Suele
decirse que el cine es un territorio plagado de sueños y fantasías,
pero la realidad es que también puede ser un nido de pesadillas. La
gente de la revista Total Film lo sabe bien y por ello han conformado un suculento ranking con las películas más perturbadoras de la historia del cine.
Aquí está el resultado. ¿Cuál os parece la más tétrica? ¿Cuál os genera
mayor incomodidad? ¿Os parece que falta algún título fundamental en la
lista?
20. Anticristo (2009). ¿Puede una depression devenir en un festival autodestructivo y brutal? Lars von Trier
está convencido de ello y nos lo demostró con pelos y señales en su
última gamberrada, la muy polémica Anticristo, en la que una pareja que
acaba de perder a su hijo (Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg) se sumerge en una espiral de dolor y locura. Puro Von Trier.
19. Blue Velvet (1986). Primera aparición del gran David Lynch en la lista. En
este caso con su particular disección de la norteamerica suburbial.
Todo un clásico del terror psicológico más excéntrico y enigmático,
protagonizado por un Kyle MacLachlan en estado de gracia y unos Dennis Hopper e Isabella Rossellini inolvidables. Puro carisma.
18. La naranja mecánica (1971). Uno de los títulos más emblemáticos de la lista, una obra maestra del gran Stanley Kubrick.
Pocos directores han sabido retratar con mayor crudeza y cinismo los
límites de la violencia, la tendencia represiva de las sociedades y el
libre albedrío. En su momento, la película fue retirada de circulación
en Gran Bretaña debido a unas amenazas de muerte. Hoy en día, es todo un
clásico.
17. The Human Centipede (2010). La sensación bizarra de la temporada, una provocación de altura. Dirigida por el holandés Tom Mix, toda la película se construye en torno a una idea de lo más macabra. El desquiziado Dr. Heitzer
decide someter a sus víctimas al más perverso castigo: coserles la boca
al trasero de otras, formando una cadena absolutamente escatológica.
16. La última casa a la izquierda (1972). En la lista no podía faltar una buena muestra del American Gothic que arrasó entre los jóvenes realizadores norteamericanos de los setenta. En este caso, fue Wes Craven (que terminaría creando las sagas de Pesadilla en Elm Street y Scream) quién dejó su huella más brutal en esta historia de venganza en la América profunda: un carrusel de humillaciones sexuales y explícitas escenas de tortura.
15. Flowers Of Flesh And Blood (1985). Segunda parte de la serie conocida como Guinea Pig, en la que el director japonés Hideshi Hino
se entrega a un festival de gore masoquista. Un hombre vestido de
samurai corta a una mujer en pedazos y luego añade sus partes a su
extensa colección de miembros humanos. Se dice que Charlie Sheen, al ver la película a principios de los noventa, informó al FBI creyendo que la película era real.
14. Irréversible (2002). Otro profesional de la provocación, el franco-argentino Gaspar Noé, armó un buen escándalo con esta película en la que un joven matrimonio (Monica Bellucci y Vincent Cassel,
pareja en la vida real) atraviesa una noche de pesadilla que desemboca
en una de las escenas de violación más crudas de todos los tiempos y un
asesinato de una brutalidad gráfica sin parangón. Al borde de lo
insufrible.
13. Nekromantik
(1987). Un clásico de culto tras. En su época, se convirtió en todo un
emblema de las posibilidades trasgresoras del cine más underground (la
película es alemana). El planteamiento es simple: un matrimonio en el
que el marido trabaja realizando autopsias se adentra en el tenebroso
mundo de la necrofilia y termina pasándoselo en grande con un cadáver
bien fresquito.
12. Men Behind The Sun (1988). Esta película realizada en Hong Kong ofrece un festival de gore a propósito de la guerra biológica llevada a cabo por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial.
La película ofrece un amplio repertorio de experimentación (ficticia)
con cuerpos humanos, aunque según cuenta la leyenda (y la polémica), una
de las autopsias a niños es verdadera.
11. La violencia del sexo (1978). Otro “shocker” brutal surgido en los setenta. En su momento, la película fue descrita por Roger Ebert
como “una bolsa de basura maligna”. En la película, una escritora
recluida en una casa en una zona rural es maltratada y violada por un
grupo de cuatro hombres. Y poco más.
10. Happiness (1998). Un clásico de culto de los noventa. La película con la que Todd Solondz, uno de los grandes enfant terribles del cine indie
norteamericano, saltó a la “popularidad”. Una cruda, sarcástica y
gamberra disección de las perversiones de la América suburbial, en la
que una plácida y armónica superficie esconde instintos realmente
perversos. Violaciones, suicidios, asesinatos y pedofilia son los
ingredientes del intragable cóctel del filme.
9. Funny Games
(1997). Dos chicos jóvenes invaden una casa en la que vive una familia
burguesa y la someten a una infernal cadena de abusos. El horror de toda
la situación se ve incrementada por la actitud desenfadada y
auto-consciente de uno de los chicos, que en un momento revelador,
sonríe mirando a cámara. Al austríaco Michael Haneke le encanta jugar con las expectativas y los nervios del público. Aquí alcanzó el cénit del mal rollo.
8. Visitor Q (2001). Primera aparición en la lista del maestro actual de la provocación made in Japón: Takashi Miike.
Lo que empieza como un banal drama doméstico termina desembocando en un
carrusel de actos ofensivos: incesto, violación, prostitución,
necrofilia y otras adicciones. Que todo esto suceda en el marco de un
hogar familiar lo hace todo todavía más inquietante.
7. Salò, o los 120 días de Sodoma (1975). En esta adaptación del libro del Marques de Sade, Pier Paolo Pasolini
decidió volcar sus más truculentas reflexiones sobre el fascismo. En
conjunto la película es un compendio de degradaciones inflingidas por
parte de un grupo de hombres poderosos sobre unos jóvenes. A las
humillaciones sexuales, cabe añadir la mítica escena en la que los
chicos deben comer heces humanas.
6. Holocausto Canibal (1980). Todo un clásico del género Mondo,
esta falso documental sobre un grupo de aventureros que se topan con
una tribu caníbal contiene un buen puñado de crudas escenas en las que
diferentes animales son despedazados y cocinados. La película causó un
gran escándalo en su estreno. Su director, Ruggero Deodato, llegó a ser acusado de asesinato y fue liberado sólo cuando los actores de la película testificaron ante el juez.
5. Tras el cristal (1987). El clásico de culto de Agustí Villaronga
se sitúa en una destacadísima quinta posición. Un más que merecido
logro para esta película sobre un antiguo doctor de un campo de
concentración nazi que, confinado en una jaula de cristal (un pulmón
artificial), asiste impotente a la venganza de una de sus jóvenes
víctimas, el implacable Angelo. Terror psicológico de altos vuelos.
4. Eraserhead (1977). Con su primera película, el gran David Lynch dejó bien claro que lo suyo eran las excentricidades más perturbadoras. Con cuatro duros, el director de Mulholland Drive
construyo todo un monumento a la neurosis humana, recreada en un
universo de freaks angustiados: toda una parada de los monstruos situada
en el corazón del devastado paisaje industrial norteamericano.
3. Audition (1999). El japonés Takashi Miike se encarama al tercer puesto de la lista gracias a la sorprendente Audition,
una película que arranca como una ingenua comedia sentimental (sobre un
hombre mayor que conquista a una jovencita), pero que luego desemboca
en una de las escenas de tortura más brutales de la historia del cine. Nunca unas agujas habían dado para tanto.
2. Threads (1984). Esta película de la BBC,
filmada como si se tratara de un documental, retrata con un alto grado
de detalle qué sucedería si gran bretaña fuese víctima de un ataque
nuclear. ¿El resultado? Caos,
desesperación y muerte a gran escala. En la escena cumber de la
película, un niño desfigurado nace en una sociedad de gente enferma que
se mata por conseguir los restos de ganado enfermo.
1. El exorcista (1973). ¿Qué decir sobre este clásico absoluto del terror paranormal? El poderío estético de la película de William Friedkin,
así como su irreverente aproximación al universo de las posesiones,
pilló por sorpresa a los espectadores de su época. Entre espectaculares
efectos especiales y blasfemias para dar y tomar, los grupos religiosos y
conservadores vieron en la película una verdadera maniobra de Satanás.
No es para menos.