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Artículos - septiembre 2011

# jueves, 29 de septiembre de 2011 10:51

Las mejores adaptaciones de videojuegos al cine

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En la gran pantalla (REC), en la pequeña (The Walking Dead) y también en las videoconsolas (Dead island). Los zombies están de moda y para aprovechar el tirón la productora Lionsgate ha decido hacerse con los derechos del popular videojuego y convertirlo en película. "Emociones humanas, lazos familiares y una forma no lineal de contar historias" son las cualidades que pretenden convertir la película de Dead Island en una auténtica "innovación en el género zombie".

   "Esta es exactamente el tipo de producto que estamos buscando adaptar en Lionsgate. Es sofisticado, tenso y representa una verdadera mejora de un género que conocemos y adoramos. Cuenta también con el reconocimiento como marca global y se presenta como una gran franquicia potencial", afirmó Joe Drake, directivo de Lionsgate.

   La trama de Dead Island tiene lugar en una isla, un paraíso turístico que de repente se convierte en un infierno lleno de muertos vivientes. Un pequeño grupo de turistas tendrá que hacer frente a las ingentes hordas de zombies si quieren salvar su vida.

   Además de este acuerdo con Lionsgate, Deep Silver, el sello del videojuego creado por Techland, tiene previsto ampliar el universo de Dead Island con novelas gráficas, libros y otros productos que tendrán a la película como su buque insignia.

De esta forma, continúa el apetito de la industria por adaptar al cine los videojuegos más populares. Hace poco también se anunció que la popular saga Assassin's Creed  saltará a la gran pantalla. Y no lo hará sola, ya que Ubisoft también tiene planeado convertir otros dos de sus videojuegos, Splinter Cell y Ghost Recon, en película. Estas adaptaciones las harán los propios creadores para asegurarse de que se respeta el ADN de sus franquicias y no se cometen los atropellos habituales a la hora de adaptar un videojuego al cine. Su objetivo es consolidar "la base de fans" que tienen estos títulos y, por añadidura, una "expansión más allá de la audiencia de los juegos".

Esta circunstancia nos recuerda que los videojuegos son una fuente inagotable de argumentos para muchas películas de Hollywood, donde parece que escasean las ideas propias u originales. Todos recordamos numerosos títulos basados en populares videojuegos. Y, como recuerdan desde Ubisoft, no siempre se ha respetado el 'espíritu' del juego. Quizá sea esta una de las razones -si no la principal- de que no siempre se repita el éxito que tienen en el mundo digital y en el de la gran pantalla. ¿Cuál es la mejor adaptación que se ha realizado?

House of the Dead (La casa de los muertos) (2003). En una isla desierta en el estrecho de Juan de Fuca, se está celebrando la madre de todas las fiestas techno. Con la intención de unirse a sus amigos en la histórica juerga, un grupo de jóvenes alquilan su embarcación a un capitán aprensivo y se hacen a la mar para pasar el mejor fin de semana de sus vidas. Pero, cuando el grupo atraca en aquel lugar, caen en la cuenta de que todas las leyendas que hablaban sobre la “Isla de la muerte” son reales y un horror inconcebible habita allí. Tras cada sonido y cada sombra acecha algo terrorífico, llegado de más allá de la tumba, esperando su oportunidad de convertir a cada uno de los recién llegados en miembros de la legión de muertos vivientes que asola la isla. El único sitio donde los supervivientes pueden esconderse es en una dilapidada estructura arquitectónica escondida en el corazón de la jungla: La casa de los muertos.

Dead or Alive (2006). La historia presenta a cuatro bellas mujeres que comienzan como rivales en un concurso de artes marciales al que sólo puede accederse por invitación. Sin embargo, no tardarán en encontrarse luchando en equipo contra una fuerza siniestra y extraña. Tina Armstrong es una superestrella en el mundo de la lucha femenina. Christie es una bella ladrona y asesina a sueldo. La princesa Kasumi es una guerrera aristócrata asiática que recibió formación de maestros de las artes marciales. Helena Douglas es una atleta de deportes extremos cuyo trágico pasado la obliga a confinarse en un lejano palacio del sureste asiático, que es donde tiene lugar el torneo de Dead Or Alive. A ellas se unirá, en aquel selvático paraje, la flor y nata de los luchadores de élite mundial, todos ellos esforzándose al máximo para conseguir el premio de 10 millones de dólares.

Silent Hill (2006). Rose, desesperada por encontrar una cura para la enfermedad de su hija Sharon, rehúsa ingresar a la niña en un psiquiátrico y decide huir a Silent Hill, un pueblo del que su hija habla en sueños. Rose está convencida de que la respuesta se encuentra en este misterioso lugar. Al aproximarse al pueblo desierto, una figura se alza en medio de la carretera. Rose, para no atropellarla, tiene un accidente. Cuando vuelve en sí, Sharon ha desaparecido. A partir de ese momento, acompañada por una agente de policía, empieza una búsqueda desesperada en el pueblo para encontrar a su hija. La segunda parte se estrenará en 2012.

Mortal Kombat (1995). La historia sigue las andanzas de un deporte mortal de luchas incesantes entre titanes con poderes sobrenaturales.

Doom: la puerta del infierno (2005). La acción tiene lugar en una remota instalación científica de Marte en la que ha ocurrido una incidencia grave. Se han cancelado los experimentos y se han interrumpido las comunicaciones. Los pocos mensajes que consiguen llegar a su destino son bastante inquietantes. Se ha declarado una cuarentena de nivel 5 y los únicos individuos autorizados a entrar o salir del recinto es un grupo de curtidos marines armados hasta los dientes con toda la munición necesaria para neutralizar a cualquier enemigo. O eso es lo que ellos piensan… Los investigadores de la estación del Planeta Rojo han abierto sin advertirlo una puerta, y por ella sólo se llega al infierno.

Alone in the Dark (Sólo en la oscuridad) (2005). Un detective dedicado a los casos paranormales investiga la muerte de un amigo. Las pistas lo llevan hasta la "Isla de la Sombra", donde se enfrenta con una serie de situaciones espeluznantes. Así, descubre que unos demonios malvados venerados por una antigua cultura están planeando regresar a la vida para apoderarse del mundo.

Super Mario Bros (1993). Dos hermanos fontaneros se adentrarán en un mundo paralelo para salvar a la princesa Daisy de las garras del rey Koopa y su ejército de reptiles.

Lara Croft: Tomb Raider (2001). Miembro de una rica familia aristocrática británica, Lara Croft se dedica a la búsqueda de tesoros de valor arqueológico, como su difunto padre antes que ella. Experta en la lucha cuerpo a cuerpo, en armas y dominio de varios idiomas, emprenderá la búsqueda del "triángulo de la luz", un antiguo talismán que permite dominar el tiempo a quien lo posea. Existen dos película más: La cuna de la vida, de 2003, y Ascensión, de 2008, ya sin Angelina Jolie.

Street Fighter (1994). En una inexpugnable fortaleza un renegado señor de la guerra matiene a 63 rehenes, a los que matará si no recibe un desorbitado rescate de 20.000 millones de dólares. El coronel Guile y más de una docena de hombres -héroes multiétnicos- tratarán de localizar y liberar a los secuestrados. Aparte de este título de Hollywood, existen también varias adaptaciones japonesas.

Final Fantasy (2001). Corre el año 2070 y la Tierra ha sido devastada por una invasión alienígena. Una joven está sola, entre nubes de polvo, en un amenazador mundo de extraterrestres y sus ojos revelan un conflicto interno. Times Square se desmorona en la oscuridad, quemado casi hasta desaparecer, pero en alguna parte grandes ejércitos retienen a los extraterrestres. Mientras la muerte acecha entre las sombras, ella busca el milagro, creyendo en que los valores humanos -como la valentía, la dedicación y el amor- podrán finalmente salvar al planeta Tierra. También existen numerosas adaptaciones niponas aparte de esta espectacular producción animada.

Resident Evil (2002). En un centro clandestino de investigación genética -con fines militares- de una poderosa multinacional se produce un brote vírico que contamina todo el edificio. Para contener la fuga el ordenador que controla el centro sella toda la instalación y, en un principio se cree que mueren todos los empleados, pero en realidad se han convertido en feroces zombis. Existen hasta la fecha tres secuelas, protagonizadas todas por Milla Jovovich, además de las pertinentes versiones japonesas.

No son las únicas, pero ¿qué os parecen? ¿Creéis que es buena idea llevar a la gran pantalla este tipo de historias, pensadas para jugar en tu ordenador? Y si así lo pensáis ¿os gustan estas adaptaciones? ¿Cuál creéis que es la mejor?

# miércoles, 28 de septiembre de 2011 11:51

Transformaciones radicales

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Afearse, cambiarse el color de pelo, modificar la indumentaria, tranformarse a base de maquillaje... el cine está fascinado por los cambios de look de sus estrellas cuando trabajan para la gran pantalla. Dichas transformaciones parecen incrementar el mito de la estrella dedicada, que entrega su vida (y su imagen) en favor del arte. Aunque hay que admitir que los que mayor partido sacan de todo esto son los propios actores, que saben muy bien que estos cambios de look les pueden acercar con cierta facilidad a una de esas ansiadas nominaciones a los premios más prestigiosos del cine.

Las transformaciones que más suelen llamar nuestra atención son las que implican un aumento (o perdida) extrema de peso. Una cuestión de kilos. La verdad es que hay casos realmente escandalosos que le hacen a uno preguntarse si realmente era necesario llevar tan al límite la salud de un actor. El último caso que recordamos es el de Antonio de la Torre, que ha engordó drásticamente para protagonizar Gordos, el segundo largometraje de Daniel Sánchez Arévalo.

Otro ejemplo es el caso de Jared Leto (El club de la lucha, Requiem por un sueño), que también se sumó al club de los nuevos gordos. El chico tuvo que ganar la friolera de 27 kilos para interpretar el papel de Mark David Chapman, asesino de John Lennon, en el filme Chapter 27. Al parecer, Leto tuvo que prepararse para el papel con una dieta alta en calorías con varios de meses de anticipación, ya que si hubiera subido ese peso repentinamente hubiera comprometido su salud.

¡Eso es dedicación! Y rebuscando un poco más en nuestra memoria cinéfila, os presentamos algunos otros ejemplos de espectaculares transformaciones físicas:

Robert de Niro (Toro Salvaje): Hay ocasiones en que un actor parece tocado por el signo de la genialidad. En esos momentos, todo puede suceder, ya que la línea que separa al actor del personaje puede volverse casi invisible. Entonces, el actor, persiguiendo dar la máxima credibilidad a su creación, poseído por ella, puede internarse en un viaje trepidante a los límites de la transformación. Este fue el caso de Robert de Niro en Toro Salvaje, en la que engordó más de 30 kilos para hacer creíble el declive físico y moral del mítico Jake La Motta. De ahí surgió una de las más míticas interpretaciones de todos los tiempos y probablemente el récord absoluto de aumento de peso para un papel.

Renne Zellwegger (El diario de Bridget Jones). En su momento, antes de que descubriéramos la facilidad con la que la Zellwegger subía y bajaba de peso, todos quedamos alucinados con el sorprendente cambio de imagen que realizó la actriz para protagonizar esta comedia simpática y algo neurotizante. La chica pasó en pocos meses a pesar casi 14 kg más de su peso habitual, algo que le permitió saltar a la primera línea de Hollywood. No hay duda que en su caso valió la pena, ya que le sirvió de tarjeta de presentación y a partir de ese momento le llovieron papeles. Esta hija de ingeniero suizo y enfermera noruega, firmó más tarde y gracias a este sacrificio físico, actuaciones en grandes producciones de Hollywood como Chicago o Cold Mountain.

Christian Bale (El maquinista). Si lo más habitual es ver a un actor ganar peso para dar vida a su encarnación sobre la pantalla, también hay casos de intérpretes que se la han jugado bajando súbitamente de peso. El caso más extremo (y angustioso) que recordamos es el de el magnífico Chrstian Bale, que para El maquinista bajó alrededor de 30 kilos. El tipo quería bajar todavía más de peso, pero los médicos asociados a la producción se lo prohibieron por miedo a dañar su integridad física. Encima, cabe recordar que Bale, corpulento donde los haya, estaba de nuevo magnífico en Batman Begins. El Maquinista se estrenó en 2004 y Batman Begins en 2005, así que hagan cuentas.

Tom Hanks (Naufrago). Este fue otro caso notable de reducción drástica de peso. De hecho, la mayor anécdota aquí es que la producción del filme debió detenerse un año para que Hanks pudiese perder los más de veinte kilos que lo llevaron de hombre de negocios a aprendiz de Robinson Crusoe. En ese tiempo, el director de la película, Robert Zemekis, rodó la película Lo que la verdad esconde con el mismo equipo de Naufrago. Todo ello mientras Hanks sufría de lo lindo en manos de una estricta dieta.

Luego encontramos otros casos notables, como el de Benicio del Toro, que para dar vida al drogadicto Dr. Gonzo de Miedo y asco en Las Vegas subió la friolera de 18 kilos. Otro actor entregado.

# miércoles, 28 de septiembre de 2011 10:26

Las mejores representantes del girl power

Aunque hoy ya casi nadie se acuerda de ellas, fueron las infames Spice Girls las que pusieron de moda, en los ya lejanos años noventa, el concepto de Girl Power. En muy resumidas cuentas, el “poder de chica” servía para destacar a jóvenes féminas que no se contentaban con jugar un papel pasivo en el mundo: chicas guerreras, decididas, independientes y de armas tomar. Chicas que no se contentaban con ser secundarias, sino que estaban decididas a ser figuras heroicas en el marco de sus vidas. En la gran pantalla, el “girl power” existe desde tiempos inmemoriales y no sólo afecta a las jovencitas, sino que también lo podemos encontrar en mujeres más maduras. Como demostración, os presentamos, de la mano de la web Top10Films.co.uk, una lista con diez películas marcadas por la sombra del “girl power”.

10. Hard Candy (David Slade, 2005). Antes de saltar a la fama por su papel de jovencita embarazada en la película Juno, Ellen Page (uno de los grandes nuevos talentos de Hollywood) protagonizó este thriller en el que una chica decidía vengarse de un despiadado abusador. El criminal se convertía en víctima de una atroz sesión de tortura psicológica. Si algo nos enseñaba la película, es que la sed de venganza puede transformar hasta la más inocente de las almas.

9. Million Dollar Baby (Clint Eastwood, 2004). Todo un clásico del cine moderno. Clint Eastwood interpreta a Frankie Dunn, un entrenador de boxeo al que no le gusta entrenar a chicas. Sin embargo, cuando Maggie (una extraordinaria Hillary Swank) no acepta un no por respuesta, Frankie descubre en ella más coraje, determinación y habilidades que en ninguno de sus otros pupilos. La película arrasó en los Oscar e Hillary Swank se llevó a casa su segunda estatuilla.

8. La violencia del sexo (Meir Zarchi, 1978). Jennifer Hills (Camilla Keaton) es una escritora de relatos cortos que vive en Nueva York, pero instalarse por un tiempo en el campo para escribir su primera novela. Atraídos por su atractivo físico, un grupo de hombres planea y ejecuta un brutal y traumático asalto sexual. Jennifer sobrevive y se recupera poco a poco, hasta que es capaz de planear y ejecutar una sistemática, cruel y catártica venganza contra los violadores.

7. Corre, Lola, corre (Tom Tykwer, 1998). La pobre Franka Potente tiene que sacarle las castañas del fuego a su novio no una, ni dos… sino tres veces: debe conseguir dinero en efectivo para que un jefe mafioso no se lo cargue. La película funciona como si estuviéramos ante una partida de video-juego. La acción se desencadena a toda velocidad y cuando la historia llega a un punto muerto, el relato vuelve a arrancar. Cine de nuestro tiempo. 

6. El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991). Otro clásico moderno incontestable, la demostración de que los thrillers también pueden arrasar en los Oscar. En esta historia de agentes de la CIA, asesinos psicópatas y elegantes caníbales (he ahí el inolvidable Hannibal Lecter), Jodie Foster destaca como la agente Clarece Starling, una mujer capaz de encarar y superar sus miedos y traumas en su búsqueda de la justicia y la verdad.

5. Carrie (De Palma, 1976). Carrie (Sissy Spacek) es una jovencita remilgada que descubre que posee poderes telequinéticos. Al principio, la chica teme el potencial de dichos poderes, pero cuando sus crueles compañeros de instituto van demasiado lejos en sus bromas y su madre (una fanática religiosa) se pasa de la raya, Carrie estalla en un terrorífico vendaval de furia y destrucción. Una obra maestra inolvidable.

4. Thelma y Louise (Ridley Scott, 1991). ¿Qué decir de este épico e icónico dúo de féminas con ansias de libertad? No es para menos, si tenemos en cuenta que viven sometidas, sobre todo Thelma (Genna Davies), por unos maridos andrajosos y prepotentes. Su huida desesperada y eufórica catalizó el sentir general de una sociedad (la occidental) todavía maniatada por viejos esquemas machistas. 

3. Erin Brockovich (Steven Soderbergh, 2000). Después de convertirse en la chica de oro de Hollywood en los ochenta y en la sonrisa más preciada del cine de los noventa, Julia Roberts decidió a principios del nuevo siglo que había llegado la hora de llevarse un Oscar para casa. Para conseguirlo, se vistió de ama de casa de armas tomar y ella solita resolvió, cual David contra Goliat, un caso judicial contra una corporación yanqui. Dicho y hecho: Oscar al saco.

2. Armas de mujer (Mike Nichols, 1988). Aunque el título original de la película es Working Girl (“Chica trabajadora”), el título español es todavía más certero, efectivo y oportuno para nuestro post. Aquí, el “girl power” son las armas de una secretaria de Nueva York (Melanie Griffith) decidida a hacerse valer en un mundo dominado por los hombres. ¿Sus armas? La inteligencia, el trabajo duro, pero también el encanto y la seducción. Nada escapa al talento de Tess McGill (Griffith).

1. Aliens (James Cameron, 1986). Si hay una actriz que ha encarnado como nadie la fuerza, entereza, determinación e inteligencia de la mujer es Sigourney Weaver. Desde su un tanto maléfica y oportunista alta ejecutiva de Armas de mujer a la científico de Avatar, Weaver se ha encargado de dar rostro y personalidad al “girl power”. Aunque su máximo exponente es sin lugar a dudas la Ripley de la saga de Alien. Aquí, nos quedamos con la segunda parte, dirigida por James Cameron, en la que Ripley se muestra en su versión más salvaje y belicista. Literalmente, una Ripley de armas tomar.

# lunes, 26 de septiembre de 2011 10:30

Las mejores comedias negras

Un motivo de celebración: llega (por fin) a nuestras pantallas Four Lions, una de las comedias más corrosivas, audaces y deslumbrantes de los últimos tiempos. El tema es de aúpa: un hilarante grupo de ineptos terroristas islamistas intenta extender su particular yihad (la guerra santa) al corazón de Londres. Sin lugar a dudas, una comedia muy negra, en la que lo políticamente incorrecto se alía con el humor más absurdo, un poco a la manera de los Monty Python en la mítica La vida de Brian. Pues bien, de la mano de esta comedia del británico Chris Morris, os ofrecemos, de la mano de la web Screenjunkies, un repaso por algunas de las más brillantes comedias negras de la historia: incorrección, irreverencia y mordacidad a raudales. ¿Cuál es vuestra favorita?

1. ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú (1964). ¿Para qué sirven los clásicos? Pues por ejemplo para demostrarnos que el humor no es sólo un remedio terapéutico para el alma, sino que también puede ser una arma arrojadiza contra las injusticias y el absurdo de este mundo. En plena Guerra Fría, el bueno de Stanley Kubrick se despachó a gusto contra los políticos y militares rusos y americanos en esta delirante comedia sobre un posible fin del mundo a manos de una hipotética guerra nuclear. El sinsentido de la política mundial reducido a una grotesca caricatura, con Peter Sellers ganándose un lugar entre los grandes genios del humor.

2. Election (1999). Uno de los poderes de la comedia consiste en desfigurar la realidad hasta un extremo en el que se revela su completa absurdidad. En esta película de Alexander Payne, la frustración de un profesor (Matthew Broderick) y la desmedida ambición de una joven estudiante (Reese Witherspoon) convierten una elección al consejo escolar de un instituto en una batalla campal, en la que se dirimirán los principios éticos e (in)morales de los personajes.

3. Escuela de jóvenes asesinos (1988). Winona Ryder y Christian Slater interpretan a una pareja de enamoradizos y excéntricos adolescentes que no se andan con chiquitas a la hora de vengarse de las “chicas guapas” del instituto: deciden asesinar a un grupo de las chicas más populares y terminan haciendo volar por los aires el instituto. Si eso no es la cúspide de la rebeldía adolescente…

4. Quemar después de leer (2008). Los hermanos Coen (El gran Lebowski, Fargo) han hecho de la comedia negra una de sus principales señas de identidad. La media sonrisa es su materia prima favorita, sobre todo cuando se formula a expensas de la estupidez de sus protagonistas. En Quemar después de leer, el dúo de directores pone en su certera mirilla a dos instructores de gimnasio (Brad Pitt y Frances McDormand) que deciden jugar a ser espías cuando cae en sus manos, por casualidad, el diario secreto de un agente de la CIA. El lío está servido.

5. Very Bad Things (1998). ¿Qué tendrá Christian Slater que parece el actor idóneo para encabezar comedias negras en las que lo siniestro no aboca a la carcajada? En Very Bad Things, todo empieza en tono festivo: un grupo de amigos decide ir a Las Vegas a celebrar una despedida de soltero. Pero claro, como era de esperar, la cosa se desmadra y uno de los colegas termina asesinando a una prostituta. Pensad en Resacón en Las Vegas y añadidle dosis extra de irreverencia, crueldad y mal rollo.

6. Dogma (1999). Después de los Monty Python (en La vida de Brian) o Martin Scorsese (con La última tentación de Cristo), Kevin Smith saboreó la intransigencia de los grupos religiosos norteamericanos cuando Dogma fue boicoteada por dichas organizaciones. La película está protagonizada por Ben Affleck y Matt Damon, que interpretan a un dúo de ángeles caídos que tratan de hallar un modo de acabar con su exilio perpetuo en Wisconsin. Su plan consiste en eludir el dogma que les imposibilita retornar al Cielo pasando por debajo del arco bendito de la catedral de Nueva Jersey. El problema es que dicha maniobra eliminará, a la vez, toda existencia humana.

7. Un hombre lobo americano en Londres (1981). El título de este filme de culto dirigido por John Landis puede hacer pensar en una típica película de terror con un punto gamberro. Sin embargo, estamos ante una comedia negra con todas las de la ley. La trama tiene como protagonista a un chaval que debe cargar con su condición de licántropo a cuestas y contra su propia voluntad. Las charlas que tiene con sus víctimas son simplemente hilarantes.

8. Los Tenenbaum: Una familia de genios (2001). Wes Anderson (Academia Rushmore, Viaje a Darjeeling) es uno de los grandes talentos ocultos del cine americano. Su cine, barroco y excéntrico, se haya poblado de personajes melancólicos, atormentados por traumas familiares y abocados a la neurosis. En Los tenenbaum, Anderson reúne a una familia de genios venida a menos que busca la manera de reconciliarse y curar las heridad del pasado. Ben Stiller, Owen Wilson, Bill Murray, Gene Hackman y Gwyneth Paltrow encabezan el spectacular reparto del filme.

9. Harold and Maude (1971). La comedia no tiene límites, rompe tabúes y se atreve a navegar por aguas turbias que escapan a los dominios de lo políticamente correcto. En Harold y Maude, un chico determinado a suicidarse termina iniciando una relación con una mujer mayor que podría ser su abuela. Más allá de lo sorprendente del planteamiento, la película es todo un ejemplo de cómo el cine puede ser inquietante y entrañable al mismo tiempo.  

10. Bad Santa (2003). Terminamos con una dosis extra de humor salvaje, un bálsamo para todos aquellos que, en fechas navideñas, se atragantan con las almibaradas y ñoñas producciones de Hollywood. Aquí, un ladrón alcohólico, mujeriego y sinvergüenza acepta un trabajo como Santa Claus en unos grandes almacenes. Billy Bob Thornton nunca estuvo más sembrado: el papel de granuja le viene como anillo al dedo.

# viernes, 23 de septiembre de 2011 10:57

Los hombres más furiosos del cine

La ira, la desesperación, la indignación… Una desgraciada lista de sentimientos habituales en la vida cotidiana de mucha gente. Unas sensaciones que el cine no ha querido ignorar y que ha retratado de múltiples maneras: de forma caricaturesca, dramática, sobria o excesiva. Y es que la furia campa a sus anchas por el cine, llenándolo de personajes al borde del estallido de violencia. Por norma general, estos personajes temperamentales y enfadados suelen ser hombres sometidos a gran presión o atormentados por su propia ambición. Para mostrar la diversidad de este tipo de personaje, os presentamos, de la mano de la web Ugo.com, una lista con los hombres más furiosos de la gran pantalla. ¿Cuál es vuestro favorito?

Bryan Mills (Liam Neeson) en Taken. Si hay algo que puede enfurecer de forma desmedida a un padre es que le secuestren a un retoño. Y sino que se lo pregunten al Mel Gibson de Rescate. Aunque nosotros nos decantamos por el Liam Nesson de Taken. El tipo no sólo es un padrazo, sino que además es un espía y agente especial retirado que decide regresar al ruedo de la acción más brutal para salvar a su pobre hijita de unos despiadados mafiosos.

Walter Sobchak (John Goodman) en El gran Lebowski. Sin lugar a dudas, uno de nuestros personajes favoritos de la lista. Como es bien sabido, los hermanos Coen tiene un sexto sentido para caricaturizar los arquetipos más arraigados en la cultura e historia americanas. En este caso, se ceban con crueldad, pero también con cariño, con el clásico veterano de la Guerra de Vietnam atormentado por la violencia de sus traumas. El bueno de Sobchak aprovecha cualquier oportunidad para pregonar a los cuatro vientos su profunda indignación con el mundo.

Will Munney (Clint Eastwood) en Sin perdón. Eastwood es otra leyenda del “cine furioso”. Su saga de Harry, el sucio es un buen ejemplo. Aunque cabe apuntar que la furia de los personajes de Eastwood se expresa con sobriedad y autocontrol. Legendarios por su estoicismo y mutismo, los personajes de Eastwood sólo hablan cuando no les basta un revolver. En ese sentido, el caso de Sin perdón es al mismo tiempo sintomático y contradictorio, sobre todo en sus pasajes finales, donde Will Munney, el hombre del oeste, fustiga verbalmente a sus enemigos antes de aniquilarlos de un plumazo.

John Milton (Al Pacino) en Pactar con el Diablo. Junto a Nicolas Cage y Adam Sandler, a los que veremos más adelante en la lista, Al Pacino encarna la apoteosis histérica e histriónica del hombre furioso. Del Tony Montana de Scarface al Tony D'Amato de Un domingo cualquiera, Pacino ha hecho del enfado su principal carta de presentación actoral; y la verdad es que nunca le hemos visto más pasado de vueltas que en Pactar con el Diablo, donde ofrecía un recital de aullidos y expresiones desencajadas en la piel del mismísimo Satán.

David Mills (Brad Pitt) en Seven. El caso del detective al que da vida Brad Pitt en Seven es bastante diferente al de la mayoría de personajes de esta lista. De hecho, al principio de la película, Mills es un tipo temperamental, pero no especialmente desquiciado. Su camino hacia el desasosiego y la furia es paulatino. Crimen a crimen, horror tras horror, Mills va adentrándose en la cara más oscura del ser humano y, cuando al final del filme, se ve implicado en el terrorífico plan de John Doe, la furia estalla por todo lo alto.

Castor Troy (Nicolas Cage) en Cara a cara (Face/Off). ¡Qué decir de Nic Cage! Su filmografía es una verdadera osa a la furia, sobre todo la recta final de su filmografía. Películas como El motorista fantasma, Teniente corrupto o Furia ciega (el título lo dice todo) son sólo una muestra de la tendencia de Cage a dejarse llevar por el histrionismo más exacerbado, convirtiendo sus personajes en un amasijo de gritos y aspavientos. En todo caso, nuestro personaje favorito es el de Castor Troy, el sicótico villano de la obra maestra del cine de acción, dirigida por John Woo. La energía desbordada de Cage termina contaminando incluso a John Travolta, que se mete en la piel de Troy en un genial cambio de identidades. 

William Foster (Michael Douglas) en Un día de furia. El título no podría ser más explícito. Pocas veces se ha retratado con mayor crudeza y brutalidad la caída de un hombre común en el pozo de la indignación. A primera vista, Foster (un notable Douglas) es un tipo de lo más normal, el típico ciudadano americano medio, que va a trabajar para sustentar a su familia. Sin embargo, atrapado en un atasco insalvable, a nuestro protagonista se le cruzan los cables y emprende la senda de la violencia más desesperada.

Adenoid Hynckle (Charlie Chaplin) en El gran dictador. Con su primera película hablada, Chaplin nos demostró que la risa no sólo era un bálsamo para la tristeza, sino también un arma arrojadiza contra las injusticias del mundo. Su parodia de Adolf Hitler, vociferando como un psicópata poseso en una lengua inventada, sigue provocando carcajadas en las nuevas generaciones, que aprenden a reírse del hombre más tétrico de la historia. A eso se le llama destronar a un mito inservible.

Donny Donowitz (Eli Roth) en Malditos bastardos. En su aclamada revisión de la lucha contra el nazismo, Quentin Tarantino superó a Chaplin en potencia y exceso (que no en maestría). Chaplin se decantó por mostrarnos a su Hynckle jugando inocentemente con un globo terráqueo (símbolo de su megalomanía). Tarantino optó por un método más explícito: uno de los protagonistas, el Sargento Donny Donowitz tiene la costumbre de ejecutar a sus prisioneros nazis con un potente bate de baseball. Poco sutil, pero verdaderamente furioso.  

Barry Egan (Adam Sandler) en Embriagado de amor. Terminamos con otro actor abonado a los ataques de ira. De hecho, películas como Ejecutivo agresivo, Mr. Deeds o El aguador son ya verdaderos clásicos sobre la neurosis del hombre moderno. En todo caso, nosotros nos quedamos con una de sus películas más excéntricas y maravillosas: la retorcida y romántica Embriagado de amor, dirigida por Paul Thomas Anderson (Magnolia, Pozos de ambición). En ella, Barry Egan es un apocado hombre de negocios atormentado por una terrible séquito de hermanas dominantes. Cuando el protagonista parece al borde del abismo de la depresión, aparece, para salvarle, un ángel con el rostro de Emily Watson. Y colorín colorado, este cuento sólo acaba de empezar.

Los festivales de cine acercan las estrellas a la gente, pero este año en San Sebastián todo está siendo especialmente mundano, con Michael Fassbender llegando en moto a Donostia, Glenn Close cambiando los grandes restaurantes por unos pintxos o Frances McDormand comprando melocotones.

Michael Fassbender, el actor más deseado del festival especialmente después de mostrar el tamaño de sus encantos en la película "Shame", hizo aparición por fin a altas horas de la madrugada en San Sebastián, después de haber tomado como opción para llegar no el barco o el avión, sino la moto.

Otra que evitó el avión, que no es plato de su gusto, fue Julie Delpy que llegó con anécdota desde París, donde tomó el tren nocturno a Biarritz para llegar a presentar en San Sebastián su "Le Skyalab".

En las primeras horas de la mañana, justificaba entre risas su cara de sueño porque un hombre había entrado en su compartimento por error y la confundió con su novia, llegando a tantear a oscuras la cama en la que la protagonista de "Blanco" dormía plácidamente. Puestos a equivocarse...

Glenn Close, otra de las grandes estrellas del festival con su Premio Donostia, anuló su reserva en uno de los mejores restaurantes donostiarras porque prefirió irse de pintxos como los donostiarras de pro. Estaba en San Sebastián poco tiempo y prefería mezclarse con sus gentes.

El jurado, en cambio, tiene tiempo para todo. Así, a Frances McDormand se la ha podido ver eligiendo los mejores melocotones en una frutería en las inmediaciones del Kursaal, mientras su compañera de deliberaciones Sophie Okonedo le sujetaba el paraguas, que en algo se tiene que notar que la actriz de "Fargo" es la presidenta del grupo que elegirá la Concha de Oro.

Pero para poder discutir sin que nadie les moleste, los miembros del jurado también van a Arzak, donde McDormand le requisó a Álex de la Iglesia el móvil para que dejara de twittear por una vez. En cuanto lo recuperó, él mismo contó a sus "followers" la anécdota.

Terra Cine - EFE - Mateo Sancho Cardiel

# miércoles, 21 de septiembre de 2011 10:58

Los actores más encasillados

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Algunos actores (como Tom Hanks, Benicio del Toro o Brad Pitt) consiguen, a lo largo de su carrera, abarcar un amplio registro interpretativo, evitando así caer en el encasillamiento, un pozo del que puede resultar bastante difícil salir. Pueden considerarse afortunados, ya que la tendencia más común en Hollywood es la de perfilar a un actor o actriz en un tipo de personaje y exprimir el filón. Como demuestra la actual moda de remakes y secuelas, la meca del cine se siente cómoda trabajando sobre terreno conocido. Como demostración, os presentamos, de la mano de la web PopCrunch, una lista de actores encasillados, condenados a interpretar una y otra vez el mismo personaje: la pesadilla de todo actor.

10. Jason Statham. Calvo, susurrante, de armas tomar y británico. Es difícil pensar en un personaje de Statham que no sea idéntico a los demás. Honestamente, no sabríamos decir dónde acaba Transporter y empieza Crack. ¿The Bank Job, Death Race, Los mercenarios? Parece claro que a los ejecutivos de Hollywood les gusta ver a Statham conduciendo bólidos espectaculares. Se comenta que no utiliza dobles, fue amigo de la infancia del brutote Vinnie Jones y llegó a hacer carrera deportiva en la disciplina de saltos de trampolín. Finalmente fue descubierto para el cine y se convirtió en el tipo al que acudir para toda película de acción en la que el protagonista sea un amante de la velocidad y de la lucha descamisada.

9. Vin Diesel. El caso de Diesel es curioso y paradigmático de las trampas que rodean el camino al éxito. El tipo empezó su carrera sorteando la sombra del encasillamiento. A pesar de su imponente físico, sus primeros papeles manifiestan un interés por el drama, como por ejemplo su (breve) participación en Salvar al Soldado Ryan. Sin embargo, en cuanto empezó a despuntar en productos de acción prefabricados para el gran público (como las sagas de XXX o Fast & Furious), Diesel no tuvo otra opción que resignarse ante la evidencia: lo suyo son las palizas, las frases lapidarias y las explosiones.

8. Zach Galifianakis. Junto al cine de acción, la comedia es la otra gran zona de peligro para los actores. Galifianakis es un buen ejemplo de cómo un pelotazo (su aparición en la notable Resacón en las Vegas) puede convertir a un intérprete en una caricatura de sí mismo. La cena de los idiotas (el remake americano), It’s Kind of a Funny Story, Salidos de cuentas, Resacón 2… Está claro, en cuanto Hollywood diseña una comedia donde es necesario un tipo excéntrico y algo pasado de peso, Galifianakis es el hombre a elegir. El rey de la incomodidad y la vergüenza ajena triunfa en la gran pantalla. ¿Cuánto durará su reinado?

7. Zooey Deschanel. Aunque la Deschanel no es la única representante de su estirpe (hay otras, como Ellen Paige, Kirsten Dunst o, a veces, Natalie Portman), sí es su mejor exponente: la chica rarita, un poco loca, aparentemente ingenua, siempre a la moda, soñadora, bellísima y seductora casi sin quererlo. Ella es el sueño platónico de su equivalente masculino: el chico rarito, guapito, un poco neurótico y romántico, claro. Ella es la utopía y la perdición: una tela de arena imposible de esquivar, magnética y total. Imposible no caer rendido a sus pies. Eso sí, después de verla interpretar el mismo papel en todas sus películas (Di que sí, (500) días juntos, Your Highness), ya empieza a cansar un poco.

6. Seth Rogen. Otro buen ejemplo de comediante atrapado en un único registro, en este caso, el fumeta simpático y regordete que vive acomodado en la irresponsabilidad y que termina liándose con chicas mucho más atractivas que él (un regalo del bueno de Judd Apatow para todos los feos del mundo). Incluso en The Green Hornet, donde Rogen aparecía con bastantes quilos de menos, el tipo seguía interpretando a un personaje ingenioso y simpático, sólo que menos regordete. 

5. Danny Trejo. Con el cuerpo cubierto de tatuajes y cicatrices, el rostro rocoso y los ademanes de una bestia parda, Trejo parece nacido para interpretar al mexicano más duro del planeta. A todo esto, cabe apuntar que, antes de convertirse en actor, Trejo pasó un tiempo en prisión (la ficción tiene su punto de realidad). Una experiencia que debió servirle de ayuda a la hora de interpretar a tipos adeptos al mandoble y la acción más suicida, una tendencia que alcanzó su cima absoluta en esa joya mexploitation llamada Machete.

4. Hugh Grant. Uno de los casos más cansinos y desafortunados de encasillamiento. Cuando Grant irrumpió en escena con su papel de tipo neurótico, inseguro y seductor en Cuatro bodas y un funeral, los americanos lo designaron (incomprensiblemente) como el nuevo Cary Grant (será por el apellido). Desde entonces, le vimos en mil y una comedias románticas en las que se dedicaba a gesticular incansablemente, poner caras de afectación e incomodidad, y a ligarse a chicas americanas que caían rendidas ante su excéntrico encanto británico. Por suerte, la moda duró unos cuantos años y, entonces, como la mayoría de actores que juegan la carta del encasillamiento, Hugo desapareció.  

3. Steve Buscemi. Uno de nuestros actores favoritos. Buscemi es el rey cuando se trata de encarnar a tipos trastornados; sea un psicópata homicida (Con Air); un minero dispuesto a ir al espacio exterior para salvar el planeta (Armaggedon); un tipo apocado al que nadie hace caso (El gran Lebowski); un ladrón paranoico y neurótico (Reservoir Dogs); o un asesino de poca monta que se ve superado por un plan criminal (Fargo). En realidad, analizando la lista, los personajes no se parecen tanto entre sí, aunque el físico de Buscemi (huesudo, con apariencia de lunático) hace que todos sus personajes posean un punto deliciosamente excéntrico.

2. Michelle Rodriguez. Un caso flagrante. No hay disimulo possible: Rodriguez interpreta siempre el mismo papel, el de mujer de armas tomar que debe hacerse un lugar en un universo violento dominado por machos. Y claro, ante tan dura competencia, la siempre sudorosa Michelle debe exudar mala leche y chulería a raudales. La chica se halla como pez en el agua entre artillería pesada y ropa de camuflaje. Ese es su destino: la lucha y, casi siempre, la muerte. A ella le encanta y la pantalla la adora (nosotros no tanto).

1. Morgan Freeman. Si lo que se necesita es un hombre de voz penetrante, capaz de encarnar la sabiduría en todo su esplendor (y complejidad), Freeman debería ser el elegido. Sus ya míticos papeles en películas como Cadena perpetua, Seven o Como Dios dan buena cuenta de la habilidad de Freeman para erigirse como la voz de la experiencia. Siempre sobrio, seguro, tranquilo, pero también algo atormentado, Freeman ha sabido encontrar su lugar de privilegio en una industria donde todavía imperan modelos antiguos: el protagonista blanco que necesita la supervisión de un acompañante negro. Él se ha dedicado a dignificar ese rol, entregando interpretaciones realmente memorables. Si todos los actores encasillados fueran así.

Este fin de semana se estrena en los cines de Estados Unidos un remake de 'Perros de paja', de Sam Peckinpah, y aunque la crítica es variada al respecto, muchos críticos de prestigio han saludado positivamente la película.

Los remakes, o versiones actualizadas o modernas de películas clásicas, no siempre son algo malo. Es cierto que, normalmente, no suelen funcionar bien en taquilla, bien porque muchos espectadores están cansados de ver sus películas favoritas 'canibalizadas' para las próximas generaciones, bien porque están cansados de que Hollywood vuelva a utilizar una y otra vez sus viejas ideas, en lugar de apostar por nuevos conceptos.

Con la ayuda de la web Screenjunkies, hemos realizado una lista de filmes clásicos, viejos y nuevos, que tuvieron su remake. La excepción confima la regla, y nos alegramos de que estas 'excepciones' tuvieran una segunda oportunidad.

La mosca. Esta obra maestra del terror de David Cronenberg, fechada en 1986, tiene sus orígenes en el filme de culto de 1958, protagonizado por Vincent Price. Haciendo uso de unas (entonces) modernas técnicas de efectos especiales, la película ofrece un testimonio escalofriante sobre los peligros del progreso científico sin control de una forma inalcanzable para la original.

El cabo del miedo. El original, protagonizado por Gregory Peck y Robert Mitchum, fue un thriller sorprendente para su época. Pero cuando Martin Scorsese tomó el material 30 años después, diseñó un juego moral violento y frío, brutal con los personajes y con el público de un modo que la censura de principios de los años 60 no permitía. Además, podemos disfrutar con la maníaca risa de De Niro una vez más, y sólo por eso ya merece la pena.

Ocean's eleven. No creemos ofender a nadie si decimos que la original no fue una gran película. Fue tan sólo una excusa para que Frank Sinatra y su Rat Pack se fueran de juerga a Las Vegas, y a eso le llamaron película. Pero el concepto era sólido, y Steven Soderbergh utilizó el concepto para realizar una de las mejores películas sobre atracos, y además le dio la oportunidad a george Clooney de redimirse, después del fracaso que supuso 'Batman y Robin'. Después de esta gran película, el reparto hizo 'Ocean's Twelve', una excusa para pasar unas vacaciones en Europa, y a eso le llamaron secuela. En fin.

La invasión de los ladrones de cuerpos. El espeluznante clásico de ciencia ficción de los años 50 fue la película perfecta para capturar el espíritu de la época del macartismo. El remake de Philip Kaufman de los años 70 no tuvo una buena acogida en el momento de su estreno, pero sí tiene un guión y unas actuaciones sobresalientes de Donald Sutherland, Brooke Adams y Jeff Goldblum. Incluso podemos ver a un Leonard Nimoy en busca de su sitio tras 'Star Trek'. La película fue rehecha dos veces más, la de Abel Ferrara de 1993, la escalofriante 'Ladrones de cuerpos', y en 2007, la no tan escalofriante 'La invasión'.

El precio del poder. La película no ha envejecido bien. La banda sonora es cursi, el guión está al borde de ridículo, y el trabajo de Al Pacino es excesivamente sobreactuado. Pero nos encanta. A menudo es estúpida, pero nunca es aburrida. El argumento de su predecesora, la de Howard Hawks del año 1932, cambia bastante, y muy libremente. A pesar de ello, o quizá gracias a ello, la película se quitó la sombra de la original rápidamente, y pasó a ser un cláscio en sí mismo. Muchos fans se quedan perplejos ante el film, pero es un clásico nada menos.

El hombre que sabía demasiado. Muchos directores tratan de hacer remakes de alguna de las películas de Hitchcock, pero suelen salir perdiendo en la comparación. La nueva versión de 'Crimen perfecto' de Andrew Davis no está mal, pero nunca supera a la del genio inglés. Parece lógico entonces que el único capaz de hacer un remake de Hitchcock fuera el propio maestro, con esta nueva versión de 1956 de su propia película de 1934. El original no está mal del todo, pero esta se beneficia de tener una estrella como James Stewart a la cabeza, y un Hitchcock con más experiencia.El fascinante clímax sigue siendo uno de los mejores de su carrera, y eso ya es mucho decir.

El amanecer de los muertos. Como muchos 'frikis', tenemos esta película en el pedestal de los filmes sobre zombies. Alcanzó un nivel difícil de repetir. Sorprendió mucho el remake que Zack Snyder hizo en 2004 de la original de George A. Romero, que no llega al nivel de su predecesora en cuanto a la profundidad de la narración, pero sí es impactante e intensa.

La cosa. La reputación de John Carpenter en 1982 estaba por las nubes, tras sus éxitos anteriores ('Halloween' y '1997: Rescate en Nueva York'). Pero hasta los fans más fieles mostraron su preocupación por el remake del clásico de Howard Hawks de 1951. Carpenter se basó no en la película en sí, sino en el relato en el que ya se basó aquella, '¿Quién hay ahí?', del escritor John W. Campbell. y se centra en la espeluznante paranoia de terror psicológico y en esa historia. El resultado final es considerado por muchos como la obra maestra de Carpenter.

Soy leyenda. Esta película es un re-remake. La historia ya se rodó en 1964 con el título de 'El último hombre sobre la Tierra', y fue rodada de nuevo en 1971 como 'El último hombre vivo'. Esta última versión, sin embargo, es la primera en captar realmente los sentimientos de soledad y pérdida, inherentes ya en la premisa. No es una película perfecta, pero está más bien que mal, y vale la pena un segundo vistazo.

¿Qué os parece esta lista? ¿Estáis de acuerdo con ella? ¿Hemos olvidado alguna inprescindible? ¡Dadnos vuestra opinión!

# lunes, 19 de septiembre de 2011 10:08

Extraterrestres que podrían ser Miss Universo

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En los últimos tiempos, la controversia se ha cebado con varios concursos de Misses; en particular, con el de Miss Universo, que ha recibido más de una acusación de racismo. Desde aquí, y de la mano de la web Screenjunkies, queremos denunciar una forma de racismo que no suele comentarse: ¿Por qué no pueden participar extraterrestres en el concurso de Miss Universo? ¿Que son personajes de ficción? ¿Tiene eso alguna importancia si de lo que se trata es de encontrar la mayor belleza de la galaxia? En este blog apostamos por la belleza extra-planetaria, y como demostración presentamos a nueve candidatas alienígenas indiscutibles para la corona de Miss Universo.

Sil (Species - Especie mortal). Sil fue creada cuando un grupo de científicos recibió una transmisión alienígena con instrucciones sobre cómo cruzar ADN extraterrestre y humano. La misión de la chica es encontrar una pareja y reproducirse lo más rápidamente posible. Con estas credenciales y con la deslumbrante apariencia de la actriz/modelo Natasha Henstridge, está claro que Sil tendría muchas posibilidades de triunfar en las pruebas de belleza del concurso de Miss Universo. El problema en todo caso sería su inmadurez, que podría quitarle algunos puntos en las pruebas de elegancia y desenvoltura intelectual.

Siete de nueve (Star Trek: Voyager). Un caso interesante: una humana asimilada por el colectivo alienígena Borg a los seis años. Años más tarde fue desconectada del colectivo por la tripulación de la Voyager, que le ayudó a volver a entender su individualidad. Debido a su experiencia como Borg cuenta con varios implantes cibernéticos que le permiten tener vista, fuerza física e inteligencia aumentadas. Siete de nueve lo tiene todo para triunfar como Miss Universo. No sólo puede presumir de una belleza sublime, sino que además posee un poderoso intelecto y una fuerza de voluntad envidiables.

Tres pechos (Desafío total). En este caso, no hay misterio alguno. Estamos en el Marte suburbial y decadente de Desafío Total. Allí donde habitan los marginados, una ciudad sin ley en la que impera el alcohol y el comercio de la carne. Entre las prostitutas con las que se cruza Douglas Quaid (Arnold Schwarzenegger) en su paseo por el lado oscuro, hay una que llama la atención por una deformidad muy particular: la chica tiene tres pechos. La respuesta de Mel Johnson Jr., el acompañante de Arnie, ante dicha visión es clara y meridiana: ¡Quién tuviera tres manos!

Supergirl (Smallville). Aunque a primera vista, la despampanante Kara, Supergirl, parece una terrícola tocada por la mano de Dios, la chica (a la que da vida una impresionante Laura Vandervoort) es en realidad la prima de Superman, por lo tanto originaria del planeta Kripton. Kara es enviada a la Tierra para cuidar de su primito, pero se descubre atrapada en el magnético universo adolescente de nuestro planeta (o al menos de las películas americanas). La chica puede mover tractores con la mirada y luce de fábula enfundada en un ajustado bikini. Una competidora casi imbatible.

Leeloo (El quinto elemento). En este caso, como en muchos otros, parece imposible diferenciar a actriz y personaje. La excéntrica y alienígena Leeloo posee la elegancia y estilo de la bellísima Milla Jovovich. En ese sentido, damos por sentado que, en un concurso de Miss Universo, Leelo podría aprovechar la experiencia de Jovovich sobre las pasarelas. Además, el personaje, no sólo es la última esperanza de supervivencia para el mundo, sino que encima tiene una capacidad de aprendizaje parecida a la del mítico Cortocircuito: una cualidad muy ventajosa de cara a las pruebas intelectuales del concurso de Miss Universo.

Marybeth Louise Hutchinson (The Faculty). De partida, gracias a su indudable atractivo (otorgado por la actriz Laura Harris), Marybeth tiene a todos los chicos del instituto a sus pies. De hecho, aun conociendo su verdadera naturaleza (es una alien llegada a nuestro planeta para conquistarlo por la fuerza y convertirlo en su territorio), es muy probable que más de un tipo se entregara voluntario para saciar los oscuros deseos de Marybeth. De cara al concurso de Miss, la chica posee un arma secreta de mucho valor: es capaz de leer y controlar la mente de sus interlocutores. Con la mente de los jueces en el bolsillo, la cosa no tendría mucho color.

Celeste Martin (Mi novia es una extraterrestre). De partida, una mujer que se alimenta de pilas y de colillas de cigarrillo puede resultar un tanto desagradable. Sin embargo, todo hombre que pone los ojos sobre celeste queda prendado de su belleza sin par. Aclaremos la cosa: estamos hablando de la época más gloriosa de la espléndida Kim Basinger, que volvía loco al bueno de Dan Aykroyd en la piel de un terrícola enamorado de la alien más sexy que haya poblado la gran pantalla. Con su atractivo inigualable y su deliciosa ingenuidad, Celeste lo tendría todo de cara para convertirse en Miss Universo.

Número 6 (Soy el número cuatro). Entre los fans de la ciencia ficción, esta película no terminó de saciar sus ansias de entretenimiento; sin embargo, el personaje de la Número 6, interpretado por la magnética Teresa Palmer, se llevó un 10 por unanimidad. Ella es una de las últimas supervivientes de una raza alienígena en peligro de extinción. En su persona confluyen la desesperación por sobrevivir y unas cualidades atléticas incomparables. Una combinación poderosa.

La princesa Leia (El retorno del Jedi). Ella procede de una galaxia muy, muy lejana. Es uno de los personajes más populares del imaginario cinéfilo y en la película El retorno del Jedi hizo realidad la fantasía de millones de espectadores al aparecer semi-desnuda como la sumisa esclava del monstruoso Java el Hutt. No nos cabe ninguna duda de que Leia sería imbatible en la prueba de bañador. Además, lo de ser princesa añade un punto de distinción a tener muy en cuenta.

# viernes, 16 de septiembre de 2011 10:54

Las actrices más sobrevaloradas

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Un post para la polémica. ¿Y si algunas de las actrices más populares de nuestro tiempo no fueran merecedoras de su estatus estelar? ¿Cómo discernir el talento verdadero de la moda pasajera? Para conformar esta lista de actrices sobrevaloradas hemos acudido a la página web The Top Tens, cuyos rankings se organizan por votación popular. Además, junto a la lista y nuestros comentarios, os presentamos los argumentos utilizados por los internautas para desacreditar las virtudes de estas diosas de la gran pantalla. Y lo que más nos interesa es saber cómo lo veis vosotros. ¿Qué os parece la lista? ¿Os parecen sobrevaloradas estas estrellas de cine? ¿Os parece que nos dejamos a alguna actriz que merecería ocupar un puesto de privilegio en el ranking?

1. Angelina Jolie. Por más de una década, la Jolie lleva asentada en el pedestal de las estrellas de cine. Inició su triunfal trayectoria en Hollywood llevándose un sorprendente Oscar por Inocencia interrumpida y gracias a su papel de Lara Croft se erigió en icono sexual. Su talento interpretativo siempre ha estado en el punto de mira de los críticos, que la han criticado por su falta de expresividad. Uno de los comentaristas de The Top Tens afirma: “Siempre interpreta al mismo personaje, con la misma expresión facial. Resulta más convincente cuando se queda callada”. Otro internauta se ensaña todavía más: “Ya ni siquiera parece una mujer, está demasiado delgada y operada. Que ganara un Oscar es ridículo, es nula ante la cámara”.

2. Jennifer Lopez. Otra superestrella con halo de sex-symbol. J.Lo es una de las grandes representantes del mundo latino en Hollywood, una figura del cine y la música. Y, de hecho, sus detractores afirman que Lopez va sobrada de belleza y escasa de talento. ¿Una crítica justa o simple envidia? En The Top Tens se afirma que “si no fuese por la muerte de Selena Quintanilla, Jennifer nunca hubiese dado el salto a la primera división actoral”. J.Lo dio vida en el cine a la mítica cantante de rancheras, asesinada a los 23 años. “J.Lo lo ha copiado todo de Selena”, afirma la internauta, “sobre todo su línea de moda”.

3. Gillian Anderson. La historia de Anderson está marcada, para bien y para mal, por su papel de la agente Dana Scully de Expediente X. Y es que ser la protagonista de una de las series más exitosas de la historia de la televisión tiene su cara amarga: la posibilidad de quedar encasillada para siempre en el papel. La verdad es que Anderson ha realizado otros papeles de mérito, como en la soberbia película de Terence Davies La casa de la alegría. En los últimos años, Anderson ha denunciado las pocas oportunidades que ofrece Hollywood a las actrices maduras, una queja que le ha reportado tantas adhesiones como críticas.

4. Scarlett Johansson. Desde sus inicios como niña prodigio, en El hombre que susurraba a los caballos, el talento y belleza de Scarlett Johansson han desatado un encendido debate entre fans y detractores. Muchos consideran a Scarlett uno de los talentos jóvenes más notorios de Hollywood. La delicadeza y sensibilidad demostradas en Lost in Translation o La joven de la perla apoyan dicha postura. Sin embargo, los detractores no tienen piedad con la actriz rubia: “Johansson se limita a mirar a su interlocutor (en la pantalla) y a poner morritos”, afirma un internauta. El debate está abierto.

5. Halle Berry. La protagonista de Muere otro día, Gothika y la saga de los X-Men encarna como casi ninguna otra actriz la “maldición del Oscar”. Cuando se llevó el premio de la Academia de Hollywood por su trabajo en Monster’s Ball (pronunciando uno de los discursos más emotivos que se recuerdan), muchos pronosticaron que Berry iba a convertirse en una de las leyendas vivas del cine americano. Sin embargo, en lugar de dar continuidad a su (interesante) vena dramática, Berry optó por lucrarse de lo lindo a base de lucir palmito en producciones con aroma a dólar y nulo interés artístico. En The Top Tens apuntan que “Berry es simplemente una mala actriz. Está muy buena… pero no sabe actuar”.  

6. Nicole Kidman. Aquí nos vemos obligados a desmarcarnos del criterio popular y a defender el talento indiscutible de Kidman. Sólo hay que recordar sus papeles en Todo por un sueño, Eyes Wide Shut o Dogville para rendirse ante la valentía y bravura de la intérprete australiana. Sin embargo, en The Top Tens, los internautas se zafan con ella: “Nicole está sobrevalorada tanto por su apariencia como por su talento como actriz. ‘Las mujeres perfectas’ es su mejor película. Se interpretaba a si misma: un robot”.

7. Meryl Streep. Otro punto irreconciliable. Para nosotros, Meryl es una diosa indestructible del panteón de Hollywood. Una de las pocas estrellas que puede dársela de diva (como las de antes) de forma merecida. Reseguir su filmografía, de El cazador a Julie & Julia, es leer una versión lustrosa de la historia del cine de las cuatro últimas décadas. Aun así, hay quien la considera sobrevalorada: “Streep puede ser una buena actriz, pero no es la mejor de todos los tiempos, como defiende alguna gente. Sólo porque simule acentos diferentes en cada nueva película, no significa que tengamos que rendirnos ante sus derroches interpretativos”.

8. Paris Hilton. En The Top Tens lo dicen alto y claro: “Paris es una de las personas menos talentosas que hemos visto jamás. Si no fuera por su apellido, no sería nadie”. En este caso, más que debatir sobre su talento actoral, habría que considerar si Hilton merece ser llamada actriz. Algún olvidable papel secundario en alguna olvidable película de terror y el rol de Hottie en la comedia The Hottie and the Nottie (considerada por algunos como la peor película de la historia) son los hitos de su cuestionable currículum.

9. Sarah Michelle Gellar. Un debate interesante: ¿Es posible estar encasillada en un papel y aun así ser una buena actriz? Ese es el hilo conductor de las desavenencias que enfrentan a defensores y detractores de la Gellar. Para sus fans, poco importa que la chica sólo brille en la piel de guapitas con carácter (como la legendaria Buffy o la malvada Kathryn Merteuil de Crueles intenciones). Por su parte, los detractores no toleran su limitado registro, lo que la convierte automáticamente en una actriz poco dotada: una cara bonita con aspiraciones de actriz florero.

10. Miley Cyrus. Como en el caso de Paris Hilton, el debate aquí se desplaza hacia la esencia de la labor interpretativa. Para muchos, Miley es simplemente una cantante mediocre impulsada como producto de mercadotecnia para las hordas de adolescentes sedient@s de ídolos. Para los usuarios de The Top Tens, la cuestión es mucho más simple: “Miley no merece ser considerada una actriz”.

# miércoles, 14 de septiembre de 2011 9:56

Grandes deportistas, pésimos actores

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Por lo general, los deportistas profesionales despiertan admiración allí a donde van. Alegran nuestras veladas televisivas, nos hacen sentir la épica del esfuerzo y la victoria, y extienden los límites de la naturaleza humana. El problema es que algunos de estos deportistas se toman tan a pecho los halagos recibidos que se terminan convenciendo de que su talento no tiene límite. Así, surgen desastres como las incursiones de gente como Shaquille O'Neal, Ron Artest o Allen Iverson, jugadores de la NBA, en el mundo del rap. Y qué decir de la larga lista de deportistas que han probado suerte en la gran pantalla. Un historial que ha dejado para la memoria colectiva desastres sonados, ocultos en la trastienda del espléndido currículum de sus protagonistas. Como demostración, os presentamos aquí, de la mano de la web Blecher Report, una lista con nueve desastres actorales protagonizados por estrellas del deporte.

8. Michael Jordan en Space Jam. Casi nadie pone en duda que Michael Jordan es el mejor jugador de la historia del baloncesto. Por su parte, nadie se atrevería a afirmar que Jordan es el mejor actor de la historia. Sería una temeridad descerebrada, si se tiene en cuenta la escasa competencia actoral demostrada por Jordan en Space Jam, aquella comedia deportiva en la que la estrella de la NBA se las veía con Bugs Bunny y compañía. Lo mejor de la película eran los acrobáticos partidos de baloncesto, pero en cuento Jordan tenía que intercambiar líneas de diálogo con un dibu u otro actor, la cosa caía en picado a los infiernos de la vergüenza ajena.

7. The Rock (Dwayne Johnson) en Papá por sorpresa. Estrella (primero) de fútbol americano y (después) de la lucha libre, The Rock alcanzó las mieles del éxito como un icono musculado, un tipo duro imbatible en el ring. Pero entonces alguien le convenció de que tenía madera de actor y, peor aun, de que podía sacar provecho de su 'vis cómica'. El resultado de todo esto lleva por título Papá por sorpresa y nos presenta a The Rock como un futbolista profesional que debe hacerse cargo de una niña de armas tomar. Para borrar de la memoria.

6. OJ Simpson en la trilogía de Agárralo como puedas. Este hito de la comedia absurda, protagonizado por el gran Leslie Nielsen, no se merecía sufrir la presencia de OJ Simpson, estrella del fútbol americano y luego de la prensa rosa. Con el tiempo, la dimensión mitológica de la trilogía de Agárralo como puedas se va agrandando. El recuerdo de cada gag es un viaje nostálgico al humor blanco e ingenuo de la comedia ochentera. Sin embargo, a veces se cuela en el recuerdo el rostro desencajado de Simpson, intentando recitar sus líneas con más pena que gloria. Un bajón.

5. Hulk Hogan en la trilogía de Thunder in Paradise. Seguimos con trilogías y volvemos al universo de la lucha libre. Como en el caso de The Rock, el descamisado Hulk Hogan (el bigotudo más carismático que haya pisado un ring) pensó que su futuro estaba en la gran pantalla y protagonizó una serie de películas condenadas a morir en los almacenes de los peores videoclubs del planeta. De entre ellas destaca la deplorable trilogía de Thunder in Paradise, donde Hogan aspiraba a convertirse en un nuevo Chuck Norris.

4. Dennis Rodman en Rescate explosivo. Debido a su excéntrica y llamativa personalidad, más de uno confiaba en las posibilidades actorales del defensor más voraz de la historia reciente del baloncesto americano. Pero entonces llegó Rescate explosivo, una película de acción con un guión lamentable en la que Rodman se veía obligado a recitar unos diálogos imposibles, destrozados por su poco talento y creatividad como actor. Hasta Chuck Norris le hubiese dado más vida y profundidad al personaje.  

3. Howie Long en Tormenta de fuego. Long es una de las estrellas más recordadas del fútbol americano, un defensor insuperable, una bestia parda adicta al placaje. Como en la gran mayoría de casos de la lista, alguien convenció a Long de que el cine de acción podía convertirse en su seguro de vida después de la retirada deportiva. Le diseñaron una película a medida, un escaparate para su dotes físicas… pero ni así. La interpretación de Long da pena y la película en su conjunto no es mucho mejor.

2. Arnold Schwarzenegger en Conan, el destructor. Vale la pena hacer memoria y recordar que antes de convertirse en Gobernador de California y antes de ser una estrella de cine, el bueno de Arnie fue campeón mundial de halterofilia. Más de uno nos discutirá que consideremos la halterofilia como un deporte. ¡Qué más da! Lo importante es poder contar en nuestra lista con un tipo como Arnie, probablemente el más notorio de los héroes musculados de los ochenta. El hombre llegó a protagonizar películas magníficas, como Depredador, Terminador o Desafío total; pero en su filmografía también hay títulos lamentables, como por ejemplo la secuela de Conan, el bárbaro. Con menos presupuesto y un guión lamentable, Conan, el destructor, dejó en evidencia el limitado talento actoral de Schwarzenegger, que volvería a hacerse patente en películas como Poli de guardería o Junior.

1. Shaquille O'Neal en Kazaam. En este blog nos declaramos fans incondicionales de Shaquille O’Neil. Nos encanta su desenfado, su carrera deportiva es intachable y su sentido del espectáculo no tiene parangón. Sin embargo, todo el mundo tiene derecho a equivocarse y el gran error de Shaq fue Kazaam, una comedia juvenil en la que el pívot más determinante de las últimas décadas se convirtió en genio de la lámpara. Lo alarmante del caso es que la trama de la película no es nefasta, sino que es la interpretación de Shaq lo que destroza la película. Para borrar de la memoria y seguir adorando a la estrella.

# martes, 13 de septiembre de 2011 12:48

Españoles 'en el Olimpo' de Hollywood

Hollywood quiere que Juan Carlos Fresnadillo dirija el 'remake' de 'Los Inmortales'. El español es uno de los directores de moda en la industria. A punto de estrenar 'Intruders', thriller psicológico protagonizado por Clive Owen que presenta en el Festival de Toronto, el realizador canario suena ahora como el favorito para encargarse de esta nueva versión del clásico protagonizado por Christopher lambert y Sean Connery. Y no es la primer remake que le cuelgan a Fresnadillo. El de Tenerife ya sonó hace algunos meses como máximo favorito para dirigir el remake de El Cuervo, la mítica cinta que protagonizó Brandon Lee, el hijo de Bruce Lee que murió durante el rodaje. Tras varias especulaciones, parece que el proyecto podría seguir adelante con Bradley Cooper como protagonista.

Definitivamente, nuestros compatriotas están poniendo un pie en Hollywood. Las cabezas visibles del éxito nacional son Javier Bardem, Penélope Cruz y Antonio Banderas, y Almodóvar es el referente de los directores, aunque él nunca ha rodado allí (sí lo hizo Fernando Trueba en 'Two much'), pero una hornada de actores, actrices y directores -sin contar a las  muchas personas que trabajan en estudios de animación- están triunfando en la industria y en la taquilla americana.

 

Además del propio Fresnadillo, Jaume Collet-Serra se ha ganado al público con 'Sin identidad', un thriller protagonizado por Liam Neeson. Jorge Blanco y Javier Abad también cosecharon un gran éxito en el 'box office' con su película Planet 51. Pero a estos nombres se pueden añadir los de Gonzalo López-Gallego, Luis Alejandro Berdejo, y los próximos de José Antonio Bayona, Nacho Cerdá, Nacho Vigalondo o los hermanos Pastor. Algunos aún desconocidos, pero que tienen un pie -si no los dos- en Estados Unidos y ya se encargan (o lo harán en breve) de algunas de las producciones más taquilleras.

 

España conquista Hollywood”. Es lo que se nos ha vendido más de una vez, pero cuando no era cierto. Ahora lo es por la confluencia de algunos talentos españoles en la nómina estelar de la meca del cine. También existe un grupo de actores que apuesta por el salto internacional, aunque todavía no ha alcanzado la cima de la industria, y son carne de papeles secundarios de minúscula envergadura en producciones más o menos comerciales. En fin, las migajas de Hollywood. Pero todo llegará, nadie dijo que el camino fuera fácil.

 

Appaloosa, el western coprotagonizado por Viggo Mortensen y Ed Harris, en el que Ariadna Gil tuvo un pequeño papel, y la super-producción Quantum of Solace, 22ª aventura de James Bond, en la que Fernando Guillén Cuervo interpretó a un corrupto jefe de la policía boliviana son dos interpretaciones secundarias que no les abrieron las puertas de la industria.

 

La situación empieza a revertir, pero es cierto que los comienzos fueron duros, y la historia de saltos más o menos frustrados a esta tierra prometida llamada Hollywood es extensa. Como ejemplo paradigmático, sólo hace falta asociar un nombre a un proyecto. El nombre: Elsa Pataky, nuestra modelo/actriz acaparadora de portadas del corazón. La película: Serpientes en el Avión, uno de los proyectos más ridículamente infames de la historia reciente de Hollywood. Una película hecha para ver a Samuel L. Jackson “cagarse” en unas “malditas serpientes”. Bien es cierto que la Pataky ha conseguido meter su nombre a un taquillazo, 'Fast and Furious 5', con el que puede que su suerte empiece a cambiar.

 

Igualmente monstruosa, en varios sentidos, podría considerarse la aparición de nuestra Elena Anaya en la versión norteamericana del mito de Van Helsing, que protagonizaron en 2004 Hugh Jackman y Kate Beckinsale. La pobre Elena vio como su papel se veía reducido a una más en el mediocre desfile de monstruitos en el que se convirtió la película.

 

Otro nombre que, de momento, no consigue romper en la taquilla es el de Paz Vega, aunque su ritmo de trabajo en digno de admiración. Los últimos trabajaos americanos de Paz han ido directamente a DVD, pero ha conseguido trabajar con estrellas como Adam Sandler o Morgan Freeman. Esperemos que su perseverancia tenga premio.

 

Es curiosa la reacción que suelen provocar estas apariciones entre el público, que se pregunta: “¿Qué hace este/a tipo/a en una peli como esta?” Y es que más que dignas colaboraciones, estas aportaciones españolas al universo de Hollywood podrían considerarse “cortocircuitos”. Más ejemplos. Una carta que ha sido jugada por múltiples actores españoles en su intento de conquista de Hollywood ha sido la “carta latina”. Como parece que los norteamericanos no saben distinguir demasiado bien entre el amplio espectro de acentos castellanos (no es raro ver a personajes supuestamente españoles hablando con acento mexicano o puertorriqueño), los actores españoles tienen la puerta abierta para encarnar a macarras cubanos, inmigrantes mexicanos o narcotraficantes colombianos (entre otros arquetipos carne de papel secundario). Por ahí se coló en el cine americano Banderas o Bardem, aunque otros se han quedado en el camino, como por ejemplo Luis Tosar, que hizo su pequeña incursión en Hollywood de la mano de Michael Mann (que ya había contado con Javier Bardem para 'Collateral') en 'Corrupción en Miami'.

 

Quizá el prototipo de actor que ha hecho carrera recopilando pequeños papeles en el panorama internacional, tanto norteamericano como europeo, ha sido Jordi Mollà. De 'Blow' (2001), donde compartió cartel con Johnny Depp y una Penélope Cruz que, por aquel entonces, también recolectaba migajas de Hollywood, a 'The Alamo' (2004), de 'Caravaggio' (2007) a 'Elizabeth - La edad de oro' (2007), películas históricas donde Mollà he encontrado un filón. Y más ejemplos: Eduardo Noriega en la ya olvidada 'En el punto de mira' (2008), Santiago Segura y sus anti-cameos en las película yankis de su colega Guillermo del Toro (Blade II y la saga de Hellboy) o Unax Ugalde en la infame versión hollywoodiense de 'El amor en los tiempos del cólera' (2007). Una larga historia que no cabe duda que seguirá apilando nombres de actores y actrices que, en su intento de abrirse un camino hacia el estrellato internacional soñado, deberán aceptar papeles minúsculos en producciones de segunda fila.

 

Puede que el triunfo que están cosechando los realizadores les abran a los intérpretes nacionales algunas puertas... ¿Quién sabe? Pero no cabe duda de que Hollywood ha puesto los ojos en España.

# lunes, 12 de septiembre de 2011 10:35

Las diosas más sexys del universo nerd/friki

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Para los que aún no estén enterados, el calificativo de nerd designa al estereotipo de persona abocada completamente a la labor científica, informática e intelectual hasta el punto de mostrar desinterés por las actividades sociales, físicas y deportivas. El nerd es el antiguo friki, dignificado y convertido en consumidor potencial. Por lo general, el nerd es un fan la ciencia-ficción y es capaz de desarrollar verdaderas relaciones obsesivas con las películas que adora. Además, el tópico dice que el nerd no suele ser un galán y que sus pasiones afectivas se dirigen hacia la ficción, con lo cual se ha creado un verdadero panteón de diosas adoradas por la comunidad nerd. Aquí os presentamos un Top 10 con las más reverenciadas y sexys.  

1. Megan Fox (Lilah) en Jonah Hex. Durante los últimos años, Megan Fox se ha convertido en la reina absoluta del universo nerd. Primero gracias a su tórrida, escotada y sudorosa participación en la neumática saga de Transformers. Luego llegaría Jonah Hex, uno de los fracasos de taquilla más sonados de los últimos tiempos. Ningún problema: a pesar de las nefastas críticas, la comunidad nerd recibió el film como la llegada de su particular profeta. Después de un par de reveses y tras romper relaciones con Michael Bay, su gran descubridor, Megan parece atascada en un peligroso limbo. Una delicada situación para una de las mujeres más sexys del planeta.

2. Liv Tyler (Arwen Undómiel) en la saga de El señor de los anillos. Difícil encontrar un equivalente a la fascinación que desata en el mundo nerd la saga fantástica de J.R.R. Tolkien. Lo tiene todo: universos fantásticos de corte medieval, criaturas fantásticas, aventuras trepidantes, grandiosidad épica… y, claro está, una reina a la que adorar: la Arwen a la que dio vida una etérea y angelical Liv Tayler. Está claro que el atractivo delicado y sutil de Tyler no puede compararse con las curvas vertiginosas de Fox, pero en materia de sex appeal la imaginación cuenta tanto como la realidad, y la pureza y poder del personaje de Arwen pueden dar mucho juego en ese sentido.

3. Natasha Henstridge (Sil) en Species. Puede que sea el sueño definitivo de todo buen nerd: montárselo con una despampanante alienígena. Sí, es cierto, como bien demuestra la impresionante Natasha Henstridge de Species el sexo interplanetario tiene su riesgos (por ejemplo, morir empalado en una excitante sesión de arrumacos); pero quizás el riesgo vale la pena.

4. Carrie Fisher (Princesa Leia) en la saga de Star Wars. Si hablamos de cultura nerd, no tendría ningún sentido pasar por alto la saga de La guerra de las galaxias, junto a la de Star Trek el enclave original del “movimiento”. Y claro, para diosas, la inmortal princesa Leia. Si se echa un vistazo a las dos primeras entregas de la trilogía original, uno puede llegar a dudar del sex appeal de Leia, pero cuando se llega a El retorno del Jedi, con las míticas secuencias con la princesa esclavizada por Jabba el Hutt, no queda resquicio de duda.

5. Angelina Jolie (Lara Croft) en Tomb Raider. En muchos sentidos, el personaje de Lara Croft simboliza el apogeo del fenómeno nerd en el marco de la cultura popular. Hablamos de una criatura de curvas imposibles surgida de la mente calenturienta de un diseñador de videojuego, que luego fue encarnada por una de las grandes estrellas de nuestro tiempo. ¿Se puede pedir más? Poco importa que el valor cinematográfico de las dos películas de la saga sea nulo. Aquí lo que importa es la fuerza del mito erótico. Eso sí, hay más de un friki que prefiere a la Lara Croft de pixels por encima de la de carne y hueso. ¿Preocupante?

6. Emma Watson (Hermione Granger), en la saga de Harry Potter. De partida, para no entrar en territorios demasiado pantanosos, debemos decir que aquí nos referimos únicamente a la heroína de las últimas entregas de la saga de Harry Potter, cuando Hermione ya ha dejado atrás su infancia y se sumerge en su juventud con determinación y mucho estilo. No todas las actrices adolescentes tienen la suerte de afrontar la pubertad con tanta elegancia y belleza como Emma Watson, cuyo estrellato ya ha superado la órbita nerd para marcar estilo a nivel global.

7. Milla Jovovich (Leeloo Minai Lekarariba-Laminai-Tchai Ekbat De Sebat) en El quinto elemento. Su interminable nombre puede resultar desconcertante, así como su tendencia a hablar en lenguas incomprensibles y a tirarse de altísimos edificios para aterrizar en bólidos voladores. Aun así, la Leeloo de El quinto elemento posee un atractivo indiscutible. Enfundada en unos trajes futuristas que parecen sacados de un desfile de alta costura, Milla Jovovich saltó al estrellato definitivo de la mano de esta alienígena clave para la supervivencia del universo. Ahí es nada.

8. Famke Janssen (Dra. Jean Grey/Phoenix) en la saga de X-Men. El caso de la saga cinematográfica de los X-Men es realmente curioso. En principio, todo apuntaba a que el personaje de Tormenta, interpretado por la sublime Halle Berry, debía convertirse en el eje erótico de la franquicia. Sin embargo, debido al poco peso de Tormenta en la trama, la Dra. Jean Grey terminó convirtiéndose en el auténtico foco de las pasiones de la comunidad nerd. De hecho, hay algo en las chicas buenas/malas que resulta irresistible para el común de los mortales.

9. Carrie-Anne Moss (Trinity) en la saga de Matrix. ¿Qué hace de una heroína de ciencia-ficción una diosa nerd? Puede ser la indumentaria, que en el caso de la Trinity de Matrix es particularmente sugerente: sea piel, látex o vinilo, ese traje desarmaría al más casto. También puede ser la actriz: Carrie-Anne Moss posee un atractivo intrigante y excéntrico, perfecto para la devoción nerd. Y, por último, está la capacidad para repartir estopa, algo que Trinity tiene por la mano, con sus patadas voladoras y otras piruetas imposibles. Ahora sólo falta eliminar a Neo de la ecuación. 

10. Zoe Saldana (Neytiri) en Avatar. El caso de Neytiri es parecido al de la Sil de Species: el sueño de intercambiar fluidos corporales con una tipa supersexo del espacio exterior. Y además, en este caso no hay peligro inminente de muerte. Como mucho, existe el riego de enamorarse y quedar atrapado en una guerra devastadora por la defensa de los recursos naturales de Pandora.

# lunes, 12 de septiembre de 2011 9:17

Las películas más deprimentes de la última década

En la industria del cine se hacen películas para todos los gustos. Aunque, a veces, uno sólo está de humor para algo del tipo 'Mi gran boda griega' o 'Spy Kids3'. ¿Quiere decir esto que hemos de denigrar aquellas cintas que no destilen alegría por las cuatro costados? Evidentemente, no. Las películas son como la música, hay una para cada momento, para cada estado de ánimo.

Y Hollywood lo sabe, y es la razón por la que también se ruedan títulos hechos para disfrutar de historias en las que no todo el mundo sonría constantemente. Al fin y al cabo, la vida es así: momentos buenos y malos. Y el cine tiene un aspecto catártico, que con este tipo de cine funciona mejor que con cualquier otro.

Con esto en mente, y con la ayuda de la web Screenjunkies, vamos a hacer un repaso a las películas más deprimentes de los últimos diez años.

The Dead Girl (Asesinada). Un cadáver es encontrado en el campo en una tranquila mañana, y se nos introduce en una excelente pero profundamente desgarradora película, que rompe el alma. Nos muestra no sólo los acontecimientos que condujeron a la muerte de la niña, sino además cómo afecta su muerte en las vidas de las personas de su vida, pero también en las vidas de la comunidad y en la del propio asesino. El elenco es fantástico, y la película está muy bien escrita y dirigida. Simplemente, te deja un sentimiento de vacío enorme en tu interior. Viéndola, hará a los padres dar un beso extra a sus hijas cuando se vayan a la cama.

Winter's bone. Una cruda historia de abandono: los padres de los protagonistas les dejan solos y tienen que lidiar con la pobreza y los gángsteres locales, ahí es nada. Y son sólo unos niños. Una historia de superación, salpicada de violencia doméstica y momentos escabrosos.

Anticristo. Comienza con un niño saltando por la ventana de un edificio y termina con una mujer cometiendo tales actos depravados contra su marido que le sale sangre del pene a borbotones. Con estos ingredientes, ya tenemos uno de los filmes más deprimentes. La película es otro extraño 'logro' del polémico director danés Lars von Trier. Tiene que ver con el proceso de duelo, la culpa, la misoginia y la autodestrucción, que sa sale de control con el horror que se nos muestra al final. Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg están magníficos como una pareja que se retira a una cabaña en el bosque en su intento de recuperarse de la muerte accidental de su hijo. Lo que se suponía que iba a consistir en un pequeño examen de conciencia se convierte en un infierno de depravación y arquetipos bíblicos.

Teniente corrupto. Una película en la que se incluye la violación de una monja y el descenso de un policía al infierno de la desesperacion y la locura merece estar en esta lista. Nicolas Cage, en una de sus últimas actuaciones decentes, ríe como un maníaco a cada instante, y consigue asustar. Su carrera, tras esta película, está atascada en títulos penosos.

Una pareja de tres. Para misántropos y amantes de los animales por igual, la muerte de un perro puede ser infinitamente más triste que la de un ser humano. Con esa idea en la cabeza, esta cinta protagonizada por Owen Wilson y Jennifer Aniston puede ser deprimente y cinmovedora. Cuando se tienen que despedir del perro al final de la película, es imposible no emocionarse (aunque para emoción, la muerte del perro de 'Soy Leyenda').

Cisne Negro (y cualquier película que ha estrenado Darren Aronofsky en los últimos tiempos). No es fácil elegir una sola película de Aronofsky para incluir en esta lista. Hemos escogido 'Cisne Negro', la historia de una bailarina mentalmente inestable que, literalmente, trabaja hasta la muerte con tal de conseguir un momento de perfecta belleza en su arte. Pero podría haber sido 'El luchador', con Mickey Rourke interpretando algo parecido a su propio oscuro pasado personal, y que lleva a la pantalla a un personaje que intenta, en vano, poner en orden los pedazos de su maltrecha vida. O podría ser 'La fuente de la vida', en la que Hugh Jackman trata desesperadamente, contra todo y contra todos, salvar la vida de su moribunda esposa. Cualquiera de estas cintas hará que te levantes del asiento sin demasiadas ganas de reír.

Lilya Forever. Otra película para matar estados de ánimo. Trata sobre una chica que es abandonada por su madre en un decandente barrio de Estonia. Después de pasarlas canutas, la joven protagonista conoce a un joven que le promete una vida mejor en Suecia. Pero la engaña, y lo que en realidad sucede es que la obliga a prostituirse, en un ambiente muy sórdido. Una de las deprimentes de esta lista.

La Zona Gris. Esta lista no estaría completa sin una película sobre el Holocausto. 'La Zona Gris' trata sobre las decisiones tomadas a nivel individual por un campo de concentración y oficiales de las SS por igual. Algo fascinante. Un grupo de prisioneros judíos recibe un tratamiento especial en Birkenau por su voluntad de ayudar a los nazis a llevar a sus compañeros de la prisión a la muerte. Cuando descubren a una niña que sobrevivió a uno de los famosos gaseamientos en masa, se enfrentan a un dilema moral. ¿Vale la pena salvar una vida y arriesgar su privilegiada posición en el campo? Nos invita a reflexionar.

Irreversible. Violación y una venganza violenta es un cóctel perfecto para una película deprimente. Esta película, en la que la acción va en sentido inverso, contiene una de las escenas más inquitantes nunca rodadas: la de la violación increíblemente brutal y de una veracidad escalofriante del personaje de Monica Bellucci. La película es aún más deprimente si tenemos en cuenta que la cinta revela que estos acontecimientos nunca pudieron ser evitados. Es decir, irreversibles. Y lo peor es que, al final de la cinta (el principio cronológico) el personaje de Bellucci tiene un momento muy tierno, lo que nos desgarra más aún, sabiendo lo que le va a ocurrir más tarde.

¿Qué os parece la lista? ¿Nos dejamos alguna película más deprimente todavía, merecedora de estar aquí? ¡Opina!

# jueves, 08 de septiembre de 2011 9:38

El 11 de septiembre, doloroso y con poco éxito en Hollywood

Fue un ataque catastrófico que se vivió en directo en televisión hace 10 años, dejando absorto durante días a un país horrorizado.

Pero las películas posteriores que invitaban a la reflexión y los programas de televisión que representaron los ataques del 11 de septiembre de 2001 y sus consecuencias han sido en gran parte evitados por la audiencia estadounidense.

En cambio, el público prefirió películas evasivas y reality shows a la vez que se sucedían las guerras de Irak y Afganistán en la década siguiente.

Observadores culturales y expertos en medios señalan que el público de Estados Unidos todavía no está preparado para revivir un recuerdo que sigue siendo doloroso y algunos apuntan que en particular este capítulo de la historia aún no se ha cerrado.

"Las películas sobre el 11-S corren el riesgo de ser explotadas porque tratan con una tragedia tan épica y no tienen solución. Una de las cosas que Hollywood quiere es un final feliz y no se lo van a dar", dijo Wheeler Winston Dixon, autor de "Cine y televisión tras el 11-S" y profesor de la Universidad de Nebraska, Lincoln.

Después de 10 años, el trauma del 11 de septiembre y la actual guerra de Estados Unidos contra el terrorismo han dejado su huella en la cultura popular de modo sutil pero omnipresente.

Y, tal vez sorpresivamente, los musulmanes han escapado de la extendida demonización que muchos temieron cuando los acólitos de Osama bin Laden estrellaron aviones de pasajeros en el World Trade Center y el Pentágono.

"Después del 11-S, estaba aterrado por la dirección que iba a tomar este país respecto a los musulmanes", dijo Kamran Pasha, uno de los pocos guionistas cinematográficos musulmanes en Hollywood.

"Pero, por muchas razones, Hollywood está mostrando más sofisticación y empatía hacia la comunidad musulmana de lo que creo que hace mucha gente en Estados Unidos", agregó.

FRACASO EN TAQUILLA

Dos películas de gran presupuesto, "United 93" y "World Trade Center", intentaron recrear los sucesos de aquel día, ambas con fuerte tono patriótico. Pero estas dos cintas del 2006 recaudaron menos de 250 millones de dólares en las taquillas de todo el mundo.

"Avatar" consiguió una cifra similar en su fin de semana de estreno en el 2009.

Las historias que trataban directa o indirectamente las guerras en Irak y Afganistán tuvieron incluso peores resultados, pese a que a veces mostraban actores destacados como Leonardo DiCaprio, Russell Crowe, Matt Damon o Reese Witherspoon.

"No creo que el público haya querido revivir uno de los momentos más dolorosos de la historia reciente de nuestra nación. Al menos, no tan pronto", dijo Claudia Puig, crítica de cine del diario USA Today.

Incluso la ganadora del Oscar a la mejor película del 2010 "The Hurt Locker" (En tierra hostil), que trata acerca de un equipo encargado de desactivar bombas en Irak, logró sólo 49 millones de dólares en las taquillas de todo el mundo, una suma decente para una película de bajo presupuesto pero lejos de ser un éxito.

La televisión fue la primera en abordar el 11 de septiembre con series sobre la Casa Blanca como "The West Wing" (El ala oeste de la Casa Blanca), que ofreció en octubre de 2001 un espacio perfecto para generar un debate sobre terrorismo, religión, raza e intolerancia.

¿QUIÉNES SON LOS MALOS?

Los malos en la pantalla se han vuelto más equilibrados y diversos que antes del 2001, cuando los árabes eran los villanos de Hollywood tras los secuestros de aviones en Oriente Medio en la década de 1980.

Lawrence Wright, guionista de la película de 1998 "The Siege" (El sitio), acerca de un ataque de un grupo radical islámico a Nueva York, dijo tras el 11 de septiembre que "el mundo se convirtió en algo mucho más complicado. Era poco delicado atacar a los musulmanes".

Puig explicó que Hollywood ahora está adaptando su punto de vista, siendo los rusos o sudamericanos los villanos de algunas recientes películas.

"Puede que sea por preocupación al caracterizar o corrección política, pero también refleja una perspectiva extendida sobre el género de terrorismo en el cine", dijo.

Las cadenas de televisión recordarán la fecha con diversos especiales y documentales para conmemorar los 10 años del ataque.

Sin embargo, Dixon duda de que muchos estadounidenses los vean, incluso tras la muerte en mayo de Osama bin Laden a manos de fuerzas especiales de Washington.

"No creo que (a los especiales de televisión) les vaya bien", dijo. "Lo viví una vez. No necesito vivirlo de nuevo porque no se vislumbra un final feliz", agregó.

Terra Cine - Reuters

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