A la hora de acercarse al universo de Stephen King, el más prolífico y afamado de los escritores del género de terror, los cinéfilos suelen mostrarse escépticos. Y es que si juntásemos las incontables adaptaciones fílmicas de relatos de King, el nivel medio no estaría muy por encima del aprobado. Demasiadas películas para la televisión condenadas a las sobremesas de verano o las madrugadas de entre semana. Sin embargo, se suele olvidar que en el profundo saco de las película made in King hay auténticas joyas a reivindicar. Por ello, de la mano de la web Joblo, hemos decidido presentar un Top 10 con las pesadillas fílmicas más terroríficas del universo de Stephen King. Y ojo, que aquí nos referimos únicamente a sus relatos de terror, así que no entran en “competencia” películas como Cadena perpetua o Cuenta conmigo. Vamos allá.
10. La rebelión de las máquinas (1986). Con este objeto de culto del cine más ochenteno, King realizó su primera y única incursión en el campo de la dirección cinematográfica. Y lo cierto es que los resultados fueron notablemente satisfactorios. Aclaremos que la película no es una obra maestra, ni mucho menos, pero nadie puede negarle unas importantes dosis de entretenimiento. Recordemos la (delirante) premisa: un cometa penetra en la atmósfera terrestre y provoca el “despertar” de las máquinas, que se convierten en homicidas sedientos de sangre humana. Cómo olvidar los riffs guitarreros de AC/DC, la claustrofobia creciente que contaminaba al relato y, como no, a un sufridor Emilio Estevez enfundado en un vestuario 100% 80s. Memorable.
9. Cementerio viviente (1989). Un comentario colateral: para la generación de los que llevan poco tiempo en la treintena muchas de las películas de esta lista son hitos de la infancia, películas con las que aprendimos el abecedario del terror en la pantalla grande y pequeña (descubrimos muchas de ellas en pases televisivos). Cementerio viviente es un ejemplo perfecto de esto. De la película, nos queda el recuerdo borroso de los terrores infantiles, luego pulidos con los verdaderos clásicos del cine de zombis, sobre todo la gran saga de George A. Romero, que por cierto, estuvo a punto de dirigir esta adaptación de King.
8. Miedo azul (1985). ¿Un Gary Busey locamente enamorado? ¿Un Corey Haim subido en una silla de ruedas motorizada? ¿Todo ello en una historia de licántropos situada en un pueblucho idílico de la América profunda? ¿Se puede pedir más? La película da todo lo que ofrece su premisa. Cuando en el pueblo de Tarker’s Mill empiezan a sucederse unos asesinatos que coinciden con la luna llena, sólo hace falta que Haim divise a una extraña criatura entre la arboleda para desatar el pánico entre los habitantes. De nuevo, estamos ante un filme puramente ochenteno, en el que los efectos especiales y de maquillaje de la vieja escuela insuflan al film un aire nostálgico inconfundible. 100% cine de culto.
7.Creepshow (1982). Casi treinta años después, Creepshow permanence como la antología más incisiva y cachonda del cine de terror. Para la ocasión, King tuvo la brillante idea de conceder al gran George A Romero la dirección de este filme formado por cinco historias cortas en las que se invoca a las más diversas variantes del horror: los zombis, los insectos asesinos, la brutalidad de un hombre obsesionado por vengarse de su mujer adúltera… Además, a película contiene una historia central, que muestra a un niño (interpretado por el hijo de Stephen King, Joe King) que es castigado por su padre por leer cómics de terror. De hecho, el conjunto del filme puede entenderse como un homenaje a los cómics de los años 50 de EC Comics.
6. Phantasma (1979). Basada en el relato El misterio de Salem’s Lot, esta película para televisión (o miniserie) dirigida por Tobe Hooper es seguramente la joya de la corona de las adaptaciones televisivas del universo King, quizás sólo comparable a la también memorable It. En este caso, el factor extra debe buscarse en la ágil y original dirección de Tobe Hooper, que acababa de dirigir Trampa mortal y estaba a punto de regalarnos Poltergeist. El filme nos sitúa en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, un escenario típico de las ficciones de King, donde un grupo de vampiros hace campar el horror entre las calles azotadas por la lluvia y una espesísima niebla, otra de las figuras recurrentes del maestro del terror.
5. La zona muerta (1983). Para algunos, este hito del terror de autor (no olvidemos que la película está dirigida por el gran realizador canadiense David Cronenberg) alberga la última gran interpretación como protagonista del excéntrico e inclasificable Christopher Walken. Sea así o no, no se le puede negar al filme unas grandes dosis de inquietud y terror psicológico. La película se centra en el personaje de Johnny Smith, un profesor de escuela que, al despertar de un coma, se da cuenta de que ha desarrollado unos inquietantes poderes paranormales, nuevas cualidades que le permiten convertirse en un eficaz investigador, además de un misterioso profeta.
4. La niebla (2007). Después de dirigir dos adaptaciones del Stephen King más alejado del cine de terror (Cadena perpetua y La milla verde), Darabont regresó a un género en el que ya había demostrado un talento notable (escribiendo los guiones de La mosca II y Pesadilla en Elm Street 3). Así surgió La niebla, la más moderna de las adaptaciones de King de la lista y una de las más aterradoras. La acción tiene como protagonistas a un grupo de humanos que, escapando de una amenaza monstruosa, se encierran en un supermercado dispuestos a parapetarse y combatir al enemigo. El final de la película, apartada de los cánones de Hollywood, desconcertó a más de uno, aunque a nosotros nos parece uno de los golpes maestros del filme.
3. Misery (1990). Siguiendo el mismo esquema que llevaría a Darabont hasta La niebla, Rob Reiner decidió empezar adaptando un relato no terrorífico de King, Cuenta conmigo, para después regalarnos una de las obras cumbre del terror psicológico de principios de los noventa. La pieza maestra que otorga a Misery su fuerza es la perturbadora dicotomía del personaje interpretado por Kathy Bates (que se llevó el Oscar a la mejor actriz por el papel). Al principio, ella se nos presenta como una mujer dulce e inocente, alguien de quién te puedes confiar. Sin embargo, en cuanto te has decidido a ponerte del lado de ella, el personaje estalla con una furia impensable, convirtiendo el resto de la película en un torbellino de tortura física y psicológica sin igual.
2. Carrie (1976). Estamos ante la primera novela escrita por King y una de las primeras en adaptarse a la gran pantalla. Han pasado treinta y cinco años del estreno de este clásico moderno del terror y todavía sigue conservando su fuerza perturbadora. La clave de este efecto tan duradero se encuentra seguramente en el hecho de que, más que en sus efectos o giros sorprendentes, la película dedica la mayor parte del metraje a situarnos en la piel de Carrie, una chica azotada por las burlas de sus compañeras y, sobre todo, por el fanatismo religioso de su despótica madre (una Piper Laurie absolutamente terrorífica). Al final, cuando Carrie (una estupenda Sissy Spacek) decide emprender la venganza, nos tiene totalmente de su lado y la violencia desatada adquiere la forma de un climax tan liberador como asfixiante.
1. El resplandor (1980). Stephen King y Stanley Kubrick, una dupla que forma parte del infierno del terror. Con el tiempo, El resplandor ha sido reconocida de forma casi unánime en una de las joyas del género, una película que demostró al mundo entero que el terror no era una sólo una cuestión de monstruos y de aparatosos maquillajes, sino que había un torbellino de psicología con la que jugar y atormentar al espectador. Además, tenemos toda la historia secreta del filme: el duro enfrentamiento entre Shelley Dubal y Kubrick, el perfeccionismo enfermizo del director de 2001: Una odisea del espacio (que llegó a rodar más de 100 tomas de algunos de los planos), el choque entre King y Kubrick por la elección del protagonista (King quería a Jon Voight, mientras Kubrick se terminó saliendo con la suya y contratando a Jack Nicholson). Historia en mayúsculas del séptimo arte, cumbre definitiva de las adaptaciones a la gran pantalla del universo de Stephen King.