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Artículos - julio 2011

# jueves, 28 de julio de 2011 18:44

Películas sobrevaloradas

¿Puede existir algo más polémico que un ranking de películas sobrevaloradas? Todo el mundo tiene una lista de películas favoritas, y con la suma de todas esas listas personales se termina formando un canon popular en el que brillan las películas preferidas por el público. Teniendo eso en cuenta, ¿quién se atreve a afirmar que la mayoría de los mortales se equivoca y que aquello que idolatramos es en realidad basura desechable? Pues bien, en este caso, se trata de la redacción de la web Listverse, que se atreve a formular un controvertido Top 10 con las películas más sobrevaloradas del cine moderno. Seguro que os sorprenderá el modo en que se desacredita el valor de un buen número de clásicos populares. ¿Qué os parece la lista? ¿Estáis de acuerdo en que estas son películas sobrevaloradas? ¿O quizás la gente de Listverse se pasa de lista?

10. Training day: Día de entrenamiento (2001). Después de protagonizar más de una docena de películas memorables, el gran Denzel Washington ganó un esperadísimo Oscar por este mediocre thriller policial. No es que esta película dirigida por Antoine Fuqua sea un bodrio, pero da la impresión de que su gran reputación se sostiene sobre una falacia: la supuesta exhibición actoral de Denzel. En realidad, Washington llama la atención porque está completamente fuera del papel. El protagonista de Philadelphia o Man on Fire sobresale cuando debe erigirse en el pilar moral de la película. La virtud es su elemento natural. En el papel de poli corrupto lo único que sobresale es su tendencia a la sobreactuación, a la mueca desencajada, al aspaviento gratuito. 

9. Reservoir Dogs (1992). En este caso, estamos ante una película notable convertida en clásico moderno por su oportuna aparición en un momento en el que el cine independiente americano no pasaba por su mejor momento. Está claro que la ópera prima de Quentin Tarantino no es una mala película, pero de ahí a considerarla una obra maestra existe un abismo. Por ejemplo, si consideramos sus diálogos, cabe admitir que los de Pulp Fiction están mucho más conseguidos. Y en cuanto a su estructura, da la impresión de que sus “trucos” (el orden no cronológico, los flash-backs) están ahí para ocultar ciertas deficiencias del guión, por no hablar de su simplismo.

8. Star Trek IV: The Voyage Home (1986). Entramos en una zona delirante. Los fanáticos de la saga de Star Trek son capaces de defender lo indefendible, como en el caso de la cuarta entrega de la saga cinematográfica, en la que Kirk, Spock y compañía deben viajar hasta los años 80 para rescatar a unas ballenas que deben garantizar la supervivencia futura del planeta Tierra. Sí, ballenas, habéis leído bien. Por no hablar de la patética sucesión de gags sin gracia en la que se convierte el viaje de los protagonistas a 1986. Patético.

7. Los otros (2001). El llamativo y chocante giro final de esta película centró la mayoría de las discusiones en torno al filme dirigido por Alejandro Amenábar. Muy pocos críticos y espectadores se tomaron el tiempo de analizar con calma el conjunto, que resulta a todas luces irregular y, en el fondo, más bien previsible. Por no hablar de que la película le debe mucho al relato Otra vuelta de tuerca, de Henry James, y al filme ¡Suspense!, de Jack Clayton. De esta manera, su supuesta originalidad no lo es tanto.

6. El precio del poder (1983). No contenta con desacreditar la valía de este epatante clásico moderno, la gente de Listverse se atreve a calificar a Al Pacino como un actor sobrevalorado. Hasta cierto punto, comprendemos sus argumentos. Es cierto que Pacino es uno de los actores más histriónicos de su generación y su tendencia a la sobreactuación se ha confundido muchas veces con la maestría. Aun así, resulta innegable que Pacino también es capaz de ser sutil como en la magnífica, esta sí, Atrapado por su pasado. El precio del poder es un festival de violencia y pirotecnia, que ha pasado a la historia gracias a la infinidad de veces en que los personajes utilizan variantes del verbo “joder”. Así son las cosas.

5. Shakespeare in Love (1998). Hagamos memoria. Año 1998: un vendaval de películas memorables coinciden en las carteleras de medio mundo. Dark City, El gran Lebowski, American History X... Llega la temporada de premios y Salvar al Soldado Ryan, la emotiva aproximación de Steven Spielberg a los héroes americanos de la Segunda Guerra Mundial, parece tener todos los números para llevarse el gato al agua. Pero entonces aparece en escena la nueva producción de la productora Miramax: una sensiblona comedia romántica en la que se manipula la historia para convertir a Shakespeare en un tontorrón enamoradizo. Y va, y Shakespeare in Love se lleva el Oscar a la Mejor Película. De hecho, para muchos, esta es la peor película de la historia en llevarse el máximo galardón de la Academia de Hollywood.

4. Chicago (2002). Cuatro años después del escandaloso campanazo de Shakespeare in Love, Harvey Weinstein, el mandamás de Miramax, volvió a hacer de las suyas para convencer a los miembros de la Academia de que el musical Chicago era la mejor película del año. Sus sombrías estrategias triunfaron y esta adaptación del éxito de Broadway se alzó con el Oscar a la mejor película. En el pelotón de cola quedaron películas notables como El pianista, Gangs of New York o El señor de los anillos: Las dos torres.

3. Titanic (1997). Si los resultados de taquilla fueran la herramienta principal para elegir las mejores películas de la Historia, este mediocre drama romántico estaría en el altar de las grandes joyas del séptimo arte. Por suerte, existen medios como Listverse que se atreven a llevarle la contraria al público general. “Titanic no es más que un culebrón interminable y aburrido, en el que los actores no están bien y donde los personajes no van más allá del cliché”. Se puede decir más alto, pero no más claro. De hecho, el filme de James Cameron estaría en el primer lugar de esta lista si no fuera porque no son pocos los que se atreven a despotricar contra él.

2. Clerks (1994). Como ya vimos con el caso de Reservoir Dogs, no sólo el cine comercial sufre de sobrevaloración. Aquí tenemos a un filme independiente norteamericano que, a mediados de los noventa alcanzó un estatus de culto desde el momento de su estreno. El público joven se identificó rápidamente con el desenfado de sus protagonistas y con la abundancia de chistes sexuales. La realidad es que la película tiene sus puntos divertidos, pero adolece de un alto grado de autocomplacencia. De hecho, si habéis trabajado de cara al público (o conocéis a alguien que lo haya hecho) es muy probable que conozcáis historias más delirantes que las que se cuentan en el filme de Kevin Smith.

1. Apocalypse Now (1979). Y terminamos con un bombazo. Para muchos, este antológico film bélico con el que Francis Ford Coppola casi se fue a la ruina es una de las grandes obras maestras de los años setenta. Sin embargo, para la gente de Listverse, Apocalypse Now es una película “con malos actores, artificiosa y forzadamente dramática”. Ahí es nada. Es más, al parecer, la película no hace justicia a la genial novela de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas. Al menos, la elección tiene su lógica, si atendemos al hecho de que el filme de Coppola genera una unanimidad sin fisuras entre críticos y público. En este sentido, sería el paradigma total de película sobrevalorada.

# martes, 26 de julio de 2011 20:34

Adictas al topless

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Los más cínicos, apuntan que a Hollywood sólo le importa la imagen. Y de hecho, viendo algunas producciones surgidas de la meca del cine, no parece desencaminado eliminar la variable “arte” de la ecuación. En este sentido, son las actrices las que, probablemente, sufren de una manera más intensa la obsesión de Hollywood por las apariencias. Así, no es extraño descubrir a una actriz, joven o ya madurita, despelotándose en la gran pantalla para dar oxígeno a su carrera. Sin embargo, existe otra estirpe de actrices que, más que como una concesión, deciden exhibir su desnudez como parte esencial de su yo fílmico. Hablamos de féminas a las que se podría catalogar como “adictas al topless”, actrices que han hecho del arte del despelote una de sus armas de cabecera. Sin más dilación, os presentamos a siete verdaderas musas del cine más desinhibido. ¿Cuál es vuestra favorita?

Kate Winslet. Al parecer, la cuenta llega hasta 12. Sí, nada más y nada menos que doce topless para una actriz de sólo 35 años. La Winslet lo tuvo claro desde el inicio de su carrera y en su primer gran papel, en Criaturas celestiales, de Peter Jackson, ya mostró al mundo sus más privados encantos. Luego vino el drama británico Jude, aunque la joya de la corona llegó con la ultra-taquillera Titanic, en la que Kate se mostró sensual y carnalmente a un jovencito y asombrado Leonardo DiCaprio. La historia continuó con películas como Quills, Holy Smoke! (que incluía un desnudo total) e Iris; y el remate llegó con El lector en la que sus dramáticos desnudos le valieron a la talentosa actriz un brillante Oscar de Hollywood.

Marisa Tomei. Si echamos la vista atrás, no recordamos a la Tomei despelotándose en pantalla cuando era joven. En la época de Mi primo Vinny, Marisa jugaba el papel de la chica modosita e ingenua. En el año 2000, cuando apareció en la comedia En qué piensan las mujeres, dio la impresión de que la delicada y susurrante actriz había establecido una nueva relación con su cuerpo. Y entonces llegó El luchador, en la que Tomei protagonizó uno de los festivales eróticos más emblemáticos del nuevo siglo. Sus striptease, certificados con sendos y maravillosos topless han pasado a la historia en mayúsculas del erotismo de Hollywood.

Heather Graham. Aunque no llega a los 12 de Kate Winslet, los 8 topless de Heather Graham son más que meritorios. Además, la Graham tiene un talento natural para desnudarse de la forma más natural y desinhibida, siendo su despelote en la festiva Boogie Nights el santo grial de su larga historia de desnudos. Los hay de simpáticos, en Bowfinger: El pícaro o en Austin Powers 2: La espía que me achuchó, también de tórridos, en Suavemente me mata, y también de románticos, en Adrift in Maniatan. No se le puede pedir más a la rubia más sonriente de Hollywood.

Julianne Moore. He aquí otra graduada de esa prestigiosa escuela de desnudos llamada Boogie Nights. Aunque en realidad, la primera visión que tuvimos de los pechos de Julianne fue en El cuerpo del delito, donde compartía desnudos con una fogosa Madonna. Luego vendría su mítica aparición en Short Cuts, donde no hacía topless, pero donde la Moore demostraba que era pelirroja de pies a cabeza. Más tarde vendrían El gran Lebowsky, Blindness, en la que se marcaba una inolvidable escena de grupo en la ducha, y finalmente Los chicos están bien, donde practicaba la bisexualidad con Annete Bening y Mark Ruffalo.

Anne Hathaway. La primera aparición de la Hathaway en Amor y otras drogas podría verse como un auténtico manifiesto de la disposición de la actriz a exhibir sus atributos delanteros. Además, en la película se marcaba algunas espectaculares y equilibristas escenas de sexo con el cotizado Jake Gyllenhaal. Antes, la habíamos visto practicar el topless cinematográfico en Brokeback Mountain y en La boda de Rachel. Lo curioso del caso es que tenemos la impresión de haber visto a Anne desnuda en muchas otras películas. Ese es el efecto que provoca su descarada sensualidad.

Kim Cattrall. Si los doce topless de Kate Winslet os parecían muchos, qué decís de los 14 de la gran Kim Cattrall. De hecho, esta actriz asidua al nudismo fílmico se merece un monumento gracias a su heroico paso por la serie Sexo en Nueva York, donde, enfundada en el papel de coleccionista de hombres, exhibía su cuerpo en todas las posturas y ángulos imaginables. Aunque, más allá de la desinhibida Samantha Jones, hay mucha más carnaza. Por ejemplo en películas como Live Nude Girls, Masquerade, Above Suspicion, la mayoría desconocidas en nuestro país. Lo que sí os sonará es aquella oda a la calentura adolescente que fue Porky’s, donde Cattrall mostró sin complejo alguno su firme y apetitoso trasero.

Sharon Stone. Terminamos con la reina del cotarro, la insuperable Sharon, que con 19 topless se sitúa en una aventajadísima primera posición gracias a una carrera dedicada al exhibicionismo fílmico. Este carrusel de sensualidad arrancó en 1984 con Irreconcilable Differences, continuó con Cold Steel, Acción Jackson o Desafío Total, y tuvo su primer clímax en la monumental Instinto básico, en la que a pesar de mostrar sus deliciosos pechos, el protagonismo se lo llevó un cruce de piernas que revolucionó por completo el erotismo cinematográfico. Luego, convertida en icono sexual, protagonizó Sliver. Entonces fueron pasando los años, y cuando parecíamos haber olvidado la deslumbrante figura de la Stone, llegó la secuela de Instinto básico, una película absolutamente olvidable, de no ser por la magnética, incomparable y desnuda presencia de la gran Sharon.

# martes, 26 de julio de 2011 12:15

Los acosadores más temibles del cine

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La víctima perfecta, reciente estreno de Hillary Swank, cuenta la historia de una joven doctora que se instala en un cómodo apartamento de la gran ciudad. Pronto descubre que no está sola en su lujoso apartamento y que es víctima de un obseso que la asedia… Un tema recurrente y con mucho tirón en la industria.

Por muy alienados que estemos por la tecnología y otros males del mundo moderno (el estrés, la incomunicación), en el fondo, los humanos somos criaturas sociales. Gozamos de la interacción con otras personas y valores como la familia o la amistad forman parte esencial de nuestras vidas. Sin embargo, todos necesitamos nuestra cuota de privacidad, y sentirla invadida por un desconocido conforma, seguramente, una de nuestras peores pesadillas. Más aún si el individuo en cuestión está algo trastornado. Paradójicamente, parece que nos encanta ver a otra gente sufrir tal acoso, o al menos eso se desprende del éxito que suelen tener las películas que versan sobre el tema. De hecho, el acosador se ha convertido en uno de los grandes arquetipos de Hollywood, y para demostrarlo os presentamos, de la mano de la web Rotten Tomatoes, una lista con diez de los acosadores más temibles que han poblado la gran pantalla. ¿Cuál os parece el más terrorífico? ¿Nos dejamos alguno que os parezca ejemplar?

Un loco a domicilio (1996). En las últimas décadas, el mundo entero parece haber ido perdiendo, de forma progresiva, la fe en el diálogo cara a cara. Dicho distanciamiento nos ha llevado hasta el punto de convertir a casi todo el mundo en un potencial invasor/acosador. ¿Podría el tipo que nos instala la televisión por cable convertirse en un monstruo maniático obsesionado con ser nuestro mejor amigo? Esa es la premisa de esta estupenda, y muy siniestra, comedia en la que Jim Carrey se convierte en la peor pesadilla de un indefenso Matthew Broderick, que termina arrestado, expulsado del trabajo y casi sin novia por culpa del tipo “del cable”. Para no abrir la puerta de casa nunca más.

El cabo del terror (1962). Para las jóvenes generaciones de cinéfilos, el título de El cabo del miedo estará asociado a la magnífica película de Martin Scorsese, protagonizada por un maquiavélico Robert De Niro y un (no tan) santurrón Nick Nolte. Sin embargo, por muy bueno que sea el remake de Scorsese, esos mismos cinéfilos no deberían dejar pasar la oportunidad de disfrutar de la película original: El cabo del terror, protagonizada por dos de los grandes iconos del cine clásico norteamericano. Gregory Peck se enfunda su habitual traje de hombre honesto dando vida al abogado que debe defenderse de los envites del salvaje y temible Robert Mitchum, que lo considera el principal culpable de haber pasado ocho años en prisión acusado de violación. Tensión y violencia a raudales. Un clásico.

Veneno en la piel (1993). En el momento de su estreno, los críticos no tuvieron piedad con este himno, un tanto salvaje, a la angustia y la demencia adolescente. Por su parte, el público no dudó en acudir en masa a ver a una jovencísima Alicia Silverstone interpretar a una trastornada chica de 14 años que vuelve loco al escritor de una revista de tendencias (un apocado Cary Elwes). De hecho, la Silverstone terminó ganando dos Premios de la MTV, que le permitieron llamar la atención de los Aerosmith, que la convertirían en la musa de sus videoclips.

Fanático (The Fan) (1996). Trece años después de interpretar al acosador de El rey de la comedia, Robert De Niro volvió a meterse en la piel de un tipo con tendencias obsesivo-homicidas en esta olvidada película de Tony Scott (de hecho, es una de las películas que marcan el inicio de la debacle de la carrera del mítico “toro salvaje”). En el filme, De Niro interpreta a Gil Renard, un comerciante de cuchillos que, en sus horas más bajas, la toma de forma obsesiva con uno de los jugadores de su equipo de baseball favorito, Bobby Rayburn (Wesley Snipes), la nueva estrella de los San Francisco Giants. Los encontronazos irán in crescendo hasta llevar al clásico choque final de titanes. 

Atracción fatal (1987). He aquí uno de los verdaderos clásicos ochenteros del género de maníacos con tendencias obsesivas. Cómo olvidar a la salvaje y impredecible Alex Forrester (interpretada con convicción y brutalidad por una impecable Glenn Close) haciéndole la vida imposible al infiel Dan Gallagher (Michael Douglas). De hecho, Alex nunca le oculta a Dan sus tendencias posesivas. Así que, cuando él decide pasar de ella, la chica la emprende con todo: intentos de suicidio, el secuestro de una niña, imponentes ataques físicos. Un thriller de altura y también una historia moral(ista) sobre los males de la infidelidad.

La mano que mece la cuna (1992). De un gran éxito de los ochenta, pasamos a uno de los referentes populares de los noventa, protagonizado por esa vengativa y seductora niñera interpretada por la gran Rebecca de Mornay. En la película, la belleza rubia interpreta a una (aparentemente) encantadora y modosita niñera que se infiltra en la vida familiar de la mujer que acabó con la carrera de su marido (interpretada por Annabella Sciorra), un hecho traumático que terminó provocándole la pérdida de su bebé. Todo parece ir sobre ruedas hasta que la De Mornay decide poner en marcha su retorcido plan: suplantar a la Sciorra y convertirse en la nueva mamá de la familia. Un cóctel perfecto de thriller y terror con altas dosis de suspense y sensualidad.

El rey de la comedia (1982). En el momento de su estreno, esta película dirigida por Martin Scorsese fue un absoluto fracaso. Sin embargo, con el paso del tiempo, su lúcida disección de los males del mundo de la fama parece más acertada y oportuna que nunca. Rupert Pupkin (un genial y muy histriónico Robert De Niro) en un aspirante a humorista dispuesto a todo por ganarse sus 15 minutos de fama. Y para conseguirlo, no se le ocurre nada mejor que secuestrar a una de las grandes estrellas del mundo del espectáculo, interpretado por el siempre estelar Jerry Lewis (el juego entre ficción y realidad es notable). Al final, la cosa se desmadra hasta puntos insospechados, poniendo de manifiesto la fuerza incontenible y malsana del gran paraíso anhelado de nuestra era: la fama.

Mujer blanca soltera busca... (1992). Otro hito inolvidable del thriller psicológico de los años 90. En este caso, protagonizado por una delicada Bridget Fonda, que después de dejarlo con su novio decide alquilar una de las habitaciones de su casa a la desequilibrada Jennifer Jason Leigh. La relación de amistad pronto deviene en inquietante obsesión, hasta el punto que la Leigh decide convertirse en una especie de clon (o hermana gemela) de Fonda. Todo parece ir sobre ruedas hasta que la resistencia de Fonda hace estallar los instintos brutales de Leigh. Sexo, violencia y los giros más inverosímiles alimentan este lúdico y entretenido juego de identidades.

Durmiendo con su enemigo (1991). La “novia de América” de las últimas décadas, la casi siempre sonriente Julia Roberts, decidió sumergirse en la turbias mareas del thriller de la mano de esta historia de abusos en la que dio vida a la esposa indefensa de un tipo con un serio trastorno obsesivo-compulsivo (Patrick Bergin). Para liberarse de él, el personaje de la Roberts simula su muerte, aunque, como era de esperar, la chica deja más de un cabo suelto, lo que pone en marcha la criminal cadena de acontecimientos que terminó convirtiendo la película en uno de los grandes éxitos de taquilla de 1991.  

Retratos de una obsesión (2002). Tener a Robin Williams revoloteando alrededor de tu familia podría no ser algo malo, si hablásemos del Williams de Aladdin o Señora Soubtfire. El problema para el clan protagonista de Retratos de una obsesión es que, en esta ocasión, Williams da vida a un acosador asocial y obsesivo que, entre otros detalles morbosos, decide llenar una de las paredes de su casa con instantáneas de dicha familia. Además, cuando el psicópata descubre que la conflictiva realidad del clan no se ajusta al paraíso idílico que ha construido en su mente, la cosa adquiere un tono más que macabro.

# martes, 26 de julio de 2011 10:35

Los mejores personajes azules de Hollywood

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Esta semana llega a las pantallas españolas una esperada adaptación cinematográfica, largamente retrasada: los pitufos. Pero ya están aquí, y además lo hacen en 3D.

Y, con la ayuda de la web Joblo, hemos dado vueltas sobre la cantidad de personajes de color azul que nos podemos encontrar en las películas, sobre todo en las de la industria americana. Si quisiéramos hacer una lista con personajes de otro color, no conseguiríamos más de uno o dos nombres, pero podemos asegurar que Hollywood es muy azul.

Así pues, tal y como hemos dicho, y como homenaje a los entrañables pitufos, aquí tenéis a los mejores personajes azules de la gran pantalla hollywoodiense.

Diva Pravalunga (El Quinto Elemento). Habitualmente, los personajes que cantan sus diálogos no suelen despertar demasiada simpatía -demasiado chillones, tal vez-, pero hay algo atractivo en esta Diva. El hecho de que no se le entienda nada de lo que dice y que su cabeza parezca adornada por los tentáculos de un pulpo no debería ayudar a que nos llamara la atención, y no sabemos muy bien por qué pero nos parece muy interesante.

El Genio (Aladdín). Lo primero que pensaríamos si nos aparece semejante genio de una lámpara mágica y nos ofrece tres deseos es que el primero de todos sería 'Concédeme 8 millones de deseos más'. Pero, aunque parezca increíble, nadie los pide. El segundo deseo podría ser 'que la voz te la ponga Morgan Freeman en lugar de Robin Williams', que es el que le da voz en su versión original. La de Freeman es, evidentemente, más grave y estaría más acorde con la solemnidad del momento. Y el tercer deseo no lo tenemos demasiado claro, creo que estaríamos pensando en que nos concede el primero y entonces este no sería el último.

El gran Gonzo (La película de los Teleñecos). Una duda siempre nos ha asaltado respecto a este asunto: ¿Qué demonios es Gonzo? Porque tenemos claro que Gustavo es una rana y Peggy es un cerdita, pero ¿qué tipo de animal es Gonzo? Si realmente es un animal, claro. Es un misterio que nos intriga. Puede que sea un extraterrestre, pero esa solución nos resulta menos atractiva que la incógnita. O, por lo menos, no nos satisface.

Dory (Buscando a Nemo). Os guste o no el personaje, Dory ha dado algunos de los momentos más divertidos en la historia de Pixar. Los diálogos derivados de su memoria de pez resultan hilarantes.

Neytiri (Avatar). ¿Se puede 'enamorar' alguien de carne y hueso de un personaje como este? Probablemente sí, más de uno desearía que existiera alguien como ella en la vida real... ¿no?

James P. Sullivan (Monsters S.A.). A veces deseamos que John Goodman -que presta su voz al personaje en la versión original- fuera Sully realmente. Una de las mejores creaciones de esta lista.

Kurt Wagner (X-Men 2). Se podría decir que la escena con la que empieza la película es una de las mejores de todas las que conforman esta saga adaptada de los libros de comics a la gran pantalla. Y el personaje de este 'Nightcrowler' tiene el mérito.

Abe Sapien (Hellboy). Es difícil tomarse en serio a un héroe acuático en los mundos de fantasía que imperan hoy en día. Siempre se verá menospreciado, bien como una simple mascota, bien como una amenaza, pero nunca como un héroe. Abe, sin embargo, lo consigue: tiene el aspecto y las habilidades necesarias para ello. Uno de los mejores, sin duda.

Jon Osterman (Watchmen). Un tipo impresionante: parece que nada puede detenerle cuando se propone hacer algo, pero le falta un poco de mala leche para terminar lo que comienza. Aún así, lo consideramos todo un ejemplo a seguir (como personaje, claro está), aunque sea malvado, pero nadie dijo que los mejores personajes tuvieran que formar parte 'de los buenos'.

Raven Darkholme 'Mística' (X-Men). Claro ejemplo de lo que hemos dicho a propósito del personaje anterior. Lo más interesante es que Mística elige tener un aspecto 'diferente': ser azul y tener escamas. Se puede transformar en cualquier persona, animal o cosa, podría ir por la vida siendo una 'top-model', pero le gusta ir contracorriente, no acepta las normas establecidas por la sociedad. Por eso, es nuestro personaje azul número uno.

¿Qué os parece la lista? ¿Estáis de acuerdo? ¿Nos hemos olvidado de alguno que consideréis que debe estar aquí? ¡Dadnos vuestra opinión!

# viernes, 22 de julio de 2011 10:47

Los desconocidos comienzos de las grandes estrellas

No todos los actores pueden presumir de sus primeros trabajos en la gran pantalla. Casos como el de Hailee Steinfeld, la niña protagonizta de True Grit (Valor de ley), que se estrenó en el cine por todo lo alto, son la excepción que confirma la regla. De esta manera, lo habitual es que las futuras estrellas empiecen fogueándose en proyectos de poca monta, pequeñas producciones que suelen pasar desapercibidas y que son fáciles de esconder en el fondo de armario de su reluciente filmografía. Sin embargo, hay ocasiones en las que las estrellas del mañana se estrenan en papeles secundarios, a veces minúsculos, en películas o series muy populares. Con el tiempo, resulta curioso ver a los reyes de Hollywood “pasando casi desapercibidos” en grandes películas. Para demostrar esta teoría, os presentamos, de la mano de la web Unreality, una lista con los desconocidos comienzos de las grandes estrellas.

Seth Rogan en Donnie Darko. En el año 2007, Seth Rogen se convirtió en uno de los reyes de la comedia norteamericana de la mano del filme Lío embarazoso, en el que interpretaba a uno de los típicos niños grandes de las películas de Judd Apatow. Anteriormente, además de en la serie Freeks and Geeks, habíamos visto a Rogen en las películas Virgen a los 40 y Supersalidos. Lo que la gente no suele recordar es que Rogen aparecía en la memorable Donnie Darko (2001), como compañero de instituto del lacónico Donnie al que daba vida Jake Gyllenhaal.

Hugh Laurie en Friends. Damos un pequeño salto al mundo de la televisión para rastrear en el pasado del actor Hugh Laurie, archiconocido por su papel de médico genial, huraño y déspota en la serie House. Aunque Laurie tiene una larga trayectoria como comediante en Gran Bretaña, sus primeros pinitos en USA fueron en el seno de una de las sitcoms más míticas de los noventa, la fantástica Friends. En uno de los capítulos, Laurie aparecía como el compañero de avión de la pizpireta Rachel (Jennifer Aniston), demostrando toda la mala baba que luego le lanzaría al estrellato de la mano de House.

Ryan Gosling en El club de medianoche. Es hora de cruzar ambos mundos, el del cine y la televisión. En este caso, hablamos de Ryan Gosling, una de las estrellas más fulgurantes del Hollywood actual. Algunos le recuerdan por su trabajo en la híper-romántica El diario de Noa; otros por su magnífico papel en Half Nelson (por el que fue nominado al Oscar); pero muy pocos, seguramente nadie, lo recuerda por su papel en la serie de principios de los noventa El club de medianoche (una mítica serie infantil que flirteaba con los códigos del terror). De hecho, Gosling empezó su carrera en 1990, en El Club de Mickey Mouse, donde compartió créditos con Justin Timberlake, Christina Aguilera y Britney Spears.

Jessica Alba en El mundo secreto de Alex Mac. Antes de convertirse en una de las musas del Hollywood actual de la mano de su talento y belleza, Jessica Alba (Sin City, Los cuatro fantásticos, Dark Angel) tuvo que pasar por el suplicio de interpretar a “la mala” de una serie infantil de los años noventa: El mundo secreto de Alex Mac. En la serie, Alba interpretaba a Jessica, la archienemiga de la protagonista, la alternativa y superguay Alex. Todos tenemos un pasado.

Tobey Maguire en El pequeño mago. Para los fans del Spider-man cinematográfico, el bueno de Tobey Maguire, puede resultar todo un shock ver al hombre-araña en una película infantil de 1989 luciendo unas ridículas y antológicas melenillas. De hecho, su papel en la película fue tan minúsculo que Maguire ni siquiera aparecía en los créditos del filme. La verdadera estrella de la peli era el pequeño Fred Savage, que por aquel entonces protagonizaba la nostálgica Aquellos maravillosos años.

Steve Buscemi en Pulp Fiction. Siendo estrictos, este caso no debería constar en la lista, ya que por estas alturas Steve Buscemi ya era todo un icono del cine independiente. Su papel como Señor Rosa en Reservoir Dogs lo había incrustado para siempre en el imaginario cinéfilo. Sin embargo, tiene su gracia rememorar su cameo en Pulp Fiction, la siguiente película de Tarantino, donde dio vida a un trasunto de Buddy Holly en el mitómano bar/restaurante en el que John Travolta y Uma Thurman se marcaban el baile del siglo.

Jane Krakowski en Las vacaciones de una chiflada familia americana. Cuando pensamos en Jane Krakowski seguramente se os vienen a la mente dos hitos de la televisión norteamericana: la entrañable Ally McBeal, donde interpretaba a la carismática Elaine Vassal, y la desternillante Rockefeller Plaza, en la que da vida a la decadente estrella televisiva Jenna Maroney. Pues bien, antes de todo esto, una jovencita Krakowski se dejó ver en la hilarante Las vacaciones de una chiflada familia americana, donde encarnó a la sexy prima Vicky. Fue su primer papel en la gran pantalla, el inicio de una fulgurante y extensa carrera.

Ron Jeremy en Cazafantasmas. Apodado como El erizo por su constitución esférica, Jeremy es una de las estrellas más grandes de la historia del cine pornográfico. Sin embargo, en momentos puntuales de su carrera, Ron se dejó ver en algunos filmes ajenos a la calificación X. Uno de ellos fue la antológica Cazafantasmas, aunque su aparición no va más allá de la anécdota. De hecho, podría decirse que simplemente fue un extra, que destacaba entre la multitud por su característico mostacho y sus inconfundibles melenas rizadas.

Miles Cyrus en Big Fish. Antes de convertirse en una diva juvenil de la música, la pequeña y la gran pantalla, la pequeña Cyrus se dejó ver en Big Fish, la fantasiosa película de Tim Burton. Su papel, de menos de un minuto de duración, es el de una amiga de la infancia del protagonista (al que de adulto da vida Ewan McGregor) al que acompaña hasta la puerta de la siniestra casa de la bruja a la que interpreta Helena Bonham Carter. ¿Su única línea de diálogo? “Edgard, don’t” (Edgard, no lo hagas). Glorioso.

Elijah Word en Regreso al futuro II. De todas las sorprendentes e hilarantes imágenes que acompañan este post, esta es seguramente nuestra favorita. El pequeño Elijah Wood (que años después se convertiría en el sufrido e idolatrado Frodo Bolsón de El señor de los anillos) enfundado en una futurista gorra y mirando con cara de corderito degollado el mega-revolver de una antigua máquina de Arcade que sostiene Marty McFly (Michael J. Fox), de viaje por el futuro. El polo rojo y los tirantes con pinta de fotogramas cinematográficos tampoco están mal.

George Clooney en Rosanne. El camino al estrellato no es un camino de rosas. Que se lo pregunten a George Clooney, que antes de dar el salto a la fama de la mano de la serie Urgencias, tuvo que campear con todo tipo de papeles, incluidas las breves apariciones en serie de TV. Aquí le vemos al lado de la carismática y oronda Rosane Barr, luciendo un peinado desarreglado por el que hoy matarían las revistas del corazón.

Nicolas Cage en Aquel excitante curso. Era 1982 y el bueno de Nicolas Cage luchaba por labrarse su propio camino en Hollywood, lidiando con el lastre de cargar con el apellido de su tío Francis Coppola. Todavía tardaría en un tiempo en cambiárselo por Cage, pero aquí ya le podemos ver luciendo su mirada más lacónica y apesadumbrada. De hecho, a pesar de estar en medio de una alocada comedia juvenil, no resulta difícil detectar los indicios del dramatismo que luego estallaría en Leaving Las Vegas, y que le llevarían hasta el Oscar de Hollywood. El resto es historia. 

# miércoles, 20 de julio de 2011 11:38

Las mejores y peores resurrecciones fílmicas

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En Hollywood, no es fácil resurgir de las propias cenizas. En realidad, lo fácil es caer en el olvido y ser tildado de irrelevante a las mínimas de cambio. Por otra parte, y aunque pueda parecer contradictorio, la resurrecciones son el juego favorito de la industria. El gran regreso, el retorno por la puerta grande, historias llenas de épica que podrían catalogarse en la parte más oscura, torturada y milagrosa del sueño americano.

Eso es lo que parece estar ocurriendo con Kevin Costner, desaparecido durante algún tiempo tras sus continuados fracasos comerciales, pero que se está recuperando a base de notables apariciones en películas como The Company Men. Además, ha conseguido el papel de Jonathan Kent, el padre adoptivo del nuevo Superman, en El Hombre de Acero, que dirige Zack Snyder, y Tarantino le quiere para su Django Unchained.

Pero puede que, desde que Mickey Rourke estuviera a punto de llevarse el Oscar por El luchador, no haya habido otra resurrección igual de sonada, aunque sí otras menores, más discretas, interesantes o nefastas. Aquí, de la mano de la web Cinematical, os pasamos las cinco mejores y peores.

LAS MEJORES

5. Ben Affleck. Durante años, Affleck ha sido uno de los actores más ridiculizados de Hollywood. Desde su participación en la infecta Shakespeare in Love a su debacle de la mano de Daredevil, considerada popularmente como una de las peores películas de superhéroes de la historia. De hecho, pocos recuerdan que Affleck se llevó un Oscar por el notable guión de El indomable Will Hunting. Pues bien, en su nueva película, The Town. Ciudad de ladrones, que dirige además de protagonizar, Affleck parece haber saldado sus cuentas con un amplio sector del público americano, que le llevó hasta el número 1 de la taquilla. Finalmente, el actor ha encontrado su particular redención en la piel de un atracador de bancos de buen corazón.

4. Mickey Rourke. El John Travolta del siglo XXI. Si hablamos de retornos dramáticos y épicos, nadie puede compararse a Rourke. Cuando el actor parecía enterrado en un pozo de olvido y autoflagelación, le empezaron a llegar papeles de interés de la mano de Robert Rodríguez en El mexicano y Sin City. Pero fue Darren Aronofsky quien le puso en bandeja el camino de la gran resurrección en El luchador: de los cuadrilateros (lugar de funesto recuerdo para Rourke) a la gala de los Oscars (donde estuvo a punto de ganar, aunque Sean Penn terminó llevándose el gato al agua). Desde entonces, Rourke se ha convertido en un habitual de las superproducciones de Hollywood, por donde pasea su nuevo y estrafalario look a lo Bruja Avería. Un pequeño pero: la película que ha rodado junto a Megan Fox, Passion Play, se va a estrenar directamente en DVD. Esperemos que sea una pequeña piedra en su nuevo camino.

3. Robert Downey Jr. Empujado por sus adicción a las drogas, Downey Jr. pasó de ser el chico prodigio de los ochenta al joven perdido de los 90. Sin embargo, el nuevo siglo ha convertido a Robert en uno de los actores más reputados de la industria. No es para menos. Desde que pasara por Buenas noches y buena suerte, la película dirigida por George Clooney, Downey Jr. ha bordado todos los papeles que ha encarnado, del periodista frustrado de Zodiac al excéntrico detective de Kiss Kiss Bang Bang, pasando por el delirante actor de Tropic Thunder. Aunque, claro, la auténtica notoriedad le llegó a Robert de la mano de Iron Man. ¡Marvel rocks!, lo que le permitió rodar a las órdenes de Guy Ritchie y junto a Jude Law Sherlock Holmes, que quizá no sea una gran película, pero funcionó muy bien en taquilla, hasta tal punto que ya se está rodando la segunda parte.

2. Totoro. La figura de Totoro, el personaje de animación creado por el gran Hayao Miyazaki, es motivo de culto en Japón. Omnipresente en la sociedad nipona, Totoro luce como una suerte de emblema nacional. Sin embargo, en lo que hace referencia al cine, Totoro no ha tenido demasiadas oportunidades para volver a brillar en la pantalla, más allá de algún pequeño cameo en otras películas del Estudio Ghibli. Pero la cosa cambió este verano cuando el bueno de Totoro fue invitado a aparecer en Toy Story 3. John Lasseter, el mandamás de Pixar, nunca ha ocultado su devoción por Miyazaki y aquí le ofreció un digno homenaje.

1. Michelle Williams. Desde que brilló con fuerza en Brokeback Mountain, Michelle Williams se las ha arreglado para hacernos olvidar sus inicios en la serie Dawson crece, esa gran oda a la vergüenza ajena. Lamentablemente, la muerte de Heath Ledger empujó a la actriz a la primera linea de los tabloides sensacionalistas. Sin embargo, Williams ha sabido mantener la cabeza fría y ha seguido solidificando su carrera con papeles extraordinarios en pequeñas películas, como en el caso de la fantástica Wendy y Lucy, de Kelly Rechardt (directora con la que ha vuelto a trabajar en Meek’s Cutoff). Además, Williams ha trabajado con directores de la talla de Charlie Kaufman o Martin Scorsese. Ahí es nada.

LAS PEORES: 

5. Katie Holmes. Esta otra “perla” salida del cast de Dowson crece lleva años intentando quitarse la presión de ser conocida como “la esposa de Tom Cruise”. Apareció en Batman Begins, pero el papel no le sirvió para recuperar un estrellato que parece perdido. La chica lo ha vuelto a intentar con películas como The Romantics o The Extra Man, pero la taquilla le ha dado la espalda. Lo cierto es que sus apariciones en pantalla nunca consiguen romper la turbia relación que tienen los espectadores con su imagen de “mujer de”. Una lástima.   

4. Mike Myers. El cerebro detrás del personaje de Austin Powers no es el único humorista que atraviesa un periodo de declive (ahí están Eddie Murphy, Jim Carrey o el propio Adam Sandler); sin embargo, es el que peor lo ha pasado durante su caída a los infiernos. Fracaso tras fracaso (el fondo del pozo lo marcó El gurú del sexo), Myers ha sido olvidado completamente por el público. El hombre intentó jugar la carta Tarantino apareciendo en Inglorious Basterds, pero ya nadie recuerda que él estuvo ahí. A Myers ya sólo le queda ponerle voz a Shrek y olvidarse del cine.

3. The Kraken. Esta figura mitológica de fuerza sobrenatural y presencia atemorizante ha vivido su particular via crucis durante los últimos años. Primero pareció que iba a comerse el mundo al lado de Johnny Depp en la saga de Piratas del Caribe, pero su personaje fue aniquilado con cierta indiferencia. Después, el Kraken vio una nueva oportunidad para brillar en el esperado remake de Furia de titanes. Sin embargo, desde las primeras críticas que aparecieron por internet, quedó claro que esta no era la película indicada para regresar a lo grande. Además de pésima hasta decir basta (seguramente lo peor que ha salido de la actual moda del 3D), la película fue un relativo fracaso. El Kraken se ha ocultado en las profundidades del oceáno para no aparecer de nuevo, jamás.

2. Joaquin Phoenix. Cuando empezamos a ver que Phoenix la liaba parda con su supesto intento de triunfar en la industria del rap, deseamos con todas nuestras fuerzas que se tratara de una gran broma. Al final, así era y el resultado de dicha broma, la película I’m Still Here, debía suponer el regreso por la puerta grande de Phoenix. Los fans del actor esperábamos encontrar en la película una interesante reflexión sobre el mundo de la fama y su entorno mediático, sin embargo, lo único que encontramos fue la obra de un par de niños ricos con ganas de reírse de ellos mismos, y poca cosa más.

1. Mel Gibson. ¿Qué decir de Mel Gibson? Resulta difícil hablar de Gibson y no terminar enredado en la maraña de noticias escandalosas en las que se ha visto relacionado en la última década. El tipo es un auténtico imán para las prensa sensacionalista. Ya en el fondo del pozo, Gibson intentó resurgir de sus cenizas gracias a un producto 100% Gibson: Al límite, una historia de venganza protagonizada por un padre sin nada que perder. Ahora el que parece no tener nada que perder es el pobre Gibson, cuya carrera parece enterrada para siempre. Su trabajo en 'El castor', lo último que ha estrenado, ha recibido muchos elogios, pero no ha funcionado en taquilla, así que el futuro pinta negro para él.

# martes, 19 de julio de 2011 15:46

Los mayores fracasos de taquilla de 2011

La meca del cine está sumergida en una trepidante escalada presupuestaria. La estrellas cobran unas millonadas de espanto, vende el concepto de “cuanto más grande mejor”, y las campañas de marketing (esenciales para triunfar el primer fin de semana de estreno) implican una inversión estratosférica. En este carnaval de grandes cifras, los vencedores publicitan a bombo y platillo sus triunfos: no hay mes en el que no aparezca una nueva “película más taquillera de la historia”. Sin embargo, en el otro extremo, encontramos el silencio que suele acompañar a los proyectos que han fracasado. Su condena es la invisibilidad. Sus estrenos pasan desapercibidos y las compañías pierden incontables millones. Para que os hagáis una idea del panorama, os presentamos, de la mano de la revista The Hollywood Reporter, los mayores fracasos de taquilla de lo que llevamos de 2011. Ojo a las cifras, son para echarse a temblar.

10. Marte necesita madres. A pesar del éxito relativo de las antecesoras Polar Express y Un cuento de Navidad, Robert Zemeckis decidió insistir con la técnica del “motion-picture animation” (la animación por control de movimientos). Lo hizo en calidad de productor, cediendo la dirección del filme a Simon Wells, encargado de poner en imágenes la historia de un niño que debe rescatar a su madre de las garras de unos alienígenas. El resultado, además de decepcionante a nivel artístico, fue uno de los batacazos de taquilla más sonados del Hollywood reciente. La inversión: ¡más de 150 millones de dólares! (que se dice rápido). La recaudación: 21.4 millones de dólares en USA y 17,6 en el resto del mundo. En total: 39 “míseros” millones. No hay que ser un lumbreras para darse cuenta del desbarajuste económico del proyecto.

9. Caballeros, princesas y otras bestias. Todavía es posible escuchar el llanto del ejecutivo de Hollywood que sucumbió a los encantos de esta “comedia medieval” protagonizada por Danny McBride, James Franco y la ganadora del Oscar Natalie Portman. Con unos actores con tirón popular, el objetivo era fabricar un producto con el encanto de hitos como La princesa prometida, añadiendo al conjunto unas buenas dosis de humor grueso y mucho fumeteo. Al final, el combo no convenció ni a los espectadores norteamericanos, donde la película recaudó 21.6 millones, ni sobre todo a los del resto del mundo, donde el filme se tuvo que contentar con unos ridículos 3 millones de dólares.

8. Arthur. Se supone que el género de la comedia es uno de los más rentables, ya que no suelen ser producciones cargadas de efectos y grandes decorados. Sin embargo, en el Hollywood actual, el despilfarro suele ser la norma. De esta manera, el remake de la película de 1981, protagonizada por Dudley Moore y Liza Minelly, vio su presupuesto propulsado hasta los 40 millones de dólares. La jugada clave para recuperar la inversión era sacar partido del carisma e irreverencia de Russel Brand, al que vimos en Paso de ti o Todo sobre mi desmadre. Al final, en lugar de abrazar a la nueva gran estrella del humor británico, el público Iñaki decidió darle la espalda, quién sabe si movidos por la más pura envidia: Brand es la pareja de ese icono pop y hot que es Katy Perry.

7. Green Lantern (Linterna verde). Nos subimos de nuevo al carro de las grandes producciones, en este caso un filme de superhéroes cuyo presupuesto supera los ¡200 millones de dólares! Y eso sin contar la monumental campaña de marketing. Con lo cual, la película debía lograr, como mínimo, unos 500 millones para resultar rentable. Sin embargo, da la impresión de que el público, al menos el norteamericano, ha empezado a fatigarse del cine superheroico. Cuando la película todavía no se ha estrenado en un gran número de territorios, incluidos España, la taquilla provisional, de 260 millones de dólares a nivel mundial, no resulta nada prometedora.

6. Prom. Una buena estrategia para intentar evitar las catástrofes financieras es apostar por el recorte presupuestario. Eso debió pensar el directivo de Disney Rich Ross cuando apostó por un filme “pequeño” como Prom: otra típica película de instituto. El problema es que la modestia económica parece que se convirtió en modestia artística y así, además de recibir unas críticas para olvidar, la película ha recaudado “sólo” 10.1 millones de dólares. De hecho, es la peor recaudación de una “película de estudio” en lo que llevamos de año.

5. Priest. Esta película de acción sobrenatural, protagonizada por Paul Bettany y basada en una novela gráfica coreana, es la producción más cara financiada por el estudio Screen Gems. La película costó la friolera de 60 millones y, en un principio, pareció abocada a la bancarrota cuando el film no llegó a los 30 millones en la taquilla norteamericana. Por suerte, el público del resto del mundo respondió mejor ante esta historia de resonancias religiosas y paganas, otorgándole 46 millones que significaron su salvación.

4. Judy Moody and the Not Bummer Summer. Tras el fin de la saga de Harry Potter, la gallina de los huevos de oro de la última década de Hollywood, los estudios están como locos intentando dar con la siguiente saga de aventuras surgida de la novela infantil. En este escenario, las productoras Smokewood Entertainment y Relativity Media se la jugaron por la saga de libros de Megan McDonald, protagonizada por Judy Moody, una imaginativa niña que cursa tercero de básica. Sin embargo, el gran público no conectó con la historia y la película, cuya producción costó 20 millones de dólares, sólo ha recuperado 13.4 de ellos. 

3. Sucker Punch. Seguimos en el mundo de las películas de acción y fantasía; en este caso, en esa apología del girl power que dirigió Zack Snyder. La película, que gozó de un presupuesto de 82 millones de dólares, fue concebida para arrasar en taquilla; sin embargo, en el fin de semana de su estreno americano fue superada por el filme infantil Diario de Greg: La ley de Rodrick. Con eso se dice todo. La película logró 36.4 millones en Estados Unidos y 53.4 en el exterior, para un total de 89.8, que si tenemos en cuenta los gastos de marketing dan unas pérdidas bastante seguras.

2. Hoodwinked Too! Hood vs. Evil. Hablamos aquí de la secuela de la película Hoodwinked, titulada en España como La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja. El primer filme fue un éxito a nivel mundial, recaudando 51.4 millones de dólares a partir de un presupuesto moderado. Sin embargo, la secuela ha sido un verdadero desastre de taquilla, con una recaudación de 10 millones en USA y sólo 3.6 en el exterior. El fracaso se certifica al conocer su presupuesto: 30 millones dólares.

1. The Beaver. A pesar de su rimbombante presentación en el Festival de Cannes, este drama tragicómico dirigido por Jodie Foster no consiguió ganarse a su público. Muchos leen en su estrepitoso fracaso una dura condena por parte de los espectadores a la figura de Mel Gibson, cuyo último divorcio se ha visto salpicado por un sinfín de escabrosas acusaciones. La película fue un visto y no visto. Desapareció de las carteleras sin causar revuelo alguno, con más pena que gloria. Su recaudación: 1 millón de dólares. Su presupuesto: 20 millones. ¿Hace falta decir más?

# lunes, 18 de julio de 2011 11:06

¿En qué películas os gustaría vivir?

Vivir dentro de una película es el sueño definitivo de todo cinéfilo. Bucear por los escenarios de las películas favoritas; poder charlar distendidamente con los personajes que han marcado vuestra vida; experimentar, desde dentro de la acción, las emociones o aventuras que definieron vuestra infancia, vuestro imaginario personal... Y de hecho, esta fantasía ha sido representada por el propio cine en más de una ocasión. ¿Cómo olvidar, por ejemplo, el romance de Mia Farrow con su galán soñado en La rosa púrpura del Cairo, de Woody Allen? Un affair compartido a los dos lados de la gran pantalla. O, también, las trepidantes aventuras que vivía el adolescente Danny Madigan en El último gran héroe, compartiendo persecuciones y tiroteos con su ídolo Jack Slater (Arnold Schwarzenegger). Aunque si algo nos demostró esta película es que vivir dentro de un filme tiene sus riesgos… que en muchos casos vale la pena afrontar. En el post nos gustaría saber en qué película os gustaría vivir, pasar un rato, un año o el resto de vuestras vidas. Para animaros, os presentamos algunas opciones sugerentes, con sus ventajas y riesgos, aunque lo que queremos saber conocer vuestra opinión (la sección de comentarios queda disponible para ello).

1) Pulp Fiction (1994). Durante años, el cine de Quentin Tarantino ha sido una verdadera obsesión para un amplio sector de la cinefilia. Sus películas nos han transportado a lugares exóticos (como en Kill Bill) y periodos convulsos (en Inglorious Basterds). Sin embargo, lo más atractivo de sus películas suelen ser sus carismáticos personajes, tipos de palabra fácil, que se toman su cotidianeidad criminal (suelen ser gangsters despiadados) como si se tratara de un trabajo de oficina. Nuestro sueño sería poder compartir coche con Vincent Vega (John Travolta) y Jules Winnfield (Samuel L. Jackson), conversando acerca de nuestra hamburguesa favorita o nuestros fetiches sexuales favoritos. ¿El riesgo? Recibir un balazo mortal por culpa de un inoportuno bache.

2) Regreso al futuro (1985-1990). Claro que sí. Para los que crecimos en los ochenta, aquella década es un baúl sin fondo de experiencias memorables, quizás algo romantizadas por el paso del tiempo. Entre ellas, las aventuras de Marty McFly (Michael J. Fox) ocupan un lugar de privilegio. Lo que daríamos por poder ocupar el asiento de copiloto mientras Marty o Doc (Christopher Lloyd) conducen el mítico DeLorean, la máquina del tiempo más cool de la historia. De hecho, estamos tan rendidos ante estos personajes, que tampoco nos importaría vivir en la (menos afortunada) tercera parte de la saga, ambientada en el lejano oeste americano. ¿El riesgo? Perdernos en el laberinto de paradojas temporales que es el conjunto de la saga. Un mal menor.

3) El señor de los anillos (2001-2003). Después de navegar por la cinefilia ochentena y de los noventa, toca abrazar el nuevo siglo, y con él, la épica desatada de la trilogía dirigida por Peter Jackson, adaptación de la saga literaria de J. R. R. Tolkien. Esta es una verdadera opción de riesgo. Las aventuras de Frodo Bolsón son un cúmulo de peligros al borde del abismo de la muerte. Sin embargo, las ventajas son incuestionables: habitar un mundo de fantasía sin igual, poder sentir la emoción del heroísmo en estado puro, charlar con las dos personalidades del pintoresco Gollum, despartir con elfos, enanos, hobbits… Y por qué no, también repartir unos cuantos sablazos entre orcos y otras bestias maléficas.

4) La saga de Indiana Jones. Si además de “vivir” dentro de una película, se nos permitiera “ser” un personaje de cine, no tendríamos duda alguna: elegiríamos a Indiana Jones. Imposible listar aquí todas las ventajas de esta opción: correr aventuras épicas en parajes exóticos, navegar por los misterios más relevantes de la historia de la humanidad; conquistar a las mujeres más bellas e impetuosas; poseer y lucir el conjunto de sombrero y látigo más mítico de la historia del cine… Como última solicitud, pediríamos evitar la cuarta entrega de la serie, en la que a Indy ya le pesan los años y debe soportar la insufrible chulería de Mutt Williams (Shia LaBeouf).

5) El gran Lebowski (1998). Dejemos a un lado el heroísmo, la épica y las aventuras. Es hora de relajarse y sucumbir a la dulce holgazanería de Jeffrey Lebowski, más conocido como El nota y encarnado por el gran Jeff Bridges. Esta película de los hermanos Coen nos presenta un idílico sueño de paz y lisergia post-hippy. Poco importa que El nota no sea un tipo adinerado, tampoco es el mejor de los oradores y su sentido de la cortesía deja bastante que desear. Sin embargo, venderíamos nuestra alma por poder pasar un día con él, gozando de su despreocupada visión del mundo, tirados en el sofá, encadenando “rusos blancos” (el cóctel más mítico del cine de los noventa) e interrumpiendo el letargo únicamente para ir a la bolera a jugar con Donny (Steve Buscemi) y Walter (John Goodman). ¿El riesgo? Que una panda de mercenarios nihilistas te confundan con otro Lebowski y se meen en tu alfombra.

6) Parque Jurásico (1993). Nuestra deuda con Steven Spielberg es impagable. Con su imaginación y su sensibilidad eternamente infantil, alegró nuestra infancia en innumerables ocasiones: de la mano del miedo visceral de Tiburón, la ternura infinita de E.T., la fantasía de Encuentros en la tercera fase o las aventuras de Indy. Aunque puestos a elegir una película en la que vivir, paradójicamente nos quedaríamos con una de sus peores películas: Parque Jurásico. ¿Qué niño no cambiaría todos los cromos de su colección favorita por pasar un día rodeado de dinosaurios? Que la cosa sale mal y los dinos terminan rebelándose contra los visitantes… ¡Qué más da! La cuestión es vivir la fantasía, hacer realidad lo impensable, cumplir los sueños. Que terminas devorado por un Tiranosaurio Rex… ¿Existe una muerte más dulce?

7) Toy Story (1995-2010). ¿Qué sería del cine actual sin la animación digital y, sobre todo, sin la factoría Pixar? Como homenaje a este coloso de la animación, elegiríamos vivir un tiempo convertidos en uno de los juguetes de Toy Story, probablemente como un G.I.Joe o como una figura de los Masters del Universo. De ser así, intentaríamos simpatizar con los buenos de Woody y Buzz, para compartir con ellos el reinado de la habitación de Andy. A priori, un mundo formado por juguetes debería ser de la más plácido, lúdico e inofensivo. Sin embargo, si algo nos ha enseñado la saga de Toy Story es que la existencia de los juguetes es como una montaña rusa, plagada de innumerables vaivenes y peligros: desde maléficos coleccionistas de figuras hasta niños crueles, pasando por una panda de juguetes resentidos con la raza humana. Una aventura sin fin.

8) El club de la lucha (1999). Esta opción es realmente oscura: la mejor manera de liberar unas dosis de estrés y ansiedad… y de paso pegarle un puñetazo al corazón de la sociedad de consumo. De partida, repartir y recibir manotazos de tipos musculados como Brad Pitt no parece la mejor manera de pasar una entretenida velada. Sin embargo, si de repente sentís sobre vuestros hombros todo el sinsentido del mundo moderno (la banalidad de unas vidas abocadas a producir y consumir, sin margen para la reflexión), entonces el Proyecto Mayhem os puede resultar atractivo. ¿El objetivo? Infiltrarse en todos los estratos de la sociedad con el objetivo de generar el caos y la autodestrucción. Acabar con todo y empezar de cero. Muy oscuro, sí señor.

# viernes, 15 de julio de 2011 10:48

Los clichés más ridículos del cine

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Acordemos que el cine es un arte plagado de lugares comunes: personajes conocidos, tramas recurrentes y situaciones repetidas hasta la saciedad. Hay quien afirma que todas las historias ya están contadas y lo único que hacemos es revestirlas con nuevos trajes y decoraciones; una teoría que el cine actual se encarga de reafirmar gracias a todo tipo de remakes, secuelas y sagas fílmicas. Esta tendencia a la repetición resulta evidente si observamos el conjunto de las películas, ¿pero qué ocurre si nos detenemos a analizar escenas concretas, momentos puntuales? Entonces aparecen los clichés, situaciones que nos dejan un suave regusto a deja vu, a algo conocido, ya visto. De entre el torrente de clichés que forman el cine, hay algunos más interesantes que otros… y luego están los simplemente ridículos: la cara más manida, tópica y facilota del séptimo arte. Tirando de este hilo, os presentamos aquí, de la mano de la web Listverse.com, una lista con los diez clichés más ridículos del cine.

10. Despertar en estado de shock – Visto en Drácula, de Bram Stoker, Hackers, Moulin Rouge – Uno de los clichés más exprimidos del repertorio. La cosa va así: el héroe/heroína de la peli está atrapado/a en un universo de pesadilla. La muerte está al caer: van a matar al protagonista, o quizás a un familiar. Pero entonces, cuando el fin parece inminente, la acción se interrumpe abruptamente: volvemos al mundo real, con el protagonista visiblemente impactado por lo que acaba de soñar. En estos casos, es habitual que el director nos muestre un primer plano de la cara sudorosa del actor/actriz. Puro cliché.

9. El discurso de “cuando era una niña” – Visto en Pretty Woman, Mientras dormías – Entramos directo al corazón del manual para guionistas de comedias románticas de Hollywood. En este universo, no es extraño que los personajes femeninos tengan defectos de todo tipo: inseguridades, falta de autoestima, neurosis… Pues bien, para los guionistas de la meca del cine, todas estas cuestiones se explican/resuelven con un discursillo en el que la heroína de la función explica sus traumas de infancia. Una treta tan sencilla como efectiva, un puñal destinado al corazón del espectador. Su misión: crear un lazo emocional entre el público y la protagonista.

8. Quedarse mirando fijamente al teléfono – Visto en Ed Wood, Gozu, Última llamada - ¿Por qué? ¿Por qué la gente se queda mirando fijamente al teléfono después de recibir una mala noticia? ¿Qué esperan ver? Quizás se trata de una respuesta instintiva lógica. Quizás es la respuesta psicológica más normal al shock traumático. ¿Quién sabe? Puede que halla incluso una explicación científica para este fenómeno. Sin embargo, a nosotros nos parece antinatural, extraño, forzado, otro truco de guionista mediocre.

7. El/la colega poco atractivo/a – Visto en Cómo perder a un chico en 10 días, Planes de boda, Hitch – Se cuenta que, entre las estrellas de Hollywood, existe un pánico visceral a ser ensombrecidas por un actor/personaje secundario. La solución más sencilla para enterrar ese miedo es que el colega de la estrella en la ficción se un chico o chica poco agraciado/a. La comedia romántica es el principal foco de difusión de esta estrategia. Además, estos secundarios “feos” suelen ser los responsables de introducir en las películas las necesarias pinceladas de humor.

6. La mirada asesinaLa saga Crepúsculo: Eclipse, Entrevista con el vampiro, American History X – Este cliché suele aparecer en películas que buscan de forma desesperada no recibir una calificación por edades demasiado severa. El pánico al “para mayores de 18 años” hace que ciertos actos de violencia (generalmente, brutales asesinatos) sean sustituidos por primerísimos planos de los ojos de un personaje, que puede ser tanto el autor del crimen, como un socio o cómplice.  

5. La frase asesinaLa jungla de cristal, Arma fatal, Bad Boys, Pulp Fiction - ¡Yippee-ki-yay, hijo de puta! Sí, todos sabéis de lo que hablamos. El héroe de acción se enfrenta a su archienemigo. Después de esquivarse durante toda la película, llega el momento del cara a cara final. Después de la lucha, el malo queda a merced del héroe. El sentido común recomendaría acabar con el combate lo más rápidamente posible. Pero no, el héroe de acción se toma su tiempo para soltar la frasecilla de turno. Hay casos en los que esta tendencia es llevada a un extremo casi impensable, como en Pulp Fiction, donde el personaje de Samuel L. Jackson suelta un extenso discurso bíblico antes de cada ejecución.

4. Recrearse delante de un espejo – Visto en American Psycho, V de Vendetta, Memento, Taxi Driver – Otro viejo truco de guionista: poner a un personaje ante el espejo, obligándolo a cuestionarse a sí mismo. No parece algo extraño. Sin embargo, hay ocasiones en las que los juegos con el espejo alcanzan extremos absurdos. Tanto es así, que estas muestras de narcisismo suelen estar protagonizadas por personajes al borde de la demencia, como el asesino psicópata de American Psycho (Christian Bale), el investigador amnésico de Memento (Guy Pierce) o el taxista trastornado de Taxi Driver (Robert DeNiro).  

3. El aplauso sarcástico – Visto en El caballero oscuro, El club de los cinco, Las dos caras de la verdad – Poneos en situación: el protagonista de la película demuestra su valía gracias a un acto heroico. Parece el momento idóneo para reverencias al héroe. Pero entonces, de fondo, empezamos a escuchar un aplauso lento, locuaz y sarcástico. La siguiente imagen nos revela al villano aplaudiendo en señal de mofa. Son momentos en los que el villano demuestra todo su desprecio por los nobles valores del héroe. Un cliché tan manido como efectivo.

2. El fatídico discurso del villano – Visto en cualquier película de la saga de James Bond – Este cliché podría verse como el reverso de “la frase asesina”. Nos encontramos con una situación parecida: el encuentro final entre héroe y villano. Aunque en esta ocasión es el malo el que toma la delantera y consigue someter al héroe, que aparentemente no puede hacer otra cosa que esperar su final. Sin embargo, es entonces cuando el ego del villano traiciona su cometido: en lugar de termina con el héroe por la buenas, se distrae explicando detalles que no vienen al caso: los motivos de sus actos, sus traumas de infancia, la manera en la que va a ejecutar su venganza… Ver para creer.

1. La heroína es un bicho raroFrench Kiss, Mientras dormías… o cualquier comedia romántica protagonizada por Meg Ryan, Sandra Bullock o Kate Hudson. Como ha quedado claro, la comedia romántica es el verdadero agujero negro de los clichés fílmicos. Con lo cual, parece de justicia terminar con otra visita al género, en este caso al arquetipo de la heroína que además de ser atractiva, reúne un curioso cúmulo de cualidades: es inteligente, pero también humilde; tiene un punto excéntrico; es bastante patosa, pero tiene estilo… Una combinación imposible que confluye en el personaje del “bicho raro encantador”. Ellas son así: capaces de poner el mundo del protagonista patas arriba, pero al mismo tiempo encandilarlo para toda la vida.

# jueves, 14 de julio de 2011 12:10

Sexo, pero nada sexy

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El sexo en el cine suele asociarse con el erotismo fílmico. Es una asociación lógica, sin embargo, excitar al personal no es la única función que puede jugar el sexo en la gran pantalla. Como demostró Brüno, o también los chicos de American Pie, el sexo puede jugar un papel cómico, mientras que películas como El último tango en París o El imperio de los sentidos nos demuestran que el sexo puede ser el motor del drama. En fin, que el sexo no es siempre sexy. Os presentamos aquí cinco ejemplos de esta tendencia seleccionados por la gente de Cinematical 

 

Showgirls (1995): Un peso pesado. Una película que aparece de forma recurrente en las listas de las peores escenas de sexo. De hecho, hay tanto donde elegir que se hace difícil seleccionar un único momento. Aunque es verdad que la cota más alta de ridículo sexual llega en la mítica escena de la piscina, en la que Elizabeth Berkeley se convulsiona como si fuera un delfín electrocutado mientras Kyle MacLachlan ofrece un esperpéntico recital de muecas. Cuando lo supuestamente sexy deviene risible.

 

Purple Rain (1984): En este caso, lo risible se cruza con lo patético. De partida, resulta divertido el hecho de que uno de los grandes compositores de música sexy, el gran Prince, sea el responsable de una de las escenas de sexo menos excitantes de la historia del cine. De hecho, Purple Rain debía ser el testamento en vida del poder “amatorio” de Prince, sin embargo, cuando finalmente se encontró y fusionó con su musa, Apollonia, el resultado fue extraño, grotesco, nada sexy.  

  

Herida (1992): A la hora de reflexionar sobre las escenas de sexo de esta película, la duda que se le presenta a uno es la siguiente: ¿Qué resulta más repelente: el hecho de que Jeremy Irons se acueste con la novia de su hijo o la “posición” que adoptan Irons y Juliette Binoche cuando finalmente deciden hacerlo? He aquí la prueba de que el sexo también puede ser una herramienta para el drama.

 

Titanic (1997): Nadie puede quitarle al filme de James Cameron el honor de ser una de las películas románticas más exitosas de la historia; sin embargo, tampoco se puede negar que el filme contiene una de las escenas de sexo más ridículas, recatadas y anodinas del cine. Incluso si se deja a un lado la falta de química sexual (que no romántica) entre Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, todavía queda el ridículo recurso de la huella de la mano en el cristal entelado por los vapores y calores de la pasión. En fin, sexo para olvidar.  

 

El cuerpo del delito (1993): Sobre el papel, la idea de ver a Madonna convertida en una viuda negra con tendencias sadomasoquistas parecía una premisa argumental realmente sexy. Luego, el resultado fue otro completamente distinto: un cúmulo de hilarantes escenas de acrobacia sexual que demostraban, una tras otra, la nula química existente entre la reina del pop y Willem Dafoe, su partenaire en el filme.

 

En fin, que no siempre el sexo es garantía de sensualidad. ¿Qué pnsáis vosotros? ¿Estáis de acuerdo? ¿Conocéis alguna otra escena que hayamos olvidado? ¡Dadnos vuestra opinión!

# miércoles, 13 de julio de 2011 9:46

Los mejores villanos que hemos visto en el cine

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Edward Norton será el villano de la primera película de la nueva saga de Bourne. Una gran elección, ya que Norton ha demostrado con creces su solvencia y credibilidad como villano en anteriores títulos, como 'The Score' o 'American History X'. En la película 'El legado de Bourne' se verá las caras con el nuevo protagonista, que sustituye a Matt Damon, Jeremy Renner, y ambos tendrán de compañera de reparto a Rachel Weisz.

Los detalles del argumento se están guardando como si fuera un tesoro, y no ha trascendido nada en absoluto. No sabemos qué tipo de villano será Norton, pero sí sabemos que no será un villano al uso, golpeando y disparando a todo bicho viviente. Será un tipo interesante.

No es ningún secreto: los villanos suelen terminar siendo mucho más interesantes que los héroes de la función. Con sus maquiavélicos planes y complots, los “malos de la película” retratan, como en una suerte de espejo deformante, nuestros impulsos más oscuros y primarios. En el fondo, es a través de ellos que exorcizamos nuestra idea (más bien benigna) del mal. Dicho esto, los villanos del cine tienen múltiples maneras de desplegar su maldad: mediante el crimen, la abyección o la amenaza física… sin embargo, la guinda del pastel suele llegar a través de los diálogos. ¿Quién no recuerda las frases más memorables de algunos malos malísimos? Pues bien, os presentamos aquí un suculento Top 10 con los (para nosotros y en nuestra opinión) villanos más carismáticos a través de sus diálogos (aunque sabemos que hay muchos más).

- Gordon Gekko (Michael Douglas), Wall Street (1987, Oliver Stone). Es uno de los malos por excelencia del cine. La ambición es su bandera y no duda en llevarse a cualquiera por delante con tal de conseguir su fin. En la primera parte acababa con sus huesos en la cárcel, pero ahora, 20 años después, regresa con más hambre que nunca. "El punto, damas y caballeros, es que la avaricia, por falta de una palabra mejor, es buena".

- Elijah Price/Don Cristal (Samuel L. Jackson), El protegido (2000, M. Night Shyamalan). “Ahora que sabemos quién eres… sé quién soy yo. ¡No soy un fraude! Todo tiene sentido. En los comics, ¿sabes quién es el villano? Es el opuesto exacto del héroe, y en la mayoría de casos, son amigos, como tú y yo. Debería haberme dado cuenta antes. ¿Sabes por qué, David? Por lo niños. ¡Me llamaban Don Cristal!”

- Patrick Bateman (Christian Bale), American Psycho (2000, Mary Harron). “Tengo todas las características de un ser humano… sangre, carne, piel, pelo… pero ni una clara emoción identificable, excepto la codicia y el hastío. Algo horrible está sucediendo dentro de mí y no sé qué es. La sed de sangre que siento por las noches ha empezado a llenar mis días. Me siento letal, al borde del frenesí. Creo que mi máscara de cordura está empezando a derrumbarse.”

- Saruman (Christopher Lee), La trilogía de El señor de los anillos (2001, 2002, 2003, Peter Jackson). “Juntos, mi señor Sauron, dominaremos la Tierra Media. El viejo mundo arderá en los fuegos de la industria. Los bosques caerán. Un nuevo orden se alzará. Conduciremos la maquina de la guerra con la espada, la lanza y el puño de hierro de los orcos.” 

- Alonzo Harris (Denzel Washington), Training Day (2001, Antoine Fuqua). “Para proteger al rebaño debes cazar al lobo, y se necesita un lobo para cazar a un lobo.”

- O-Ren Ishii (Lucy Liu), Kill Bill: Vol I (2003, Quentin Tarantino). "Como líder vuestra, os animo de vez en cuando, y siempre de manera respetuosa, a cuestionar mi lógica. Si creéis que un plan elegido por mí no es el mejor, decídmelo. Pero permitidme que os convenza aquí y ahora de que ningún tema será jamás considerado tabú. Excepto claro, el tema que se estaba tratando ahora. El precio que se paga por calificar de negativos mis orígenes chinos o americanos es cortaros la jodida cabeza. Como a este cabrón de aquí. Ahora, si alguno de vosotros, hijos de puta, tiene algo más que decir, ¡éste es el momento!"

- Lord Voldemort (Ralph Fiennes), La saga de Harry Potter (2001 - ). “Te voy a matar Harry Potter. Te voy a destruir. Después de esta noche, nadie volverá a cuestionar mi poder. Tras esta noche, si hablan de ti será sólo para recordar el modo en que suplicaste que te matara. Y cómo yo, siendo el misericordioso Lord… te concedí tu deseo”. 

- Anton Chigurh (Javier Bardem), No es país para viejos (2007, Joel y Ethan Coen). “Ya sabes cómo va a acabar todo esto, ¿verdad? Yo creo que sí lo sabes. Así que esto es lo que te ofrezco: me das el dinero y la dejo marchar. Sino la consideraré responsable, igual que tú. Este es el mejor trato que vas a conseguir. No voy a decirte que puedes salvarte, porque no es así.”

- El Joker (Heath Ledger), El caballero oscuro (2008). “¿Quieres saber por qué utilizo un cuchillo? Las armas son demasiado rápidas. No puedes saborear todas las… pequeñas emociones. Verás, en sus últimos momentos, la gente te muestra quiénes son realmente. Así que, de algún modo, yo conozco a tus amigos mejor de lo que tú jamás los conociste… ¿Te gustaría saber quiénes de ellos eran unos cobardes?"

- Capitán Vidal (Sergi López), El laberinto del fauno (2006, Guillermo del Toro). “Sería mejor que nos lo contaras todo. Y para asegurarme de que lo haces, he traído unas cuantas herramientas… cosas que he ido recogiendo por el camino. Al principio no podré creerte, pero después de utilizar esto, empezarás a recordar cosas. Cuando lleguemos a estas, habremos creado un… ¿cómo lo diría?... un vínculo, como si fuéramos hermanos. Ya lo verás. Y cuando lleguemos a este, me creeré todo lo que me digas.”

# martes, 12 de julio de 2011 12:24

La saga de Harry Potter: sus secretos mejor guardados

'Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte, parte 2' se estrena este viernes 15 de julio y, para ir calmando la ansiedad de los fanáticos, a continuación mostramos 10 datos secretos sobre las películas de los jóvenes magos y las novelas en las que están basadas:

1. La autora de los libros J.K. Rowling completó el manuscrito de su primer libro, 'Harry Potter y la Piedra Filosofal', en 1995. Partes de la novela fueron escritas en cafeterías de Edimburgo, cuando era una madre desempleada que vivía de subsidios del estado.

2. Después de ser rechazada por una serie de editores, el británico Barry Cunningham, en aquel entonces de la editorial Bloomsbury, contrató a la entonces desconocida autora Rowling para publicar su primera novela.

3.La séptima entrega de la saga, 'Harry Potter y las Reliquias de la muerte, parte 1', batió todos los récords de recaudación, un éxito sin precedentes en la historia del cine, superando todas las previsiones: consiguió 330 millones de dólares sólo el primer fin de semana. Y la sexta entrega fílmica recaudó 32.46 millones de dólares en la taquilla británica durante sus primeros cinco días, marcando un nuevo récord entonces. También generó 934 millones de dólares en todo el mundo, lo que la convirtió en la segunda película más taquillera del 2009.

4. Alan Rickman, quien hace el papel de Snape, fue elegido personalmente por J.K. Rowling, de quien recibió instrucciones especiales para desarrollar el personaje. Incluso, la escritora le dio detalles a Rickman sobre Snape que no se revelan hasta la historia final.

5. Rowling ha vendido 400 millones de copias de la saga en la que narra las aventuras del joven mago y sus amigos en Hogwarts, una escuela de magia y brujería, y su lucha contra el malvado Lord Voldemort.

6. El actor Liam Aiken ('Lemony Snicket's' y una 'Serie de Eventos Desafortunados') originalmente iba a ser Harry Potter, sin embargo, su contrato fue cancelado cuando J.K. Rowling se enteró de que no era de origen inglés.

7. Para las escenas en donde los personajes se quedan petrificados en 'Harry Potter y la Cámara Secreta', se utilizaron maniquíes de tamaño natural, ya que los actores no aguantaban quedarse inmóviles tanto tiempo.

8. En 'Harry Potter y el Cáliz de Fuego' se tardaron varios días en hacerle el vestido a Emma Watson para la escena del baile, pues querían que fuera tipo Cenicienta. Con lo que no contaban es que la actriz se tropezó con la tela y cayó por las escaleras, por lo que tuvieron que hacerlo más sencillo.

9. Evanna Lynch, quien hace el papel de Luna Lovegood en 'Harry Potter y la Orden del Fénix', fue elegida entre más de 15.000 aspirantes por los productores. Lo que ellos no sabían es que la actriz le escribió una carta a J.K. Rowling rogándole que le diera el papel.

10. Las siete novelas del mago no son los únicos libros del universo Potter escritos por Rowling. La escritora también ha publicado los títulos 'Quidditch a Través de los Tiempos', 'Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos' y 'Los Cuentos de Beedle el Bardo'.

Terra Cine - Perú

Este viernes 15 de julio se estrena en nuestras salas la última película de la exitosa saga de las aventuras del famoso mago 'Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, parte 2', conocidísima adaptación al cine de los libros de su creadora, la escritora británica JK Rowling. Las películas han conseguido arrastrar también a las salas a todos aquellos que adoran en papel la lucha de Harry contra Voldemort, y todas y cada una de las películas han conseguido batir récords de taquilla, aunque a veces los fans de la saga no estén del todo contentos con la adaptación. En cualquier caso, el mundo de fantasía y magia creado por Rowling ha pasado ya a los anales de la historia cinematográfica.

 

Este fenómeno de las adaptaciones existe desde que el cine es cine. Algunas de las mejores cintas están basadas en libros u obras de teatro escritas anteriormente, con mejor o peor suerte, también es verdad. Hay textos que ya triunfaron antes de su adaptación, y otros que lo han hecho a raíz de ella.

 

Hace un par de años pudimos ver en nuestras pantallas 'A ciegas', adaptación cinematográfica del famoso 'Ensayo sobre la ceguera' del Nobel José Saramago, dirigida por Fernando Meirelles y protagonizada por Julianne Moore, Mark Rufallo y Gael García Bernal. El escritor se mostró muy satisfecho con la adaptación al cine de su novela, algo que no deja de ser sorprendente porque ¿cuántas veces se ha confirmado que se hará una adaptación literaria para el cine y os habéis echado a temblar? No es muy común que la adaptación en cuestión supere al libro pero, en ocasiones, este fenómeno casi paranormal ocurre. Lejos de ofrecer detalles y descripciones que sólo alcanzan un pleno sentido evocador a través de la pluma, algunas películas basadas en novelas nos han dejado escenas que ya forman parte de la historia del celuloide y que la celulosa no ha sido capaz de grabar en nuestro imaginario.

 

Os ofrecemos por eso una lista de las mejores adaptaciones litararias; y la empezamos con uno de los romances más deliciosos del cine, lo podemos ver en 'Desayuno con diamantes', la célebre película protagonizada por Audrey Hepburn y George Peppard y basada en la novela del mismo título de Truman Capote. Otro clásico, 'Casablanca' (1942), dirigido por Michael Curtiz y basado en la obra teatral de Murray Burnett 'Todos vienen al Café de Rick', nos ha dejado unos de los mejores diálogos del cine. Las novelas románticas también han dado grandes títulos: 'Lo que el viento se llevó' (Victor Fleming, 1939) 'Los puentes de Madison' (Clint Eastwood, 1995), 'Sentido y Sensibilidad' (Ang Lee, 1995) y 'Orgullo y Prejucio' (Joe Wright, 2005), son algunos de los filmes que nos han hecho soltar más de una lagrimita frente a la pantalla. En el terreno drámatico existen exitosas adaptaciones literarias, entre las que destacan: 'Anna Karenina' (Bernard Rose, 1997), 'Trainspotting' (Danny Boyle, 1996), 'Forrest Gump' (Robert Zemeckis, 1994) o la polémica, por sus detractores y defensores, 'Romeo + Julieta' (Baz Luhrmann, 1996).

 

Las novelas de terror han aportado al cine míticas escenas que más de uno escondemos en el último rincón de nuestra mente para no volver a sentir escalofríos de miedo. ¿Os acordáis de la famosa bajada por la escalera como una araña de la niña de 'El exorcista'? Esta cinta rompió los esquemas de todas las películas de terror que se habían hecho hasta entonces y sentó las nuevas por las que se rigieron las que se hicieron desde ese momento. Para muchos, 'El exorcista' (1973) una obra maestra que supera a la novela homónima de William Peter Blatty en la que se basa. Otra película de este género que ha dado mucho que hablar es 'American Psycho' (2000), dirigida por Mary Harron y protagonizada por Christian Bale. La historia, escrita en 1991 por Bret Easton Ellis, describe los sangrientos episodios de Patrick Bateman, un yuppie neoyorquino moralmente vacío que sólo siente algo cuando comete crueles asesinatos. Tampoco nos podemos olvidar de 'El silencio de los corderos' (1991), la cinta dirigida por Jonathan Demme cuyo guión se basó en la novela de Thomas Harris. Protagonizada por Anthony Hopkins en el papel del calculador asesino Hannibal Lecter y Jodie Foster, la cinta se hizo con cinco estatuillas. Las novelas del rey del misterio Stephen King, han servido de base para numerosas películas dignas de mención: 'Carrie', 'El resplandor', 'Los chicos del maíz', 'La milla verde'... son algunos de los títulos más memorables.

 

La trilogía de Bourne ha calado entre el público de tal forma que el personaje interpretado por Matt Damon se ha convertido en un mito del thriller. El novelista Robert Ludlum fue el que dio vida al famoso agente secreto amnésico en sus novelas de espionaje, conocidas como 'El caso Bourne', 'El mito de Bourne' y 'El últimátum de Bourne', que se adaptarían al cine con una aceptable fidelidad. Nos podemos olvidar de muchas adaptaciones, pero casi sería un pecado dejarnos 'Apocalypse Now' (1979), la obra maestra que llevó al cine Francis Ford Coppola y cuyo guión se basó en la novela 'El corazón de las tinieblas' de Joseph Conrad, con un ligero cambio en la historia: la acción se translado a la guerra de Vietnam.

 

¿Y qué decir de la fantasía y la ciencia ficción? La saga de 'El Señor de los Anillos' ha llevado a la gran pantalla el increíble mundo fantástico creado por JRR Tolkien, que para muchos fans supera al papel. Muchas novelas de ciencia ficción han servido de base para crear películas tan memorables como 'Parque Jurásico' (Steven Spielberg, 1993) o Blade Runner (Ridley Scott, 1982). Es fácil comprobar que las novelas han dado innumerables títulos de la historia del cine, algunos de ellos grandes clásicos.

 

Esta es nuestra lista de las inolvidables, ahora os toca a vosotros opinar. ¿Con cuál os quedáis? ¿Creéis que falta alguna adaptación literaria en la lista?

# lunes, 11 de julio de 2011 10:12

Heroínas sexys... pero insoportables

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En el mundo de la comedia romántica, el amor se presenta como un arte convulso. ¿Qué gracia tiene la pasión si no va acompañada de malos entendidos, incompatibilidades, tiras y aflojas? Y es que, aunque en el cine suele terminar triunfando el amor; el camino hasta él suele estar trufado de inconvenientes y tormentos. En este juego macabro, los personajes femeninos suelen jugar un papel muy activo. Desde las muestras fundacionales de la comedia romántica, durante el cine clásico, las mujeres se han encargado de poner patas arriba el universo masculino. Una tarea realizada con desparpajo, descaro, y riadas de encanto (sólo hace falta recordar el temperamento obstinado de la gran Katharine Hepburn o la elegancia etérea de Carole Lombart). Sin embargo, ¿qué sucede cuando una actriz no está a la altura? Pues lo más probable es que ese personaje que debía resultar chispeante y magnético se convierte en un incordio. Joanna Robinson, periodista de la web Pajiba, lo tiene claro: “Estoy harta de ver a hombre adorables perseguir a mujeres que son un absoluto desastre”. Para ilustrar con mayor detalle esta idea, os presentamos una lista de heroínas insoportables: féminas que no consiguen hacer justicia a la atención que les presta la cámara.

Wilhelmina 'Willie' Scout (Kate Capshaw) — Indiana Jones y el templo maldito (1984). Después de quedar encandilados por la carismática, atrevida e impetuosa Marion Ravenwood (Karen Allen) en la mítica En busca del arca perdida, los fans de Indiana Jones esperaban con ansias descubrir a la nueva chica del héroe. Y cabe decir que la espera dio pie a una de las decepciones más sonadas del cine ochentero. La consentida y acongojada Willie es seguramente el punto más bajo de la segunda entrega de la saga de Indy. Sus insoportables chillidos de terror, la demostración de que incluso el más grande de los héroes puede sucumbir a los encantos de una heroína insoportable.

Barbara Novak (Renée Zellweger) — Abajo el amor (2003). Sería un tanto injusto echar toda la culpa del mal funcionamiento de un personaje a la actriz que lo interpreta. No en vano, ella es sólo el envoltorio de un personaje moldeado en el guión. En este caso, además, el guión exigía algo casi imposible: una actriz capaz de reeditar la petulante, pero fascinante perfección de Doris Day. Renée Zellweger lo intento: se entregó en cuerpo y alma, afiló la sonrisa, se presentó más modosita y guerrera que nunca. Pero no fue suficiente. Al final, su personaje terminó convertido en un saco de afectación bastante aborrecible.

Mercedes Tainot (Julia Roberts) — Larry Crowne (2011). En este caso, todavía no hemos visto la película, así que debemos fiarnos de Joanna Robinson: “Tom Hanks es el rey del encanto. En esta película interpreta a un tipo tan cortito como Forrest Gump, sin embargo, aun así resulta encantador. Por su parte, la mujer a la que interpreta Julia Roberts es amarga, ácida y sólo sonríe cuando se emborracha. Y no nos referimos a una de esas borracheras inofensivas y encantadoras. No, hablamos de una borrachera preocupante. Lo que Crowne (Hanks) ve en ella es un misterio absoluto”.

Maggie Murdock (Anne Hathaway) — Amor y otras drogas (2010). Anne Hathaway debe ser la actriz más sobrevalorada del Hollywood actual. Su tendencia a la sobreactuación, que parece arrancada de cuajo de una obra teatral del repertorio clásico, suele ser confundida con puro talento. Nadie parece haberle enseñado que en el cine es posible ser sutil. Así, con su desparpajo habitual, Hathaway dio vida a Maggie Murdock, una joven diagnosticada de la enfermedad de Parkinson que oculta sus dudas y aflicciones bajo un manto de autosuficiencia. Abonada a las carantoñas y al gesto afectado, Hathaway resulta simplemente insoportable.

Emma (Natalie Portman) — Sin compromiso (2011). ¿Imaginad cómo tendría que ser un personaje femenino para que nos pusiéramos del lado de Ashton Kutcher: el rey de los rufianes? Pues tendría que ser mezquina, insensible, despiadada… Y ahí la tenéis: la Natalie Portman de Sin compromiso. En la película, Kutcher se desvive por la chica: le hace regalos, intenta caerles bien a sus amigos, le monta sorpresas… Y mientras, la Portman se dedica a utilizarle sexualmente mientras ocupa su “valioso” tiempo en cubrir sus obligaciones laborales. Sí, parece mentira, pero por una vez nos ponemos de parte de Ashton.

Kate (Catherine Zeta Jones) — Sin reservas (2007). La película original que dio pie a este remake americano, la alemana Deliciosa Martha (2001), es la demostración de cómo un buen trabajo de guión e interpretación pueden convertir al más egoísta y ensimismado de los personajes en una figura atractiva. Sin embargo, en la película americana, la altanería de Catherine Zeta-Jones se impone a cualquier tipo de dulzura, con lo cual, la fascinación que siente Aaron Eckhart por ella nos resulta simplemente incomprensible.   

Carrie (Andie MacDowell) — Cuatro bodas y un funeral (1994). Otro misterio sin resolver. En este clásico moderno de la comedia británica, el personaje de Hugh Grant le propone matrimonio a una chica de la que no está enamorado a la que abandona en el altar. Sin embargo, el chaval sigue resultando simpático. Pero luego tenemos a Andie MacDowell, la reina del adulterio, que supuestamente debería resultarnos un personaje magnético y fascinante, cuando en realidad es un monumento a la sosería.

# viernes, 08 de julio de 2011 9:39

Las amigas con derecho a roce del cine

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¿Es posible mantener relaciones sexuales con una persona sin terminar enamorado de él/ella? La vieja pregunta, formulada una y mil veces por las películas de Hollywood. Una cuestión que, últimamente, circula con fuerza por los despachos de los creativos de la meca del cine. Hace unos meses pudimos comprobarlo de la mano de la comedia Sin compromiso, a la que pronto se sumará la nueva comedia de la factoría de Judd Apatow, Bridesmaid, que aquí llevará por título La boda de mi mejor amiga. Aunque la joya de la corona de la comedia sobre amigos que practican el sexo llegará en septiembre, se titulará Con derecho a roce y estará protagonizada por Mila Kunis y Justin Timberlake. Ya veis que la mezcla de amistad e instintos básicos es toda una obsesión para los guionistas de Hollywood, que han inventado un amplio abanico de personajes que pudieran explicar este fenómeno. Como demostración, os presentamos, de la mano de la web ScreenJunkies, una lista con las mejores amigas con derecho a roce de la gran pantalla. ¿Cuál es vuestra favorita?

Sra. Robinson (Anne Bancroft) - El graduado (1967). La señora Robinson es una mujer mayor que ha sabido conservar su incontestable atractivo. Está sola, aburrida, se siente ninguneada por los que la rodean y no desaprovecha la ocasión de retozar con el atontado Ben Braddock (Dustin Hoffman). Tener un affair con la Sra. Robinson puede ser el sueño de todo joven ansioso por descubrir los placeres del sexo de la mano de una mujer experimentada. Eso sí, ni se os ocurra enamoraros de su atractiva y sensible hija.

Betty Rizzo (Stockard Channing) - Grease (1978). Puede que sea una cuestión de pose. En el fondo, Rizzo es una chica sensible, vulnerable; pero ella no quiere que nadie se entere de ello (sólo los espectadores de la película, que la vemos cantar sus penas a solas). Para el resto de personajes, Rizzo es una tipa dura, inquebrantable, insensible… una chica mala de armas tomar que no le hace ascos a una canita al aire de vez en cuando. Eso sí, sin sentimientos de por medio.

Jenny (Robin Wright) - Forrest Gump (1994). Aunque Jenny y Forrest terminaron casándose (en circunstancias bastante lastimeras), durante la mayor parte de la película, la parejita vive una amistad con derecho a roce. Aunque cabe decir que el roce es más bien escaso: una noche de sexo y una eyaculación precoz parece bastante poco botín para toda una vida de devoción. Para compensarlo, Jenny parece poseer una amplia lista de amigos “con derecho”, lo que le garantiza un puesto en esta lista.

Annie (Kristen Wiig) – La boda de mi mejor amiga (2011). Annie es una mujer neurótica, insegura, solitaria y que se acerca a la cuarentena. En otras palabras, parece la candidata perfecta para convertirse en una “amiga con derecho a roce”. De hecho, sólo hay que preguntárselo al personaje de John Hamm, que la tiene en su lista de amantes esporádicas.

Nadia (Shannon Elizabeth) – American Pie (1999). Que la chica tenga una figura espectacular y le guste mirar películas porno es un buen principio. Pero es que, además, Nadia es una estudiante de intercambio, con lo cual tenemos un acento sexy y la garantía de que al final del semestre se irá para siempre a su lejano país, con lo cual eliminamos cualquier posibilidad de relación a largo plazo. Ahora sólo nos falta tener pinta de pardillo nerd, como el Jim (Jason Biggs) de American Pie, la atracción secreta de la todopoderosa Nadia. 

Beth (Elizabeth Banks) - Virgen a los 40 (2005). Puede ser que Beth no sea la chica que sonáis con presentar a vuestros padres. Beth es una looser de buen corazón y gran simpatía, una gran amiga a la que además le va el rollo kinky cuando se trata de retozar. Sería una amiga con derecho a roce perfecta para Andy (Steve Carell), si este no le tuviera un miedo patológico al sexo femenino.

Lisa (Kelly LeBrock) - La mujer explosiva (1985). De todas las mujeres de la lista, Lisa es probablemente la número uno. ¿Por qué? ¡Pues porque es un robot fabricado para el sexo! El sueño húmedo de todos los alérgicos al compromiso. Si por un casual a Lisa le da por empezar a enamorarse, sólo hay que estudiar un poco de informática y reprogramar a este robot creado para el placer masculino (sobre todo adolescente),  

Emma (Natalie Portman) – Sin compromiso (2011). En este caso, la cosa no puede estar más clara. Emma es una médico que no tiene tiempo para largos periodos de cortejo y seducción. Busca una relación con mucho sexo y pocas complicaciones. El problema es que en el fondo Emma es una romántica y a las primeras de cambio terminará enganchada al encantador Ashton Kutcher.

Diana (Penélope Cruz) en El amor perjudica seriamente la salud (1996). Estamos en los 60. Diana una fanática empedernida de los Beatles y se muere de ganas de conocerlos, al precio que sea. Para conseguirlo, seduce al conserje (Gabino Diego) del hotel donde aloja la banda. Al final, la improbable parejita termina retozando y viviendo un romance casual que terminará extendiéndose, de forma esporádica y puntual, durante décadas. 

Catherine Tramell (Sharon Stone) - Instinto básico (1992). Aquí, el derecho a roce está garantizado. Catherine es una escritora de novela negra que vive su sexualidad con un grado supremo de liberación. Con un poco de presencia, seguridad y atrevimiento, las puertas del sexo sin complicaciones se abren de par en par. El problema en este caso puede radicar en la amistad. Catherine ha asumido a consciencia su papel de femme fatale, que conlleva no dejarse amedrentar por ningún tipo de sentimiento. Entre ellos, el afecto y la empatía, esencias de toda buena amistad.

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