No es que tengamos nada en contra de los efectos digitales, pero sí hemos llegado a un cierto punto de saturación. Cuando te sientas en una butaca de cine y tienes la impresión de que la película que estás viendo ha sido dirigida por un ordenador es que las cosas no van del todo bien. Y lo cierto es que esa impresión es cada día más habitual, sobre todo desde que George Lucas perpetró su nueva trilogía galáctica y convirtió a los efectos en los protagonistas de la función. Ante este panorama, queremos reivindicar los viejos efectos especiales, aquellos que obligaban a los técnicos a rebanarse los sesos para construir una fantasía visual. Se trataba de un trabajo artesanal, complejo, físico, exigente. Para ello, de la mano de la web Cracked, os presentamos ocho ejemplos de grandes efectos especiales que parecen hechos por ordenador pero que en realidad están fabricados a la vieja usanza, utilizando dobles, maquetas y un gran sentido del riesgo. ¡Allá vamos!
8. La gran persecución de EL CABALLERO OSCURO. Sí, hablamos de la persecución en la que perece el batmóvil, el mega-camión del Joker, un camión de basura, una furgoneta y varios coches de policía. En dicha persecución, que ocurre hacia la mitad de la película, hay dos momentos que sobresalen por su espectacularidad. El primero de ellos es el momento en el que el batmóvil se encasta literalmente contra un camión de basura que forma parte del convoy del Joker. Se trata de un descomunal choque frontal, que suponemos que no hubiese sido difícil reproducir digitalmente. Sin embargo, Christopher Nolan es un amante de la vieja escuela de los efectos y para esta ocasión decidió construir unas réplicas de los bólidos a escala 1:3, para conseguir así un mayor realismo en la colisión.
Más tarde, en la misma secuencia, tenemos otro momento apoteósico protagonizado por un camión de 18 ruedas que conduce el mismísimo Joker. En una lucha motorizada, el hombre murciélago acaba con el camión del Joker gracias a un gancho de propiedades titánicas, que hace volcar el camión de forma espectacular. Y la pregunta es: ¿Cómo se consigue hace volcar un camión de atrás hacia delante? Pues bien, el secreto está en un poderoso pistón de vapor, situado en el interior del camión, capaz de levantar del suelo a la grandiosa máquina. De acuerdo, pero una vez se cuenta con la tecnología necesaria para realizar la proeza, todavía queda por decidir dónde realizarla. Una opción sería rodarla a campo abierto y luego insertarla digitalmente en un Gotham digital. Sin embargo, en un nuevo gesto de valentía, Nolan decidió rodarla en pleno centro de Chicago. ¡Tres hurras por él!
7. La pared de fuego de INDEPENDENCE DAY. Con el tiempo, la patriótica película de Roland Emerich se ha convertido en objeto de múltiples burlas debido a lo risible de su argumento. Sin embargo, en el momento de su estreno, el público acudió en masa a la sala de cine para ver, sobre todo, la escena de la destrucción de Nueva York a manos de una descomunal bola de fuego, una imagen que había sido difundida ampliamente en el trailer del filme. Nadie duda de que hoy en día la bola de fuego hubiese sido fabricada digitalmente. De hecho, el propio Emerich cayó victima de la digitalitis en la posterior 2012, en la que la destrucción de Los Angeles parecía la intro de un videojuego.
Pues bien, para la escena de Independence Day, las cosas fueron muy diferentes. Para crear el efecto de que el fuego absorbía la ciudad, primero se construyó una escala en miniatura del centro de Manhattan. Luego, la maqueta se volcó 90 grados de tal manera que quedó en posición vertical. De esta manera, el fuego, lanzado desde abajo, podía seguir su trayectoria natural (en vertical y hacia arriba) y devorar la ciudad, con la cámara situada en lo alto del montaje. Así eran los efectos especiales de antaño. Teníamos a un artesano de las maquetas construyendo el escenario durante semanas. Y luego la filmación de la escena resultaba un momento crucial, un realista momento de la verdad.
6. Los mini-hobbits de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS. Cuando Peter Jackson se planteó llevar a la gran pantalla la mítica saga literaria de J. R. R. Tolkien, probablemente no imaginó la cantidad de dolores de cabeza que le provocarían los hobbits. El objetivo estaba claro: hacer interactuar a personajes de “tamaño humano” con una raza de medianos. Y encima, hacerlo con actores de estatura “normal” (si entendemos por normal la estatura del menudo Elijah Wood). Pues bien, para hacer realidad esta fantasía, Jackson empleó un sinfín de técnicas. Por ejemplo, para algunas escenas utilizó a niños con películas para hacer de dobles de los hobbits y en contadas ocasiones debió acudir a los efectos digitales.
Sin embargo, la técnica más utilizada para juntar a humanos, elfos, enanos y hobbits en un mismo plano fue la de la “perspectiva forzada”. Dicha técnica consiste en situar a los actores/personajes a diferentes distancias respecto a la cámara, con lo cual, a través de la perspectiva, se consiguen distintos tamaños. Un buen ejemplo lo encontramos en la escena en la que Gandalf y Frodo comparten un delicioso paseo en el carromato del gran mago. En la realidad, el carro debió partirse en dos para situar a Frodo (Wood) a mayor distancia de la cámara. Un trabajo casi arquitectónico que obligó a los diseñadores artísticos y al equipo de efectos a trabajar codo con codo. Un trabajo arduo escondido tras la magia de una trilogía inolvidable.
5. El cerebro del Terminator en TERMINATOR 2: EL JUICIO FINAL. Cuando rememoramos la segunda parte de la saga de Terminator, la mayoría de cinéfilos recordamos los revolucionarios efectos digitales que permitieron a James Cameron convertir al T-1000 en una masa informe de metal, capaz de adoptar cualquier forma humana. Sin embargo, la realidad es que, si nos olvidamos del T-1000, Terminator 2 era una película en la que abundaban los efectos especiales tradicionales, comandados por Stan Winston, uno de los grandes maestros de la vieja escuela de la prestidigitación fílmica.
Una buena demostración de este talante artesanal lo encontramos en una escena que fue descartada del montaje final del filme. La escena en cuestión nos mostraba cómo Sarah (Linda Hamilton) y John Connor (Edward Furlong) abrían el cerebro del Terminator al que daba vida Arnold Schwarzenegger para resetear su CPU y permitirle aprender con mayor facilidad. La escena estaba rodada con un único plano que iba de la imagen de los tres personajes situados delante de un espejo hasta la cabeza abierta del Terminator. ¿Pero cómo es esto posible? ¿Había de por medio algún corte de montaje oculto que permitía cambiar a Arnie por un muñeco con la cabeza abierta de par en par? Pues no, el secreto está en el espejo, que es en realidad una ventana. Pero entonces, ¿cómo puede haber dos Sarah Connors? El secreto está en la familia de Linda Hamilton, que tiene una hermana gemela llamada Leslie que tuvo varias apariciones en la película.
4. Casi todos los efectos de DRÁCULA DE BRAN STOKER. Situémonos en el año 1992. Se acababa de estrenar Jurassic Park y Terminator 2 había abierto la veda de la marea digital. Por su parte, Francis Ford Coppola había decidido filmar la versión más gótica y surrealista del mito de Drácula. Para ello, el estudio puso a su disposición el más talentoso y avanzado equipo de técnicos especializados en efectos digitales. Pero en lugar de utilizar todo ese potencial, Coppola los despidió a todos y encargó a su hijo Roman, la dirección artística del filme. La premisa era clara: nada de efectos, todo debía ser artesanal. Obsesionado con insuflar realismo a la fantasía, Coppola llegó a extremos increíbles. En la escena en la que el personaje interpretado por Keanu Reeves toma el tren, lo que vemos por la ventana es la proyección de una proyección. Es decir, que primero si filmaron los ojos de la bestia. Luego, estos se proyectaron sobre la maqueta del paisaje. Esto se filmó y finalmente se proyectó sobre el fondo que vemos en la escena. ¡Vaya lío!
3. Las ensoñaciones de OLVÍDATE DE MI. En una lista dedicada a los efectos artesanales en el cine moderno no podía faltar la figura de Michel Gondry, probablemente el más original, atrevido y excéntrico de los creadores audiovisuales del último par de décadas. Con talento forjado en el teatro y el videoclip, Gondry construyó su obra maestra a partir de un guión de Charlie Kaufman en la magnífica Olvídate de mi, protagonizada por Jim Carrey y Kate Winslet. La película es un verdadero carrusel de efecto de la vieja escuela: juegos de perspectivas, de luz, de atrezzo. Unos efectos con los que tuvieron que lidiar, diríase sufrir, los actores. En una de las escenas, Carrey y Winslet debían aparecer de forma casi consecutiva en dos lugares diferentes con vestuarios diferentes. Cualquier otro director hubiese optado por introducir un corte de montaje, pero no Gondry, que pidió a los actores que utilizasen la vieja táctica de “correr y cambiarse de ropa a toda velocidad”.
2. La gravedad-cero de APOLLO 13. Hacer volar a un actor, o simplemente flotar, o lanzar patadas al estilo Matrix son unos de los trucos más viejos del manual del creador de efectos especiales. La herramienta más utilizada en este caso son los cables que deben sostener al actor y que hoy en día son eliminados utilizando tecnología digital. Así que cuando los creadores de Apollo 13 se plantearon filmar escenas sin gravedad, la solución parecía sencilla. Pero entonces apareció la NASA y lo complicó todo. Se ve que la agencia espacial norteamericana tenía ganas de promocionar el avión conocido como “The Vomit Comet” (algo así como El cometa vómito), famoso por crear el efecto de la gravedad-cero mediante unos movimientos parabólicos.
Al final, la NASA convenció a los productores para que utilizasen la aeronave. El problema es que el periodo de tiempo que dura la ingravidez en dicho avión es de sólo 25 segundos, con lo cual fueron necesarias 600 subidas y bajadas para poder completar el rodaje de las escenas. Aunque a la postre hay que reconocer que el esfuerzo valió la pena. La sensación de ingravidez es increíblemente real, algo que se detecta de forma palpable en los rostros de los actores. Si tenéis la oportunidad de volver a ver la película, fijaos en las reacciones de Tom Hanks, Kevin Bacon y, sobre todo, Bill Paxton cuando están flotando en la nave. El flipe que llevan encima es incuestionablemente real.
1. El Nueva York en 3D de 1997: RESCATE EN NUEVA YORK. ¿Cómo puede ser que una imagen filmada en 1981 pueda confundirse con un efecto realizado por ordenador? Pues lo cierto es que en aquella época ya existían la imágenes generadas por ordenador, pero tenían una pinta bastante rústica, como la imagen que veis a la izquierda, que es justamente la imagen que terminó consiguiendo John Carpenter, el director, para su película. El problema es que el presupuesto de la película no daba como para contratar a un equipo de efectos tan adelantado. Aun así, Carpenter necesitada dicha imagen (en movimiento) para dar veracidad al tono futurista del filme. Finalmente, alguien del equipo de efectos dio con la solución: durante unos días en los que la maqueta en miniatura de Manhattan no era necesaria para el rodaje, varios técnicos se dedicaron a empapelar el decorado con cintas de color verde fosforito, sobre la que se proyectó una luz que simulaba la oscuridad. ¡El resultado luce como un gráfico digital, pero la imagen es 100% real!