: A Love Story y puso contra las cuerdas al Gary Oldman de Doble juego con su irresistible sensualidad. Luego jugaría a placer con el Johnny Depp de La novena puerta y por último daría vida a la impredecible y todopoderosa Irina Derevko de la serie Alias. ¿Se puede pedir más?

6. Glenn Close en Atracción fatal (1987). Antes de que los noventa confirmasen el poderío de las psicópatas más sexys, Glenn Close nos mostró todo el potencial magnético y aterrador de esta estirpe de personajes. La chica volvía loquito al bueno de Michael Douglas, que no podía hacer otra cosa que complacer a esta insaciable bestia sexual. Para la historia quedaron no sólo las peleas, cuchillo en mano, sino uno de los encuentros sexuales más recordados del cine: sí, aquel que acontecía en el mítico salpicadero.

5. Alicia Silverstone en Veneno en la piel (1993). Es hora de adentrarse en la era moderna de las psicópatas sensuales, y que mejor manera de hacerlo que a través de una reencarnación de Lolita que marcó a fuego el cine de los noventa. Me refiero a la angelical, morbosa y siempre peligrosa Alicia Silverstone. Mucho antes de tirar su carrera por la borda en películas como Batman y Robin, la Silverstone demostró que tenía madera de chica mala en esta película en la que se dedicaba a volver loco a un indefenso Cary Elwes 

4. Isla Fisher en De boda en boda (2005). En esta magnífica comedia, Vince Vaughn cae bajo el embrujo de la salvaje Gloria, a la que da vida la modosita y sorprendente Isla Fisher. La chica es un torbellino lunático. Después de acostarse con el protagonista, defiende con determinación que en realidad es virgen. Luego toquetea al personaje de Vaughn en plena comida familiar y, por la noche, termina sometiéndolo a una terapia sexual que tiene mucho de encubierta violación. Una chica de armas tomar.

3. Ali Larter en Obsesionada (2009). Ali Larter (a la que hemos visto en las sagas de Destino final y Residente Evil, además de la serie Héroes) es una de las grandes promesas del género de psicópatas sexys. Aquí decide poner en aprietos al honrado y familiar Derek (interpretado por Idris Elba), que está casado con SharonBeyoncé Knowles!). Cada vez que Derek la rechaza, el personaje de Larter va revelando nuevas dosis de locura. De ahí a la psicopatía queda sólo un pasito.

2. Cameron Diaz en Vanilla Sky (2001). Retomando el papel al que diera vida Najwa Nimri en Abre los ojos, la película de Alejandro Amenábar, Cameron Diaz decidió ponerle las cosas difíciles al bueno de Tom Cruise en este thriller con toques de ciencia-ficción. Impotente ante las negativas del personaje de Cruise a ceder a sus envites, Diaz termina tomando una decisión drástica: lanzarse por un barranco en coche y con Cruise de asombrado copiloto.

1. Madonna en El cuerpo del delito (1993). Volvemos a los noventa para declarar a Madonna la psicópata más sexy de todos los tiempos. De hecho, esta película dirigida por Uli Edel no tiene otra misión que la de exhibir el lado más carnal y salvaje de la ambición rubia. En sus manos, Willen Dafoe es un títere a su servicio. En la escena más mítica del filme, Madonna vacía la cera hirviendo de una vela sobre el cuerpo servil y extasiado de Dafoe. Ese es el efecto que provoca Madonna.

# lunes, 07 de marzo de 2011 10:08

Los detectives más cañeros del cine

Desde los tiempos del cine clásico, la figura del detective conforma uno de los puntales del imaginario del cine. Hombres oscuros, estoicos, carismáticos... los detectives nos ayudan a explorar las zonas más oscuras del comportamiento humano. Quizás es cierto que los detectives del cine responden a un arquetipo idealizado (imaginamos que los detectives de verdad pasan mucho tiempo enredados entre monótonas esperas y aburrido papeleo), pero no cabe duda de que su trabajo posee un extraordinario grado de riesgo y emoción. Como homenaje a la figura del detective, os presentamos, de la mano de la web Unreality, una lista con los ocho detectives más cañeros del cine. ¿Cual es vuestro favorito? ¿Os parece que nos dejamos alguno fundamental?

Detective William SomersetSe7en (1995). Puede que haya algún espectador que se quede con el personaje de Brad Pitt, pero nosotros no tenemos dudas a la hora de decantarnos por el detective al que da vida Morgan Freeman en este espeluznante thriller de David Fincher (El club de la lucha, La red social). Somerset es el clásico detective que está a putno de jubilarse y toma su último caso con la vista puesta en el retiro. Sin embargo, el caso en cuestión termina convirtiéndose en una batalla de ingenio contra el psicópata más trastornado y despiadado que uno pueda imaginarse. Freeman está soberbio en su doble tarea: como mentor del joven y atolondrado Pitt y como hombre mayor al que todavía le quedan unas cuantas lecciones por aprender.

Samuel GerardEl fugitivo (1993). He aquí la película que puso sobre el mapa cinéfilo mundial el rostro del gran Tommy Lee Jones. Después de una larga carrera como secundario de lujo, Jones dio en la diana, y se llevó un Oscar de Hollywood, gracias a su papel como el detective Samuel Gerard, el perseguidor del fugado Richard Kimble (Harrison Ford). Gerard es un sabueso que no se detendrá ante nada parar atrapar a su presa. Expeditivo, serio y concienzudo, nuestro detective puede parecer el tipo más serio y frío del mundo, aunque en el fondo sabemos perfectamente que el tipo tiene un buen corazón. Lo de perseguir al inocente Kimble es sólo su trabajo.

Wendell “Bud” WhiteL.A. Confidential (1997). Otro personaje que le sirvió a su intérprete para hacerse un hueco en la cima de Hollywood. En este caso nos referimos al bueno de Russell Crowe y su detective “Bud” White, el tipo más duro de la policía de Los Angeles. Parece que nada se pueda interponer entre los puños de “Bud” y la verdad, aunque en el fondo todos saben que White es todo músculo y muy poca sesera. Sin embargo, en el fondo, “Bud” tiene un corazón de oro y un riguroso sentido moral. Nadie parece querer verlo, exceptuando a la despampanante chica de la peli: la Lynn Bracken a la que da vida Kim Basinger.

JJ GittesChinatown (1974). Un clásico entre los clásicos. Jack Nicholson actualizó con dignidad y aplomo el viejo arquetipo del detective, procedente de las entrañas del cine negro del viejo Hollywood. Dirigido con mano maestra por Roman Polanski, Nicholson puso toda su sorna y presencia al servicio de Gittes, un detective con muy pocos escrúpulos al que hace tiempo que se le ha olvidado la diferencia entre el bien y el mal.

Patrick KenzieAdiós pequeña, adiós (2007). Ben Affleck se liberó de muchos fantasmas y de una pésima reputación cuando demostró al mundo lo que valía dirigiendo la emocionante Adiós pequeña, adiós. Para el papel del protagonista, el detective Patrick Kenzie, Affleck contrató a su hermano, Casey, que consiguió dar forma a un personaje apesadumbrado, que poco a poco se va hundiendo a medida que se adentra de forma obsesiva en un caso espeluznante: la desaparición de una serie de niños en el inframundo criminal de Boston.

Billy Costigan Infiltrados (2006). Esta es otra película plagada de detectives de altura. Muchos se quedarían con Matt Damon, otros con Mark Wahlberg. Nosotros preferimos a Leonardo DiCaprio, que en la piel de Billy Costigan, el policía infiltrado en la mafia de Boston, ofrece un auténtico recital interpretativo, dejando entrever bajo una gruesa capa de distanciamiento protector, la fragilidad y vulnerabilidad que se esconden en el interior de todo ser humano.

Alonzo HarrisTraining Day (2001). El papel de Denzel Washington en este thriller policial de Antoine Fuqua es de aquellos que se ama o se odia. Y es que el personaje de Alonzo Harris, el detective más violento, conectado y corrupto de Los Angeles, es utilizado por Washington como un vehículo para exhibir su lado más histriónico y sobreactuado. Como no podía ser de otra manera, a la Academia de Hollywood le chifló su trabajo y concedió a Washington el Oscar al mejor actor.

Detective Prendergast Un día de furia (1993). Terminamos como empezamos, con un detective veterano que está a punto de jubilarse, pero al que todavía le queda por resolver su último y rocoso caso. Robert Duvall se enfrenta aquí a un tipo común, interpretado por Michael Douglas, que pierde los estribos cuando su aguante ante las presiones sociales y la violencia callejera alcanza un punto límite. Reconvertido en un psicótico con un arma en las manos, Douglas se dedica a aterrorizar a todo aquel que se cruza en su camino. La misión de Prendergast será calmar a la bestia. 

# viernes, 04 de marzo de 2011 10:02

Los villanos más patéticos del cine

Entre los preceptos fundamentales de cualquier manifiesto heroico prevalece la máxima de que todo gran héroe necesita un gran villano. Ese es el ideal, claro. También puede pasar que el superhéroe de turno tenga que enfrentarse a un villano patético. Patético por su aspecto, por sus limitadas capacidades físicas o por su nula inteligencia. Sea cual sea su debilidad, los villanos de pacotilla también tienen su encanto, y hay quién ha convertido su figura en toda una marca de fábrica. Observemos por ejemplo el caso de Santiago Segura y la taquillera saga de Torrente. Espartaco Santoni, José Luis Moreno, Fabio Testi, Fofito... la lista de malos encaja a la perfección en el look casposo del que hace apología la franquicia. El último en sumarse al club es el cantante Francisco (entre otras cosas, histórico representante español en el “gran” Festival de la OTI). En fin, como homenaje a esta estirpe de personajes, os presentamos, de la mano de la web UGO.com, una lista con los villanos más patéticos del cine.

10. Sr. Frio (Arnold Schwarzenegger). Empezamos con un ejemplo paradigmático: un villano de pacotilla en una película infumable. En este caso, la considerada como la peor película de la ya larga saga de Batman (por no decir una de las peores películas de superhéroes de la historia). Poco podía hacer el Sr. Frío, un malo ya de por sí bastante mediocre (uno tiene la impresión de que una simple estufa casera podría acabar con él), para levantar el nivel del desaguisado dirigido por Joel Schumacher. Si a la ecuación le sumas un Arnold Schwarzenegger maquillado de azul e intentando soltar frases ingeniosas, la cosa ya es de juzgado de guardia.

9. General Terl (John Travolta). Otro malo de risa en una película para el olvido. De hecho, lo único interesante de una película como Campo de batalla: la Tierra es preguntarse: ¿si todos los alienígenas de la raza Psychlo son tan estúpidos como el General Terl (interpretado por John Travolta), cómo demonios piensan invadir nuestro planeta? No vale demasiado la pena entrar en detalles de la trama, que es un galimatías sin pies ni cabeza; pero no cabe duda de que el personaje de Terl se pasea por la película diciendo tonterías sin sentido. Al final, la apuesta de Travolta por dar a conocer la mitología de la Iglesia de la Cienciología (y ganar unos dólares para la causa) fue un fracaso total.

8. Venom (Topher Grace). En este caso, la clave del patetismo del personaje de Venom está en el casting del personaje. Se supone que la fuerza, el poder y la villanía de Venom surgen de la fuerza física de Eddie Brock. Sin embargo, Topher Grace (encargado de dar vida a Brock) es un actor que no llama la atención por su presencia imponente. De hecho, Grace es tan o más raquítico que Tobey Maguire. Si a este fallo estructural le sumamos el hecho de que a la tercera parte de Spiderman le sobraban villanos y chicas, mientras le faltaba fuerza dramática, el cóctel no podía otro resultado que el fracaso total.

7. Sir August de Wynter (Sean Connery). Otra de las lamentables tendencias que podemos reseguir entre los villanos de pacotilla está la larga lista de grandes actores que han sucumbido ante estos lamentables personajes. Hasta el gran Sean Connery, una leyenda casi intocable, tuvo su dosis de mediocridad de la mano del August de Wynter de la lamentable versión fílmica de la mítica serie británica Los vengadores. La verdad es que la película en conjunto era un desastre total, empezando por sus protagonistas (unos desubicados Ralph Fiennes y Uma Thurman) y terminando por un Connery que parecía asombrado ante el desaguisado general. ¿Un villano cuya gran idea es la de dominar el clima? ¿Y que encima forma parte de una sociedad secreta cuyos miembros se reúnen disfrazados de ositos de peluche?

6. Nuclear Man (Mark Pillow). Acordemos que no resulta fácil encontrar un villano a la altura de Superman, el superhéroe por excelencia, capaz de acabar con cualquier peligro o amenaza. Cuando su saga de películas había llegado a la cuarta entrega, a los guionistas se les fundieron las neuronas y se inventaron a un villano lamentable. Así, el malo de Superman 4 fue Nuclear Man, un ser radiactivo creado por Lex Luthor y capaz de gestionar, sin demasiado control, un volumen descomunal de energía nuclear. Entre las muchas pegas de este malo para olvidar, está su incapaz de funcionar en ausencia de luz solar.

5. Laurel Hedare (Sharon Stone). Para los que empezaban a estar alarmados por la ausencia de personajes femeninos en la lista, tenemos aquí a la mala de la desastrosa Catwoman, una película que ha desaparecido de nuestra memoria cinéfila con una facilidad extraordinaria. Pues bien, Laurel Hardy (una atractiva Sharon Stone) es la alta directiva de una empresa de cosméticos que ha dado con un producto que hace rejuvenecer y embellecer la piel de las mujeres. La contrapartida es que, una vez la cliente deja de utilizar el producto, su piel se degrada de forma rápida y alarmante. Como si esta estrategia fuera algo nuevo. Un planteamiento ridículo para un personaje con poco carisma.

4. Elliot Carver (Jonathan Pryce). No podíamos dejar de pasar por la saga Bond, en la que han aparecido algunos de los villanos más ridículos de la historia del cine. Nosotros nos quedamos con uno que, aparentemente, no resulta ridículo; pero que a la práctica provoca una incuestionable hilaridad. Se trata de Elliot Carver, el magnate megalómano de El mañana nunca muere. El tipo tiene la idea de provocar una Tercera Guerra Mundial para, de esta manera, vender más periódico y hacer más grande su imperio mediático. Lo que no calcula Carver es que su plan choca de frente contra las políticas de no destrucción establecidas desde la Guerra Fría. Además, el hombre cae en el clásico error de los malos Bond: cuando tiene al héroe a su merced, opta por soltar su discursito, momento en el que es arrollado por una taladradora gigante. 

3. Dennis Nedry (Wayne Knight). Aunque los más teleadictos le recordarán como el Newman de la serie Seinfeld, Wayne Knight pasará seguramente a la historia por su papel de Dennis Nedry, el villano de la primera parte de Jurassic Park. Capaz de venderse al mejor postor, Nedry decide traicionar a la empresa para la que trabaja, BioSyn. Siguiendo un lamentable plan enturbiado por una imprevista tormenta, Nedry desactiva los sistemas de seguridad del parque para escapar con una capsula con embriones de dinosaurio. Lo que no calcula Nedry es que pasearse por el parque junto a una tropa de dinosaurios carnívoros sueltos no es la opción más segura. Al final, como todos recordamos, el tipo es devorado por un Dilophosaurus.

2. King Koopa (Dennis Hopper). Otro gran actor abocado al pozo de los villanos de pacotilla. Además, este caso nos sirve de ejemplo de otra tónica general entre los grandes actores que se han visto atrapados en personajes esperpénticos: la tendencia a la sobreactuación. ¿Recordáis al Jack Nicholson de Batman? Pues si hay un actor que consiguió superarle, ese fue sin duda el Dennis Hopper de Super Mario Bros, una de las peores películas de la historia. El gran Hopper, al que por suerte recordaremos por su papel en Easy Ryder, se marcó aquí uno de los festivales de histrionismo más legendarios de la gran pantalla. Además, su peinado a lo lagarto se ha convertido en una suerte de icono trash del cine basura.

1. Zorg (Gary Oldman). Y hablando de histriones y sobreactuaciones. Aquí tenemos otro actor proclive al exceso, Gary Oldman, al que Luc Besson dio carta blanca para desmelenarse a lo grande en la ya de por si desmelenada El quinto elemento (¿recordáis al delirante y ruidoso personaje interpretado por Chris Tucker?). No era la primera vez que Oldman interpretaba a un personaje pasado de vueltas para Besson, ya había sido el policía drogadicto de Leon, el profesional; sin embargo, aquí alcanzó un nuevo nivel de locura y extravagancia de la mano del malvado industrialista Jean-Baptiste Emanuel Zorg. De hecho, pensándolo un poco, Zorg no habría desentonado en una película como Zoolander.

 

Orgullo y Pasión, 55 días en Pekín, Patton, La caída del Imperio Romano,  Salomón y la reina de Saba, El Cid, Conan el Bárbaro, Muere otro día, Misión imposible, El reino de los cielos, Vicky Cristina, Barcelona, El Perfume,... ¿qué tiene estas películas en común? De diferente argumento, género y factura cada una de ellas, lo que presentan de similar todos estos títulos, muchos de ellos superproducciones, es que sus rodajes se han llevado a cabo en suelo español.

La última noticia que nos ha llegado respecto a un rodaje es que Quentin Tarantino tiene previsto rodar aquí su nueva película, un spaguetti western. La cinta llevaría por título El Ángel, el Malo y el Sabio, aunque no es definitivo, y Christoph Waltz es el único actor confirmado. No se sabe dónde se rodará, pero sí que será entre Italia y España, un claro homenaje a su admirado Sergio Leone.

También está rodando en suelo hispano la actriz australiana Naomi Watts, que se encuentra en Alicante, donde durante las próximas semanas participará en el rodaje de la película The Imposible (Lo imposible), que protagoniza junto a Ewan McGregor, según han confirmado fuentes del complejo cinematográfico Ciudad de la Luz. The Impossible está dirigida por el director español Juan Antonio Bayona, y mostrará los devastadores efectos del tsunami que azotó el sudeste asiático en 2004, centrándose en lo ocurrido en Tailandia.

Parece que España sigue de moda a la hora de rodar una película. El otoño pasado Tom Cruise y Cameron Diaz rodaron durante cuatro semanas la escena final de Noche y Día, una comedia romántica de acción dirigida por James Mangold.

Por otro lado, The Green Zone, de Paul Greengrass, adaptación del libro Imperial Life in the Emerald City: Inside Iraq´s Green Zone que sobre la guerra de Irak, tuvo lugar en suelo patrio con Matt Damon como protagonista. No es la primera vez que director y actor se trasladan hasta España para realizar su trabajo. Ambos habían rodado anteriormente juntos en nuestro país El ultimatum de Bourne, donde pudimos reconocer escenas rodadas en Madrid y otras capitales de provincias de España. Pero antes que esta última que se rueda, fueron otras las que eligieron las localizaciones de la Península Ibérica para convertirse en el escenario de historias que luego se verían en las pantallas de todo el mundo. No podemos dejar de señalar que estos títulos, aparte de mostrar nuestros paisajes y ciudades a medio mundo, han dado la oportunidad a actores españoles de intervenir en grandes producciones hollywoodienses con papeles más o menos extensos.

Fue la película Orgullo y Pasión, dirigida por Stanley Kramer en 1957 e interpretada por Cary Grant, Frank Sinatra y Sophia Loren, la primera gran producción de Hollywood que se rodó en España, en localidades como Segovia, El Escorial, Ávila, Puerto del Pico, Torrelaguna, Santiago de Compostela,... entre otras  Gracias al éxito de este rodaje, abrió el camino para que la experiencia se volviese a repetir con otros rodajes. Aunque han sido bastantes las películas aquí rodadas, vamos a repasar sólo algunas de las últimas películas de producción norteamericana rodadas en España.

Si ha habido un rodaje sonado ese ha sido el de la reciente Vicky Cristina Barcelona. Woody Allen cruzó el charco y eligió las ciudades de Oviedo y Barcelona como marco en el que contarnos una nueva de sus historias. Dos ciudades que habían cautivado al director neoyorquino en visitas anteriores. Hasta aquí se trajo a la estrella Scarlett Johansson, a quien se unieron en el reparto dos caras españolas, aunque con proyección en las colinas de Hollywood: Penélope Cruz y Javier Bardem. El revuelo que produjo entre la prensa todo el tiempo que duró el rodaje fue de considerables proporciones. Y no creo que se vuelva a producir, ya que según indica todo, Allen no volverá a rodar aquí.

Lo del rodaje de Misión Imposible 2 en España se puede calificar como 'pequeña gran cagada' o titular ¿desde cuando las Fallas se celebran en Sevilla durante la Semana Santa y no en Valencia? Sí, como lo oís; y como lo veríais todos los que pagásteis la entrada en taquilla de esta película. Lo cierto es que podrían haberse informado un poco de la idiosincrasia, cultura y fiestas de este país.

El batiburrillo que montaron en la película protagonizada por Tom Cruise es impresionante. Si no, atentos: la acción de una de las escenas de la película transcurre en Semana Santa en Sevilla, donde una supuesta cofradía va en procesión portando a hombros una virgen. Hasta ahí la cosa va bien, pero espectadores observadores podían comprobar cómo los nazarenos van vestidos con una ropa que recuerda a los mozos en las fiestas de San Fermín, los cantos que supuestamente tienen lugar durante la procesión recuerdan melodías sudamericanas (sin desmerecer a éstas, pero es que no es lo suyo), y para rematar, el personaje interpretado por Anthony Hopkins suelta alegremente algo así como: ‘ésta es una cultura donde queman a sus santos’, en referencia a las fallas de Valencia. Sin olvidar que, durante la procesión, no se portan velas, sino antorchas -al más puro estilo Conan, el Bárbaro- y hojas de palma gigantes, típicas del Domingo de Ramos.

Para el rodaje de El mundo nunca es suficiente, una de las mil y un aventuras del agente más conocido al servicio de su majestad, se eligieron ciudades españolas como Tudela, Cuenca y Bilbao. La dramática secuencia pretítulos de crédito se desarrolla en la oficina bilbaína de un banco suizo situado en la orilla del río Nervión, enfrente del museo Guggenheim. Las Bardenas, un terreno semidesértico cerca de Tudela, en Navarra, sirven de fondo a las escenas ambientadas en Kazajstán. Las escenas de la planta petrolífera del Cáucaso se rodaron en Los Callejones, cerca de Cuenca. No se trata de la única vez que Pierce Brosnan se pasea por nuestro país como agente 007, en Muere otro día se elegió Cádiz para que pasease por La Habana.

Ridley Scott es otro de los directores que ha preferido rodar en España antes que en otro país. Así, pensó que su geografía y paisajes eran ideales para llevar a cabo la filmación de El reino de los cielos. Gran parte de su rodaje se hizo en Huesca. El entorno del castillo de Loarre, transformado por los responsables de la producción en un poblado medieval que sirvía de escenario para el comienzo y el final de la historia narrada, tuvo cortados sus accesos durante varios días para garantizar el secreto del rodaje. Scott también solicitó permiso para rodar en la Mezquita de Córdoba, sin embargo, le fue denegado por parte del Cabildo de la Catedral, que solo permite que se grabe con cámaras en el interior para documentales. Orlando Bloom, protagonista de la cinta, cumplió años aquí, al séptimo día de iniciarse el rodaje en la localidad oscense de Ayerbe celebró su 28 cumpleaños.

Otras películas de producción no española (o al menos no únicamente española) que han pisado suelo español son: Los otros, de Alejandro Amenábar, rodada en el Palacio de los Hornillos de Cantabria y en Madrid; La guerra de las galaxias, Episodio II. El ataque de los clones, de George Lucas, con localizaciónes en Sevilla (Plaza de España); El Perfume. Historia de un asesino, de Tom Tykwer, con localizaciones en Barcelona (Barrio Gótico y Pueblo Español) y Gerona; Los fantasmas de Goya, de Milos Forman, con escenas rodadas en Madrid (Parque del Retiro, San Martín de la Vega, Boadilla del Monte, Aranjuez y El Pardo), Salamanca y Segovia; o The Tourist (no confundir con la última protagonizada por Johnny Depp y Angelina Jolie),  de Marcel Langenegger, que dirigió escenas en la Plaza Mayor, el Círculo de Bellas Artes, el Paseo del Prado y el Instituto Cervantes de Madrid.

# jueves, 03 de marzo de 2011 12:14

Nicolas Cage: ¿estrella o bufón?

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Si hablamos de actores sumidos en la controversia, es probable que nos vengan a la mente nombres como Tom Cruise (aunque últimamente menos), Charlie Sheen (¿tiene salvación?) o Lindsay Lohan (¿por qué, Lindsay?). ¿Pero qué hay de Nicolas Cage? No cabe duda de que es un actor que convoca, a partes iguales, a fanáticos y detractores. Aprovechando que llega a nuestras pantallas su nuevo filme, En tiempo de brujas (dirigido por el realizador de 'Kalifornia' y 'Operación Swordfish', Dominic Sena), abrimos un debate en torno a la figura del actor a través de nuestros habituales “a favor” y “en contra”. Aunque antes, para abrir boca os contamos que en su nueva película Cage interpreta a Behmen, un caballero del siglo XIV  obligado a luchar contra poderes terribles y oscuros que amenazan el destino de este mundo. ¿Marcará este filme el resurgir de Nicolas Cage?

 

A FAVOR: Hagamos un poco de memoria. Año 1996. Nicolas Cage se hace con el Oscar al mejor actor por su interpretación de alcoholizado suicida en Leaving Las Vegas de Mike Figgis. Al año siguiente, Cage se aúpa a lo más alto de las listas de los actores más rentables y taquilleros gracias a su papel en Con Air, y casi de forma simultánea, protagoniza junto a John Travolta una de las películas de culto de los 90: Cara a cara de John Woo. Años después, es elegido por el gran Martin Scorsese para protagonizar Al límite (1999) y en 2002 se convierte en un icono de la nueva generación de cineastas norteamericanos gracias a su papel en Adaptation. El ladrón de orquídeas. ¿Es que todos estos hitos interpretativos no sirven para forjar una carrera estelar? Nicolas Cage es un gran actor, que en sus momentos más álgidos nos ha emocionado como pocos y que en sus películas menos apreciadas por la crítica sesuda y resabida nos ha regalado horas y horas de gran entretenimiento. Últimamente, parece haberse puesto de moda cargar tintas contra Cage (con inapropiados comentarios sobre su imagen), sin embargo, la crítica olvida sistemáticamente que Cage es una gran estrella porque cada una de sus películas consigue el éxito de taquilla. El público quiere a Cage porque es un actor con clase, que se mueve como pez en el agua en el género de acción, ciencia-ficción, e incluso en la comedia. Suele interpretar al héroe, pero al mismo tiempo sabe ser el tipo normal con el que te irías a tomar unas cañas. Estamos contigo Nick.

 

EN CONTRA: Como anuncia la expresión latina: sic transi gloria, o “la gloria se desvanece”. No hay un actor de Hollywood que encarne mejor esta realidad que Nicholas Cage. Y es que el actor lleva años sumido, enterrado, en lo que podríamos calificar como una “estrepitosa caída en barrena”. ¿La razón? Simplemente, su empeño en protagonizar películas de escasísimo, paupérrimo, infecto y abyecto nivel. Subproductos confeccionados para alzarse en las primeras posiciones del box office gracias al público más vulnerable: el adolescente. Se trata de propuestas bajo mínimos para un público adormecido por la catatonia impuesta por Hollywood. De algún modo, podría afirmarse que Cage se ha convertido en un símbolo de la negativa a reflexionar por parte de la meca del cine. Bodrios para el recuerdo hay muchos. Aquí una pequeña muestra: La mandolina del capitán Corelli (2001), La búsqueda (2004), El hombre del tiempo (2005), El motorista fantasma (2007), Next (2007), Bangkok Dangerous (2008)... Historias de acción, violencia, romanticismo ramplón o cutre-aventuras.

 

Aunque lo peor de todo es que ante la patente inoperancia y falta de acierto de Nicolas Cage a la hora de perfilar su carrera reciente, no falta quién ha empezado a dudar de que Cage fuera un actor talentoso en algún momento. ¿Era su papel en Leaving Las Vegas prodigioso o simplemente una suma errática de tics sobreactuados? ¿No es Al límite la peor película de Martin Scorsese? ¿Es Cara a Cara una película de culto por Cage o a pesar de Cage? Y para rematar el asunto, tenemos la patética colección de estampas en las que el actor ha intentado disimular, en los últimos años, su avanzada calvicie. Un festival de melenas de aspecto artificial, penados ridículos y looks que remiten al concepto de injerto. En fin, lo que decíamos, sic transit gloria.

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