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Artículos - agosto 2011

# lunes, 29 de agosto de 2011 12:18

Transformaciones de patito feo a cisne

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¡Aah, la magia del cine! En cierta manera, el séptimo arte es una de las principales fábricas de cuentos de hadas de la historia. Y como tal, se ha volcado con la vieja historia del patito feo que termina reconvertido en reluciente cisne. Sea por sexismo o por pura tradición, estas historias de transformación física han sido protagonizadas, sobre todo, por chicas. Jóvenes que han visto como su condición de marginadas volatilizarse a manos de una belleza deslumbrante, hasta ese momento, absolutamente secreta. Así, la rarita del instituto se convierte en la reina del baile. Una historia que hemos visto relatada en múltiples versiones. Aquí, de la mano de la web Moviefone, os presentamos nueve de estas historias. ¿Cuál es vuestra favorita?

9. Sarah (Jennifer Connelly) en Dentro del laberinto (1986). Sarah es una chica amante de las novelas fantasía y aventura cuya vida da un giro de 180 grados cuando, tras encontrarse fortuitamente con el Rey Goblin, debe iniciar su propia aventura fantástica en busca de su hermano perdido. Por el camino, Sarah vivirá una deslumbrante transformación: de una chica normal, adepta a los tejanos, a una centelleante princesa, enfundada en las galas más señoriales.

8. Cady Heron (Lindsay Lohan) en Chicas malas (2004). Cabe decir que Cady no es una chica rarita al principio de la película, aunque es una adepta de las olimpiadas matemáticas y una estudiante de excelentes. De repente, a la chica se le ocurre aliarse con las Plásticas, un grupo de jovencitas tan chic como despiadado. Entonces, debe aprender a ir a la moda, a utilizar el argot estudiantil y, como no, simular que es pésima con las matemáticas.

7. Needy Lesnicky (Amanda Seyfried) en Jennifer's Body (2009). Además de cargar con uno de los nombres más espantosos de la historia del cine, la pobre Needy (que podría traducirse como “Necesitada”) lleva unas gafas de culo de botella descomunales. Lo cierto es que la chica no necesita muchos retoques para convertirse en una deslumbrante dama devora-hombres.

6. Hermoine Granger (Emma Watson) en Harry Potter y el cáliz de fuego (2005). Mientras Ron se enfunda uno de los smokings menos favorecedores que uno pueda imaginar, Hermione se convierte en cisne de la mano de un espectacular vestido rosa. Su aparición en el Baile de Yule es simplemente espectacular, con el pelo recogido, las zapatillas sustituidas por unos zapatos de tacón, y una sonrisa cuyo encanto atraviesa la pantalla.

5. Allison Reynolds (Ally Sheedy) en El club de los cinco (1985). En este clásico del cine de intitutos, Allison es la típica rarita a la que le gusta pasearse con aire siniestro y mirada de psicópata. ¿Por qué está castigada un sábado en el insti? “No tenía nada mejor que hacer. Eso sí, cuando el guaperas del grupo (Emilio Estevez) se interesa por ella, Allison decide apartarse los pelos de la cara y transformarse en una delicada princesa de instituto.

4. Josie Geller (Drew Barrymore) en Nunca me han besado (1999). Con una horrible coleta y un terrible aparato dental, la pobre Josie es el hazmerreír del instituto. En el último giro nefasto del destino, un tipo la deja plantada la noche del baile de graduación. Años más tarde, reconvertida en una belleza escultural, Josie tiene la oportunidad de regresar al instituto de incógnito, para escribir un artículo periodístico. Reconvertida en reina del instituto, Josie tendrá la oportunidad de clamar venganza.

3. Diane Farrow (Sandra Bullock) en Poción de amor número 9 (1992). Despeinada y desarreglada, Sandra Bullock puede pasar por la chica marginada del pueblo. La actriz tiene ese punto excéntrico que la convierte en una candidata perfecta a la transformación de rigor. En este caso, la ciencia juega un papel clave, ya que Bullock se convierte en un imán para los hombres después de tomar una misteriosa e infalible poción de amor.

2. Dra. Pamela Isley / Poison Ivy (Uma Thurman) en Batman & Robin (1997). ¿Quién hubiese dicho que ser expuesto a un veneno mortal podía dar tan buenos resultados para la piel y el estilo? Eso es lo que le sucede a la Dra. Pamela Isley, que deja atrás sus aires apocados para desatarse como una amazona con aire de Dominatrix cuando un científico loco la somete a un tratamiento de shock.

1. Laney Boggs (Rachael Leigh Cook) in Alguien como tú (1999). Laney es una amante de las artes que ni siquiera es popular entre los amantes de las artes. Parace una chica miedosa e inaccesible. Sin embargo, cuando el guapito de turno (Freddie Prinze Jr.) decide convertirla en cisne, las cosas toman un nuevo rumbo. De hecho, Laney no necesita más que un poco de maquillaje, un corte de pelo y una sesión de compras para convertirse en la gran atracción de la alta sociedad del instituto.

# lunes, 29 de agosto de 2011 10:35

Los más machos de la historia del cine

¿Qué sería del séptimo arte sin la testosterona que exudan los tipos duros de la gran pantalla? Cuando se acaba de estrenar la nueva versión de Conan el bárbaro, en la que Jason Momoa presenta su candidatura a entrar en el olimpo de los forzudos del cine, la nostalgia nos lleva a rememorar los grandes hitos del cine más masculino, violento, brutal y animal. El tema de hoy son los machos del cine, tipos que, más allá de su físico protuberante e imponente, hacen de la chulería el rasgo característico de su personalidad: acabar con todo, su razón de ser. Para intentar agradecer tantas y tantas horas de puro entretenimiento, os presentamos, de la mano de la revista británica Empire, una lista de títulos que encapsula lo mejorcito del cine más macho. ¿Cuál es vuestra favorita?

Depredador (John McTiernan, 1987). Tipos duros: Arnold Schwarzenegger, Jesse Ventura, Carl Weathers, Sonny Landham, Shane Black. Pocas películas pueden presumir de estar bañadas por tanta testosterona como Depredador, el clásico moderno de acción y ciencia ficción en el que una tropa de soldados y mercenarios se enfrentan a un temible alienígena. El reparto se pasa la película sudando, como si estuviera en el interior de un baño turco, y sun uniformes de camuflaje son incapaces de contener su abultada musculatura. Y cabe decir que los bíceps son sólo la parte más superficial de su dureza. Mac (Ventura) blande una ametralladora que solemos ver pegada a helicópteros de combate; Billy (Landham) se marca el pecho con un cuchillo antes de enfrentarse a su Némesis; y Dutch (inolvidable Schwarzenegger) protagoniza el clímax de la película con un mano a mano con la bestia. Incomparable.

Fast & Furious 5 (Justin Lin, 2011). Tipos duros: Vin Diesel, The Rock, Paul Walker, Tyrese, Ludacris. Por momentos, la saga de Fast & Furious llegó a pasearse por la línea del homoerotismo (la segunda parte era un festival de miradas lascivas); sin embargo, la quinta entrega, la mejor del pack, se reencontró con una afirmación del espíritu “macho”. Este giro puede resumirse en dos aspectos: 1) Más persecuciones de coches y más ridículas que nunca, y 2) La presencia del gran Dwayne “The Rock” Johnson como el antagonista del eterno Dominic Toretto al que da vida Vin Diesel. Como el diplomático norteamericano Luke Hobbs, Johnson exuda más testosterona incluso que los miembros del comando de Depredador. Y eso es mucho decir.

Crank: Veneno en la sangre (Mark Neveldine, Brian Taylor, 2006). Tipos duros: Jason Statham, Efren Ramirez, Dwight Yoakam, Jose Pablo Cantillo. En terminos de pura brutalidad y delirio, esta película no tiene rival en el panorama actual. La película sigue al bueno de Chef Chelios (Statham en el papel de su vida), un asesino a sueldo que ha sido envenenado con “una mierda china” antes del arranque del filme. Así, durante el metraje, nuestro héroe deberá encontrar un antídoto al tiempo que mantiene su nivel de adrenalina por las nubes (la única manera de contener el veneno). Para conseguirlo, Chelios espina coca, roba coches, empieza peles sin sentido, realiza malabarismos en bicicleta y, como guinda del pastel, convence a su chica de practicar sexo en público. Y lo mejor de todo es que la película es plenamente consciente del absurdo generalizado. Para reís, llorar y pasarlo en grande.

Le llaman Bodhi (Kathryn Bigelow, 1991). Tipos duros: Keanu Reeves, Patrick Swayze, Gary Busey, John C McGinley, James LeGros. De partida, los ingredients no parecían los más idóneos para alcanzar la gloria “macho”. Patrick Swayze venía de protagonizar películas del estilo Dirty Dancing, mientras Keanu Reeves era el chico sensible de las películas de Gus Van Sant. Sin embargo, Kathryn Bigelow los puso a tono y los lanzó a una reedición sin fin del viejo cuento del gato y el ratón. Nunca unos atracos fueron tan salvajes, nunca una persecución a pie tan vibrante. Y por si tierra firme no fuera suficiente, las escenas de acción también ocurren en el aire y en el mar. Para rematar el asunto, ¡el malo es un tipo Budista! Una maravillosa vuelta de tuerca.

Rambo III (Peter MacDonald, 1988). Tipos duros: Sylvester Stallone, Richard Crenna. Esta lista no estaría completa sin la presencia del gran Sly, que en la tercera entrega de la saga de Rambo erigió, seguramente, el cenit de las absurdas y facistoides películas de acción de los ochenta. Alejado de la violencia y reconvertido al budismo, Rambo es reclamado para ayudar a los afganos en su lucha contra los soviéticos. John ha dejado atrás su pasado beligerante; sin embargo, cuando se entera de que el Coronel Trautman ha sido capturado, Rambo regresa al campo de batalla dispuesto a repartir estopa sin contemplaciones.

Con Air: convictos en el aire (Simon West, 1997). Tipos duros: Nicolas Cage, John Cusack, John Malkovich, Ving Rhames, Steve Buscemi, Danny Trejo. Ya lo hemos comentado en un par de casos anteriores, pero aquí el nivel de absurdo alcanza cotas inigualables. ¿A quién se le ocurrió “contratar” a Steve Buscemi como el psicópata más peligroso de la película? ¿A quién se le ocurrió que las melenas de Nicolas Cage podían parecer algo serio? ¿Qué posibilidad de esquivar el ridículo podían tener los enfrentamientos de Cage y Malkovich, dos actores abocados eternamente a la autoparodia? Esta es la demostración definitiva de la fina línea que separa al cine macho de la comedia más descerebrada.

Delta Force 2 (Aaron Norris, 1990). Tipo duro: Chuck Norris. Otro nombre indiscutible del panteón de los tipos más rocosos de la historia del cine. Duro e inexpresivo como el acero, Chuck ha hecho de su nulidad actoral todo un símbolo del cine más macho. No importa el gesto, sino la patada, la acrobacia, la brutalidad, la negativa a dar explicaciones a la violencia más explosiva y ridícula. En Delta Force 2 encontramos todos los ingredientes de los clásicos carruseles de acción protagonizados por Norris: innecesarias complicaciones de la trama, cuentas pendientes entre buenos y malos (la venganza es el ingrediente maestro de las recetas de Chuck), rescate de secuestrados, helicópteros, batallas sangrientas… y todo lo demás.

300 (Zack Snyder, 2006). Tipos duros: Gerard Butler, Michael Fassbender, David Wenham, Vincent Regan, Tom Wisdom. Testosterona de nueva generación. Estaba claro que llegaría el día en el que la tecnología digital terminaría inmiscuyéndose en las aventuras de los tipos más duros del Planeta Cine. Aunque para esta esteticista visión de la mítica batalla que enfrentó a 300 espartanos contra una cuarto de millón de persas, Zack Snyder tuvo que entrenar a fondo a sus actores, garantizando el brillo estelar de abdominales, bíceps y músculos varios. De hecho, esta película podría verse como un poema abstracto (la historia no tiene mucho sentido más allá de su alcance histórico-mitológico) que celebra la fuerza bruta: el escaparate perfecto para el cine más macho. 

Harry, el fuerte (Ted Post, 1973). Tipos duros: Clint Eastwood, Hal Holbrook, Mitchell Ryan, David Soul, Tim Matheson. Con el tiempo, Clint Eastwood se ha ido distanciando ligeramente de su vertiente de tipo duro para solidificar su estatuto de gran director de cine (leyenda viviente de Hollywood). Sin embargo, no hay que hacer mucha memoria para recordar que, en sus buenos tiempos, Clint fue el hombre sin nombre de los spaghetti westerns de Sergio Leone y, como no, Harry, el sucio, el poli más duro en recorrer las calles de San Francisco. En la segunda entrega de la saga policíaca, Harry tiene que enfrentarse a un combinado letal formado por secuestradores de aviones, policías corruptos y gangsters. Aunque claro, no hay nada que pueda con el hombre del “revolver más poderoso del mundo”.

# domingo, 28 de agosto de 2011 17:36

Los mejor posicionados en la carrera por el Oscar

A medida que nos vamos acercando al final de año, la sombra de los Oscar, los premios más mediáticos del Planeta Cine, se extiende como un tsunami sobre la cartelera. Con la llegada del otoño, se dio (extraoficialmente) el disparo de salida a la denominada “carrera por el Oscar”, una competición en la que la calidad de las interpretaciones cuenta tanto como las campañas de marketing, las modas y tendencias. Para ir abriendo boca de lo que será una larga travesía de premios (de todo tipo de asociaciones de críticos y academias), os presentamos a los actores y actrices que, de partida, parecen mejor situados para llevarse el gato al agua el próximo 26 de febrero de 2012.

Daniel Craig y Rooney Mara por El hombre que no amaba a las mujeres. Millones de lectores (y espectadores) no pueden estar equivocados. La historia del periodista Mikeal Blomkvist y de la hacker Lisbeth Salander es una de las más populares de los últimos tiempos. La trilogía de novelas fue un best-seller literario colosal, mientras la trilogía de películas llegó mucho más lejos de lo que sería normal para una producción sueca. Ahora, bajo el sello Hollywood, nos llega esta adaptación dirigida por David Fincher (Seven, El club de la lucha, La red social) y protagonizada por el último James Bond (Craig) y uno de los valores emergentes de la meca del cine (Mara). Para los que piensan que una película tan tétrica no tiene opciones en los Oscar, vale la pena recordar el caso de El silencio de los corderos, que arrasó en los premios de la Academia.

Michelle Williams por My Week with Marilyn. Interpretar a un icono del mundo del espectáculo suele dar resultado de cara al Oscar; si no, que se lo pregunten a Jamie Foxx (que venció por Ray), Marion Cotillard (La vie en rose) o Cate Blanchett (El aviador). Ahora, Michelle Williams, que ya tiene dos nominaciones por sus trabajos en Brokeback Mountain y Blue Valentine, se destapa dando vida a la gran Marilyn Monroe en My Week with Marilyn (Mi semana con Marilyn), que relata la tensa relación entre la bomba rubia y Laurence Olivier durante el rodaje de El príncipe y la corista.

Ralph Fiennes por Coriolanus. Además de protagonizar esta versión fílmica de la obra de Shakespeare, Fiennes se estrena aquí como director. Lo cierto es que, a no ser que seas el nuevo Orson Welles, es improbable que la Academia te nomine como director a las primeras de cambio. Sin embargo, como actor, Fiennes tiene una buena oportunidad para llevarse su primera estatuilla. La película sigue la historia de Coriolanus, un político de la antigua Roma que decide levantar un ejército contra la ciudad después de ser desterrado por la clase política dominante.

Jodie Foster, John C. Reilly, Cristoph Waltz y Kate Winslet por Un Dios salvaje. Cuando la obra de teatro de Yasmina Reza en la que se basa la nueva película de Roman Polanski se estrenó en Brodway en 2009, los cuatro protagonistas fueron nominados a los premios Tony (los Oscars de Broadway). La jugada podría repetirse y el cuarteto de estrellas podría acaparar cuatro nominaciones a los Oscar. Tres de ellos, Winslet, Waltz y Foster, ya han triunfado anteriormente en los premios de la Academia. Quizás sería hora para que el bueno de Reilly se llevara su merecido galardón.

Jeremy Irvine por Caballo de guerra. El más joven y desconocido actor de la lista tiene sus opciones gracias al poder mediático y artístico del gran Steven Spielberg que, al parecer, se ha propuesto arrasar en los Oscar de este año con este drama lacrimógeno ambientado en la Primera Guerra Mundial y protagonizado por un chico y su caballo. Es hora de que el director de E.T. se quite de encima la espina de Salvar al Soldado Ryan (perdió contra Shakespeare in love en el 98) y se reencuentre con el éxito de La lista de Shindler.

Brad Pitt y Jonah Hill por Moneyball. Aparte de Rocky, lo cierto es que las películas “deportivas” no suelen tener demasiada fortuna de cara a los Oscar; sin embargo, Moneyball está siendo promocionada como algo más que una película sobre deportes. Centrada en el Manager General del equipo de Baseball de Oakland (al que da vida Pitt), el filme sigue la trayectoria de este pequeño equipo que revolucionó el deporte con la aplicación de la ciencia y la estadística al diseño de su equipo y de su estrategia. Por su parte, Hill se estrena en un papel dramático y no es descartable que pueda hacerse con una nominación como actor secundario.

Gary Oldman por El topo. Muchas miradas estarán puestas sobre Oldman cuando esta película del sueco Tomas Alfredson (el director de Déjame entrar) se presente en el Festival de Venecia. En el filme, una adaptación de la célebre novela de John LeCarré, Oldman da vida a George Smiley, un espía al que le encargan la misión de dar con un agente-doble ruso infiltrado en el MI6. Sería una buena oportunidad para que la Academia de Hollywood redimiera a un actor de gran talento, pero de trayectoria tremendamente irregular.

Meryl Streep por La Dama de Hierro. Desde que se anunció que la Streep iba a interpretar a Margaret Thatcher, la dama de hierro, en un biopic, la nominación al Oscar estaba adjudicada. De hecho, Meryl Streep es la actriz más nominada de la historia. 16 candidaturas certifican una trayectoria impecable. Sin embargo, hace ya 28 años que la gran dama de Hollywood no se lleva un Oscar a casa. Quizá es el momento de que Meryl se reencuentre con el sabor de la victoria.

Charlize Theron por Young Adult. Desde su Oscar por Monster, la carrera de Theron ha pasado por algún alto y numerosos bajos. Ahora, bajo la dirección de Jason Reitman, la suerte puede volverle a sonreír. De hecho, las dos anteriores películas de Reitman (Juno y Up in the Air) llevaron a sus protagonistas hasta las puertas del Oscar. Esta vez, Theron tendrá que ganárselo por el papel de una escritora que regresa a su pueblo natal para intentar recuperar a su ex (Patrick Wilson), que ahora vive felizmente casado. No parece un personaje particularmente simpático, pero Aileen Wuornos, la protagonista de Monster, tampoco lo era.

# sábado, 27 de agosto de 2011 16:19

Ladrones de novias

He aquí la peor de las pesadillas: invitas a tu novia a una fiesta que promete. La cosa parece ir de fábula, el ambiente está animado y el lugar brilla por su estilo y distinción. Sin embargo, de repente, atiendes a que tu chica está charlando con otro tipo, notablemente más guapo y evidentemente más rico que tú. Además, justo en el momento en que te enteras de que el tipo es famosos, atiendes a que lo que parecía una charla inofensiva empieza a adquirir visos de ligoteo. Entonces entras en acción e interrumpes sin contemplaciones el corrillo, ya demasiado íntimo, que forman el famosillo y tu novia. Has de dejar las cosas claras… Así, más tarde, cuando ves cómo tu chica se va de la fiesta con el guaperas al menos tendrás la seguridad de haber hecho todo lo que estaba en tu mano. Horrible, ¿verdad? Pues bien, imaginad tener que batallar contra estos seis ladrones de novias que os presentamos a continuación. ¡Es la guerra!

6. Brian Flanagan (Cocktail). De hecho, podríamos haber elegido cualquier película de Cruise. Puede que, durante los últimos años, Tom haya visto su caché mermado por los excesos públicos, los fracasos de taquilla y su conexión con la cienciología; sin embargo, hubo una época, la de Top Gun, Risky Business o Rain Man, en que Cruise era el sueño húmedo de todas las chicas del planeta. Imaginad tener que competir por una chica con su personaje de Cocktail, el camarero más carismático de los ochenta. Además, Brian experimenta en su propia piel lo que es perder a una chica en brazos de un colega, lo que le convierte en doblemente peligroso.

5. Aldous Snow (Paso de ti, Todo sobre mi desmadre). El Sr. Snow (interpretado por el incorregible Russell Brand) es, con toda probabilidad, el tipo más cortito y cretino de la lista, y eso que esta lista está llena de la peor calaña. Pero aun así, Aldous posee ese algo encantador e ingenuo que funciona como imán demoledor para las chicas. Sus dos apariciones fílmicas no dejan dudas al respecto. Primero, robándole a Jason Segel a la chica de su vida: la famosa Sarah Marshall. Y luego, en Todo sobre mi desmadre, llevándose al catre a la novia de Jonah Hill, en un extrañísimo trío sexual. Lo dicho, alejad todo lo posible a vuestra chica de Snow.

4. Wooderson (Movida del 76). En esta estupenda película de Richard Linklater, Matthew McConaughey interpreta al clásico tipo que se divierte persiguiendo a chicas más jóvenes que él. Un rol conocido popularmente como el “asaltacunas”. Lo cierto es que no hay ninguna mala fe en la actitud de Wooderson. Es un tipo bastante honesto al que le gusta exprimir la vida al máximo, que en su caso significa pasear a chiquillas en su espectacular bólido de cuatro ruedas. El tipo es realmente peligroso. Es tan encantador que puede convertirse en tu mejor amigo y, un segundo más tarde, levantarte a la novia sin dejar rastro, sin invocar la clásica sed de venganza.

3. Sack Lodge (De boda en boda). Los personajes que hemos mencionado hasta el momento son “ladrones de novias” en potencia, pero no hay nada intrínsicamente odioso en su personalidad. El caso de Sack Lodge (al que da vida un histriónico Bradley Cooper) es diferente. Es el novio de la siempre adorable Rachel McAdams, objeto del deseo de Owen Wilson, y se comporta como un verdadero cretino consentido, pijo y snob. En un momento dado, Wilson y Vince Vaughn deciden dejarlo K.O. durante una noche metiéndole veneno en la bebida. Más tarde, le vemos agarrado a la taza del baño, pero es imposible sentir lástima por un tipo que te robaría la novia sin piedad o arrepentimiento alguno, del mismo modo que le pone los cuernos al personaje de McAdams.

2. Handsome Rob (The Italian Job). ¿Qué se le va a hacer? Al tipo lo llaman Handsom Rob (El guapo Rob) por algo. Jason Statham será todo lo bruto y desconsiderado que se quiera, pero genera una fascinación primaria, salvaje y animal en casi todas las representantes del género femenino. El tipo no tiene que hacer mucho más que lanzar una de sus miradas penetrantes a una chica (con su cara de asesino en serie sediento de sangre) para conseguir de ella lo que se proponga. No hay batalla posible. Es una guerra perdida; así que, como en el caso de Snow, nuestro único consejo sería que alejarais todo lo posible a vuestras chicas de Handsome Rob. Un radio de unos diez quilómetros empezaría a ser razonable.

1. Patrick Bateman (American Psycho). Un caso preocupante, la demostración de que la capacidad de seducción puede esconder el peor de los trastornos. Patrick Bateman (encarnado por Christian Bale y creado por el escritor Bret Easton Ellis) tiene todo lo necesario para triunfar en el arte de la seducción. Es guapito, musculoso: el prototipo del metrosexual, pero con un punto rebelde y peligroso. Además, es un broker de Wall Street, lo que significa que está forrado de pasta. Él puede conseguir los mejores hoteles, joyas, viajes, entradas para espectáculos y restaurantes… Tiene el mundo a sus pies y eso no hay duda de que resulta seductor. Sin embargo, el tipo está como una regadera, es un psicópata despiadado, incapaz de sentir la menor empatía por otro ser humano que no sea él mismo. Para echar a correr, esté donde esté vuestra novia.

# sábado, 27 de agosto de 2011 11:22

Los doctores malvados del cine

El cine ha encontrado, desde tiempos remotos, un gran filón en la profesión de doctor. Desde el maléfico Dr. Mabuse de las películas alemanas de Fritz Lang al bondadoso Robin Williams de Despertares, pasando por el Micheal J. Fox de Doc Hollywood, el séptimo arte siempre ha sentido fascinación por estos hombres, dotados para curar las enfermedades más mortales, aunque también capaces de invocar el más terrible de los males. Y es que por cada médico angelical, el cine nos ha regalado un médico déspota, villano, o simplemente asquerosos. El último en sumarse a este club de médicos sospechosos es el Antonio Banderas de La piel que habito, la nueva película de Pedro Almodóvar, un cirujano frío y calculador, que mantiene retenida en su casa a la bella Elena Anaya, a la que somete a un delicado y complejo proceso de transplante de piel. Una historia en la que se esconden terribles y escabrosos secretos. Para poneros un poco en situación para poder degustar la película de Almodóvar os presentamos una lista con ocho doctores malvados engendrados por la gran pantalla.

8. Dr. Giggles (Dr. Giggles, 1992). En inglés, “giggle” significa “risita”. Con lo cual, ante un doctor llamado Risitas uno no puede hacer otra cosa que imaginar a un adorable médico que, como el Patch Adams al que diera vida Robin Williams, utiliza el humor para suavizar el sufrimiento de sus pacientes. Pues bien, nada más lejos de la realidad. El tratamiento preferido por el buen Dr. Giggles es el ¡asesinato! Hijo de un doctor psicótico, Giggles escapa de una institución mental y organiza una venganza contra los responsables del cierre de la consulta de su padre, años atrás. Armado con agujas, escalpelos y otros artilugios médicos, Giggles “trata” a varias adolescentes sexys (no olvidemos que estamos ante un slasher en toda regla) de la enfermedad más común: la vida.

7. Dr. Doom (Los cuatro fantásticos, 2005). Más que un médico a la vieja usanza, Victor Von Doom es un científico que ha perdido la chaveta. De hecho, con toda probabilidad, es la última persona a la que le confiarías tu salud. Un megalómano con una inconmensurable sed de poder, el Dr. Doom pasa la mayor parte de su tiempo fabricando maquiavélicos planes maestros, hiriendo a gente inocente e intentando ser el peor supervillano posible. Para rematar el asunto, el Dr. Doom va equipado con una improbable mascara de acero con la que se supone que intenta ocultar las cicatrices de un experimento fallido. ¿Qué clase de médico no encuentra una cura mejor para sus heridas que una enorma máscara de hierro?

6. Dr. Christian Szell (Marathon Man, 1976). Por lo general, la profesión de dentista no suele ser la más agradecida del mundo. ¿Quién puede idolatrar al hombre que se encarga de manipular tu dentadura después de inyectarte anestesia en la boca? Sin embargo, hay que ser justos y reconocer que hay grandes dentistas. Y luego, están los otros… los villanos, como por ejemplo el más déspota y temible de todos: el Dr. Christian Szell de Marathon Man. No sólo es un dentista cruel, sino que es un nazi que ejerció su profesión, sin ningún tipo de compasión, en los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial. Ahora, Szell aparece en Nueva York para recuperar unos diamantes perdidos y cuando Dustin Hoffman se interpone en su camino lo somete a una sesión de extracción sin anestesia. ¡Aaauch!

5. Doc Holliday (Tombstone: la leyenda de Wyatt Earp, 1993). Interpretado por un sobresaliente Val Kilmer en este western moderno, Holliday es un fumador y bebedor empedernido, un tuberculoso agonizante y un jugador adicto a las cartas que sobresale por su don para los chistes y las mujeres. En resumidas cuentas, Holliday se dedica a ser el tipo más carismático del lugar. A todo esto, cabe decir que, cuando las cartas no le sonríen, Holliday se dedica a ejercer de dentista (aunque en realidad, durante la película, no le vemos hurgando en bocas ajenas). Lo cierto es que resulta bastante impensable acudir a un dentista enfermo de tuberculosis y visiblemente afectado por el alcohol.

4. Dr. Emilio Lizardo (Las aventuras de Buckaroo Banzai, 1984). Los doctores suelen estar envueltos en un aire de misterio. Te sientas delante ellos, en la consulta, y les escuchas hablar entendiendo una de cada cinco palabras que pronuncias y asintiendo con la cabeza de forma sumisa. ¿Pero y si ese misterio fuera acrecentado por motivos extraterrestres? En la película de culto de 1984, el Dr. Emilio Lizardo es un doctor brillante, dominador de la ciencia en todas sus disciplinas; sin embargo, Emilio es también un lagarto alienígena del espacio exterior, con un acento extrañísimo y unas pintas verdaderamente temibles. Nada más que añadir.

4. Dr. Lecter (El silencio de los corderos, 1991). ¿Qué decir de Hannibal Lecter que no se haya dicho ya? Estamos, probablemente, ante el doctor más célebre y terrorífico de la historia del cine. Además de ser un caníbal redomado, Lecter tiene un marcado punto snob, una distinción arrogante, unos incontrolables aires de superioridad. Sentado en su butaca de psicólogo, con el paciente tumbado en el butacón, la mente de Lecter se asemeja a la de ese otro gran psicópata llamado Buggs Bunny, al que le gustaba imaginar a sus víctimas convertidas en zanahorias gigantes. Lector, un sibarita, seguramente imagina a sus pacientes como delicatesens culinarias, cocina de creación para el caníbal más elegante.

2. Dr. Frankenstein (El jovencito Frankenstein, 1974). Podríamos haber elegido a cualquier de los muchos doctores Frankenstein que han poblado la gran pantalla, pero sentimos una especial debilidad por aquel al que dio vida el gran Gene Wilder en la obra maestra de Mel Brooks. Parapetado bajo una coraza de distinción y elegancia, el acomplejado y atormentado Dr. Frankenstein persigue el gran sueño de su vida: fabricar vida de la nada. Y lo consigue de las formas más inverosímiles y divertidas. El filme parodia con desparpajo e inteligencia las claves del cine de terror, incorporando ráfagas de comedia con elementos, incluso, procedentes del musical. Una cumbre de la comedia moderna con un doctor tan temible como risible.

1. Dr. Zaius (El planeta de los simios, 1968). Entre los simios de este hito de la ciencia-ficción, el Dr. Zaius es toda una institución: un ser respetable y sabio, conocedor de todas las leyes del estado, la ciencia y la naturaleza. Desafortunadamente para el personaje de Charlton Heston, Zaius es también un medico intransigente cuando se trata de lidiar con humanos. Ajeno a toda compasión, el doctor piensa que los humanos son sólo una pestilencia de la que hay que deshacerse, sea mediante la castración o la lobotomización. Bajo su reinado, Heston es torturado y, finalmente, condenado a muerte. Y aunque el humano consigue escapar, el dolor inflingido por el simio resonará para siempre en la mente del héroe.

# sábado, 27 de agosto de 2011 9:15

Los westerns más frikis

El western, como el más específico de los géneros cinematográficos, reposa sobre un océano de convenciones. Los fans del western saben a lo que se exponen cuando se prestan a su pasión favorita: un héroe machote, estoico y de pocas palabras que llega a un pueblo de mala muerte a lomos de un caballo; un tenso duelo a muerte; el choque entre villanos y el omnipresente sheriff; los monumentales paisajes rocosos y los asombrosos cielos azules… Sin embargo, hay veces en que las reglas se ven alteradas por curiosas anomalías, como lo es ver a una patrulla de alienígenas irrumpir en el poblado secuestrando a sus habitantes con tecnología de última generación. Esta imagen imposible nos llega de la mano de Cowboys & Aliens, en la que un grupo de cowboys (liderados por Daniel Craig y Harrison Ford) deben enfrentarse a un aguerrido grupo de beligerantes alienígenas. Lo cierto es que este cruce de western, fantasía y ciencia-ficción parece único e irrepetible, pero la realidad es que la historia del cine está llena de westerns extraños. Como demostración, os presentamos, de la mano de la web Metromix, un lista de diez westerns realmente frikis.

Sillas de montar calientes (1974). El mismo año en que puso patas arriba el género de terror con la magistral El jovencito Frankenstein, Mel Brooks, el genio de la sátira, se desquitaba con el western en esta película incisiva, delirante e incorrecta. La jugada maestra del filme consistía en situar como uno de los protagonistas a un sheriff negro (un colosal Cleavon Little) rodeado de blancos racistas y conservadores. Una verdadera bomba de relojería humorística controlada al milímetro por el talento para el gag de Brooks. Y como co-protagonista, el incorregible Gene Wilder, cuya cara de eterno panoli era un gag en sí misma.

The Terror of Tiny Town (1938). Sin lugar a dudas, este es uno de los westerns más incorrectos de la historia del género. La película estaba protagonizada, enteramente, por enanos y la frase de promoción proclamaba: “¡Tipos pequeños con grandes armas!”. Válgame Dios, una película así parecería impensable hoy en día. No acaba ahí la cosa. La voz en off que acompañaba al trailer afirmaba, orgullosa, lo siguiente: “¡el reparto está formado sólo por enanos, es la primera película de este tipo que se produce!”. Con el tiempo, la película, una comedia absurda revestida de western, ha quedado como un filme de culto entre sus fans y como una de las peores películas de la historia, entre el resto de mortales.

Regreso al futuro III (1990). Este es uno de los ejemplos más cercanos a Cowboys & Aliens y, sin duda, uno de los filmes más recordados por los que atravesaban su adolescencia a finales de los ochenta, principios de los noventa. En la tercera entrega de la mítica saga de viajes en el tiempo, Marty McFly (eterno Michael J. Fox) tiene que viajar hasta 1885 para salvar a Doc Brown (Christopher Lloyd) de las garras de un cowboy con alma (y bigote) de villano. De hecho, la película podría llegar a verse como un western bastante purista de no ser, claro está, por la aparición del Delorean, seguramente la máquina del tiempo más mítica y memorable de la historia del cine.

La ingenua explosiva (1965). Como veremos más adelante, este no es el único western en el que se juega con la inversión de géneros (sexuales). En resumidas cuentas, la película no tiene a un héroe, sino a una heroína: una Jane Fonda con licencia para desenfundar, cuya habilidad para el tiro no tiene nada que envidiar al más salvaje de los cowboys. En realidad, al principio de la película, Fonda requiere los servicios del pistolero Kid Shelleen (Lee Marvin) para vengar la muerte de su padre, pero resulta que Shelleen se han convertido en un borracho con nulo talento para el disparo. La película le dio la oportunidad a Marvin de parodiar sus papeles de villano en películas como El hombre que mató a Liberty Valance o Los comancheros; y de hecho, el papel le valió un merecido Oscar de Hollywood.

Cuatro mujeres y un destino (Bad Girls) (1994). Siguiendo la pista marcada por Jane Fonda tres décadas atrás, cuatro actrices de renombre (Madeleine Stowe, Mary Stuart Masterson, Andie MacDowell y Drew Barrymore) decidieron enfundarse cinto, revólver y espuelas y reinventar el género en clave femenina, invocando el girl power de nueva generación. Feroces, rebeldes y dispuestas a reclamar su lugar en una época que las condenaba a la pasividad, el cuarteto de antiguas prostitutas partía hacia Oregon en busca de una nueva vida y de una anhelada dignidad.

Polvo de oro (1985). Otro western que se aproxima a las convenciones del género en clave satírica, en este caso invocando el espíritu irreverente del trash. Para hacerse una idea de por donde van los tiros, sólo cabe advertir que la estrella del saloon local no es ninguna chica delgada, estilizada y de buenas maneras; sino la salvaje, incontrolable y robusta Divine, la Drag Queen más famosa de la historia del cine, en gran medida gracias a la inolvidable Pink Flamingos, de John Waters. El pueblo en el que pasa la acción lleva por nombre Chili Verde y el cowboy protagonista es un tipo amanerado y extravagante que imita torpemente al Clint Eastwood de las películas de Sergio Leone. Pura serie Z.

Sukiyaki Western Django (2007). La noción de un western japonés puede resultar desconcertante. Las claves del género están tan asociadas a un paisaje (el del viejo oeste) y una lengua (la inglesa), que un desplazamiento de estas coordenadas puede resultar en una mutación extraña, como de hecho ya aconteció con el spaghetti western. En este caso, la cosa se complica más, ya que el director nipón Takashi Miike decidió homenajear al western italiano (la película es una suerte de remake de Por un puñado de dólares) con actores japoneses hablando en inglés y vistiendo atuendos más propios de estrellas punk que de cowboys. Este cóctel imposible venía rematado por la presencia del gran Quentin Tarantino, incombustible fan de la serie B y del cine asiático. Ver para creer.

Los vividores (1971). Robert Altman, uno de los cineastas más personales y libres en surgir del caldo de cultivo que fue el cine americano de los setenta, utilizó el western para denunciar la descontrolada avaricia de las grandes corporaciones, ansiosas para derrocar al pequeño emprendedor. El cielo gris y los escenarios sombríos sustituyeron a la luz diurna, mientras las baladas de Leonard Cohen imponían el deje melancólico a la acción. El protagonista de la trama es el bueno de McCabe (Warren Beatty), el propietario de un burdel con mucha más labia que capacidad de acción. Por su parte, Constante Millar (Julie Christie), la madame del local, es la verdadera encargada de llevar el mando de la situación. No cabe decir que el final de la película no es nada heroico.

Rango (2011). He aquí una prueba de que Hollywood también es capaz de entregar westerns posmodernos y autoparódicos tan extraños como Sukiyaki. En esta comedia/western de animación digital, un lagarto (doblado por Johnny Depp) se sumerge en una profunda crisis existencial as verse fuera de su terrario, transportado a un pueblucho del antiguo Oeste donde tendrá la oportunidad de convertirse en heroico sheriff y superar sus neurosis enfrentándose al villano (una tortuga doblada por Ned Beatty y creada a imagen y semejanza del John Houston de Chinatown).

Westworld, almas de metal (1973). Un par de décadas antes de dar a luz Jurassik Park, el novelista Michael Crichton escribío y dirigió esta película centrada en un parque temático futurista en el que se recreaba el antiguo Oeste americano. La gracia del tema estaba en que el parque estaba habitado por robots, con forma humana, que representaban diversas escenas típicas del western. Sin embargo, en un giro similar al de Jurassic Park, las bestias robóticas, como los dinosaurios, terminaban rebelándose contra los visitantes del parque, campando a sus anchas en una senda de sangre y muerte. La película estaba capitaneada por un villano de altura, un Yul Brynner enfundado en un traje negro (incluido el sombrero) cuya gran amenaza era la ausencia total de compasión humana.

# viernes, 26 de agosto de 2011 9:26

Talentos desperdiciados

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Suele decirse que lo difícil no es tanto llegar a la cima, sino mantenerse en ella. En Hollywood, esta ley de resistencia y perseverancia es particularmente notable. Casi cada año, surge una nueva hornada de “talentos emergentes” que luchan por un lugar en el panteón de las estrellas. Algunos de ellos llegan incluso a saborear (temporalmente) las mieles del éxito: un exitazo de taquilla, elogios de parte de los críticos, ¡una nominación al Oscar!... Sin embargo, lo difícil es resistir, mantenerse al pie del cañón, dando la talla película a película, demostrando que el talento no es algo pasajero. Hoy queremos hacer hincapié en el lado amargo del pastel y para ello os presentamos, de la mano de la página web Pajiba, una lista de actores ya actrices que no supieron mantenerse en lo más alto de Hollywood. Talentos desperdiciados. 

Cuba Gooding, Jr. El caso de Gooding Jr. se ajusta perfectamente al paradigma de la estrella efímera. El chico dio en la diana con su papel de jugador de fútbol americano en Jerry Maguire. Y la verdad es que supo aprovechar la oportunidad. Repartiendo euforia por allí a donde iba, terminó alzándose con un Oscar de Hollywood al mejor actor secundario. Por entonces, a más de un listillo se le ocurrió llamarle el nuevo Denzel Washington, sin calcular que la joven estrella podía caer víctima de la “maldición del Oscar”. Y así fue. Del cielo al subsuelo de Hollywood no hay más que un par de malas temporadas. Y del escenario de los Oscar puedes verte catapultado a película lamentables como Ratas a la carrera, Boat Trip, Papá canguro 2 o de secundario de Eddie Murphy en Norbit. Deprimente.

Kate Hudson. Otra gran esperanza de Hollywood. Cuando la hija de Goldie Hawn apareció en escena con su inolvidable papel de bella y atormentada groupie en Casi famosos, la industria al completo decidió que Kate estaba llamada a ser una de las grandes de Hollywood. De hecho, por el papel en la película de Cameron Crowe, la chica fue nominada al Oscar. Todo parecía ir de cara para la risueña actriz, pero entonces… Entonces, llegó la hora de la verdad y Kate eligió convertirse en uno de los símbolos del declive de la comedia romántica americana. ¿Pruebas? Cómo perder a un chico en 10 días, Tú, yo y ahora... Dupree, Como locos... a por el oro. ¿Suficiente?

Haley Joel Osment. Entre finales del pasado siglo y principios del presente, Joel Osment encadenó tres títulos (El sexto sentido, Cadena de favores e Inteligencia Artificial) que lo catapultaron a lo más alto de Hollywood. Todo el mundo se preguntaba: ¿hasta donde llegará este talento deslumbrante? ¿Cómo le tratará la pubertad? Pues bien, la respuesta es que los años fueron muy crueles con el pequeño Haley, que pasó de ser el niño más cuco de Hollywood a convertirse en un adolescente condenado al anonimato en película con títulos como Sassy Pants o Montana Amazon.

Anna Paquin. Otra chica que supo lo que era el éxito a una edad temprana. Con sólo once años, dejó boquiabierto al mundo entero con su papel en El piano, por el que tuvo el prematuro honor de llevarse un Oscar. Luego, fueron pasando los años y la chica no terminó de encontrar su lugar en la industria. Apareció en filmes notables (la saga de X-Men, Descubriendo a Forrester o Casi famosos), aunque siempre en papeles muy secundarios, sin cumplir nunca las expectativas que había generado su primer trabajo. Ahora, Paquin se ha reencontrado con el éxito popular de la mano de la serie de vampiros True Blood, aunque lo cierto es que, olvidado su antiguo talento, ya sólo queda sex appeal.   

Linda Blair. Sí, la niña de El exorcista fue una de las sensaciones del cine norteamericano por unas cuantas temporadas. Lo cierto es que un papel tan icónico y carismático sólo puede devenir en dos cosas: una carrera triunfal o el olvido absoluto. En el caso de Blair, su realidad está muy cerca del segundo caso. Su carrera ha estado marcada por telefilmes, apariciones en series de TV de segunda fila y películas olvidables. De hecho, las pocas veces que se la ha visto en filmes de éxito ha sido realizando semi-cameos que homenajeaban su glorioso pasado, como en el caso de Scream.

Edward Furlong. Otro caso de “niño actor” castigado por el paso de los años. Furlong saltó al estrellato por su papel de John Connor en Terminator 2: El juicio final. Durante un tiempo, fue el chico que todos los jóvenes rebeldes del mundo querían ser. Sin embargo, parece que Furlong se tomó lo de la rebeldía demasiado en serio, lo que le llevó a tener dos sonados encontronazos con la policía en 2001 y 2004. En cuanto a su carrera fílmica, se encuentra plagada de papeles en películas que no se han distribuido en cines, sino directamente en video.

Jon Heder. Este joven desgarbado y extravagante se convirtió en una figura de culto de la mano de la comedia Napoleón Dynamite, papel por el que ganó el premio MTV al Actor Revelación. Muchos le vieron como el nuevo gran valor de la comedia americana. Sin embargo, tras el fracaso de películas como Patinazo a la gloria o Mama’s Boy, Heder tuvo que buscar refugio en la televisión y poniendo su voz a una serie de animación sobre el personaje de Napoleón Dynamite.

Heather Graham. Por su papel de Roller Girl en Boogie Nights, Graham se convirtió en la chica más codiciada por las miradas de los espectadores masculinos de medio mundo. Lo interesante del caso es que, además de su evidente sex appeal, Heather ofrecía pistas acerca de un importante talento interpretativo. Sin embargo, aquello fue in simple espejismo y el tiempo ha dado la razón a los que apuntaban que Gram. no era más que una cara bonita. Tuvo otro momento de gloria despelotándose en Resacón en Las Vegas, pero ni siquiera fue invitada a la secuela del filme.  

Mykelti Williamson. Es probable que el nombre no os diga nada, pero la cosa cambia si os decimos que Williamson interpretó al Bubba de Forrest Gump, papel por el que se llevó el premio al mejor Actor Revelación de la MTV. ¿Y luego? Pues la nada: papeles secundarios en películas olvidables y, en el major de los casos, papeles secundarios en serie de éxito, como CSI o 24.

Joseph Fiennes. ¿Hasta dónde se puede llegar cuando uno salta a la fama de la mano de un fraude cinematográfico como Shakespeare in Love? La peor película de la historia en ganar el Oscar a la mejor película situó a Joseph Fiennes en el centro de todas las miradas. Entonces vinieron películas de categoría media como Suavemente me mata, Enemigo a las puertas o El mercader de Venecia. Y luego, el olvido. Joseph tuvo otro momento de gloria de la mano de la serie Flash Forward, que generó unas expectativas tan sonadas como su batacazo posterior. Ahora, Fiennes interpreta a Merlín en la desconocida serie Camelot, mientras su hermano (Ralph) se forra de la mano de una la mega-saga de Harry Potter.

Elisha Cuthbert. El viaje de Elisha de la condición de gran promesa (gracias a su super-sexy aparición en La vecina de al lado) a su naufragio actoral (fue nominada a un Razzie, un anti-Oscar, por su papel en Captivity) fue un visto y no visto. Aún así, para la posteridad, nos quedan sus apariciones como Kim Bauer en 24; aunque para muchos espectadores, y sobre todo espectadoras, el de Kim era el peor personaje de la serie.

Erika Christensen. El gran público la descubrió como la hija drogadicta de Michael Douglas en Traffic, la película de Steven Soderbergh. En un casting lleno de estrellas, la joven Erika consiguió sobresalir por encima de vacas sagradas de Hollywood. Luego tuvo un par de oportunidades para volver a demostrar su valía en películas como Fanática o La prueba perfecta, pero aquel brillo inicial no volvió a reeditarse. La chica encontró refugio, como otros actores y actrices de esta lista, en la televisión (en este caso, en la piel de una madre trabajadora en la serie Parenthood).

# martes, 23 de agosto de 2011 9:59

Películas enfrentadas a la censura

Durante prácticamente toda la historia del cine, algunas películas han debido afrontar el peso de la censura y la prohibición, sea por causas morales o políticas. Una batalla, sin un claro vencedor, en el que ciertos autores se enfrentan de cara con los tabúes o los límites de la moral de su tiempo. En muchos casos, este choque termina con la claudicación del cineasta, que acepta recortar y remontar su película para conseguir que esta vea la luz en las oscuras salas de cine. Como demostración de este tira y afloja eterno, os presentamos, de la mano de la web Listverse, una lista con diez filmes, algunos de ellos muy populares, que han sido prohibidos o censurados.

10. Grotesque (2009). La historia de esta película de terror japonesa nos acerca a una pareja de jóvenes que son capturados en la calle y luego son sometidos a una horrenda sesión de tortura por parte de sus secuestradores. El baño de sangre, que incluye amputaciones varias, provocó la ira de ciertas autoridades (como las británicas) que decidieron prohibir la película. La película ha sido criticada por reducir al mínimo su desarrollo narrativo en virtud del festival sangriento, algo muy presente en películas como Hostel o la saga de Saw.

9. The Human Centipede 2 (2011). Para los que no hayan visto la primera parte de la saga “centipede”, explicar que la película estaba protagonizada por un científico loco al que se le ocurre secuestrar a tres turistas americanos y ensamblarlos quirúrgicamente, la boca de cada uno pegada al ano de otro. La película fue criticada por su negativa a empalizar con las víctimas, convirtiéndolas en puros objetos para el deleite del criminal y el público. Pues bien, el estreno de la segunda parte estaba anunciado para este año, pero, en Inglaterra, se le ha negado una calificación al filme. No es de extrañar: según Tom Six, su director, “la secuela deja al primer filme a la altura de Mi Pequeño Ponny”. Para echarse a temblar.

8. Mikey (1992). En 1993, la sociedad británica fue sacudida por el asesinato del bebé James Bulger a manos de dos niños. La opinión pública se sensibilizó entonces contra la exposición explícita de la violencia en el cine y la película Mickey recibió los ecos de dicha política. La película relata las desventuras de un psicópata de sólo nueve años que se dedica a asesinar a sus padres adoptivos y a sus amigos. Muchos de los personajes perecen en lo que parecen ser accidentes, provocando que Mickey vaya pasando de familia en familia. Así, el terror se va extendiendo como la pólvora. 

7. A Serbian Film (2010). Este es el caso que nos toca más de cerca. Esta película ha sido prohibida en Noruega, Brasil… y España, después de su polémica proyección en el Festival de Sitges. La película contiene escenas (ficcionadas) de abuso infantil, incesto y asesinato. La trama gira en torno a una antigua estrella del porno que accede a participar en una última película antes de retirarse definitivamente. Sin embargo, el actor pronto se verá atrapado en una película que incluye actos de pedofilia, mezclados con cine snuff.

6. Scum (1977). Dirigida por el británico Alan Clarke, Scum es el crudísimo retrato de la vida en un “borstal”, nombre que recibían unos centros ingleses de aprisionamiento juvenil en los que, supuestamente, se reformaba a los jóvenes desahuciados por la sociedad. La película fue prohibida por la exposición gráfica de actos racistas, violaciones, suicidios y otras muestras de violencia. La película fue re-hecha dos años más tarde, pero aún así, volvió a tener problemas con la censura, aunque finalmente, después de un largo proceso judicial, el filme pudo ser estrenado.  

5. Asesinos natos (1994). En el momento de su presentación, la película cayó como una bomba en el corazón de la sociedad norteamericana, que empezaba a atisbar un futuro de glorificación mediática y sensacionalista de la violencia. La respuesta fue de absoluto rechazo, con lo cual a la película (dirigida por Oliver Stone con guión de Quentin Tarantino) se le negó la distribución en Estados Unidos. Stone tuvo que recortar cuatro minutos del filme para poder garantizar una distribución más o menos normalizada. Y, por cierto, la película relata la brutal senda criminal que emprende una pareja de asesinos despiadados e inmorales, unos Bonnie y Clyde de la era de la información interpretados por unos magníficos Woody Harrelson y Juliette Lewis.

4. Posesión infernal (1981). Cinco estudiantes se sumergen en las profundidades de un bosque en busca de la cabaña donde pretenden pasar unas relajadas jornadas. El problema es que una vieja cinta de audio liberará a una serie de espíritus malignos que les harán la vida imposible. Realizada por Sam Raimi con un presupuesto mínimo, la película es una de las cumbres históricas del cine de culto, una aproximación irónica y salvaje a los códigos del slasher. Debido a su violencia gráfica y al poco sentido del humor de las autoridades, la película fue prohibida en países como Finlandia, Alemania, Islandia e Irlanda. Cuestión que no mermó la fama legendaria del filme.

3. Holocausto cannibal (1980). A día de hoy, la mítica película de terror de Ruggero Deodata sigue prohibida en más de cincuenta países. De hecho, en el momento de su estreno, el cineasta italiana fue arrestado con cargos de asesinato, ya que las autoridades sospechaban que el filme podía ser una snuff movie (acusación que fue sobreseída). En la película, filmada en la selva amazónica, aparecen miembros de tribus indígenas reales devorando cerebros de animales. Aunque la trama tiene como protagonista a una expedición de documentalistas que van en busca de unos compañeros desaparecidos. Cuando se encuentran las latas de película del equipo original se revela su trágico destino: fueron devorados por una tribu de caníbales.

2. La matanza de Texas (1974). He aquí uno de los grandes clásicos del cine de terror, percusor del género slasher. Una película que fue prohibida en numerosos países y que, en Estados Unidos, tuvo que enfrentar un sinfín de problemas debido a su estrategia de promoción que vendía el filme como una historia real. Lo cierto es que la película, enteramente ficcional, estaba basada en los crímenes del célebre psicópata Ed Gein, al que le gustaba conservar, como trofeos, partes de los cuerpos de sus víctimas. Con lo cual, su casa se había convertido en una auténtica mansión del terror.

1. El exorcista (1973). A diferencia de la mayoría de películas de esta lista, los problemas con la censura de El exorcista no tienen mucho que ver con la exposición explícita de la violencia. En este caso, el terrorífico juego planteado por el filme es (casi) estrictamente psicológico. Aún así, la película tuvo muchos problemas en el momento de su estreno. Muchos espectadores tuvieron que ser tratados por desmayos o ataques de histeria, y el estamento religioso condenó el filme de forma beligerante. ¿El resultado? Por una parte, la prohibición en varios países (en Inglaterra, el filme no fue distribuido hasta 1990); por otra, un éxito de taquilla sin precedentes, 441 millones de dólares en todo el mundo.

# lunes, 22 de agosto de 2011 9:48

Las pandillas más memorables del cine juvenil

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¿Qué sería del cine juvenil sin las pandillas? Las bandas dan colorido a los institutos, suelen protagonizar los conflictos más sonados y dan forma a las jerarquías que marcan el funcionamiento de la (compleja) vida adolescente. En muchos casos, pasar a formar parte de una banda (sea de tres o de cien miembros) de sentido a la vida juvenil, sustituyendo las dudas y dilemas propios de la edad por una larga (y absurda) lista de códigos de conductas, normas de comportamiento que terminan forjando la personalidad del grupo y de cada uno de sus miembros. Todo esto queda bastante claro, por ejemplo, en una película como Super 8, en la que un grupo de amigos de un pueblecito de Ohio se disponen a hacer una película de zombis y terminan revelando un misterio inescrutable. Para demostrar la importancia de estas pandillas, os presentamos, de la mano de la revista británica Empire, una lista con las pandillas más memorables del cine.

Las plásticas. Película: Chicas malas (2000). Líder de la pandilla: Regina George (Rachel McAdams). El objetivo de “las plásticas” es asegurarse de que su belleza está por encima de la de cualquier otra chica del instituto. ¿Su arma principal? Ir de compras. Son las “chicas populares” más impopulares de la historia del cine de institutos. Además, resulta curioso ver a dos “chicas buenas” del cine actual –Rachel McAdams (El diario de Noa, Más allá del tiempo) y Amanda Seyfried (Caperucita roja, Cartas a Juliette)– en la piel de las chicas malas más déspotas e inclementes que uno pueda imaginar. La pieza disonante en este grupo llega, claro está, de la mano de Lindsay Lohan, que antes de convertirse en una celebrity caricaturesca, demostró que con simpatía e irreverencia se podía desintegrar a la pandilla más aparentemente indestructible.

Las Heathers. Película: Escuela de jóvenes asesinos (1988). Líder: Heather Chandler (Kim Walker). Las Heathers eran chicas malas mucho antes que “las plásticas”. Con sus hombreras de campeonato (ochentenas a más no poder), sus juegos salvajes y su demoledor sex appeal, estas chicas tenían literalmente tiranizado a su instituto. El problema es que el grupo demostró ser menos sólido de lo que aparentaba. La aparición de un macarra de armas tomar, el temible, descarado y sexy Jason Dean (Christian Slater) llevó al grupo a una crisis insuperable, desatada, sobre todo, por el romance entre Dean y la inolvidable Verónica Sawyer (Winona Ryder).

El grupo conservador de Marianne. Película: Rumores y mentiras (2010). Líder: Marianne Bryant (Amanda Bynes). La razón de ser de este grupo de fundamentalistas cristianos pasa por sentirse moralmente superiores a todos sus compañeros. Algo que subvierte las constantes de las pandillas juveniles, que suelen organizarse en torno a actividades violentas, deportes o, simplemente, el concepto de la popularidad. Para Marianne (una incordiosamente encantadora Amanda Bynes) y su grupo lo único importante es ser más cristiano que tú. Hasta el punto que, aterrorizados por la liberación sexual demostrada por Olive (Emma Stone), deciden emprender una campaña de “pregarias por su alma”, con el objetivo de expulsar al diablo de su interior. Sí, casi un exorcismo.

Evan, Seth y McLovin. Película: Supersalidos (2007). Líder: Seth (Jonah Hill). ¿Cuánta gente es necesaria para formar una pandilla? El debate queda abierto, aunque después de ver Supersalidos, una de las mejores comedias de la pasada década, no cabe duda de que tres es un número perfecto. Aunque, en la mayor parte de la película, el grupo se fragmenta. Por un lado tenemos a Evan (Michael Cera) y Seth (Jonah Hill), que comparten el gusto por la pornografía, la cerveza y las chicas a las que seguramente nunca se ligarán. El tercer vértice del grupo es una obra maestra total: es Fogell, el único chaval al que se le ocurriría hacer un carnet falso de Hawai con el nombre de McLovin (algo así como “el señor amor”), sólo McLovin, sin nombre ni apellido, sólo el nombre de guerra. Impagable.

El club de los poetas muertos (1989). Líder: Neil Perry (Robert Sean Leonard). La pandilla juvenile más mítica e inspiradora de los ochenta, impulsados por el no menos mítico e inspirador John Keating (Robin Williams), el maestro soñado de los oprimidos, un liberador de mentes que abraza el Carpe Diem como emblema inquebrantable de la existencia. El club en sí no es más que un grupo de chicos que se reúnen para leer poesía, tocar el saxo y echar un vistazo a revistas porno. Y sin embargo, hay mucho más que eso: la expresión de una libertad personal coartada por el autoritarismo escolar. El problema es que, una vez abierta la ansia de libertad, el precio a pagar puede ser casi infinito. Que se lo preguntan sino al creativo y atormentado Neil Perry, inolvidable líder del club.

Harry, Ron y Hermione. Películas: la saga de Harry Potter (2001-2011). Líder: Harry Potter (Daniel Radcliffe). Una nueva demostración de que los tríos parecen conformar las mejores pandillas. Junto a Ron Weasley (Rupert Grint) y Hermione Granger (Emma Watson), Harry forma la banda más carismática, célebre y memorable del cine contemporáneo. No hay duda de que la saga que protagonizan pasará de generación en generación como hoy en día lo hacen las sagas de El padrino y La guerra de las galaxias. Y es que estos tres aprendices de mago cumplen el sueño de todo chaval: convertirse en los salvadores del mundo gracias al control de la magia y la fantasía. Más no se puede pedir.

Los Cullen. Películas: la saga Crepúsculo. Líder: Edward Cullen (Robert Pattinson), aunque no está del todo claro. Una tropa de lo más particular. De partida, se los divisa a la legua: todos visten igual (algo imprescindible para formar una buena pandilla), llevan el mismo maquillaje, hablan igual y se mantienen juntitos como vampiros en una caverna. Para entrar en su grupo hay que pasar un ritual de iniciación un tanto desagradable: tienes que dejar que beban de tu sangre. Pero luego, la ventaja es la garantía de la eterna juventud. Aunque, según se desprende de la actitud de Edgard, lo más probable es que te pases la eternidad atormentado por la melancolía y el desamor.

Los T-Birds y las chicas de rosa. Película: Grease (1978). Líderes: Danny Zuko (John Travolta) y Betty Rizzo (Stockard Channing). Además de ser una de las películas más nostálgicas, macarras y sensiblonas de la historia, Grease nos presenta dos de las bandas más carismáticas del cine. Por un lado, los T-Birds, con sus chaquetas de cuero, su pasión por las cuatro ruedas y por la chulería más descarada. Y luego están las Pink Ladies (las chicas de rosa), adeptas a las faldas largas, al maquillaje y a la búsqueda desesperada de novio. No cabe decir que a todos les apasiona cantar y bailar. De hecho, si uno quiere tener un mínimo protagonismo en los números musicales, no hay otra alternativa que formar parte de una de estas dos bandas. Sino, la condena consiste, en el mejor de los casos, figurar como extra bailando al fondo de la imagen. 

Kevin, Oz, Jim y Paul. Películas: la saga de American Pie. Líder: Kevin Myers (Thomas Ian Nicholas). Este es un grupo sorprendentemente interesante y diverso. Kevin  es un tipo seguro de sí mismo y tiene novia. Chris ‘Oz’ Ostreicher (Chris Klein) es un tipo atractivo y un buen deportista. Paul Finch (Eddie Kaye Thomas) es un poco rarito, pero tiene bastante controlada la situación. Y por último está James ‘Jim’ Levenstein (Jason Biggs). ¡¿Y qué decir de Jim?! Es un chaval que tiene ocurrencias como la de meter sus partes nobles dentro de tartas. En cualquier caso, el grupo se cohesiona en torno a una idea sólida e inquebrantable: el deseo de perder la virginidad antes de la graduación del instituto.

Los Goonies (1985). Lider: Mikey Walsh (Sean Astin), aunque no queda muy claro. Los ochenta fueron fructíferos en la “fabricación” de grandes pandillas cinematográficas y, seguramente, la más entrañable de todas sea la de Los Goonies. En una América carcomida por la recesión económica, la pequeña banda se lanza en busca de un tesoro perdido, que debe garantizar la unión del grupo. Brand Walsh (Josh Brolin), "Gordi" (Jeff Cohen), "Bocazas" (Corey Feldman), Data (Jonathan Ke Quan)… y Mikey (Sean Astin), claro. La tropa más divertida y recordada, abocada a la búsqueda de un tesoro los llevará a una aventura bajo tierra escapando de las trampas de los piratas y de los Fratelli, una familia de gánsters que ansía hacerse también con el botín.

Will, Chris, Teddy y Vern. Película: Cuenta conmigo (1986). Líder: Gordie Lachance (Will Weaton). Ambientada en 1959 y con un guion basado en la novela The Body de Stephen King, Cuenta conmigo cuenta la historia de cuatro chavales que encuentran en su unión la fuerza para sobrellevar sus problemas: Chris (River Phoenix) vive en una familia de alcohólicos y criminales por lo que es estereotipado como tal. Teddy (Corey Feldman) sufrió abusos físicos por parte de su padre, y es emocionalmente débil. Vern (Jerry O'Connell), por su parte, tiene problemas de sobrepeso y es bastante cobarde. Gordie es el menos perturbado, pero sufre por la indiferencia de sus padres tras la muerte de su hermano mayor Denny en un accidente de carretera. Los cuatro chicos emprenden una aventura después de que Vern oye a unos jóvenes hablar sobre el lugar donde se encuentra el cadáver de Ray Brower, un chico de su edad desaparecido días atrás. Deciden ir hacia el lugar para encontrar el cadáver y salir en televisión.

# viernes, 19 de agosto de 2011 9:50

Maquillando la realidad

Hollywood es un lugar curioso, una de las fábricas de historias más prolíficas y asombrosas del planeta. Allí, todo vale para contar una buena historia y devolver al espectador a su casa con una sonrisa en los labios. Dicho esto, la meca del cine ha encontrado en la realidad (y la Historia) un filón definitivo e inagotable; aunque, claro, la realidad tiene sus imperfecciones, que no siempre casan con la devoción de Hollywood por la belleza. Así que, en muchas ocasiones, en la adaptación de unos hechos reales, el cine se toma la libertad de maquillar la realidad, tantos los acontecimientos como, sobre todo, la apariencia de sus protagonistas; una estrategia en la que entran en escena los flamantes dioses del star system, las estrellas. Para demostrar esta tesis, os presentamos, de la mano de la web Unreality, una lista de actores y actrices notablemente (en algunos casos, alarmantemente) más atractivos que los personajes reales a los que dieron vida.

Elizabeth Taylor como Cleopatra en Cleopatra (1963). Empecemos con todo un clásico. Cuando Hollywood decidió llevar al cine, por todo lo alto, la historia de la más legendaria reina de Egipto, los mandamases de la industria la tuvieron claro: poco importaba la apariencia de la verdadera Cleopatra, el papel debía ser para Elizabeth Taylor, la gran diva del cine, una de las mujeres más bellas del planeta. Así, la meca del cine estaba marcando a fuego el imaginario relacionado con la historia universal: es probable que si se le pregunta a alguien por la apariencia de la verdadera Cleopatra, se señalen las facciones de Liz Taylor. A un lado queda la nariz prominente y aguileña de la verdadera reina egipcia. Lo importante es imprimir la leyenda.

Joaquin Phoenix como Johnny Cash en En la cuerda floja (2005). Este caso es más delicado y sutil. Y es que ni (el fallecido) Johnny Cash ni Joaquin Phoenix puede decirse que posean la apariencia de un sex symbol. El caso del mítico Cash es particularmente curioso: un tipo bajito, orejón y narigudo, las facciones rocosas de una personalidad salvaje, siempre al borde del precipicio. Por su parte, Phoenix podría decirse que representa una versión mejor esculpida del mismo molde que diera forma a Cash. Phoenix posee ese mismo punto rarito, pero su rostro más alargado, su mirada penetrante y sus cejas bien perfiladas le dan un magnetismo físico del que carecía Cash.

Johnny Depp como John Dillinger en Enemigos públicos (2009). Nos tomamos aquí con un caso más alarmante, la demostración incontestable de que a Hollywood le gusta maquillar/embellecer la realidad. El verdadero John Dillinger, además de orejón, poseía los rasgos aguerridos de un hombre incontrolable: un mentón poderoso, un bigote amenazador, la media sonrisa de un maníaco. Por su parte, Johnny Depp es todo estilismo: facciones delicadas, piel de bebé, pómulos esculpidos… La noche y el día, vamos.

Leonardo DiCaprio como Frank Abagnale en Atrápame si puedes (2002). Seguimos con las alarmantes transiciones de realidad a la ficción. En este caso, la transformación es sorprendente. Del verdadero Frank Abángale, el típico chico americano de facciones curvas, con un punto regordete, a Leonardo DiCaprio, uno de los mayores sex symbols del último par de décadas. No hay comparación posible. Y por cierto, primera “aparición” de Steven Spielberg en la lista. Veremos que el director de E.T. tiene buena mano para lo del maquillaje de la realidad.

Salma Hayek como Frida Kahlo en Frida (2002). Otro caso parecido al de Cash y Phoenix. Si por algo era famosa Frida Kahlo, además de por sus maravillosos cuadros, era por su impactante y desprejuiciada imagen pública, marcada por las referencias culturales mexicanas, las prominentes cejas y un destacado vello sobre los labios. La versión encarnada por Salma Hayek, por mi “peluda” que pusieran a la amazona mexicana, tiene bastante poco que ver con la Frida real. Se trata, ante todo, de una cuestión de aura, algo intangible que deja muy claro que la Hayek es una estrella fulgurante, mientras que la pintora mexicana era, simplemente, una artista.

Angelina Jolie como Christine Collins en El intercambio (2008). Probablemente, el caso más flagrante de toda la lista. Clint Eastwood se lució eligiendo a Angelina para dar vida a Christine Collins, una mujer poco agraciada que tuvo que enfrentar la trágica desaparición de su hijo. Comparando las fotografía de la mujer real y la actriz, parece que estemos ante de una broma pesada, o quizás muy divertida. La imagen de Collins llama la atención por su prominente nariz, sus apocados labios y sus ojos desproporcionadamente grandes. Por su parte, Angie es Angie, una de las divas indiscutibles del cine actual.

Brad Pitt como Jesse James en El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2006). De Angie a Brad y ya tenemos a Brangelina. Este caso es interesante, ya que, observando las dos fotografías, podríamos llegar a la conclusión de que, aquí, no estamos tanto ante un “embellecimiento” de la realidad, sino más bien ante un delicado maquillaje. Y es que, en el fondo, James y Pitt se parecen, comparten ese aire de jóvenes rebeldes, empujados a la fama sin sentirse del todo cómodos en ella. Sin embargo, las diferencias son incuestionables. El poderoso mentón de Pitt se como al estrecho rostro de James. Un detalle aparentemente menor, pero en el fondo crucial.

Johnny Depp como George Jung en Blow (2001). No es esta la mejor fotografía del habitualmente fotogénico Johnny Depp. De hecho, la instantánea puede llevar a engaño. El relativo parecido que demuestras Depp y Jung en la foto (ambos parecen sacados de una clínica de desintoxicación) no tiene nada que ver con la imagen que estila Depp en la película de Ted Demme, en la que aparece como el traficante más sexy de la historia.

Russell Crowe como John Nash en Una mente maravillosa (2001). Otro caso flagrante. El verdadero John Nash, un genio de las matemáticas afectado por una destructiva esquizofrenia, era un tipo apocado, debilucho y feo. Para llevar su historia a la gran pantalla, Ron Howard decidió “maquillar” a Nash y ponerle el rostro y el cuerpo de Russell Crowe, uno de los tipos más atractivos y corpulentos de Hollywood. La comparación es para echarse a reir… o llorar.

Liam Neeson como Oskar Shindler en La lista de Shindler. Terminamos la faena con otro alarmante juego de las diferencias. En su segunda “aparición” en la lista, Steven Spielberg se marcó un “cambiazo” de altura. Dejó a un lado la imagen real de Oskar Shindler, el “héroe” que salvó a más de cien judíos del exterminio nazi, y se agarró a la carismática e imponente presencia de Liam Neeson. A favor de la transformación, cabe decir que la espectacular planta de Neeson dio mayor credibilidad al carácter mujeriego de Shindler. Aunque, en el fondo, estamos ante una forma sutil de tergiversación de la verdad. Puro maquillaje.

# jueves, 18 de agosto de 2011 9:49

Las películas más perturbadoras de la historia

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Suele decirse que el cine es un territorio plagado de sueños y fantasías, pero la realidad es que también puede ser un nido de pesadillas. La gente de la revista Total Film lo sabe bien y por ello han conformado un suculento ranking con las películas más perturbadoras de la historia del cine. Aquí está el resultado. ¿Cuál os parece la más tétrica? ¿Cuál os genera mayor incomodidad? ¿Os parece que falta algún título fundamental en la lista?

20. Anticristo (2009). ¿Puede una depression devenir en un festival autodestructivo y brutal? Lars von Trier está convencido de ello y nos lo demostró con pelos y señales en su última gamberrada, la muy polémica Anticristo, en la que una pareja que acaba de perder a su hijo (Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg) se sumerge en una espiral de dolor y locura. Puro Von Trier.

19. Blue Velvet (1986). Primera aparición del gran David Lynch en la lista. En este caso con su particular disección de la norteamerica suburbial. Todo un clásico del terror psicológico más excéntrico y enigmático, protagonizado por un Kyle MacLachlan en estado de gracia y unos Dennis Hopper e Isabella Rossellini inolvidables. Puro carisma.

18. La naranja mecánica (1971). Uno de los títulos más emblemáticos de la lista, una obra maestra del gran Stanley Kubrick. Pocos directores han sabido retratar con mayor crudeza y cinismo los límites de la violencia, la tendencia represiva de las sociedades y el libre albedrío. En su momento, la película fue retirada de circulación en Gran Bretaña debido a unas amenazas de muerte. Hoy en día, es todo un clásico.

17. The Human Centipede (2010). La sensación bizarra de la temporada, una provocación de altura. Dirigida por el holandés Tom Mix, toda la película se construye en torno a una idea de lo más macabra. El desquiziado Dr. Heitzer decide someter a sus víctimas al más perverso castigo: coserles la boca al trasero de otras, formando una cadena absolutamente escatológica.

 

16. La última casa a la izquierda (1972). En la lista no podía faltar una buena muestra del American Gothic que arrasó entre los jóvenes realizadores norteamericanos de los setenta. En este caso, fue Wes Craven (que terminaría creando las sagas de Pesadilla en Elm Street y Scream) quién dejó su huella más brutal en esta historia de venganza en la América profunda: un carrusel de humillaciones sexuales y explícitas escenas de tortura.

15. Flowers Of Flesh And Blood (1985). Segunda parte de la serie conocida como Guinea Pig, en la que el director japonés Hideshi Hino se entrega a un festival de gore masoquista. Un hombre vestido de samurai corta a una mujer en pedazos y luego añade sus partes a su extensa colección de miembros humanos. Se dice que Charlie Sheen, al ver la película a principios de  los noventa, informó al FBI creyendo que la película era real.

14. Irréversible (2002). Otro profesional de la provocación, el franco-argentino Gaspar Noé, armó un buen escándalo con esta película en la que un joven matrimonio (Monica Bellucci y Vincent Cassel, pareja en la vida real) atraviesa una noche de pesadilla que desemboca en una de las escenas de violación más crudas de todos los tiempos y un asesinato de una brutalidad gráfica sin parangón. Al borde de lo insufrible.

13. Nekromantik (1987). Un clásico de culto tras. En su época, se convirtió en todo un emblema de las posibilidades trasgresoras del cine más underground (la película es alemana). El planteamiento es simple: un matrimonio en el que el marido trabaja realizando autopsias se adentra en el tenebroso mundo de la necrofilia y termina pasándoselo en grande con un cadáver bien fresquito.

12. Men Behind The Sun (1988). Esta película realizada en Hong Kong ofrece un festival de gore a propósito de la guerra biológica llevada a cabo por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial. La película ofrece un amplio repertorio de experimentación (ficticia) con cuerpos humanos, aunque según cuenta la leyenda (y la polémica), una de las autopsias a niños es verdadera. 

11. La violencia del sexo (1978). Otro “shocker” brutal surgido en los setenta. En su momento, la película fue descrita por Roger Ebert como “una bolsa de basura maligna”. En la película, una escritora recluida en una casa en una zona rural es maltratada y violada por un grupo de cuatro hombres. Y poco más.

10. Happiness (1998). Un clásico de culto de los noventa. La película con la que Todd Solondz, uno de los grandes enfant terribles del cine indie norteamericano, saltó a la “popularidad”. Una cruda, sarcástica y gamberra disección de las perversiones de la América suburbial, en la que una plácida y armónica superficie esconde instintos realmente perversos. Violaciones, suicidios, asesinatos y pedofilia son los ingredientes del intragable cóctel del filme.

9. Funny Games (1997). Dos chicos jóvenes invaden una casa en la que vive una familia burguesa y la someten a una infernal cadena de abusos. El horror de toda la situación se ve incrementada por la actitud desenfadada y auto-consciente de uno de los chicos, que en un momento revelador, sonríe mirando a cámara. Al austríaco Michael Haneke le encanta jugar con las expectativas y los nervios del público. Aquí alcanzó el cénit del mal rollo.

8. Visitor Q (2001). Primera aparición en la lista del maestro actual de la provocación made in Japón: Takashi Miike. Lo que empieza como un banal drama doméstico termina desembocando en un carrusel de actos ofensivos: incesto, violación, prostitución, necrofilia y otras adicciones. Que todo esto suceda en el marco de un hogar familiar lo hace todo todavía más inquietante.  

7. Salò, o los 120 días de Sodoma (1975). En esta adaptación del libro del Marques de Sade, Pier Paolo Pasolini decidió volcar sus más truculentas reflexiones sobre el fascismo. En conjunto la película es un compendio de degradaciones inflingidas por parte de un grupo de hombres poderosos sobre unos jóvenes. A las humillaciones sexuales, cabe añadir la mítica escena en la que los chicos deben comer heces humanas.

 

6. Holocausto Canibal (1980). Todo un clásico del género Mondo, esta falso documental sobre un grupo de aventureros que se topan con una tribu caníbal contiene un buen puñado de crudas escenas en las que diferentes animales son despedazados y cocinados. La película causó un gran escándalo en su estreno. Su director, Ruggero Deodato, llegó a ser acusado de asesinato y fue liberado sólo cuando los actores de la película testificaron ante el juez.

5. Tras el cristal (1987). El clásico de culto de Agustí Villaronga se sitúa en una destacadísima quinta posición. Un más que merecido logro para esta película sobre un antiguo doctor de un campo de concentración nazi que, confinado en una jaula de cristal (un pulmón artificial), asiste impotente a la venganza de una de sus jóvenes víctimas, el implacable Angelo. Terror psicológico de altos vuelos.

 

4. Eraserhead (1977). Con su primera película, el gran David Lynch dejó bien claro que lo suyo eran las excentricidades más perturbadoras. Con cuatro duros, el director de Mulholland Drive construyo todo un monumento a la neurosis humana, recreada en un universo de freaks angustiados: toda una parada de los monstruos situada en el corazón del devastado paisaje industrial norteamericano.

3. Audition (1999). El japonés Takashi Miike se encarama al tercer puesto de la lista gracias a la sorprendente Audition, una película que arranca como una ingenua comedia sentimental (sobre un hombre mayor que conquista a una jovencita), pero que luego desemboca en una de las escenas de tortura más brutales de la historia del cine. Nunca unas agujas habían dado para tanto.

2. Threads (1984). Esta película de la BBC, filmada como si se tratara de un documental, retrata con un alto grado de detalle qué sucedería si gran bretaña fuese víctima de un ataque nuclear. ¿El resultado? Caos, desesperación y muerte a gran escala. En la escena cumber de la película, un niño desfigurado nace en una sociedad de gente enferma que se mata por conseguir los restos de ganado enfermo.

1. El exorcista (1973). ¿Qué decir sobre este clásico absoluto del terror paranormal? El poderío estético de la película de William Friedkin, así como su irreverente aproximación al universo de las posesiones, pilló por sorpresa a los espectadores de su época. Entre espectaculares efectos especiales y blasfemias para dar y tomar, los grupos religiosos y conservadores vieron en la película una verdadera maniobra de Satanás. No es para menos.

# miércoles, 17 de agosto de 2011 9:51

Las películas más esperadas del próximo otoño

Como al protagonista de Midnight in Paris, la última película de Woody Allen, nos encanta huir de nuestro presente. Aunque más que en el pasado, preferimos cobijarnos en el futuro, siempre atentos a los próximos grandes éxitos del séptimo arte. Y, a día de hoy, el futuro más inmediato es un otoño que empieza a perfilarse en el horizonte. Así que os proponemos una lista de diez títulos que pueden marcar la próxima temporada de estrenos. Como advertiréis, el otoño se nos presenta cargadito de películas de acción, con algún drama familiar, historias de misterio y alguna comedia histórica. ¿Cuál es la película que esperáis con mayor expectación?

Contagion (9 de septiembre, estreno en USA). Director: Steven Soderbergh. Actores: Matt Damon, Marion Cotillard, Kate Winslet, Gwyneth Paltrow, Jude Law, Laurence FishburneLeer la lista de actores de la nueva película de Steven Soderbergh es como dar un repaso completo a las últimas grandes estrellas de Hollywood. Un casting all-star que deberá enfrentarse al estallido de un virus mortal que amenaza con extenderse por todo el planeta y acabar con la raza humana. Para luchar contra ello, un grupo de científicos de todo el mundo iniciará una investigación a escala mundial para intentar detener la epidemia.

Apollo 18 (2 de septiembre, estreno en Estaods Unidos). Director: Gonzalo López-Gallego. Cómo ha cambiado todo. Hace solo unos años, antes de que los profesionales de nuestro cine se atrevieran a dar el salto al panorama internacional, era impensable que una película dirigida por un español pudiera ser uno de los estrenos más esperados por el público norteamericano. Sin embargo, en el escenario globalizado actual, esa es la realidad. Apollo 18, descrita como el Blair Witch Project del espacio, y dirigida por Gonzalo López-Gallego, será (esperemos) uno de los filmes del otoño. Ambientada en 1974, durante el aterrizaje del Apollo 18 en la Luna, la película promete emoción, misterio y encuentros alienígenas.

Warrior (9 de septiembre, USA). Director: Gavin O'Connor. Actores: Tom Hardy, Joel Edgerton, Jennifer Morrison, Nick Nolte. Después de volver de una dura misión en el extranjero, un miembro del cuerpo de marines (Hardy) entra en un torneo de artes marciales. Allí, se verá las caras con su hermano (Joel Edgerton), un antiguo luchador y actual maestro de escuela que debe volver al ring para llegar a fin de mes. La película promete riadas de testosterona. Puede ser el The Fighter de este año, o quizás el nuevo Rocky.

Drive (16 de septiembre, USA). Director: Nicolas Winding Refn. Actores: Ryan Gosling, Albert Brooks, Carey Mulligan, Christina Hendricks. Una de las sensaciones del pasado festival de Cannes, este thriller de acción protagonizado por Ryan Gosling y dirigido por el danés Nicolas Winding Refn (Bronson, Valhalla Rising) promete ser uno de los golpes maestros de la temporada. Coches, llaneros solitarios, mafiosos, chicas desvalidas, acción explosiva, elegancia europea y mucha música electro-pop. ¿La receta del éxito?

Abduction (23 de septiembre). Director: John Singleton. Actores: Taylor Lautner, Lily Collins, Alfred Molina, Maria Bello. Después de convertirse en ídolo adolescente de la mano de la saga Crepúsculo, Taylor Lautner parece decidido a convertirse en el próximo gran héroe de acción. En Abduction, después de descubrir que toda su vida ha sido una mentira, su personaje, un estudiante de instituto, parte en busca de la verdad acerca de su origen, mientras una tropa de hombre (y mujeres) vestidos de negro intentan pararle los pies.

Dream House (30 de septmiebre, USA). Director: Jim Sheridan. Actores: Daniel Craig, Rachel Weisz, Naomi Watts, Elias Koteas. Poco después de llegar a su nuevo hogar, una pareja casada (Craig y Weisz, que mantienen un idilio en la realidad) descubre que una trágica historia se esconde en el pasado de la casa. Para más inri, el marido empieza a mostrar síntomas de un inquietante trastorno mental. A primera vista, la combinación entre Terror en Amityville e Identity promete, aunque el trailer muestra una cierta tendencia a la ñoñería. Veremos.

Killer Elite (23 de septiembre, USA). Director: Gary McKendry. Actores: Jason Statham, Clive Owen, Robert De Niro. Siguiendo los pasos de John Rambo, Danny Bruce, una agente especial retirado, decide regresar al servicio para ayudar a rescatar a su mentor, Hunter (Robert De Niro), de las garras del villano, Spike (Clive Owen). Un reparto de altura para una película de acción que promete devolvernos a la crudeza low-cost del cine de los 80.

Real Steel (7 de octubre, USA). Director: Shawn Levy. Actores: Hugh Jackman, Evangeline Lilly, Anthony Mackie. ¿Qué sería de la temporada de estrenos sin la presencia del, para muchas, hombre más sexy del planeta? Sí, señoras y… chicas, Hugh Jackman reaparece en escena, en esta ocasión metido en la piel de un antiguo boxeador que, en el futuro, se ha especializado en entrenar a las máquinas protagonistas de unos brutales combates pugilísticos.

Anonymous (28 de octubre). Director: Roland Emmerich. Actores: Rhys Ifans, Vanessa Redgrave. ¿Alguien pensaba que el filón de William Shakespeare se había agotado para el cine? Nada de eso. Como bien demuestra Roland Emmerich, el viejo William es un pozo sin fondo de ideas fílmicas, incluso cuando pasan por la más absoluta inexactitud histórica. Ambientada durante la sucesión de la Reina Elisabeth I (Redgrave) y la rebelión de Essex, la película pone en escena la teoría de que Edgard De Vere (Ifans) fue en realidad el verdadero autor de las obras de Shakespeare.

In Time (28 de octubre). Director: Andrew Niccol. Actores: Justin Timberlake, Amanda Seyfried, Olivia Wilde. Una nueva oportunidad para Justin Timberlake de demostrar su valía como protagonista de una gran producción de Hollywood. En este caso, una curiosa película futurista en la que los habitantes de la Tierra han dejado de envejecer a los 25 años. Para superar esa edad, no hay otra alternativa que ganar un poco de la única moneda válida: el tiempo. Así, cuando Will (Timberlake) se topa con una fortuna de incontables años deberá protegerla de los Time Keepers, una rama corrupta de la policía que trafica con tiempo. Promete.

# sábado, 13 de agosto de 2011 19:01

Los criminales más estúpidos del cine

Cuando hablamos de criminales en el cine, solemos situarnos en el marco del cine negro, del drama o, en todo caso, del terror psicológico. Sin embargo, el crimen, en su versión más absurda y surrealista, también puede ofrecer destellos de humor. Así, la comedia se ha especializado en ridiculizar, hasta extremos insospechados, la figura del ladrón, el secuestrador, el asesino y otras categorías de criminales. Poco importa su naturaleza, psicología o edad, los criminales de comedia miden su talento en función de su grado de estupidez. Para demostrarlo, os presentamos, de la mano de la web Moviefone, un ranking con los ladrones más cortitos del cine moderno. ¿Cuál es vuestro favorito?

Ray (Woody Allen), Denny (Michael Rapaport) y Benny (Jon Lovitz) en Granujas de medio pelo (2000). Empezamos con el maestro Woody Allen, que en Granujas de medio pelo, una de las últimas películas que protagonizó como actor, dio vida a un ladrón de poca monta al que se le ocurre la idea del siglo: abrir una tienda de galletas al lado de una sucursal bancaria para penetrar en la caja fuerte por el subsuelo. En su equipo de trabajo brilla el joven Denny (Michael Rapaport), al que, entre otras estupideces, le gusta llevar el casco de minero al revés para parecer un cantante de hip-hop. Al final, el robo se descalabra, aunque Ray (Allen) termina convertido en millonario cuando la tienda de galletas se convierte en un fenómeno comercial.

Casi todos los personajes de Snatch, credos y diamantes (2000). Tomando como referente el cine de Quentin Tarantino, el británico Guy Ritchie se ha especializado en películas protagonizadas por pordioseros pintorescos, pero más bien cortitos. En Snatch, la estupidez cruza el Atlántico y contamina a unos gangsters americanos de visita por Gran Bretaña. En la película, los únicos tipos que no son imbéciles son el incomprensible Mickey (Brad Pitt) y el narrador, conocido como el turco (Jason Statham). No es ninguna sorpresa que sean de los pocos personajes que no perecen durante la película.

Harlan (William Hurt), Marlin (Keanu Reeves) y Deco (River Phoenix) en Te amaré hasta que te mate (1990). Cuando la propietaria de una pizzería (Tracey Ullman) decide acabar con su infiel marido (Kevin Kline), Deco, su enamoradizo empleado, decide tomar cartas en el asunto. Pero después de varios intentos (incluido un plato de pasta envenenada), decide subcontratar a un par de colgados: Harlan y Marlin, unos tipos que han olvidado lo que significa estar sobrio. El trío forma uno de los tándems más memorables y olvidados del cine de los noventa. Ver a Reeves y Phoenix como unos absolutos imbéciles tiene su punto, aunque la joya de la corona es Hurt, un habitual del drama, que aquí se destapa como un comediante sutil y soberbio.

H.I. McDonnough (Nicolas Cage) en Arizona Baby (1987). En sus inicios, Nicolas Cage se especializó en interpretar a tipos inútiles. Una opción que alcanzó su cenit en la memorable ópera prima de los hermanos Coen. A pesar de estar casado con una policía, H.I. (Cage), frustrado por su incapacidad para engendrar un retoño, decide secuestrar a uno de los quintillizos de un conocido millonario. En tono absurdo del filme destacan momentos de estúpida hilaridad, como la escena en la que Cage intenta robar, con la media en la cabeza de rigor, unos pañales. Ver para creer.

Otto (Kevin Kline) y Ken (Michael Palin) en Un pez llamado Wanda (1988). Este dúo supera todo lo imaginable. Por una parte, Ken (Palin), un amante de los animales, se muestra incapaz de asesinar a una endeble ancianita, mientras aniquila, uno tras otro, a su pequeños cánidos. Sin embargo, Ken es un auténtico lumbreras al lado de Otto (Kline) un agresivo y arrogante ladrón cuya novia (la siempre deslumbrante Jaime Lee Curtis) no tiene en demasiada estima: “¡Llamarte estúpido sería insultar a la gente estúpida! He conocido a ovejas más espabiladas que tú. Me he puesto vestidos con un mayor cociente intelectual que el tuyo”.

Jerry Lundegaard (William H. Macy), Carl Showalter (Steve Buscemi) y Gaear Grimsrud (Peter Stormare) en Fargo (1996). Repetimos con los hermanos Coen, auténticos maestros en el retrato de la estupidez. En el caso de Fargo, la ironía se torna en la peripecia más ácida y groteca que uno pueda imaginar. Jerry contrata a los brutos Carl y Gaear para que secuestren a su mujer para después recaudar el rescate que, supuestamente, debe pagar su padre. Luego, cuando las cosas se tuercen, debido a la cabezonería del padre y al talento investigador de la afable detective Gunderson (Frances McDormand), la violencia más salvaje entra en juego, regalándonos estampas inolvidables, como un cuerpo despedazado por una máquina de triturar madera.

Sonny (Al Pacino) y Sal (John Cazale) en Una tarde de perros (1975). En esta película basada en un hecho real, Sonny y Sal demuestran ser los peores ladrones/secuestradores del cine americano de los setenta. Sonny quiere robar un banco para pagar la operación de cambio de sexo de su compañero, y el apocado Sal no pone reparos al plan. El problema es que su obvio amateurismo desembocará en el atraco más fallido imaginable. Además de una trama asfixiante y atmosférica, la película brilla gracias a las impresionantes interpretaciones del siempre carismático Pacino y de un Cazale reeditando su mítico Fredo de El padrino.

Virgil Starkwell (Woody Allen) en Toma el dinero y corre (1969). Empezamos como terminamos, con Woody Allen demostrando que nadie como él ha dado rienda suelta al absurdo criminal. Planteado como un falso documental sobre un ladrón de bancos inepto, la película es un carrusel de situaciones surrealistas. Todo el mundo tiene su gag favorito. El nuestro es aquel en el que Virgil (Allen) desenfunda una pistola hecha de jabón… que queda reducida a una masa pastosa en cuanto estalla una inoportuna tormenta. ¡Grande, Woody!

# viernes, 12 de agosto de 2011 10:27

Las villanas más risueñas del cine

La sonrisa es una de las artes más preciadas del actor. Más que un extenso monólogo, una sonrisa nos puede acercar a los sentimientos y contradicciones de un personaje en un abrir y cerrar de ojos. Y si hablamos de maldad, la sonrisa se vuelve su plataforma más inquietante y magnética. Ninguna otra arma puede expresar mejor la dualidad e hipocresía de un rostro que se presenta como amigable, pero que esconde las peores intenciones. Para demostrar el potencial de la sonrisa villana, os presentamos, de la mano de la web Moviefone, diez ejemplos memorables y terroríficos.

10. Kathryn Merteuil (Sarah Michelle Gellar) en Crueles intenciones. Junto a su hermano Sebastian Valmont (Ryan Phillippe), Kathryn es capaz de cualquier cosa para dar rienda suelta a su morbosa crueldad. Bajo el rostro dulce, angelical y risueño de nuestra Buffy favorita se esconde un pozo inagotable de maldad. En su agenda encontramos desde planes para acabar con su rival sentimental (Selma Blair) hasta estrategias para arruinar la vida de una mojigata adolescente (Reese Witherspoon). En este remake juvenil de Las amistades peligrosas, la Gellar tenía la difícil misión de recrear el personaje al que diera vida Glenn Close. Y no salió mal parada.

9. Regina George (Rachel McAdams) en Chicas malas. Aunque con el tiempo hemos aprendido a adorar la refrescante y genuina sonrisa de Rachel McAdams (en películas como Morning Glory o Midnight in Paris), primero la tuvimos que odiar por el hipócrita desparpajo que destilaba en la memorable Chicas malas. En su reconstrucción mega-bitchy de la reina de la clase, la rubia petulante y perfecta de instituto americano, McAdams demostró que una sonrisa podía hacer tanto daño como un puñal clavado en el corazón.

8. Chris Hargeson (Nancy Allen) en Carrie. La madre ultra-católica de Carrie puede ser verdaderamente terrorífica, pero la mala más mala de esta obra maestra de Brian de Palma es Chris (Nancy Allen), la abusona compañera de clase que, al ser castigada por sus burlas hacia nuestra protagonista, planea la más brutal de las venganzas. Con Carrie convertida en la “reina del baile”, Chris sostiene la cuerda que volcara sobre ella un cubo de sangre de cerdo. Durante la tensa espera, Chris esboza la más inquietante de las sonrisas. No tiene ni idea del vendaval de horror que se le viene encima.

7. Suzanne Stone Maretto (Nicole Kidman) en Todo por un sueño. La Kidman brilló por todo lo alto en la piel de esta “chica del tiempo” de la América profunda que aspira a comerse el mundo con su encanto prefabricado y su maquinal sonrisa. Cuando sus sueños de triunfar en la televisión se ven entorpecidos por su marido (Matt Dillon), que sueña con formar una familia, Suzanne engatusa a un chaval atontado (Joquin Phoenix) para emprender un plan homicida.

6. Eleanor Shaw Iselin (Meryl Streep) en El mensajero del miedo. En la versión original, era la encantadora Angela Lansbury la que ponía toda la carne en el asador para poner a su marido en la Casa Blanca. Ante tal cometido, sacrificar a un hijo es poca cosa, ¿no? En la versión moderna, es Meryl Streep la que recoge el testigo para poner en marcha este apasionante thriller político sobre la corrupción política y la cegadora ambición de la mentalidad americana.

5. Gogo Yubari (Chili Kuriyama) en Kill Bill: Vol. 1. Gogo viste con el clásico uniforme de las colegialas japonesas (aunque ya es un poco mayorcita para eso). Le gusta usar un mazo mortal, aunque siente debilidad por la espada/katana como método de ejecución. La fantasía oriental de Quentin Tarantino en su versión más sexy, terrorífica… y sonriente. Sí, Gogo sonríe y en su labio arqueado puede leerse la turbación psicótica de este ángel de la muerte.

4. Peyton Flanders (Rebecca De Mornay) en La mano que mece la cuna. Ver la mayor de las monstruosidades contenida en la dócil figura y el delicado rostro de Rebecca De Mornay es una experiencia inolvidable para cualquier cinéfilo. Peyton, una niñera de pesadilla, es capaz de cualquier cosa para ejecutar su venganza: acostarse con el marido de “su señora”, amamantar a un bebé para apropiarse de una familia, someter a un apocado manitas… Y lo mejor de todo es que acomete su batalla con su deliciosa sonrisa por bandera. No se puede pedir más.

3. Annie Wilkes (Kathy Bates) en Misery. Cuando Annie se encuentra cara a cara con Paul Sheldon (James Cann), su escritor favorito, todo son sonrisas de cortesía y devoción. Paul ha tenido un accidente de coche y Annie le ofrece cobijo en su casucha. Todo parece normal hasta que el autor se da cuenta de que ha entrado de lleno en la boca del lobo. A partir de ahí, ya sabéis: el terror psicológico encarnado en la amenaza constante de un mazo y un hacha.

2. Dolores Umbridge (Imelda Staunton) en Harry Potter y la Orden del Fénix. Seguramente, la profesora Umbridge no es la más peligrosa, poderosa y grandiosa de los villanos de la saga de Harry Potter. Sin embargo, estamos bastante convencidos de que ningún otro luce una sonrisa tan perturbadora como la suya. Como bien sabe todo cinéfilo, en el séptimo arte, la presentación vale tanto como el contenido, y en ese sentido, la Umbridge es una gran maestra.

1. Minnie Castavet (Ruth Gordon) en La semilla del Diablo. ¿Quién podría sospechar de una abuelita encantadora y entrañable, escoltada por una perenne sonrisa? Además, la señora Castavet es una gran cocinera y cuida con devoción de su querida vecina, la virginal Rosemary Woodhouse (Mia Farrow). Y luego, ¿quién podría llegar a imaginar la escabrosa, maléfica y demoníaca intención que subyace en esa sonrisa amiga?

Una historia recurrente: escuchamos hablar de un proyecto fílmico que nos pone los dientes largos. Todo apunta a que la película en cuestión puede hacer realidad nuestros sueños cinéfilos. Pasan los meses y, finalmente, el filme se estrena. Acudimos al cine con ferviente devoción, nos sentamos en la butaca y… ¡¡Bodrio!! ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha sucedido con aquel proyecto prometedor? ¿Cómo ha podido una gran idea dar lugar a un pastelazo de 200 millones de dólares? Para todos los que os sintáis identificados con esta pequeña fábula, os presentamos, de la mano de la web Cracked, una lista de proyectos que prometían mucho, pero que terminaron hundidos en el pozo de los descalabros fílmicos. A continuación, las claves del misterio.

6. X-Men. La decision final (2006). Para los fans del cine y el cómic, la segunda parte de la saga fílmica de los X-Men ha quedado como una de las joyas de la fusión entre estas dos artes. Pero entonces, ¿qué demonios ocurrió para que la tercera parte fuera una pifia de magnitudes insospechadas? Pues bien, la culpa de todo lo tiene otro bodrio considerable relacionado con el mundo del cómic: la nueva versión de Superman. Bryan Singer, el artífice de X-Men 2, decidió renunciar a la dirección de la tercera entrega para dedicarse en cuerpo y alma a desprestigiar la imagen del hombre de acero. Un gran castigo para un gran pecado.

El peliculón que no fue: Si nos fiamos de Michael Dougherty, el guionista de X-Men 2, el plan para la tercera parte era reseguir los pasos del cómic conocido como “The Dark Phoenix Saga”, uno de los favoritos para los fans del mundo de la viñeta. La idea era mostrar, en toda su magnitud, el poder devastador de Jean Grey/Phoenix y plantear una lucha a gran escala entre los X-Men y la hermandad de Magneto. Pero en lugar de eso, tuvimos que contentarnos con una película deslavazada en la que los mejores personajes brillaban por su ausencia o, simplemente, perdían sus poderes. Lamentable.

5. Alien resurrección (1997). Seguimos con otra secuela para olvidar. Después del desastre de Alien 3, el planteamiento para una cuarta entrega de la saga prometía un interesante lavado de cara. El estudio le pidió a Joss Whedon, creador de Buffy, la cazavampiros, que hiciera resurgir al personaje de Ripley de sus cenizas. Como la mítica astronauta había muerto en la película anterior, la opción elegida fue clonar al personaje. Pero es que, encima, el estudio ya estaba planteándose producir Alien vs. Predator, con lo cual, Whedon recibió la orden de incrementar la escala del proyecto. Más tarde, llegaron los recortes en el presupuesto y, al final, la película quedó como la sombra desvaída de lo que podría haber sido.

El peliculón que no fue: El guión original escrito por Whedon incluía el clímax esperado por la mayoría de fans de la saga: una épica batalla final en la Tierra, y por la Tierra. De camino, la idea era plantear una gran guerra entre soldados y aliens a bordo de una nave gigantesca que iba a estrellarse contra nuestro planeta. Una vez aquí, un nuevo y poderoso Alien sembraba el pánico entre la población. Si habéis visto la película, sabréis que todo esto fue eliminado (debido a recortes en el presupuesto) y lo que quedó fue una chapucera historia en la que se mezclaba el mito de Edipo con nociones básicas de ingeniería genética. Para olvidar.

4. Wild Wild West (1999). Simplemente, una de las peores películas de la historia del cine. ¿Pruebas? Ahí están sus cinco nominaciones a los premios Razzie, los anti-Oscar (superando a títulos lamentablemente legendarios como Catwoman o El gurú del sexo). En fin, un bodrio de 140 millones de dólares en el que se mezclaban los géneros de aventuras, comedia, ciencia-ficción y western. Tiempo después de su estreno, Will Smith pidió disculpas públicamente a Robert Conrad, el protagonista de la serie de Tv en la que se inspiró la película.

El películón que no fue: En un principio, la película iba a ser dirigida por Richard Donner, responsable de tres capítulos de la serie original (además de las películas de Superman o Los goonies). Por su parte, Mel Gibson había aceptado protagonizar el filme, cuyo guión iba a escribir Shane Black, el autor de las dos primeras entregas de Arma letal y de El último Boy Scout. En resumen, Wild Wild West iba camino de convertirse en una gran comedia de acción ambientada en el lejano oeste. Sin embargo, Donner y Gibson abandonaron el barco para hacer Maverick, mientras que el fiasco quedó en manos de Will Smith, que, ojo al dato, renunció a protagonizar Matrix para encabezar el reparto del infame western de pacotilla.

3. Cool world: una rubia entre dos mundos (1992). Esta película protagonizada por Brad Pitt y Kim Basinger, en la que se mezcla acción real con animación, fue un fracaso total. En las puntuaciones de la web Rotten Tomatoes, la película califica con un 3 sobre 100, por debajo de bodrios emblemáticos como Batman & Robin, Showgirls o ¡Quieto, o mi madre dispara! La película estaba destinada a ser la primera película de terror y animación. Y lo consiguió, aunque no del modo esperado. Según el director, Ralph Bakshi, el verdadero horror fue trabajar a las órdenes del estudio Paramount.

El peliculón que nunca fue: La película debía ser “una película para adultos, sexy y sucia, un thriller de terror con elementos del noir”. La historia original que escribió Bakshi debía ser una mezcla entre ¿Quién engañó a Roger Rabbit? y Sin City. Todo parecía ir sobre ruedas hasta que Bakshi descubrió una pequeña “sorpresa” durante el inicio del rodaje. En palabras del director, “Frank Mancuso, Jr. (el productor) había pedido que el guión fuese reescrito en secreto. Tuve una gran pelea con él y le di un puñetazo en la boca”. El desastre fue certificado por las demandas de Kim Basinger de que la película fuera para todos los públicos. Para Bakshi, la película fue “un desastre total”.

2. Robin Hood (2010). ¿Por qué hacer otra película sobre Robin Hood? ¿Qué sentido tiene, cuando se han hecho decenas de versiones? ¿Para que gastar 200 millones de dólares en un relato manido y aburrido hasta la saciedad? Pues bien, parece que el proyecto original distaba mucho de ser “otra película sobre Robin Hood”. Aunque claro, en manos del “cuenta billetes” Ridley Scott, la película terminó convertida en un blockbuster para las masas con un grado nulo de inventiva y originalidad.

El peliculón que no fue: De partida, el proyecto inicial tenía como título “Nottingham” y su protagonista debía ser el célebre e infame sheriff británico. El guión original (escrito por Ethan Reiff y Cyrus Voris) excitó tanto a los estudios que terminó siendo comprado por Universal por la friolera de 1.5 millones de dólares. Dicho guión trataba sobre una escabrosa investigación criminal llevada a cabo por el Sheriff de Nottingham. En un principio, todas las pistas apuntaban a Robin Hood, pero luego se revelaba que todo era una encerrona. La gracia de la película era ver cómo el Sheriff ponía en práctica técnicas de investigación reales utilizadas en el siglo XII. Pero, claro, entonces llegaron Scott y Russell Crowe y dejaron claro quién tenía el poder. La historia se ha convertido en una advertencia para los jóvenes guionistas de Hollywood: hagáis lo que hagáis, al final se hará lo que el director y los actores deseen.

1. El padrino III. El Rocky V de la trilogía de El padrino. Además de la penosa interpretación de Sofia Coppola (enchufada con calzador), la película tiene su gran agujero negro en la ausencia de Tom Hagen, el mítico consigliere al que diera vida Robert Duvall en las dos primeras entregas de la saga. De hecho, tras la muerte de Sonny y Fredo, el poder de Hagen debía ser muy similar al de Michael Corleone (Al Pacino). El problema es que la oferta de Coppola a Duvall fue ridícula. El actor declaró: “Si me hubieran ofrecido la mitad del sueldo de Pacino me hubiese parecido razonable, pero una tercera o cuarta parte, que es lo que hicieron…”. En su estreno, la película fue denostada por todo el mundo y pasó a ser conocida mundialmente como “la peor de la trilogía”.

El peliculón que nunca fue: El padrino III debía ser una grandilocuente y operística tragedia griega. De hecho, Coppola quería titularla “La muerte de Michael Corleone”. La película habría sido la crónica de la caída de Michael en una guerra civil contra el último sostén moral de la familia: claro está, Tom Hagen. Todo apuntaba a ello y podría haber sido la culminación de una trilogía perfecta. Más que nunca, un peliculón que nunca fue.

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